Los cariñitos de Uribe con los militares

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Dos jugadas en un mismo día con las que Uribe vuelve a demostrar que, ahora que es el jefe de la oposición de derecha, está haciendo todos los esfuerzos para mantener la vocería y representar a buena parte de los militares, un grupo de interés poderoso y con votos, aunque sean indirectos: si tres miembros de las familias votan de los 450 mil policías y militares participan, suman casi un millón y medio de votos.

Justo después de la emboscada de las Farc a un pelotón militar en el Cauca que terminó con 11 soldados muertos y varios heridos, el ex presidente Álvaro Uribe visitó ayer en la mañana a uno de los soldados que sobrevivió al ataque, por invitación del soldado. Lo llamó “mi soldado” y anunció que en los próximos días haría lo mismo con otras familias de los militares que quedaron heridos tras ese ataque.

En la tarde, Uribe volvió a Bogotá a radicar un proyecto de ley para que los militares juzgados por actos cometidos durante el servicio no paguen más de 5 años de cárcel y reciban rebajas de penas por estar condenados o procesados por crímenes relacionados directamente con el servicio. Y que se sustenta, como lo dice en la exposición de motivos del proyecto, en la gratitud:

“La nación colombiana tiene una deuda impagable de gratitud con su Fuerza Pública. Ningún gesto de gratitud y de solidaridad con ella podría ser considerado como excesivo. Estos gestos no pueden estar condicionados a la suerte impredecible que corran los diálogos con grupos terroristas. La igualación de nuestra Fuerza Pública con los terroristas es absolutamente inadmisible. La gratitud del país y de sus instituciones con la Fuerza Pública debe ser absolutamente incondicional”.

Dos jugadas en un mismo día con las que Uribe vuelve a demostrar que, ahora que es el jefe de la oposición de derecha, está haciendo todos los esfuerzos para mantener la vocería y representar a buena parte de los militares, un grupo de interés poderoso y con votos, aunque sean indirectos: si tres miembros de las familias votan de los 450 mil policías y militares participan, suman casi un millón y medio de votos.

Una postura que para algunos es vista como politiquera y oportunista y para otros como una manifestación de su preocupación por el futuro de los militares. Pero que en cualquier caso, revela los tres ejes principales de la estrategia con la que ha buscado lograrlo:

 

El nuevo proyecto de ley del Centro Democrático se suma a otras dos iniciativas que ha presentado desde julio y que, aunque no han prosperado en el Congreso, buscan resolver lo que ven como la inseguridad jurídica de los militares que están siendo procesados en la justicia ordinaria.

El más reciente, con sólo cinco artículos, busca darle beneficios a los soldados y policías -similares a lo que podrían tener los guerrilleros si se firma un Acuerdo Final- pero independientemente de lo que pase en La Habana.

La propuesta es que haya “un alivio judicial”, como dijo el ex presidente en Cali ayer, para los militares que estén siendo juzgados por crímenes cometidos durante el servicio o en relación a éste. Es decir, no incluye a los falsos positivos.

Aunque no busca impunidad (el proyecto propone que los militares que cometan estos crímenes sean juzgados) sí busca que reciban rebajas de penas, sin condiciones, y que paguen máximo cinco años de cárcel.

Además, propone que los que ya están condenados y ya hayan pagado la tercera parte de la pena y menos de cinco años en la cárcel, terminen de pagarla en su casa. Y, por último, a aquellos que ya hayan pagado más de cinco años, se les dará dos años más de libertad condicional y al cabo de ese tiempo quedarán en libertad definitiva y que no podrán abrirse nuevos procesos relacionados a los mismos delitos.

Este nuevo intento del uribismo por mejorar por la situación judicial de los militares procesados penalmente, seguramente no tendrá ningún chance de ser aprobado, como muestra la experiencia de los proyectos anteriores, que no alcanzaron a ser debatidos. Sin embargo, sí reitera el mensaje de apoyo incondicional a los uniformados.

Dos días después de que se posesionó el nuevo Congreso en julio del año pasado con una bancada de 20 senadores uribistas, el Centro Democrático radicó un proyecto de ley que no ha tenido trámite en el Congreso y que buscaba "crear por 12 años un tribunal para revisar, en una única instancia, las condenas a los militares y policías por delitos cometidos en servicio activo y con ocasión del mismo”.

