Las cinco quejas a la licitación del nuevo transporte público en Bogotá

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Las cinco quejas a la licitación del nuevo transporte público en Bogotá


La licitación para el nuevo Sistema de Transporte Público (SITP) se abrió el 30 de enero y desde entonces, varios han criticado los puntos gruesos de los pliegos de condiciones.
Foto: Laura Rico Piñeres


La licitación del nuevo Sistema de Transporte Público Integrado (SITP), el que todo el mundo espera que finalmente le ponga orden a Bogotá, tiene convulsionado al sector. Pequeños propietarios de buses, políticos, y organizaciones de la sociedad civil han pedido suspender la licitación - la más grande del país -, pero el Alcalde no ha dado marcha atrás pues el tiempo corre en su contra para entregar resultados de su gestión.

En lo que va de febrero, Transmilenio - el gestor del SITP - y la Secretaría Distrital de Movilidad, han realizado nueve audiencias donde han expuesto los pliegos de la licitación en diferentes barrios de Bogotá. Sin embargo, esto no ha aplacado a los críticos.

De todos, los más complicados para la Alcaldía son los pequeños propietarios de buses. El gremio, que agrupa a unos 14 mil propietarios, ha dicho que el Alcalde, a quien ayudaron a elegir, no les cumplió con sus promesas de gobierno pues el SITP los excluye del negocio. Y están preparando manifestaciones para sabotear la licitación.

Estas son las principales críticas al nuevo sistema de transporte, que comenzará a operar en marzo del próximo año.
 


Excluye a pequeños propietarios de bus como licitantes y fomenta los monopolios

Según Javier Hernández, el gerente del SITP, el nuevo sistema de transporte público garantiza la participación de los 14.000 propietarios de buses que hoy operan en Bogotá, debido a que para ganar la licitación, las empresas deben integrar como mínimo a un 47 por ciento de propietarios de buses como socios.

Pero también les exigen capacidad jurídica, financiera y experiencia en el transporte público de mínimo cinco años. Es decir, que solo pueden concursar empresas con el músculo financiero y la capacidad administrativa para controlar y aportar el total de buses de cada una de las 13 zonas en las que se dividirá la ciudad. Se calcula el SITP necesita cerca de 12.300 buses para operar, incluyendo los articulados de Transmilenio.

La solidez de la empresa licitante debe ser grande pues será responsable de chatarrizar los vehículos viejos y de comprar los nuevos buses pagándole - en una especie de leasing - a los socios minoritarios dueños de bus una renta mensual del 0,8 por ciento por el valor del bus durante 24 años. (Ver requisitos).

Los pequeños propietarios dicen que no están en capacidad de licitar bajo estas condiciones y que por eso, hasta la fecha, no se ha presentado ninguna empresa conformada únicamente por pequeños propietarios. Se quejan de que el SITP está hecho a la medida de las grandes empresas y que la participación de los propietarios como socios es sólo simbólica. Cuando la empresa les compra el bus les paga una renta, pero ellos no hacen parte ni de la junta directiva ni participan de la administración de la empresa.

El concejal Jaime Caycedo, del Polo, ha criticado a Samuel Moreno por haber hecho un proyecto que replica el funcionamiento y organización de Transmilenio (TM) y que en esa medida sólo permitirá que los siete operadores de TM se ganen la licitación.

“Los pliegos nos rompen en la parte económica”, dijo a La Silla Vacía Alirio Rey Montañez, propietario de tres buses y miembro de Apetrán, una de las principales asociaciones de pequeños propietarios de Bogotá.

Además de señalar la falta de participación de los pequeños, el concejal del Polo Carlos Vicente de Roux ha dicho que es inconveniente que un solo concesionario pueda controlar hasta tres zonas del SITP. “Situaciones de esta clase generarían inequidad y pondrían a la entidad contratante y a los entes de control y regulación en riesgo de ser capturados por los contratistas”, explica De Roux.

La Cámara de Comercio de Bogotá también se ha manifestado sobre este punto. Critica el hecho de que dos operadores puedan controlar hasta el 46% de la ciudad (seis de las 13 zonas) durante 25 años porque se corre el riesgo de crear un oligopolio. Y también, que ante una falta de competencia de las propuestas, se le pueda asignar una segunda o tercera zona al mismo operador si es el único proponente. “Se corre el riesgo de que su propuesta cumpla tan solo con los requisitos mínimos exigidos y carezca del valor agregado que se genera cuando se ponen a competir dos o más licitantes”, dice la Cámara de Comercio.

