Más valen las estrategias que los opositores: Así se salvó la Ley de regalías

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Los ministros Juan Carlos Echeverry de Hacienda y Juan Carlos Rodado de Minas eran los autores del Acto Legislativo de Regalías que fue aprobado ayer en octavo debate.

La modificación de las regalías era una prueba de fuego para el ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry. Cuando propuso el Acto Legislativo los congresistas que representan a los departamentos productores organizaron foros, movilizaron gente y criticaron la medida por todos los medios posibles. Los gobernadores y alcaldes de estas regiones no salían del Congreso haciendo lobby en contra. Además del Polo, la oposición venía de un buen grupo de senadores y representantes de la Unidad Nacional que intentaron poner a sus bancadas en contra del proyecto y así quedar bien en sus departamentos. Pero el Ministro lo logró.

La plenaria de la Cámara de Representantes aprobó ayer en la tarde, en octavo debate, el Acto legislativo que permite que el dinero recolectado por los departamentos y municipios por la producción de carbón ó petróleo ya no vaya sólo a los departamentos productores sino que también se beneficien los que no tienen yacimientos en su territorio. Al Acto sólo le queda la conciliación la próxima semana para pasar a ser sancionado en la Presidencia y luego revisado por la Corte Constitucional.

¿Cómo hizo el Ministro para que su lobby fuera más efectivo que el de los departamentos y municipios? ¿Cómo consiguió los votos? ¿Y quién pierde ahora con la aprobación de este proyecto?

 

La pelea de Echeverry

Durante un año el Ministro hizo todo tipo de lobby con los congresistas para convencerlos de que el proyecto podría ser bueno para sus regiones. En el caso de los departamentos no productores no era tan complicado. Era convencerlos de votar un proyecto que les daría una plata con la que nunca habían contado. Por eso, lo que hizo Hacienda fue entregarle a cada congresista tablas de cómo los departamentos donde guardan sus fortines electorales aumentarían sus recursos anualmente si aprobaban el proyecto (ver historia)

Pero lo complejo era convencer a los congresistas de las regiones productoras para que votaran un proyecto que les terminaría quitando un pedazo de su presupuesto porque les tocaría compartir las regalías que antes guardaban todas en las arcas de las gobernaciones. Para esto, el Ministro también hizo la tarea. Le entregó a cada uno cuadros con los recursos que podrían obtener hasta el 2020, año por año, asumiendo que habrá bonanza petrólera. El Ministro comparó estas cifras con los gastos en educación, salud y otros servicios que se financian con las regalías e intentó convencerlos de que, con reforma y bonanza, no habrá defícit. Mejor dicho, que en porcentaje recibirían menos plata, pero como la producción va a aumentar, no sentirían la diferencia. (ver un ejemplo)

El problema para estos congresistas es que las proyecciones del Ministro sobre el gasto social no cuadraban con los cálculos que hacían los secretarios de Hacienda de las respectivas gobernaciones. Dos de ellos consultados por La Silla Vacía insisten en que para que sus Gobernaciones no entren en crisis económica, el gasto social tendrá que ser recortado.

Y el segundo obstáculo es que los cálculos del Ministro asumen que se acerca un auge petrolero. El Ministro de Minas, Carlos Rodado, quien también es autor del proyecto de regalías, no le aseguró a los congresistas que la bonanza del oro negro llegue pronto. Para Rodado es claro que Colombia es una potencia minera y a eso le ha apostado desde su cargo. Pero en foros sobre minería y en los debates de Comisión dejó mostrar su escepticismo frente al petróleo. Ante la duda, los congresistas no quedaron convencidos.

 

El error de Echeverry

Como la estrategia de convencerlos por medio de argumentos o tablas comparativas no funcionó, Echeverry decidió ceder un poco sobre el texto del proyecto. El problema es que lo que cedió le puede terminar costando la aprobación de toda la reforma en la Corte Constitucional.

De acuerdo con varios representantes a la Cámara consultados por La Silla Vacía, el proyecto es antitécnico. “El proyecto parece más ahora un Código de Minas que un acto de reforma constitucional”, dijo a La Silla Vacía el representante del Meta, Hugo Velásquez. Como la reforma busca modificar dos artículos de la Constitución, su texto debería enunciar principios generales del sistema de regalías y no el detalle de cómo serán administradas. Y Echeverry rompió este principio. Los dos artículos de la constitución quedaron en varias páginas porque en el proyecto quedaron establecidos los porcentajes en los que se distribuirán las regalías.

