Petro se manda solo

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“Petro es muy petrista”. Así explica la forma en que toma sus decisiones uno de los funcionarios de la Alcaldía de Bogotá que más tiempo ha estado cerca al Alcalde. “Es un concentrador de poder”, dice otro secretario muy cercano al Alcalde. Petro gobierna solo y en la mayoría de las decisiones dentro del Palacio Liévano gira alrededor de él, aunque el proceso pueda dar muchas vueltas.

“Petro es muy petrista”. Así explica la forma en que toma sus decisiones uno de los funcionarios de la Alcaldía de Bogotá que más tiempo ha estado cerca al Alcalde. “Es un concentrador de poder”, dice otro secretario muy cercano a él. Petro gobierna solo y en la mayoría de las decisiones dentro del Palacio Liévano gira alrededor de él, aunque el proceso pueda dar muchas vueltas.

Los funcionarios y ex funcionarios en la Alcaldía le reconocen su voluntad de escucharlos a todos, incluso a personas que no saben del tema, pero le critican que después de una reunión que puede durar entre tres y cinco horas y terminar en la madrugada (porque rara vez el Alcalde llega a tiempo), al final, no se concreta nada. “Escucha más de lo que debería”, dicen.

 

La mayoría de estos encuentros se dan en los Comités para Temas Prioritarios, donde el Alcalde hace seguimiento a metas y programas del Plan de Desarrollo y se ponen sobre la mesa los temas urgentes y estratégicos de esta Administración. Durante la semana se hacen por lo menos dos y allí se citan a tres o cuatro entidades al tiempo y de cada una pueden asistir más de seis funcionarios, entre asesores, técnicos y secretarios.

La forma de evaluar en qué van las metas la diseñó el año pasado Susana Muhamad, la actual secretaria de Ambiente que entonces se desempeñaba como Secretaria General de la Alcaldía. Lo que se inventó es un tablero virtual que funciona con un software al estilo de los semáforos del Gobierno de Santos. Los planes y programas aparecen por colores (verde, amarillo y rojo) según el nivel de cumplimiento y los funcionarios deben explicar con cifras en mano lo que se ha hecho. Los regaños de Petro son constantes, a la par que los atrasos, que como ha contado La Silla son en varias áreas.

La sala de juntas de la Alcaldía se llena con más de 20 personas y todos opinan. Como no están diseñados para ser espacios de decisión sino de seguimiento, los funcionarios aprovechan para “lucirse” con el Alcalde y lo que impera entre los otros asistentes es el tedio, según dijeron por lo menos cuatro fuentes que han estado en alguno de ellos.

Sin embargo, tras estas reuniones, que casi nunca parecen definitivas, los secretarios encargados de ejecutar los proyectos se enteran -sorprendidos- de que el plan que discutieron en ese comité lo tienen que hacer ya porque el Alcalde lo anuncia en los medios o en su twitter sin que ellos sientan que ya tienen todos los insumos para tomar la decisión.

Los ejemplos son muchos: el anuncio de sacar a los operadores privados del negocio de las basuras que hizo el Alcalde sin tener lista la infraestructura para que el Distrito se encargara de la operación; la creación de la APP para poner a rodar en Bogotá buses eléctricos que se anunció el mismo día que el Alcalde les pidió a los operadores privados de Transmilenio hacer una propuesta; y el más reciente, el pico y placa para los buses de servicio público que Petro anunció sin aún tener los estudios listos para sustentar la medida.

“Él convierte las buenas noticias en escándalos”, dice una persona que trabajó muy cerca del Alcalde, haciendo referencia a que por ejemplo en el caso del pico y placa ya se habían hecho cinco reuniones, había avances en los estudios pero todavía no estaban listos para concretar el anuncio y al final lo que quedó fue la Secretaria contra la pared dando explicaciones a los transportadores de buses que estaban ofuscados.

Tres personas que han trabajado cerca a él le dijeron a La Silla que si el alcalde termina tomando las decisiones solo, es en parte porque sus funcionarios y asesores no logran convertirse en interlocutores válidos para él.

