Lo que gana y arriesga Claudia López al comprarle la pelea a Petro

Silla Cachaca

Claudia López y Gustavo Petro.

La candidata verde y del Polo rompe definitivamente con la izquierda dura para apostarle todo al centro, aunque desecha una porción de votantes que podrían impulsarla al triunfo y deja a Galán como el único que no pelea.

Desde que Claudia López y Gustavo Petro rompieron la posibilidad de llegar a un acuerdo para la Alcaldía de Bogotá, se enfrascaron en una pelea en Twitter que hasta anoche no paraba.

Eso es particular porque ella, como candidata, no está enfrentada a un contendor directo sino al padrino político de uno de sus tres competidores: Hollman Morris (que en este cruce de señalamientos ha quedado opacado).

López, sin embargo, compró esa pelea tanto en redes como a través de sus respuestas a los medios que la entrevistan, y con eso, al tiempo que refuerza una visibilidad que ya le había dado el ser primera en todas las encuestas, asume riesgos por desligarse de buena parte de la izquierda y quedar ante los ojos de ese espectro político como una defensora de Peñalosa, así ella insista en su discurso y en su programa de Gobierno en que eso no es así.

Estos son algunos puntos que ella gana y que arriesga al enfrentarse con Petro:

Lo que gana

1

Rompe del todo con la izquierda dura en una campaña en la que el centro es la clave

Claudia López ya no tiene sólo como sparring a Hollman Morris, candidato de la Colombia Humana, sino a Petro, jefe nacional de ese movimiento y que representa un sector de la izquierda en la ciudad que ya estuvo en el poder.

Que no haya llegado a un acuerdo con Petro y ahora esté enfrentada constantemente con él la desliga de ese sector del electorado en unas elecciones en las que, como ya hemos contado, la búsqueda del centro es clave porque la derecha dura no ha pegado lo suficientemente en Bogotá como para tener un candidato viable a la Alcaldía y la izquierda quedó desprestigiada, al punto de perder el poder, después de 12 años de gobiernos del Polo y de Petro. Al tiempo, los verdes vienen creciendo.

Ya que desde el comienzo López no sólo, de manera natural, estaba desligada del uribismo (con el que siempre se ha enfrentado) sino de la derecha que representa Peñalosa, desmarcarse ahora de Petro en medio de un enfrentamiento de alto calibre en el que ya lo trató de extorsionista, la ubica más claramente en la mitad de esos dos extremos, así esté aliada con la izquierda del Polo, un partido que cada vez pesa menos en lo electoral y en opinión en Bogotá.

Desligarse de Petro, a su vez, puede ser bien visto entre sectores de centro y de centroderecha que podían estar indecisos en darle su respaldo por verla cercana al exalcalde.

 

 
2

Le saca jugo a enfrentarse al jefe político de un candidato cuestionado

La pelea López-Petro no sólo pasa por el metro de Bogotá, sino por el respaldo que él le dio a Hollman Morris, denunciado por su exesposa por maltrato y señalado por otras dos mujeres por acoso sexual.

Petro ha salido a defender a Morris incluso negando que haya una denuncia formal en su contra (algo que no es cierto porque hay una en la Fiscalía), y dando a entender que Morris puede llegar a ser más feminista que López.

La candidata verde ha aprovechado eso para dejarlos como machistas:

En un momento histórico en el que la voz de las mujeres gana cada vez más fuerza y la lucha feminista gana cada vez más espacio, a López le conviene enfrentarse a un líder político que sale a defender a su ahijado cuestionado por maltrato contra la mujer. Y eso quizá le haga ganar votos dentro de las y los petristas que no respaldan a Morris precisamente por las acusaciones en su contra.

 
3

Se ratifica como una candidata “frentera”

La verticalidad con la que suele pronunciarse Claudia López la ha mostrado una vez más en su pelea con Petro, al decirle que se cree “dueño de Bogotá”, politiquero, ególatra, incoherente, y que la intentó extorsionar.

Aunque eso le ha generado siempre a ella mucha resistencia en algunos sectores (ver, por ejemplo, los reclamos que le hizo el periodista Juan Diego Alvira en Caracol Televisión), mantener ese tono con un líder político como Petro, que es un interlocutor difícil y es un mago del discurso y la oratoria, la puede hacer ver como una candidata que “dice las cosas como son”, no sólo a los políticos de derecha, sino a los de izquierda.

