Petro no es el dueño de #LaResistencia, pero la puede capitalizar

Silla Cachaca

La movilización social como respuesta al gobierno de Duque no estará sólo en cabeza de Petro. Pero él ya demostró que tiene la capacidad de apropiarse de las causas de esa movilización y ahí está su apuesta para 2022.

El domingo, cuando Gustavo Petro aceptó el triunfo de Iván Duque a la presidencia, anunció que será senador y se declaró en oposición, los seguidores que lo escuchaban en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada comenzaron a corear: “¡resistencia, resistencia, resistencia!”. Un llamado que él complementó avisando que su trabajo en el Congreso no se enfocará tanto en la mecánica legislativa como en “dirigir un pueblo que debe mantenerse movilizado”.

Fue el anuncio de que piensa explotar más en las calles que en Capitolio el capital político que le deja su segundo lugar en las elecciones. Eso tiene sentido porque al hacer parte de una bancada muy pequeña (cuatro senadores y tres representantes de 'La Decencia') y de un bloque minoritario de oposición, su rol como líder social, después de una campaña que basó en la movilización de gente a las plazas, puede ser mucho más efectivo para proyectarse de nuevo como candidato para el 2022 y encaja en la forma tradicional de hacer política de la izquierda.

 

El reto de la oposición desde el Congreso

Estar en el Senado es estratégico para Petro porque le sirve para mantenerse vigente, darle fuerza a su bancada inexperta y aprovechar las posibilidades que da el nuevo Estatuto de la Oposición, como financiación adicional para su partido, la posibilidad de replicar en medios las alocuciones presidenciales y la de integrar mesas directivas para incidir, así sea mínimamente, en la agenda que discute el Congreso.

Es muy probable que también se mantenga vigente en los medios como líder natural del bloque de oposición.

“La realidad política configurada el pasado domingo así lo indica”, le dijo a La Silla el senador electo por la Alianza Verde Antonio Sanguino, quien agregó que eso no quita que cada partido tenga sus propios líderes y voceros, también de mucho peso como Jorge Robledo en el Polo, y Antanas Mockus y Angélica Lozano en los verdes.

La dificultad más obvia para Petro en el Congreso radica en que le será prácticamente imposible sacar adelante los proyectos que propuso como candidato presidencial o atajar los que presente Duque.

Eso porque todo indica que las mayorías se alinearán con el nuevo Presidente y el bloque de oposición de los petristas, verdes, Polo, Farc, Mais y Aico, tendría apenas 26 de los 55 votos que arman una mayoría en el Senado.

Habría chance de que eso cambiara si La U y los liberales se alinearan con esos otros partidos para oponerse a alguna modificación al Acuerdo de paz (algo que incluso ya parece difícil a la luz de lo que ha ocurrido con la discusión de la reglamentación de la JEP esta semana), pero en otros temas gruesos como economía, justicia o salud, Duque arrancará con las de ganar.

“Patalearemos lo que se pueda, pero son mayorías aplastantes y es posible que lo que digamos allá adentro se vuelva un canto a la bandera”, le dijo a La Silla Gustavo Bolívar, el senador más votado de Los Decentes.

A partir de eso la idea de la resistencia para hacer oposición desde fuera del Congreso adquiere más sentido para ellos y se vuelve parte integral de su actividad legislativa, como nos dijo Bolívar y escribió el representante electo por 'Los Decentes', David Racero:

L reiteró el concejal de Progresistas, Hollman Morris, un líder muy visible del movimiento de Petro:

El mejor ejemplo de lo rentable que puede ser tener un pie en el Congreso y otro en la calle es Bogotá, donde Progresistas solo tiene una curul en el Concejo y sin embargo ha liderado y acompañado causas como la defensa de la Reserva Van der Hammen, la oposición al Transmilenio por la Séptima, la resistencia de los vecinos del relleno Doña Juana a que Peñalosa lo mantenga donde está y la revocatoria del Alcalde.

Tras apropiarse de eso en su discurso de candidato presidencial terminó de segundo en primera vuelta y ganando en segunda en la ciudad, sin tener que adueñarse de la movilización social.

#LaResistencia como catapulta

Desde que la consigna de #LaResistencia al nuevo gobierno comenzó a moverse en redes, ha dejado ver que puede abarcar muchas causas.

Claramente la encabeza la defensa del Acuerdo de La Habana:

Y de hecho el lunes se realizó el primer plantón en la Plaza de Bolívar una vez el Senado, por iniciativa del Centro Democrático, suspendió la discusión del proyecto que reglamenta el funcionamiento de la JEP.

Pero el concepto abarca otros motivos:

No se trata de un movimiento estructurado ni que refleje sólo banderas de Petro. 

El Polo Democrático, desde que existe hace 13 años, defiende varias de ellas y viene acompañando la movilización ciudadana paralelo a su trabajo en el Congreso; los indígenas han hecho lo suyo; y los verdes, nos dijo el senador electo Sanguino, seguramente también acompañarán las movilizaciones en defensa del medio ambiente y del Acuerdo de paz.

José Antequera, hijo del inmolado líder homónimo de la Unión Patriótica y que hizo parte de la campaña de Petro, le dijo a La Silla: “la movilización es un repertorio de acción política que no es exclusivo de la izquierda, y ahora no se puede decir que sea algo que controlamos nosotros (la Colombia Humana). De hecho, ‘resistencia’ es un término espontáneo que está usando mucha gente, pero hay otros que no lo comparten”.

Eso es cierto en la medida en que las causas sociales que Petro respaldó en campaña tienen una historia independiente a él, como las reivindicaciones de los indígenas del Cauca por más tierras, la oposición a la minería en el Páramo de Santurbán en Santander, las peticiones de los paros cívicos en Chocó y Buenaventura y la misma lucha contra la corrupción y las mafias.

Por eso Petro, a pesar de sus ocho millones de votos, no será ni el dueño de la movilización social ni el único que invite a ella desde el Congreso como resistencia a la agenda de Duque. Lo que sí demostró en su campaña presidencial fue que tuvo la capacidad de apropiarse de muchos de esos inconformismos para canalizarlos electoralmente, así otros partidos y candidatos los compartieran.

Eso también puede jugar en contra de algunas iniciativas, como pasó en Santander con el Comité Cívico que defiende a Santurbán, que después de alinearse con Petro perdió capacidad de convocatoria porque quienes lo acompañaban desde la derecha no vieron bien que se plegara a una causa política.

Para Petro, en todo caso, mantenerse ahí es lo que puede ser estratégico de nuevo para 2022, con la pantalla que le da ser senador.

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