Lo que sienten los secuestrados cuando otros marchan

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Muchos dudan si marchar vale la pena más allá de calmar el complejo de culpa que sienten los que “no hacen nada” por los secuestrados.  La Silla Vacía le preguntó a algunos ex-secuestrados sobre lo que sintieron y lo que hicieron el día en que se enteraron que, lejos de la selva, en las principales ciudades del país, miles de personas salieron a marchar en su nombre.  Quizás los que todavía están privados de la libertad sientan lo mismo esta vez.

Muchos dudan si marchar vale la pena más allá de calmar el complejo de culpa que sienten los que “no hacen nada” por los secuestrados.  La Silla Vacía le preguntó a algunos ex-secuestrados sobre lo que sintieron y lo que hicieron el día en que se enteraron que, lejos de la selva, en las principales ciudades del país, miles de personas salieron a marchar en su nombre.  Quizás los que todavía están privados de la libertad sientan lo mismo esta vez.                                            

Soldado Yobany Ardila Barbosa.
Secuestrado desde el 3 de agosto de 1998 hasta el 28 de junio de 2001

"Uno al principio se siente motivado, porque el país se acordó de uno. Pero luego viene una etapa muy dura, la etapa en la que no pasa nada"

"Durante los 3 años de cautiverio, hubo muchas marchas, me acuerdo de una en la que las madres de los secuestrados viajaron hasta el Caguán. Nos enterábamos por los medios, nosotros nos emocionábamos, hablábamos, debatíamos. Las marchas motivan mucho, pero a la vez crean una esperanza que haya luego un pronunciamiento de la guerrilla o del estado que nos permita salir en libertad. Uno al principio se siente motivado, porque el país se acordó de uno. Pero luego viene una etapa muy dura, la etapa dura en la que no pasa nada.

Las marchas no son un resultado suficiente frente al tema del secuestro, nunca después de una marcha se da la liberación de los secuestrados. Siempre hay gente en contra de la política de la guerrilla, pero nunca se pide algo específico por los secuestrados. La liberación no se le debe exigir solo a la guerrilla, también al Estado. ¿Dónde está la política del Estado para que los secuestrados regresen a casa? Salir a marchar es fundamental como manifestación para que los secuestrados vean que la sociedad está con ellos. Pero los marchantes deben ir más allá, llevamos trece años  con la gente metida allá y con la gente marchando."

 

Gloria De Duarte, esposa del Intendente Carlos José Duarte.
Secuestrado desde el 11 de Julio de 1999

“Le va a mostrar a los guerrilleros, que no solo nosotros los familiarees reclamamos a nuestros seres queridos, sino toda Colombia"

“Mi única preocupación es que ellos no sientan que se necesitan tragedias como la de la masacre de sus compañeros, para que Colombia exija la libertad de todos los secuestrados. No sé que tanto sirva la marcha para que las FARC los liberen, pero si estoy segura que le va a mostrar a los guerrilleros, que no solo nosotros los familiares reclamamos a nuestros seres queridos, sino toda Colombia. Repito que solo espero que no vuelvan a pasar este tipo de tragedias para que el país se pellizque y nos ayude a reclamar el derecho a la libertad de los secuestrados, pues nosotros procuramos hacer por lo menos una marcha al año, y casi no va gente, pero ahora que fusilaron a los soldados si volvió la convocatoria de manera masiva.”
 

 

 

 

Consuelo González de Perdómo. Secuestrada del 10 de septiembre de 2001 al 10 de enero de 2008

"La marcha que se hizo en mi pueblo Pitalito, Huila, me animó muchísimo"

“Las manifestaciones que hace el pueblo en solidaridad por los secuestrados son expresiones colectivas que lo hacen sentir a uno que no está solo y que hay gente afuera que está preocupada por lo que está pasando. Este tipo de manifestaciones animan, fortalecen, dan entusiasmo y optimismo. Cuando estaba secuestrada tuve que escuchar la marcha que se hizo en mi pueblo Pitalito, Huila, a la que salieron todos los estamentos de la sociedad y eso me animó muchísimo. La marcha del 4 de febrero se organizó gracias a las pruebas de supervivencia que yo traje cuando me liberaron. Estas pruebas conmovieron al país. Yo ya estando acá pensé que mis compañeros se iban a enterar de la marcha y se sentirían muy entusiasmados. Pienso que las marchas son mucho más productivas para el secuestrado cuando se intensifica la exigencia por su liberación y por eso mi presencia en la marcha va a ser para que los liberen ya”

Ricardo Jimenez Bernal. 
Secuestrado de octubre a noviembre de 1999
"Ese día hicimos una micromarcha los cuatro secuestrados"

“Hace 12 años la situación era muy diferente. La marcha del 24 de octubre de 1999 no era de protesta contra las FARC sino una marcha por la paz. Estábamos recién secuestrados y al escuchar lo de la marcha sentimos solidaridad y lo manifestamos haciendo una micromarcha los cuatro secuestrados que estábamos ahí. Los guerrilleros, al vernos, no hicieron nada, sólo dieron muestras de indiferencia. Sentimos la solidaridad de la comunidad porque uno se siente muy desamparado. Para esa fecha yo sólo llevaba cuatro días de secuestro y por lo tanto la esperanza de que íbamos a salir pronto era completa. Lo que sentí con esa marcha tal vez sería diferente si se hubiera hecho más adelante. Creo que para los que están hoy secuestrados, que no sienten ilusión, las marchas les dan ánimo y les suben la moral porque ven el respaldo y la exigencia que se le está haciendo a las FARC. Ahora es más una protesta por la liberación de los secuestrados, en donde ellos se dejan de sentir olvidados y eso sube el ánimo”