Eso habría permitido que los casos de los militares que estaban siendo juzgados por la justicia ordinaria tuvieran una revisión que determinara si las condenas eran justas o no, y así poder reversarlas para que los uniformados quedaran en libertad.

Además, en noviembre y antes del tercer debate del proyecto del fuero penal militar, Uribe introdujo una frase que resultó aprobada y que abría la puerta para que el combate a las bandas criminales quedara cobijado por el Derecho Internacional Humanitario, algo por lo que llevan peleando años los militares y sobre lo cual hay una división muy fuerte al interior del gobierno.

Como explicó La Silla entonces, las implicaciones de esa frase eran muy grandes porque hoy las bandas criminales son consideradas delincuencia común y por eso las reglas para combatirlas son muy diferentes a las aplicadas para pelear contra la guerrilla, que son las del DIH.

Sin embargo, el nuevo proyecto que ya fue aprobado eliminó esa posibilidad, con apoyo por el Gobierno.

“Nosotros nos la hemos jugado por los militares. Estamos presentando (el nuevo proyecto) con la esperanza de que esta vez sí pase y le vayan a dar curso”, le dijo a La Silla el senador uribista Alfredo Rangel. “Es una decisión política”.

Una decisión que sin embargo es percibida como una movida oportunista que aprovecha que hacia allá apuntan justamente a los deseos de los militares a pesar de que esas aspiraciones no vayan a feliz término.

“Se juega mucho con el deseo y se le apuesta muy poco a la razón. Es casi imposible que el Congreso apruebe esos proyectos. Quieren sacarle provecho político al tema”, resumió un oficial retirado del Ejército.

 
 

La segunda estrategia uribista, que se puso en marcha desde el año pasado en las campañas al Congreso y Presidencia, fue incluir en las filas del Centro Democrático a representantes del mundo castrense.

Según tres militares retirados consultadas por La Silla, antes de las elecciones al Congreso, Uribe fue a Acore, una de las instituciones más representativas de militares de la reserva, a proponerles a sus cabezas puestos en su lista al Senado “como un reconocimiento del uribismo a los militares”, como le dijo a La Silla una de las fuentes.

En ese entonces, dos Generales aceptaron la propuesta: Carlos Lemus Pedraza, segundo ex comandante del Ejército en el gobierno de Uribe y Jaime Ernesto Canal Albán, que ya había hecho política cuando llegó en 2002 a la Cámara de Representantes.

Aunque esta iniciativa no prosperó porque a los militares no les sonaron los renglones que les ofreció Uribe en la lista -más abajo del 25-, el ex presidente sí logró incluir a la hoy senadora Thania Vega de Plazas, esposa del detenido coronel Alfonso Plazas Vega e hija del general Miguel Vega Uribe, (quien escaló toda la carrera militar y llegó a ser ministro de defensa de Belisario Betancur), y al almirante Gabriel Arango Bacci, quien quedó en el puesto 32 y sin chance de resultar elegido.

Sin embargo, que Vega haya pasado de ser ama de casa a senadora gracias a que Uribe le dio el puesto 16 de la lista, si manda un mensaje muy fuerte a los militares.

“El caso de Plazas es emblemático de la problemática de los militares en la justicia. Es un caso injusto ante los ojos de los militares”, le dijo a La Silla un militar retirado del Ejército. “Ella conoce a muchos militares que se simpatizan con esa lucha contra la injusticia al lado de su esposo”. Lo mismo opinan las otras dos fuentes consultadas por La Silla.

Ese papel se vio reflejado en la campaña a la presidencia. Como contó La Silla, Thania de Plazas apoyó a Oscar Iván Zuluaga en las elecciones presidenciales, actuando como la mensajera del uribismo con los militares. Esto dejó en la opinión pública un sabor de que los militares de la reserva estaban haciendo política, algo que hoy niegan las fuentes consultadas por La Silla en Acore.

