Las capturas por parapolitica de hoy podrían establecer si hubo fraude en la elección de Uribe

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Tal como lo había anunciado el fiscal Eduardo Montealegre la semana pasada, agentes del CTI se encuentran desde hoy adelantando los operativos para detener a ex alcaldes, concejales y ex concejales que firmaron los pactos de "Chivolo" y "Pivijay" con las AUC. Además de esclarecer la parapolítica del Magdalena, estas 70 capturas arrojarían mucha luz sobre si hubo fraude en beneficio de la elección de Álvaro Uribe en 2002.

Como lo contó La Silla Vacía a raíz de la condena del ex director del DAS Jorge Noguera, el paramilitar Jorge 40 lideró la firma de los dos pactos políticos en 2000 y 2001, después de las masacres de Piñón y de Sitio Nuevo, en las que murieron 64 personas, y el asesinato de dos ex alcaldes, cuatro alcaldes y cuatro concejales de la zona.

El primer pacto fue el de Chivolo, en septiembre de 2000, en el que 417 políticos del Magdalena que representaban 15 de los 20 municipios del departamento se comprometieron a apoyar a la Gobernación del Magdalena a José Domingo Dávila, quien salió elegido en 2001 y fue condenado posteriormente por la Corte por parapolítica.

Y el segundo, que fue el de Pivijay, se firmó a finales de noviembre de 2001 con los ya elegidos alcaldes, concejales y diputados. Éstos se comprometieron a apoyar para las elecciones al Congreso del 2002 a Dieb Maloof y José Gamarra, quienes eran los candidatos del llamado “Movimiento de la Provincia Unida”, liderado por Jorge 40.

Eduardo Montealegre anunció la semana pasada un operativo para detener a 70 personas por parapolítica, entre ellas ex alcaldes, concejales y ex concejales. Foto: Juan Pablo Pino

Mediante este Pacto, y a cambio de los votos (reales y falsos) que les pusieron los paramilitares en sus zonas de influencia, Maloof y Gamarra se comprometieron a darles puestos a quienes les habían ayudado en sus fortines burocráticos nacionales y departamentales, a ayudarles a los alcaldes de la zona desde el Congreso y a sacar adelante los proyectos económicos y sociales de la Provincia.

Pero, además, el Pacto incluía un artículo que es problemático para la primera elección del ex presidente Uribe y sobre el cual los concejales y diputados capturados seguramente serán interrogados. El artículo sexto, titulado “Respaldo Presidencial” dice: “El señor Dieb Maloof se compromete una vez elegido Senador de la República de respaldar y acompañar al candidato presidencial en la segunda vuelta”.

Según contó a La Silla Vacía una persona cercana a los jefes paramilitares que conversó largamente con Jorge 40 en esa época, el compromiso de apoyar a Uribe que quedó plasmado en ese Pacto fue para la segunda vuelta y no la primera porque nunca pensaron que Uribe le ganaría a Horacio Serpa en primera vuelta, y el aporte que pensaban darle en la segunda lo consideraban más comprometedor.

El juego político era llevar al candidato a una segunda vuelta habiendo partido del dos por ciento en las encuestas y después comprometerlo al máximo desequilibrando la segunda vuelta. Pero en todo caso lo apoyaron en la primera vuelta y "se excedieron", porque no contaron con que Uribe lograría generar tal simpatía en tan corto tiempo.

 

PactoPivijay

 

La historia del 'articulito'

Jorge 40, como comandante del Bloque Norte de las AUC, comandaba tres bloques de autodefensas en el departamento y para las elecciones de 2002 fraguó una ‘operación avispa’ con el fin de garantizar que al Congreso llegaría el mayor número de políticos de su movimiento. Su objetivo era influir a través de ‘una bancada paramilitar’ en la aprobación de leyes que beneficiaran a las autodefensas, como la de justicia y paz que los juzgaría.