Inicialmente los departamentos se quedarán con el 50 por ciento de las regalías directas que reciben hasta el 2014, y con el 40 por ciento a partir de 2014 y hasta 2020. Además de establecer un porcentaje, el proyecto también establece una fecha límite para la reforma. Todos estos detalles deben presentarse en un proyecto de Ley que regule los dos nuevos artículos en la Constitución, y que deben ser consultados previamente con las comunidades indígenas. Pero la consulta previa va a terminar siendo una segunda piedra en el zapato para Echeverry.

Tal como estaba presentada inicialmente la reforma - sin porcentajes ni fechas, y solo anunciando que las regalías ahora no serían solo de los departamentos productores sino que buena parte se iría a unos Fondos Nacionales-, no necesitaba de consulta previa. Pero cuando ya se discute qué porcentaje va para cada uno, la situación cambia y la consulta previa se vuelve necesaria.

Varias de las explotaciones mineras y petroleras están en zonas que son mayoritariamente indígenas o afros, y no se ha tenido en cuenta lo que implicaría para estas comunidades una reducción en las regalías. Como esos efectos deberían ser consultados previamente con esas comunidades, la Corte Constitucional podría tumbar la reforma.

Pero aunque el proyecto pueda ser antitécnico o inconstitucional, Echeverry logró con estos cambios lo que necesitaba: que la oposición al proyecto se quedara quieta. Los mitines frente al capitolio, los foros regionales, las frases duras contra el Gobierno y los alcaldes y gobernadores presentes en cada debate no se volvieron a ver. “Sólo en los primeros debates del proyecto hubo una andanada dura”, dijo a La Silla Vacía un miembro del Gobierno que prefirió mantener su nombre bajo reserva.

“Nosotros queríamos que todo quedara igual, que no hubiera reforma. Pero en ese momento ya no podíamos desconocer la realidad, el Presidente tiene las mayorías en el Congreso para aprobar el proyecto. Ahí teníamos que decidir, o perdemos todo o recuperamos algo”, dijo Velásquez a La Silla Vacía. Ayer en la mañana el Presidente Santos y Echeverry se reunieron con 35 congresistas que representan a las regiones productoras de hidrocarburos y que habían pedido desde hace varias semanas reunirse con el mandatario. En esta reunión ya no pidieron que se retirara el proyecto, sino que el Gobierno se comprometiera a apoyar a los departamentos con proyectos que ya comprometieron parte de sus vigencias futura (vigencias que se financiaban con el dinero de las regalías). Santos se comprometió, por ejemplo, con la vía Bogotá-Villavicencio. Esta troncal iba a ser financiada por la gobernación del Meta con vigencias futuras. También lograron aumentar en unos puntos porcentuales 'el piso' que les queda a los entes territoriales de las regalías directas (pasaron de 25 por ciento a 40 a partir del 2012).

A cambio, varios congresistas de sectores productores contribuyeron con quedarse callados durante el último debate, si es que no votaron a favor del proyecto.

¿Quién pierde los votos?

Si bien este silencio favoreció al Gobierno, a quien no favorece directamente es a los congresistas. Todos los parlamentarios que se quedaron callados o dejaron que el proyecto fuera aprobado sin protestar, podrían estar a punto de ver cómo sus fortines electorales disminuyen en las elecciones de octubre. “El costo político será sobre todo para el Partido de La U”, dijo a La Silla Vacía Marcela Maya, representante del Meta por este partido. “El discurso en las regiones productoras va a estar polarizado por eso”, dijo Velásquez.

Estos fueron los que sí, los que no y los que no se aparecieron en el último debate de Regalías para votar el informe de ponencia. En octubre quedará definido qué tan duro los golpeará no haber parado este proyecto en el Congreso. Depende de cómo le expliquen a sus electores por qué sus regiones van a tener menos plata y ellos no se opusieron.

En amarillo pueden verse los Representantes de las regiones productoras y cómo votaron

 

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