¿Salvará Lucho al Partido Verde?

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Lucho Garzón llegó hace apenas unos días a la Presidencia del Partido Verde. Y llegó a poner las reglas claras aunque sin autoritarismo.


El anuncio de la presidenta del Polo Democrático sobre la firma de un acuerdo programático con el Partido Verde para apoyar al mismo candidato en las elecciones del Gobernador de Bolívar, sorprendió a más de uno, pero especialmente a los directivos verdes que no tenían idea alguna de tal acuerdo.

El recién designado presidente de los verdes, Lucho Garzón, dijo que ese acuerdo no fue consultado con la Dirección Nacional y que por lo tanto no es oficial. Aunque aclaró que no impugna ni descalifica a los verdes de Bolívar sí dijo que solo se sabrá la posición del Partido tras una discusión colectiva.

“No hay nada comprometido con nadie hasta que se definan las reglas del juego”, dijo. Y con eso se refirió a cualquier decisión que de ahora en adelante tomen los verdes, todos, los directivos, los representantes regionales, los congresistas y el Presidente, quien tiene plenas facultades para decidir el camino a seguir.

Hace un par de semanas, la decisión de los verdes de Bolívar hubiera podido interpretarse como el comienzo del fin del partido porque finalmente hubiera probado que las bases se quedaron solas y que por ello comenzarían a moverse sin norte fijo. Hoy, por el contrario, ese hecho se convierte en la posiblidad de comenzar a encauzar las decisiones y darle un nuevo aire a la dirigencia del Partido Verde que logró tres millones y medio de votos en las elecciones presidenciales. Los avales y las alianzas serán pieza fundamental en el futuro del partido. Y Lucho Garzón estará a la cabeza de esa tarea.

La designación de Lucho no completa una semana y si hay algo que decir sobre ella es que fue una decisión unánime de sus directivos. El Partido Verde se estaba viendo abandonado a su suerte, sin un vocero y desaparecido de la agenda informativa aunque con algunas apariciones excepcionales de los nuevos congresistas y un cruce destemplado de cartas entre Mockus y Fajardo y de declaraciones encontradas entre Peñalosa y la pareja Mockus. Con Lucho, el Partido Verde volvió a estar en los medios, aunque, por ahora, con frases más bien efectistas más que con una oferta programática fuerte o una hoja de ruta contundente.

Y aunque muchos de los electores esperaban que fuera Antanas Mockus el presidente, por ser el líder natural del partido, fue él mismo quien propuso el nombre de Lucho, a quien escogieron porque era una forma de balancear el poder después de la entrada de la bancada parlamentaria -con mayor peso peñalososista y mockusiano- a la Dirección Nacional. Y ante todo porque Lucho es el más político de los tenores. Aunque venir de ese mundo político es también la debilidad más grande que tiene la figura de Garzón en la dirección porque aún muchos lo identifican con el Polo Democrático y con la forma tradicional de hacer política que no está asociada a los principios verdes.

Pero también fue una decisión pragmática. El partido necesita encontrar pronto su esquema de trabajo y los otros dos ex alcaldes no están en el país y no van a estar por ahora. Hoy, por ejemplo, Antanas Mockus llega desde México y estará solo unas cuantas horas antes de tomar otro avión hacia Brasil. Mientras tanto, Peñalosa comenzará en pocos días un largo viaje de congresos y charlas que lo mantendrán por lo menos seis meses por fuera.

Pero tal vez la mejor explicación de la designación de Lucho la da el senador John Sudarsky cuando dice que los tenores saben como cantar, pero necesitaban un director. Para el congresista, Lucho tiene el liderazgo indicado, en el momento adecuado.

 

 

Se busca conciliador


El Partido Verde, que en las elecciones presidenciales fascinó por la decisión de los cuatro ex alcaldes de volver realidad el eslogan de que 'la unión hace la fuerza', realmente tiene en su interior hondas divisiones que después de la derrota en las elecciones presidenciales surgieron con mucha más notoriedad. En el último mes se hicieron tan públicas que mucha gente comenzó a pensar que el partido naufragaría antes del 2011.

Las divisiones se dan alrededor de temas de administración interna del partido y de temas políticos.

Las reglas de juego de la administración del partido aún no son claras. Cuando se creó, los asuntos administrativos de los verdes quedaron en cabeza de Carlos Ramón González, el antiguo director del partido Verde Opción Centro. Se decidió que él mantendría la representación legal hasta que convocaran un nuevo Congreso Nacional.

Pero con todo el ajetreo de las elecciones, este congreso aún no se ha convocado y entonces González sigue teniendo la última palabra en el manejo del presupuesto, de las contrataciones y en general, de la organización interna del partido, lo que ha generado bastantes roces porque él es quien define las reglas.

