Rayos X al periodismo nacional

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Esta es una primera radiografía sobre el tema de la libertad de expresión y el oficio periodístico en Colombia con base en una encuesta de más de 600 priodistas.
 

El periodismo busca arrojar luz donde hay opacidad. Y sin embargo, por una especie de ‘pacto de silencio’, en el que los unos nos cuidamos la espalda a los otros, los medios no son cubiertos por los periodistas y por lo tanto, es muy poco lo que los colombianos saben sobre la profesión. A partir de una encuesta de Cifras y Conceptos a más de 600 periodistas -la más grande que se haya hecho hasta el momento- se comprueba que por un lado que la profesión es menos heróica de lo que comúnmente se cree y por el otro lado, que las autoridades manejan la información pública como si fuera privada. Esta es una primera radiografía sobre el tema de la libertad de expresión y el oficio periodístico en Colombia.

 

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Una mirada desde adentro de los medios


Esta encuesta fue contratada por el proyecto Antonio Nariño y realizada por Cifras y Conceptos. Recoge la percepción que tienen los periodistas, editores, colaboradores y directivos de medios de comunicación de todo el país sobre las condiciones actuales para ejercer el oficio. De los 603 encuestados, un tercio son periodistas, 28 por ciento directivos y 16 por ciento editores y el resto columnistas y colaboradores. El 55 por ciento tiene entre 36 y 55 años, uno de cada tres es hombre y casi el 70 por ciento trabaja para prensa y radio, lo hace de tiempo completo y en un medio privado.

 

Los periodistas ganan poco


El que quiera ser periodista para ganar plata está en el lugar equivocado. Esa es una de las conclusiones de esta encuesta. Menos de la mitad de los encuestados (43 por ciento) está en la nómina de su medio, el 25 por ciento está por prestación de servicios y el resto en otras modalidades. Dado que solo el 32 por ciento de los entrevistados trabajan en radio, el porcentaje de los periodistas que dicen vivir de la pauta que venden es relativamente bajo (7 por ciento) comparado a la realidad ya que esta es una práctica frecuente entre los periodistas radiales. Aunque más de la mitad tienen un contrato, lo que apunta a cierta estabilidad, los puestos no son bien pagos. El 70 por ciento gana menos de 5 salarios mínimos (2’800.000) y el 26 por ciento gana más de cinco salarios mínimos, porcentaje que coincide con la fracción que corresponde a directivos entrevistados (28 por ciento). El salario promedio de los periodistas es bajo si se tiene en cuenta que el 44 por ciento dice tener otros estudios además del pregrado.

 

 

La información pública se maneja como privilegio y no como derecho


Con demasiada frecuencia, los funcionarios manejan la información pública como si fuera privada. Solo una tercera parte de los encuestados dijo que la posibilidad de acceso a la información pública era total. Para uno de cada cuatro, rara vez obtienen la información de manera oportuna. Casi el 40 por ciento dice que las autoridades les exigen revelar el propósito de la solicitud de información antes de entregársela y un 26 por ciento la recibe con la condición de no revelar la fuente. Más insólito aún, el 41 por ciento dijo que sus solicitudes de información pública con frecuencia no son respondidas o son negadas sin ninguna razón. Y obviamente, a nivel departamental la situación es aún peor. Y encima, solo dos de cada diez periodistas saben de algún caso en el que la Procuraduría hubiera sancionado a un funcionario por no entregar información pública, percepción que en todo caso supera la realidad pues en este campo no hay sanciones disciplinarias.

 

Los que hacen periodismo de investigación son muy pocos


Si noticia es una información que algún poderoso no quiere que se sepa, los periodistas colombianos revelan muy pocas noticias.

El mecanismo más utilizado para acceder a información el año pasado fueron las entrevistas formales con las autoridades respectivas, los contactos personales informales y la información en la página web. Es decir, los periodistas dependen enteramente de su red de contactos y de la información que les suministran voluntariamente sus fuentes.