 

Oscar Tulio Lizcano.
Secuestrado del 5 de agosto de 2000 al 26 de octubre de 2008
"Luego de ver la magnitud de la marcha, el comandante me dijo que si sentía la presión del país"

“En medio de la selva yo escuchaba a los guerrilleros comentar que las marchas eran promovidas por el gobierno de Uribe, que eso no era una iniciativa ciudadana. Cuando yo tuve posibilidad de hablar con  el comandante del frente Aurelio Rodríguez del bloque José María Cordoba, porque los demás guerrilleros no se comunicaban conmigo, yo le dije que esa iniciativa sí era un fenómeno masivo ciudadano y que no fue creada por Uribe. Luego de ver la magnitud de la marcha, el comandante me dijo que sí sentía la presión del país. Cuando me enteré de la marcha se me levantó el ánimo porque sentí el apoyo de los colombianos, pero cuando la Operación Jaque se dio se me bajó la moral pues sentí que el país y la comunidad internacional se iban a olvidar de nosotros. Por esta misma razón decidí escaparme, pues veía lejos la posibilidad de recuperar mi libertad. Desafortunadamente tienen que suceder acontecimientos atroces como el del asesinato de los soldados, para que el pueblo vuelva a movilizarse.  Estoy seguro que si salen a marchar prontamente habrá liberados.”

Sigifredo López.

Secuestrado del 11 de abril de 2002 al 5 de febrero de 2009

"Algunos dicen que las marchas no sirven para nada, pero yo estoy convencido que las liberaciones se dan gracias a ellas"

“En la primera gran marcha ya habían asesinado a mis compañeros y me tocó solo, pues fue su asesinato (el de los 11 diputados) el que despertó esta marcha. Posteriormente vinieron las marchas del 4 de febrero, 6 de marzo, 20 de julio y noviembre de 2008. Las viví con mucha emoción hasta con lágrimas pues sentíamos la rabia de todos y eso me llenaba de esperanza porque por fin teníamos la solidaridad del pueblo colombiano. Esto muestra cómo los ciudadanos de bien no nos expresamos por medio de la violencia, sino que usamos el mecanismo de las marchas para mostrar el repudio y la resignación frente a las FARC. Algunos dicen que las marchas no sirven para nada pero yo estoy convencido que las liberaciones se dan gracias a ellas porque ninguna revolución ha triunfado sin apoyo popular. Son una voz de aliento para seguir resistiendo.
Las FARC entienden que han perdido el apoyo que tenían por ejemplo en San Vicente del Caguán y que ningún colombiano ve que sea viable su proyecto político."

                                               

Jorge Eduardo Gechem.
Secuestrado del 20 de febrero de 2002 al 28 de febrero de 2008

"Fui uno de los más beneficiados por la marcha del 4 de Febrero y vivo agradecido por la Solidaridad de Colombia"

“Cuando nos enteramos de la noticia de las marchas, estuvimos muy expectantes al respecto. En la radio escuchamos la información todo el tiempo  y nos alegramos mucho cuando vimos el apoyo contundente de todos los colombianos. Complacencia y satisfacción eran los sentimientos que nos invadían en ese momento.  Por la magnitud de la marcha, supimos que sería un mecanismo efectivo para nuestra pronta liberación, pues los guerrilleros se iban a sentir presionados por la comunidad nacional e internacional. La cara de preocupación en los secuestradores era evidente, se sentían acorralados por la voz de rechazo y presión de los colombianos.  Gloria Polanía, Luis Eladio y otros secuestrados fueron liberados en los días siguientes a la marcha. Diez días después, el 14 de febrero, me dijeron los guerrilleros que me alistara porque estaba pronto a recuperar mi libertad, el sentimiento fue de felicidad absoluta. Fui uno de los más beneficiados por la marcha del 4 de Febrero y vivo agradecido por la solidaridad de Colombia. Creo que es una mecanismo contundente para alcanzar la libertad de los secuestrados, si la marcha del 6 de diciembre es multitudinaria, estoy seguro que varios secuestrados serán liberados.”

Luis Eladio Pérez. 
Secuestrado del 10 de junio de 2001 al 28 de febrero de 2008
“Ahí supimos que Colombia no nos había olvidado"

 

“El 4 de febrero  fue muy importante para el país porque fue el principio del fin de las FARC. De la marcha teníamos muy poca información, pero a las 6 a.m. de ese día escuchamos por radio los primeros reportes de las marchas en el exterior como en Beijin y Australia, fue muy emocionante. En ese momento, Gerardo Aguilar alias "Cesar" se burló de nosotros, y dijo que si marchaban más de 1 millón de personas, las FARC dejarían las armas, en un tono irónico sabiendo que él no tenía ningún poder para tomar este tipo de decisiones. Al medio día escuchamos de nuevo que eran millones los colombianos que habían salido a marchar, en ese momento nos arrodillamos y empezamos a llorar porque era la primera vez que Colombia se acordaba de nosotros en siete años de secuestro. Ahí supimos que Colombia no nos había olvidado y fue muy importante para nuestro estado de ánimo, pues el olvido de nuestro país es otra forma de secuestro. Así como nosotros nos alegramos, yo vi a guerrilleros a punto de llorar, pues vieron que el pueblo no los apoyaba en lo absoluto… Estas marchas son sinónimo de esperanza, pues yo creo que la presión de la sociedad, hace pensar a los guerrilleros en la posibilidad de una liberación de manera unilateral de los secuestrados”.

 

 

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