¿Podrá salvar la Selección Colombia a Santos?

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Durante el Mundial, lo único que importa es el fútbol. Pero, (para consuelo de La Silla), el fútbol también es político. De hecho, el desempeño de la Selección puede ser determinante para el futuro inmediato del presidente Santos.

Durante el Mundial, lo único que importa es el fútbol. Pero, (para consuelo de La Silla), el fútbol también es político. De hecho, el desempeño de la Selección puede ser determinante para el futuro inmediato del presidente Santos.

Para un presidente que casi pierde la reelección a pesar de ofrecer la promesa de la paz y de contar con todos los factores de poder de su lado (menos Álvaro Uribe), lograr mejorar su favorabilidad entre los colombianos es una prioridad para Santos antes de arrancar su segundo mandato.

A una semana de la segunda vuelta, el 46 por ciento de los encuestados por Ipsos decían que no votarían por Santos en ningún caso y solo el 41 por ciento tenía una imagen favorable del Presidente. Una cifra similar a la encuesta de Cifras y Conceptos, en la que la favorabilidad de Santos era del 42 por ciento mientras que el 55 por ciento decía rechazarlo. En la Gallup, le iba mejor, pero con solo el 52 por ciento con una imagen favorable, y eso que había presentado un salto frente a mayo, cuando solo el 38 por ciento tenía una imagen positiva de él.

La desforavibilidad de Santos iba de la mano con el pesimismo frente al rumbo del país. Más de la mitad de los colombianos (el 57,7 por ciento según la Gallup) creía que Colombia iba por mal camino.  Solo uno de cada tres pensaba que iba por buen camino.

Eso es algo con lo que James Rodríguez, Pablo Armero, Juan Guillermo Cuadrado, David Ospina y sobre todo Pékerman podrían ayudar.

Hay varios estudios que han documentado el impacto político de los triunfos deportivos, como el que contó La Silla antes de elecciones.

Un estudio sobre el Torneo Nacional de Baloncesto en Estados Unidos, las elecciones y la opinión sobre Barack Obama demostró que “cada triunfo adicional experimentado por los que contestaron la encuesta, aumentó de manera signfiicativa la favorabilidad del presidente Obama en 2,3 puntos porcentuales”.

Entre aquellos que eran muy fanáticos y estaban siguiendo de cerca el torneo, el efecto del triunfo de su equipo tuvo el efecto de mejorar su percepción de Obama en cinco puntos.

En Francia, Jacques Chirac fue uno de los ganadores cuando ‘Les bleus’ (los azules, la selección francesa) ganaron el Mundial de Fútbol en 1998. La confianza de los consumidores alcanzó su nivel más alto en 20 años, según lo midió  en su momento la agencia equivalente al Dane y los niveles de popularidad de Chirac se dispararon a sus niveles más altos de todo su primer mandato.

Una ventana de oportunidad
Santos no se ha perdido un partido
Después de 16 años de no clasificar en un Mundial, los colombianos son el país más interesado en el campeonato, según un sondeo que hizo The New York Times.

A juzgar por la euforia de los colombianos con la Selección, de este tamaño podría ser el impulso de Pékerman a Santos si los colombianos se comportan igual a los gringos.

Ya, como lo documentó La Silla antes de elecciones, el efecto de los triunfos deportivos es claro cuando hay una elección. La victoria nacional termina ‘poniéndole’ votos al presidente-candidato, como posiblemente sucedió en Colombia un día después de que la Selección de Pékerman goleó al equipo griego.

Pero, según varios estudios consultados por La Silla, es una ventana de oportunidad pequeña.

El estudio que muestra el impacto electoral de estas victorias, también dice que después de elecciones “los récords deportivos no tienen tanto efecto”.

En el mismo sentido, una investigación de Oxford Economics sobre el impacto económico de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 sugirió que la felicidad de toda la población aumentó cuando el resultado de los equipos fue mejor que lo esperado pero que el “impacto no fue significativo” después de pasados unos días.

En conclusión, si a la Selección le va tan bien como esperan los colombianos el más feliz será Santos. Será una ola de felicidad que lo podrá empujar hasta su posesión en agosto. De ahí en adelante, ya le tocará solito.

Nota de la Editora: Héctor Riveros está de vacaciones...en el Mundial.

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