La villa deportiva Didier Lobo en honor al sancionado senador Didier Lobo

Silla Caribe

Cuando era alcalde de La Jagua de Ibirico Didier Lobo inauguró una villa deportiva que hoy lleva su nombre. Fue sancionado por la Procuraduría por sobrecostos en paquetes nutricionales para niños y es aliado del cuestionado clan Gnecco.

El senador Didier Lobo, de Cesar, llevó a otro nivel una costumbre de los políticos cesarenses. 

En el departamento del Cesar ha sido práctica común ponerle el nombre de políticos fallecidos a obras públicas. Es el caso de la plaza y el aeropuerto de Valledupar Alfonso López en honor al expresidente liberal y exgobernador del Cesar.

Esta costumbre en ocasiones revela los fuertes vínculos familiares del poder en el departamento. Como la avenida Adalberto Ovalle, entre Valledupar y Bosconia, nombrada así en honor al exgobernador, por su hijo, y entonces gobernador, Franco Ovalle.  

El afán de ponerle apellidos a las obras públicas a veces no espera a la muerte. En su primera administración el hoy gobernador, Luis Alberto Monsalvo Gnecco, inauguró el coliseo de ferias ganadero de Valledupar con el nombre de su papá, y casi homónimo, Luis Alberto Monsalvo Ramírez. 

Monsalvo Ramirez puede, en vida, ver su nombre en una obra pública, gracias al homenaje de su hijo, un líder del cuestionado y poderoso clan Gnecco. Un hecho que generó polémica, porque riñe con algunas interpretaciones de una ley que regula cómo se bautizan las obras públicas.   

Pero en el municipio carbonífero de La Jagua de Ibirico la influencia de Didier Lobo Chinchilla, hoy senador de Cambio Radical de 49 años, llevó esa costumbre a un nuevo nivel.   

Una de las obras más importantes del pueblo fue bautizada en su honor, justo luego de haber salido de la Alcaldía de la Jagua. Un honor que luego vino acompañado de una sanción de la Procuraduría (que lo suspendió por seis meses), por sobrecostos en la contratación de la comida para niños, durante el mismo periodo en el que fue construida la obra.

Se trata de una villa deportiva adjudicada e inaugurada en 2015 cuando Lobo era alcalde de La Jagua. Su sucesora y ahijada política, Yarcelis Rangel, le puso el nombre de Didier Lobo Chinchilla luego de que un grupo de ciudadanos presentara esa propuesta al Concejo.  

La villa deportiva tuvo un costo de casi 17 mil millones de pesos, y es considerada por Lobo la obra más representativa de su gobierno. La construcción cuenta con una cancha de fútbol profesional, dos canchas de césped sintético, piscina semiolímpica, pista atlética, cancha polifuncional, patinódromo y pista de BMX.

En principio la ley (artículo quinto del decreto 1678 de 1958) prohíbe designar bienes de uso público con el nombre de personas vivas. Sin embargo, hay un parágrafo que abre una ventana para hacerlo, y que sirvió para que en la administración de Rangel le colocaran el nombre de su jefe, y hoy sancionado, senador a la villa deportiva. 

“Podrán designar con el nombre de personas vivas los bienes de uso público a petición de la comunidad y siempre que la persona epónima haya prestado servicios a la Nación que ameriten tal designación”, dice el parágrafo añadido en un decreto de 1997.

Respecto a que la obra pública lleve su nombre, el senador Lobo le dijo a La Silla que “La villa deportiva fue una obra emblemática que yo dejé. La comunidad deportiva del municipio pasó una proposición al Concejo para que esa villa llevara mi nombre, fue una acción popular donde se recogieron cientos de firmas”.  

La Silla Vacía intentó conocer la versión de la alcaldesa Rangel, pero no respondió nuestros mensajes. 

Además, esa no es la única obra pública de La Jagua que lleva el apellido Lobo.

Cuando fue alcalde, Lobo inauguró una urbanización y, tras un proyecto de acuerdo presentado por su concejal y mano derecha José Ortega Moreno, le puso el nombre de su hermana, y exconcejala fallecida, Nancy Lobo. 

“Es una forma de marcar territorio, de mostrar su poder. Y acá nadie dice nada porque no se quieren meter con un alcalde o un senador”, nos dijo un empresario del municipio, quien pidió no ser nombrado para no entrar en conflicto con los poderosos del pueblo.

Didier Lobo y su grupo político son conocidos en La Jagua, y en el Cesar, por hacer política tradicional. Son unos de los principales aliados del cuestionado y superpoderoso clan Gnecco. 

Su sanción en la Procuraduría llegó luego de que el Ministerio Público encontrara sobrecostos de casi cuatro mil millones de pesos en paquetes nutricionales para la recuperación de niños desnutridos, y de madres lactantes y gestantes. En enero la Procuraduría ratificó su decisión. 

La Procuraduría señaló que cuando Lobo fue alcalde de La Jagua “no actuó con diligencia y vulneró los principios de economía y de responsabilidad que rigen la contratación estatal”. 

Su entonces secretaria de Educación, Cenith Echávez, fue destituida e inhabilitada por diez años por ese mismo caso. 

El grupo de Lobo manejó la Alcaldía de La Jagua hasta el 2019, pues su candidato se quemó en esas elecciones regionales. Esto, según coincidieron tres fuentes del municipio, evidenció un rechazo y cansancio a la gestión del grupo del senador.

Sin embargo, Lobo sigue siendo un superpoderoso del Cesar y en La Jagua. Es uno de los dos senadores del departamento, tiene influencia en siete alcaldías (San Martín, Curumaní, Pailitas, Tamalameque, Codazzi, San Diego y Pueblo Bello) y tiene tres diputados en la Asamblea. 

Aunque hoy Lobo no maneja la Alcaldía y está sancionado por la Procuraduría, su apellido está marcado en el patrimonio público del pueblo. Con eso,  la tradición del Cesar alcanza nuevos límites. 

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