 
 

Desde que estaba en la presidencia, Álvaro Uribe ha destacado a los militares como los “héroes de la patria”, y los “defensores de la democracia”. Eso sirvió para sembrar la legitimidad con la que cuenta Uribe en las filas del Ejército y que el ex presidente ha logrado capitalizar ahora que está en la oposición al Gobierno de Santos y que se sirve de que para los soldados ha sido muy difícil aceptar una negociación que pasa por concederles el estatus político de contraparte a la guerrilla después de años de formarse ideológicamente para combatir al enemigo, y de ver las atrocidades y el sufrimiento infligido por los guerrilleros sobre la población y sobre otros soldados, como contó La Silla.

“En las fuerzas militares hay una ilusión, una burbuja psicológica. Muchos pensaban que las Farc eran un enfermo terminal por la guerra. Ahora los ven con un micrófono, con un discurso, al lado del Gobierno, como un factor de poder. Pero nosotros creíamos que estaban muertos. Eso es una frustración”, le dijo a La Silla un Coronel retirado.

Así, el ex presidente está usando el discurso de la desmoralización en las filas de las Fuerzas Militares, que existe, para para hacerle frente al proceso de paz y a los beneficios que podrían obtener las Farc si se firma un acuerdo de paz en la Habana.

Uribe no desaprovecha ninguna oportunidad para reiterarlo. Por redes sociales, en presentaciones públicas y ante la prensa, el mensaje uribista es que el Gobierno está maltratando a las Fuerzas Militares y que los pone de igual a igual con los guerrilleros “terroristas”.

La última vez, por ejemplo, fue en Cali cuando defendió el proyecto de ley que radicó ayer argumentando que buscaba beneficios para los militares y policías para que no tuvieran que “depender de lo que se pacte con el terrorismo”. Lo hizo también en twitter

El mensaje ponía de presente los cuestionamientos al Gobierno, después de que circularon versiones de le negó el apoyo aéreo a los militares atacados en Cauca, algo que desmintió el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón.

“El discurso de Uribe se alinea con las inquietudes de los militares activos en retiro. Preocupaciones serias que tiene un sector de las Fuerzas Armadas. No es solo un tema de oposición, porque sí coinciden con esas preocupaciones. De ahí que tenga tanta representatividad”, le dijo a La Silla un militar en retiro que conoce por dentro las preocupaciones de los militares con el proceso de paz.

Para esta fuente, como falta pedagogía del proceso de paz (debido en buena parte a la confidencialidad del proceso), el uribismo especula. Y la gran masa del Ejército que está en el terreno se alimenta de ese discurso.

Ese mensaje cala en buena parte de las filas castrenses no sólo porque responde directamente a sus intereses e inquietudes frente su futuro con la eventual firma de un Acuerdo Final en La Habana, sino porque se alimenta del discurso del uribismo en favor de los militares.

Pero no todos los militares le siguen la cuerda.

“Uribe está pescando en río revuelto para utilizar a los militares como plataforma política, insinuando que Santos está perjudicando a los militares y entregando la estabilidad de los militares. Pero él nos perjudicó mucho más. Nos quitó el fuero en su gobierno. No fue nada generoso con los militares”, le dijo a La Silla el Almirante retirado Gabriel Torres, miembro de la junta de Acore.

Algo similar opinó otro alto directivo del mismo cuerpo militar. “Uribe pretende hacer lo que no hizo en los ocho años de su gobierno. Lo está haciendo ahora”, dijo.

En todo caso, el permanente discurso uribista de la valentía de los soldados y de su tratamiento injusto no solo termina reforzando la legitimidad de las Fuerzas Armadas ante la opinión uribista y la lealtad de muchos militares con él, sino que también lo convierte en la fuente de información de su futuro. Y de esa forma recoge la insatisfacción de los militares.

“El hecho es que hoy los militares son un grupo de interés que se sienten más representados en preocupaciones, demandas y miedos en el Centro Democrático que en la coalición del Gobierno”, le dijo a La Silla un analista político. “Lo ha hecho gracias a una combinación de cosas: declaraciones públicas, votos simbólicos y aprovechando las debilidades de Santos para que los militares se sientan más cercanos al uribismo”.

 
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