En cambio, solo el 14 por ciento utilizó un derecho de petición, que es el instrumento por excelencia del periodista investigativo. La encuesta no preguntó cuántos derechos de petición se resuelven de manera satisfactoria, pero a juzgar por la experiencia de La Silla Vacía, la cifra sería muy baja.

 

El fin de la rueda de prensa, el ascenso de twitter

La comunicación virtual tiende a prevalecer. Un dato que marca hacia dónde va la comunicación política es que las redes sociales fueron casi tan consultadas como los boletines de prensa y las conferencias de prensa para obtener información pública el año pasado. Con los personajes públicos apelando cada vez más a twitter para comunicarse con el público, es previsible que las conferencias de prensa serán cosa del pasado (también la posibilidad de los periodistas de interpelar a las autoridades con contrapreguntas). También es destacable el porcentaje de encuestados que consultan las páginas web de las instituciones públicas, que podría verse como un logro del proyecto Gobierno en Línea.

 

La guerra sigue siendo un factor de censura

El periodismo se sigue ejerciendo en un contexto de conflicto. Más de la mitad de los encuestados considera que la situación de seguridad obstruye la labor periodística, con casos realmente preocupantes como los del Pacífico (87 por ciento), Valle (76 por ciento) y Antioquia (72 por ciento). Más preocupante aún que en la zona del Pacífico, Antioquia y Caribe consideran que su seguridad ha empeorado en el último año. Llama la atención que los periodistas perciben que las agresiones vienen de idéntica manera de parte de la Fuerza Pública como de los grupos insurgentes. Y como dato curioso, el 14 por ciento dijo que las principales agresiones que le preocupaban eran ataques por medios electrónicos.

 

... pero la pauta le compite

Si bien el problema de seguridad es preocupante, la pauta es un factor más limitante de la libertad de expresión que los mismos grupos armados. Las presiones del gobierno departamental o municipal a través de la pauta oficial impide contar la verdad tanto como las presiones de los actores ilegales. Y lo peor es que no solo el Estado manipula a los medios a través de la compra de avisos sino también el sector privado, según contestó el 11 por ciento de los entrevistados. No es de extrañar, entonces, que solo una tercera parte dijera que no estaba sometido a ninguna censura mientras que el 20 por ciento dijo que la censura era total. Quizás porque no dependen de la pauta, en los medios digitales y las redes sociales más de la mitad de los encuestados dijo que no tenía ningún tipo de censura.

 

La pauta del Estado no es transparente


Quizás el Procurador deba preocuparse más por el uso de la pauta que hacen los funcionarios públicos que del twitter. De la encuesta se concluye, que la publicidad estatal no se asigna de manera transparente. Así lo creen en promedio el 67 por ciento de los encuestados, con pocas variaciones por regiones.

En Bogotá, la mitad de los encuestados considera que la asignación de la pauta no es transparente.

 

 

Los medios estatales para los funcionarios

 

Casi la mitad de los encuestados sintieron que hubo un control editorial indebido de los medios estatales por parte de las autoridades gubernamentales el año pasado. En conclusión, los medios oficiales son utilizados no para informar de manera transparente a la ciudadanía sin las presiones comerciales sino que se ponen al servicio de los mandatarios de turno.

 

La corrupción en los medios

 

En los medios, como en casi todas las demás instituciones del país, hay corrupción. Pero como los periodistas no se cubren entre sí, ésta rara vez sale a la luz pública. Esta encuesta la desnuda: una tercera parte de los encuestados dice conocer periodistas que tienen contratos con entidades públicas o privadas mientras ejercen su profesión o de reporteros que modifican su posición editorial a cambio de pauta o de favores políticos. Un 24 por ciento dice que conoce colegas que cobran por hacer entrevistas y un 17 por ciento sabe de periodistas que amenazan con revelar información o calumniar. Es una dura autocrítica que bien valdría la pena discutir públicamente.

 

 

 

 

´ La guerra sigue siendo un factor de censura/p

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