Lo que explica la furia de Vargas Lleras

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El vicepresidente se fue durísimo contra la tributaria porque la reforma amenaza las casas gratis, o por lo menos el negocio de quienes las construyen.

Más allá de si el duro pronunciamiento del vicepresidente Germán Vargas ayer contra la reforma tributaria, cuando propuso hacer manifestaciones públicas contra un punto de ella, es un primer paso de su salida del Gobierno Santos, también es una reacción porque la reforma tributaria amenaza uno de los ejes de su capital político.

La salida de Vargas de ayer fue muy dura, casi tanto como cuando una semana antes del plebiscito dijo finalmente que apoyaba el Sí, pero con duras críticas contra la justicia transicional.

Vargas, en una entrega de viviendas en Bosa, en Bogotá, pidió que "todos los colombianos que se han beneficiado de este programa salgan a decirle al Congreso de la República que le ponga atención a las normas que van a acabar con la política de vivienda en Colombia".

Lo dijo micrófono en mano, hablándole a los beneficiarios de la entrega de 252 viviendas, y frente a las cámaras de por lo menos dos medios nacionales (Noticias RCN y CM&).

Al terminar el acto, aclaró su posición: “Soy miembro del Gobierno, pero a nosotros, al Ministerio, a mí personalmente, nadie nos consultó al interior del Gobierno lo que estaban pensando en materia de vivienda de interés social, que repito, simplemente acaba, acaba con la vivienda de interés social en Colombia", afirmó.

A pesar de que hizo la crítica más dura a la tributaria desde las filas de la Unidad Nacional, que viene de un líder político reconocido, miembro clave del equipo de Gobierno y aspirante presidencial para 2018, mereció una respuesta de Santos sin mencionar a Vargas con nombre propio, con lo cual dejó el mensaje de que quiere bajarle el tono a la pelea.

Esta mañana trinó

Además, es posible que lo que pidió el Vicepresidente se termine modificando en la tributaria.

El pulso en la tributaria

Desde la semana pasada, cuando el Gobierno reveló el texto de la reforma después de dos semanas de suspenso, surgieron dos críticas en el frente de la vivienda.

Una es que la reforma le pone un IVA del 5 por ciento a la venta de viviendas nuevas de más de 800 millones de pesos, que hoy no la tienen. Esa decisión, que es explícita en el texto, produjo inmediatamente críticas de varios lados, incluyendo a Leonardo Villar, director de Fedesarrollo y uno de los nueve miembros de la comisión de expertos que armó el Gobierno y cuyo informe fue la base de la reforma.

“El IVA a la vivienda residencial de más de 800 millones no es la mejor manera de manejar el sector constructor. La mayoría de comisionados estábamos en contra de esto porque, en el fondo, puede generar distorsiones entre la vivienda nueva y la usada, desestimular la construcción.”  le dijo a El Tiempo en una entrevista el sábado pasado.

 

Pero esa crítica no fue la que disparó la propuesta de movilización de Vargas. Fue otra, más difícil de detectar y de la que prácticamente solo ha hablado el ex ministro de vivienda Luis Felipe Henao, uno de los hombres de confianza de Vargas y quien estaba con el Vicepresidente en la entrega de casas en Bosa.

Según explicó Henao en Hora 20 al día siguiente de la presentación de la reforma, ésta elimina una exención para los constructores que, en su opinión, es fundamental para que hagan proyectos de vivienda de interés social (VIS): hoy la utilidad que tengan quienes vendan predios para ese tipo de proyectos (y los de renovación urbana) no paga renta, y la reforma elimina ese privilegio.

El ex ministro explicó que ese cambio puede ser letal para toda la política de viviendas VIS porque esta tiene un costo regulado por el mismo Estado y por eso cualquier aumento en el costo para los constructores puede hacer que ese negocio deje de ser atractivo para ellos.

En concreto, les quitaría a los dueños de lotes un incentivo grande para venderlos para hacer VIS, y podría llevarlos a destinarlos a construir otro tipo de vivienda, centros comerciales o bodegas.

Eso, a diferencia del IVA a la venta de viviendas nuevas de alto nivel, afecta directamente dos programas del Gobierno que están en cabeza de Cambio Radical a través de la ministra Elsa Noguera.

Se trata de la segunda etapa de las casas gratis, que tiene 184 mil millones de pesos para construir 3.820 viviendas en municipios más pequeños. Por ese foco en lugares más pequeños armar ese proyecto ha sido demorado, y está en el punto en que un consorcio entre las fiduciarias Alianza y Colpatria, que contrató Fonvivienda, tiene abiertas las convocatorias para que los privados presenten proyectos de VIS.

El problema, según Henao, es que los proyectos se ejecutarían el próximo año, por lo que la tributaria les cambiaría los costos a los constructores, y la ejecución podría quedar paralizada.

El otro es Mi Casa Ya, un programa para subsidiar la compra de casas a familias de bajos recursos. Este, según Henao, se afectaría de forma indirecta, porque si se trancan los proyectos de VIS no habría casas para subsidiar.

Todo eso afectaría al Ministerio, a los potenciales beneficiarios y a Vargas, que se quedaría sin entrega de casas en los meses en que salga de la Vicepresidencia y seguramente arranque su campaña presidencial.

Pero también golpearía a un gremio muy cercano al Vicepresidente.

El factor constructores

Camacol, el gremio de los constructores, ha criticado fuertemente ese mismo cambio. La semana pasada esa entidad sacó un comunicado de prensa para criticar la eliminación de la exención, en el que decía que quitarla “haría nula la posibilidad de ofertar nuevos proyectos de vivienda social”.

”Eliminar este beneficio haría nula la posibilidad de ofertar nuevos proyectos de vivienda social ”

Sandra Forero, presidente de Camacol

Ayer, en Bosa, estaba presente la presidente de Camacol, Sandra Forero. Y, según una persona que estaba ahí, las declaraciones explosivas de Vargas se dieron justo después de que Forero interviniera y dijera públicamente que con la reforma se acababa el negocio de las viviendas VIS.

En el Ministerio de Hacienda dicen que esa exención no tiene mayor razón de ser porque los proyectos de VIS igual cuadran.  “Vargas está defendiendo un feudo de los constructores que claramente no necesitan más subsidios”, dijo una alta fuente del ministerio.

Además, recuerdan que el ministro Mauricio Cárdenas se reunió con Elsa Noguera antes de presentar el proyecto de reforma ante el Consejo de Ministros. Por eso creen que si hay una diferencia se debe tramitar internamente, como está pasando con el Ministerio de TIC que está discutiendo con expertos de la Dian la posibilidad de modificar algunos de los artículos que afectan el sector.

Vargas se ha acercado mucho a los constructores desde que le pidió a Santos que le entregara al Ministerio de Vivienda en 2012, cuando impulsó la Ley de Vivienda que le permitió manejar millonarios recursos para construir casas con gran éxito y ampliar el negocio para decenas de constructores, y al mantener esa política en manos de sus alfiles, inicialmente Henao y ahora Noguera.

Además, como varios de los constructores de viviendas VIS son financiadores de campañas (como se vio, por ejemplo, en la de Enrique Peñalosa ), la pelea de Vargas también le sirve a unos aliados potenciales para su aspiración del 2018.

Por eso, más allá de si Vargas dejará de ser un aliado imprescindible de Santos y va a salir del gobierno distanciándose del Presidente, o de si su incipiente alianza con Mauricio Cárdenas se hundió con la derrota de la candidata común a la Procuraduría, es claro que sigue teniendo puesto el casco de constructor.

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