Les compran el bus muy barato y se los pagan gota a gota

Tal y como está establecida la licitación, las empresas deberán comprarle los buses a los pequeños propietarios bien sea para operarlos dentro de la zona que obtengan para la concesión, o para chatarrizarlos. Solo los buses de 2002 en adelante podrán operar en el SITP. Y sus ex propietarios recibirán una renta mensual fija del 0,8 por ciento sobre el valor del vehículo durante 24 años. Los pequeños propietarios se sienten estafados con esta oferta.

Un bus modelo 2009 de 185 millones de pesos le dará una renta mensual de un millón 480 mil pesos al antiguo propietario, una suma que para ellos es bajísima pues dicen que actualmente se ganan entre cinco y seis millones mensuales. Además, no les reconocen otros costos como el lucro cesante que representa el cambio del SITP. Actualmente un bus puede operar 20 años, pero bajo el nuevo régimen sólo podrán rodar 12 años. Son ocho años de lucro cesante que nadie les pagará. (Ver listado de precios del Distrito).

Las concesiones son demasiado largas

La Cámara de Comercio, Bogotá Cómo Vamos y diferentes concejales han señalado que los tiempos de la licitación son excesivamente largos. La empresa que gane la licitación de una de las trece zonas de Bogotá la operará durante 24 años, y un año adicional de la fase 'preoperativa'.

Según la Cámara de Comercio, una concesión tan larga puede generar efectos nocivos, tales como la concentración del mercado en manos de pocas empresas privadas durante un periodo muy extenso. También temen que no se crean incentivos para actualizar el sistema acorde con los cambios tecnológicos, mejoras en el sistema de movilidad, cambios en el modelo urbano, entre otros.

Carlos Córdoba, coordinador de Bogotá Cómo Vamos, ha propuesto reducir la concesión a la mitad para poder revisar los contratos con los transportadores y actualizarlos de acuerdo con las futuras transformaciones que requiera el sistema de movilidad de Bogotá.

Sin embargo, para el Distrito los tiempos de la concesión no son problemáticos pues como todo contrato, éste podrá terminarse si la empresa incumple con los términos pactados.

No se sabe cómo se va a manejar la plata ni las tarifas

 

 

 

 

 

 

 

 

Uno de los grandes cambios que traerá el SITP es sobre el recaudo del dinero. Ni los conductores ni las empresas de buses manejarán dinero en efectivo pues, por un lado, se pagarán los pasajes con un tiquete electrónico, y, por otro lado, el Sistema Integrado de Recaudo, Control e Información y Servicio al Usuario (SIRCI) deberá contratar una fiduciaria que se encarga de recibir, administrar y repartir el dinero de las empresas.

Sin embargo, hoy no se sabe nada sobre el proceso licitatorio para el SIRCI ni cuáles serán las tarifas de los diferentes tipos de buses que operará el SITP. “Se deben armonizar estos procesos para evitar que inicie la operación del SITP sin recolección de tarifa, lo que implicaría un subsidio del 100% de la operación pues no sería posible generar ingresos”, dijo Carlos Córdoba, de Bogotá Cómo Vamos.

Fomenta la impunidad para los que no han chatarrizado

El otro tema que ha generado polémica en el SITP tiene que ver con la plata que deben las empresas de transporte público al fondo de chatarrización del Distrito. Actualmente, se le deben más de 20 mil millones de pesos por la chatarrización. Como el SITP es un nuevo sistema, muchos le han pedido al Alcalde que obligue a los transportadores a cancelar la deuda antes de poder participar de la licitación del SITP.

“Es inconcebible éticamente que estas irresponsabilidades ahora sean premiadas, con lo que se le envía un pésimo mensaje a la ciudadanía: hacerle trampa a la ciudad paga”, afirmó Córdoba.

En esa misma línea, se le ha recomendado al Distrito que haga público el nombre de las empresas o individuos que le deben a la ciudad y cuánto adeuda cada uno. Sin embargo, Javier Hernández, gerente del SITP, ha dicho que la licitación no es la mecanismo para sancionar a los morosos. La única manera en que se verán afectados los morosos es perdiendo puntos licitatorios por las deudas de chatarrización, como por las deudas de multas del transporte, en general.

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