“Petro escucha a las personas que tienen los cojones de pararse al frente de él con argumentos serios e inteligentes, que no le llegan sólo con problemas que él ya conoce sino que son propositivos”, dijo una de las fuentes consultadas.

Una tarea que no es fácil y por la que muchas de las reuniones con el Alcalde terminan en una confrontación y que personas que lo conocen dicen que lo hacen sentirse vivo. Incluso, una persona muy cercana al Alcalde le dijo a La Silla que el nivel de discusión ha llegado a que el Alcalde eche en público a alguien de la reunión porque no considera válidos sus aportes.

“Petro no crea subalternos con poder. Escoge a gente que no le va a competir y no los empodera, no les da autonomía. Eso lo hace un desorganizador”, le dijo a La Silla una persona que lo conoce de cerca.

Las que han logrado mantenerse son las mujeres que se han ganado su respeto y confianza, que han logrado quedarse en la Administración durante casi todos los dos años y medio de la era Petro.  

Ellas son Susana Muhamad; María Mercedes Maldonado (la saliente Secretaria de Hábitat que también ha ocupado la Secretaría de Planeación) y en su momento, su asesora María Victoria Duque que salió del Palacio Liévano hace dos meses y que fue quien le manejó la agenda a Petro.

“Ellas son las que se le paran en la raya y por eso las escucha. Son su contrapeso y son capaces de mantener una pelea con él. El resto le dice a todo que sí”, dijo una de las fuentes consultadas.  

Petro casi siempre les consulta a estas mujeres todas sus decisiones de nuevos nombramientos o de la estrategia que emprenderá para evitar las inhabilidades para organizar su proyecto político con miras a las elecciones regionales de 2015.  Y aunque las oye, la decisión la termina tomando él.

Aunque ya no están, este papel lo tuvieron también en su momento su mano derecha, Guillermo Asprilla y Guillermo Alfonso Jaramillo a quien Petro no sólo escuchaba sino que les daba autonomía para la toma de decisiones.

Pero ahora que no están ellos, al Alcalde siempre lo acompaña su hombre de confianza, Augusto Rodríguez, que hizo parte de su UTL en el Congreso y que ahora está en la Alcaldía como asesor. Rodríguez trabajó con Petro en la investigación que sirvió para denunciar el carrusel de la contratación en Bogotá y ahora va a casi todas las reuniones de la Alcaldía con él.

Rodriguez se sienta a su lado y casi siempre se queda en silencio pero anota todo lo que se habla en una libreta. Sin embargo, aunque no desampara al Alcalde, no es de los que le habla al oído o por lo menos no en la proporción que lo hacen sus secretarias. Su papel más bien es el de investigar los antecedentes de quienes aspiran a llegar a ocupar cargos importantes en el Palacio de Liévano para evitar contratar personas con pasados sospechosos.

Para el resto de los funcionarios, la comunicación con el Alcalde se limita al chat del blackberry. Petro no usa whatsapp por temor a que le conozcan su teléfono, entonces a muchos funcionarios les tocó quedarse con una tecnología más vieja para poder hablar con su jefe. Todos los secretarios hablan en chats privados con él pero también tienen uno general, que faltando 14 meses para que se acabe su mandato, se bautizó “la recta final”.

De todas formas, Petro está en todas partes. La gente que lo conoce y que ha trabajado con él dice que va a todas las reuniones que lo citan: a las juntas directivas de las empresas públicas que preside, a las reuniones de temas prioritarios en la Alcaldía, a los consejos de seguridad, de gobierno, a los confis (donde se define el presupuesto de la Administración). Y en todas tira línea para definir las acciones a seguir.

A pesar de que es un mandatario solitario, nunca deja solos a sus funcionarios en momentos de crisis y eso lo demuestra, para las fuentes consultadas por La SIlla, que siempre está presente. Eso, y sus ideas que para muchos son brillantes es algo que valoran sus subalternos que creen en ellas y en su programa, que consideran “transformador". Por eso se arriesgan a seguirlo.

“Tiene una mirada muy aguda del futuro y también en la jugada política del instante. Pero en la política pública, que es a mediano plazo, él no copia”, dice uno de los Secretarios que ha trabajando con él.

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