Eso puede jugar a su favor en un contexto en el que el término “tibio” ha hecho carrera para calificar a quienes no se comprometen con posiciones firmes o claras.

 
 

Lo que arriesga

1

Desecha una porción de votantes que podría impulsar su triunfo

Que con su pelea de frente con Petro Claudia López termine apostándole todo a captar el centro es una apuesta arriesgada en la medida en que el segundo en las encuestas, Carlos Fernando Galán, está jugado por conseguir los votos de ese espectro político con la ventaja de que no tiene al Polo de su lado y por lo tanto lo pueden ver como más de centro que a ella.

Hay sectores del petrismo, de hecho, que consideran que sin Petro ella no puede ganar, como dijo esta semana Jorge Rojas, exsecretario de Integración Social de Petro, en una entrevista con El Tiempo, y como le dijo hace unas semanas Hollman Morris a La Silla Cachaca.

Eso está por verse. Las encuestas hasta ahora sugieren que podría lograrlo, teniendo en cuenta que las dos publicadas después de las inscripciones (esta y esta) y tras su ruptura con Petro, la mantuvieron a ella en primer lugar. Sin embargo, también muestran que es la única que no está creciendo, mientras que el resto sí.

Por eso, como escribió Mauricio Vargas en su columna de este domingo, lo que más le convendría a López sería que las elecciones fueran ya porque corre el riesgo de debilitarse en los menos de tres meses que restan de campaña.

Así el petrismo por sí solo sea incapaz de elegir alcalde, tenerlo de su lado podría garantizarle a ella el impulso que necesita para asegurar su victoria, si es que sus competidores de centroderecha siguen creciendo y ella se estanca. Con la pelea con Petro ya es claro que le tocará jugársela sin ese sector político.

 
2

A la luz de la izquierda queda en el paquete de defensores del metro de Peñalosa

Dado que el punto de desencuentro entre ambos fue el metro (si ella gana, Petro le pedía parar el proyecto elevado de Peñalosa así éste haya dejado un contrato firmado, mientras que ella se negaba a eso), Petro (y Morris) quedó solo en la defensa a ultranza del metro subterráneo cuya estructuración él adelantó cuando era alcalde (2012-2015).

López ha insistido en que el metro elevado de Peñalosa no le gusta porque para la ciudad es preferible el subterráneo y porque lo diseñó muy corto (lo califica de “medio metro”); sin embargo, promete ejecutarlo porque la licitación está andando, y que si gana se preocupará por mitigar el impacto urbano de esa obra y por hacer los estudios que le permitan extenderlo a Suba y Engativá (el proyecto actual arranca en Bosa y termina en Chapinero en la Séptima con 72).

A pesar de esas críticas, que de entrada vaya a ejecutar el metro elevado que estructuró Peñalosa la deja, más allá de los matices, en el mismo grupo de sus competidores Carlos Fernando Galán y de Miguel Uribe, al menos en lo que al metro se refiere. Eso, sobre todo, a la luz de la izquierda, no sólo de Petro, sino de mucha gente del Polo que ha calificado ese proyecto como corrupto.

Aún está por verse si eso le cueste votantes del Polo (con el que tiene una alianza y la avala), pero hace que Petro quede ante la izquierda como el único defensor del proyecto que consideran más apropiado y como el que tiene ese factor diferenciador, que no solo es frente a ella sino frente al impopular Peñalosa, del que López, en todo caso, también ha hecho todo lo posible por distanciarse.

 
3

Dejar a Galán como el único que no pelea

Desde el comienzo de su campaña, López ha dicho que quiere desligarse de la pelea entre Petro y Peñalosa, al punto que fue muy criticada porque los llamó ‘los Pepes’ (un remoquete que tiene una connotación muy negativa porque así se hizo llamar un grupo de paras y narcos que se enfrentó a Pablo Escobar).

A pesar de cuestionar esa pelea, López se está metiendo en otra y eso contradice su discurso de que Bogotá está cansada de esos enfrentamientos. A ella se suman Morris (que tercia en el enfrentamiento entre ella y Petro) y Miguel Uribe, que tiene como estrategia atacarlos a todos por igual con un tono deliberadamente pendenciero.

Mientras tanto, Carlos Fernando Galán, hasta ahora segundo en las encuestas, mantiene su discurso de no meterse en peleas, lo que podría hacerle ganar peso entre los votantes que pueden ver a los demás muy beligerantes. Sobre todo porque él también va con el discurso de meterse por la mitad de Petro y Peñalosa.

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