Ese problema no lo va a poder resolver Lucho. Pero él sí le puede quitar 'leños al fuego' en las pugnas políticas.  Como los Verdes unieron cuatro tendencias políticas, con culturas muy diferentes, el acople no ha sido fácil.

El bloque de los Visionarios, los seguidores de Mockus desde los años de su primera alcaldía, sienten que ninguno de los otros representantes del Partido reflejan de verdad los idearios de su mentor.  Un buen grupo de ellos, según contó a La Silla Vacía Luis Fernando Parra, militante del partido, ya expresó internamente su molestia por los que llaman intentos clientelistas de algunos de los miembros del antiguo partido Verde Opción Centro. Sienten que el Verde se podría convertir en un partido de avales y nada iría más en contra de los principios rectores del partido.

Por su parte, los de Opción Centro, sienten que ellos con frecuencia han sido ignorados, no solo por los medios que solo hablan de los ex alcaldes, sino por los mismos tenores que les terminan 'notificando' las decisiones como si ellos no fueran parte activa de la dirección del partido.

Y entre peñalosistas y visionarios no ha desaparecido la tensión desde que algunos seguidores de Mockus comenzaron a proponer el nombre de Adriana Córdoba, su esposa, como candidata para la Alcaldía de Bogotá. Aunque al parecer nunca se había hecho un acuerdo explícito de que Peñalosa sería el candidato del Partido, era el sobreentendido para muchos ciudadanos y también para Peñalosa. Pero no así para Mockus, quien siempre ha defendido la idea de que primero hay que fijar las reglas por consenso y luego atenerse a ellas.

Y está Fajardo, que todavía no entra al partido, y que ha comenzado a posicionarse como el vocero de la Ola Verde que quiere que la estructura de los Verdes sea más abierta a las bases y que realmente sea un partido de 'código abierto'.

En medio de esas tendencias está Lucho, que no está en ninguno de los bloques, y que por eso mismo, podría ayudar a tramitar esta discusión y llevar el partido a alguna parte.

 

 

 

 

Arriba: Antanas Mockus - Abajo: Enrique Peñalosa. Los otros dos tenores.

 

 

El futuro: las elecciones locales


Lucho sabe que estas divisiones pueden fragmentar a los Verdes, por eso después de discutirlo con los demás miembros de la Dirección, decidió acercar a todo el partido alrededor de la meta de ganar muchos más espacios en las elecciones de 2011.

Lo primero que hizo fue reunirse no sólo con las cabezas de todas las tendencias sino con sus grupos de trabajo que es donde realmente se hacen visibles las críticas. También se reunió con la bancada del Congreso

Mañana se dará una reunión crucial sobre este tema porque Lucho, junto con los miembros de la bancada, se sentarán a discutir sus posiciones en cada uno de los proyectos del Gobierno, muchos que ineludiblemente acompañarán, como el de anticorrupción o la ley de tierras. Y ese mismo día, la Dirección Administrativa presentará un informe financiero completo y a partir de ahora, todas las cuentas tendrán la supervisión de la Dirección General.

En esa reunión discutirán, ahora sí, las bases para organizarse con miras al 2011. Para la supervivencia de los verdes el futuro cercano es crucial y está asentado en las elecciones territoriales. Es la oportunidad de mostrar que el partido no fue un ilusión fugaz de algunos soñadores.

El punto de partida será mirar todos los escenarios y no negarse a acercamientos con otros partidos con miras a las elecciones locales y regionales. El primero en la línea de aliados seguirá siendo Sergio Fajardo, quien mañana presentará un un documento que contiene los detalles de su incorporación y cuál es su visión del camino que debe seguir el Partido Verde. Como Lucho tiene plenas facultades, éste será un tema que comenzará a avanzar de manera inmediata.

Lucho también habló ya con Rafael Pardo, con quien acordó una cita para cuando el representante de los liberales regrese al país y que hizo comenzar a sonar la posibilidad de que se lance el nombre de Aníbal Gaviria para la Alcaldía de Medellín, como una alianza de liberales y verdes. Igual ya se adelantaron reuniones con la ASI y con AICO, los dos movimientos indígenas.

Estas reuniones buscarán aliados, pero la intención de los verdes es también buscar lo que Lucho llama la “desbogotanización” de las elecciones.

Todo esto con reglas claras porque lo que dice Lucho que acordó con los dos tenores y los demás miembros de la Dirección General, es que cualquier aval, alianza o acompañamiento para las elecciones de octubre de 2011 tendrán que ser acompañadas de una discusión; ni solo el Presidente ni sola la dirección regional tomarán la decisión. 

El alumbramiento del Partido continuará en tiempo real.

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