Para ello, como también lo hizo en el Cesar, dividió el Magdalena en ‘distritos electorales’ que asignó a políticos tradicionales que ya estaban bajo sus órdenes. Todos los candidatos avalados por él ganaron prácticamente por unanimidad y con unas votaciones abrumadoras nunca antes vistas. Los mismos candidatos que en 1998 obtuvieron 20 mil votos, cuatro años después, gracias al plan de Jorge 40, alcanzaron 65 mil con unas votaciones totalmente atípicas.

Todos estos congresistas ya fueron procesados judicialmente por haberse aliado con los paramilitares para llegar al Capitolio y en sus confesiones han explicado cómo se ejecutaron esos dos pactos. De lo que no se ha hablado sino tangencialmente, pero se escuchará de eso mucho más cuando los políticos capturados esta semana comiencen a hablar, es que una vez elegidos los congresistas en marzo de 2002, el fraude supuestamente se repitió para las presidenciales a favor de Álvaro Uribe.

Así lo aseguró a la Corte Suprema bajo la gravedad del juramento Rafael García, quien luego se convirtió en el ‘ventilador del Das’, jefes paramilitares como alias ‘El Canoso’ y ‘El Alemán' y algunos jurados de votación.

Como ya lo contó La Silla Vacía en otro artículo, según explicó Rafael García, una vez elegido representante a la Cámara mediante el Pacto de Pivijay, José Gamarra, quien luego fue condenado por parapolítica, les dio la orden a él y a Enrique Osorio de presentarse al comando de la campaña presidencial de Uribe en el Magdalena, cuyo director regional era Jorge Noguera, para repetir el fraude electoral que habían fraguado en las elecciones legislativas.

El Magdalena, departamento de donde son la mayoría de los concejales, exconcejales y diputados capturados esta semana por lo que sucedió entre 2000 y 2001, fue el único departamento de la Costa donde Uribe le ganó a Horacio Serpa en el 2002.

El 66 por ciento de los votos de Uribe en esta región fueron en los mismos municipios con presencia paramilitar en los que los congresistas de la Provincia Unida lograron su votación atípica y de donde son los políticos que están siendo capturados esta semana. Sólo el 34 por ciento restante lo obtuvo en municipios por fuera de los ‘distritos’ diseñados por Jorge 40 para su operación electoral, como lo señaló el 2006 un artículo de Semana.com. Serpa, en cambio, obtuvo el 31 por ciento de sus votos en las zonas de dominio paramilitar y el 69 por ciento en el resto del departamento.

“En municipios bajo influencia paramilitar como El Difícil, Serpa perdió un 84 por ciento de electores en el 2002 respecto a 1998”, descubrió Semana.com. “Lo mismo en Chivolo. En Salamina, donde los paramilitares mataron a un delegado de la Registraduría que denunció fraude en las elecciones para alcalde en 2003, Serpa sacó un 73 por ciento menos de votación. Uribe sacó 2.420 votos y Serpa solo 368”.

En 2006, cuando estalló el escándalo del DAS, periodistas de Semana viajaron a la zona y recogieron testimonios de jurados del Magdalena que confirmaron la versión del fraude en las presidenciales dada por García.

Un jurado de El Difícil, donde Uribe sacó 9.858 votos y Serpa 1.102, dijo que en su mesa votaron solo 40 personas. Pero que al final de la jornada, el paramilitar de la zona le ordenó marcar otros 400 tarjetones con los nombres de los inscritos para votar en esa mesa. Otro funcionario de la Registraduría de ese municipio dijo que en los escrutinios para Presidente, los jurados tacharon dos veces los tarjetones que favorecían a Serpa para anularlos.

El expresidente Álvaro Uribe ha rechazado de manera contundente que él hubiera ganado las elecciones de 2002 por fraude. Y en realidad, es probable que aún si todo se hubiera hecho legalmente, él hubiera ganado pues era el candidato que mejor encarnaba el momento.

Lo que se discute es si habría ganado en primera vuelta sin los votos que supuetamente le puso Jorge 40 en Magdalena, Córdoba, Cesar y Guajira y cuya operación habría quedado ‘legalizada’ a través de los pactos que pondrán a esos políticos del Magdalena tras las rejas esta semana. La Fiscalía podría tener la respuesta una vez avancen las investigaciones contra los capturados durante estos días.

 

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