La venta de ISA es un negociazo para el Gobierno. Para Ecopetrol, está por verse

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La principal empresa de Colombia anunció que quiere comprar a la Nación la mayoría de ISA, dando un giro de 90 grados a su estrategia de negocio. El Gobierno podría recibir entre 12,6 y 14,4 billones de pesos.

La noticia se filtró primero a los medios de comunicación y minutos después, antes de las 7 de la mañana, Ecopetrol la confirmó en este comunicado. Van por ISA. 

O para decirlo con precisión, le hizo una oferta al Gobierno Nacional para comprarle el 51,4 por ciento de las acciones de la empresa que mantiene prácticamente el monopolio de la transmisión eléctrica del país, negocios en carreteras y fibra óptica, la que decide qué plantas de energía entran a operar en un momento determinado, es la número 11 por ingresos y tiene presencia en Perú, Brasil, Panamá, Bolivia y Chile.

 

Si bien Ecopetrol habla desde hace varios años de diversificar su negocio y de tener plantas solares y eólicas, el negocio de transmisión de energía no necesariamente encaja con los suyos de exploración, producción y transporte de petróleo y gas. 

También porque difiere de las apuestas de diversificación de otras grandes petroleras en el mundo.

En cambio, para el Gobierno es un negocio redondo por donde se mire, porque es un camino rápido para vender sus acciones en ISA, con lo que cuadraría la caja de este año (cálculos de Corficolombiana estiman que necesitará pedir prestados 45 billones de pesos) sin ceder el control de la empresa, ya que Ecopetrol es mayoritariamente suya.

Y aunque la petrolera podría vender nuevas acciones para conseguir la plata con la que compraría ISA, el Gobierno seguirá teniendo por lo menos el 80 por ciento de Ecopetrol.

Por eso, el negocio podría ahorrarle o por lo menos reducir el desgaste político de privatizar una empresa grande y estratégica en pleno año preelectoral.

El negocio que no termina de hacer clic

En una rueda de prensa que dio esta mañana, el presidente de Ecopetrol, Felipe Bayón, dijo que la empresa lleva unos dieciocho meses pensando en meterse en el mercado eléctrico, algo que corroboramos con otras dos fuentes de la compañía y su junta.

De hecho, la decisión de comprar la mayoría de ISA la tomaron los nueve miembros de la junta directiva, que incluyen delegados del Gobierno (entre ellos el amigo del presidente Luigi Echeverri) y otros independientes, por unanimidad.

La decisión de meterse en lo eléctrico viene de que prevén que a largo plazo haya menos demanda de petróleo y gas, que es lo que produce la empresa, y por eso tiene sentido diversificar.

Un ejecutivo de la empresa que no es vocero, nos dijo además que tiene sentido porque buena parte de los ingresos de ISA, por ser un negocio regulado, son fijos, y esto le ayudaría a la empresa a navegar mejor en escenarios volátiles.

Y no hay duda de que ISA es una empresa sólida y con proyección de crecimiento.

Bayón dijo también que la decisión no significa que Ecopetrol se aleje del negocio de producir petróleo: mantiene su plan de inversión de este año que incluye meterle 3.500 a  4.000 millones de dólares a exploración, producción, transporte y refinación, incluyendo el proyecto piloto de fracking que es una apuesta a largo plazo.

“Tenemos el interés de ser líderes en la transición energética”, dijo. 

Pero el anuncio no cayó bien en los mercados donde se transa la acción de Ecopetrol: en la bolsa de Nueva York cayó 6,95 por ciento y en la de Colombia, 5,6 por ciento. Eso, según cinco observadores del mercado consultados, porque la movida parece estar hecha pensando más en el gobierno que en la empresa por varios motivos.

Uno, que explica Iván Agudelo, analista de renta variable (acciones) de la comisionista de bolsa Alianza Valores, es que esta nueva apuesta no está en línea con los planes que había presentado la compañía.

Justo la semana pasada la empresa había anunciado que va a construir seis nuevas plantas solares que desde 2023 generarán 400 megavatios de energía (el 16 por ciento de la meta del Gobierno de energía de fuentes renovables). 

Esas plantas, de acuerdo con Bayón, seguirán en los planes porque no las usarán para vender energía al mercado sino para autoabastecer sus campos de petróleo.

Desde hace tres años Ecopetrol tiene su propia empresa comercializadora de energía para no depender de las electrificadoras locales para tener electricidad, y en 2016, vendió el 1,23 por ciento que tenía en ISA para apostarle a negocios que veía como más estratégicos.

Frente a esto último, Bayón dijo que el escenario era distinto, que ISA hoy vale más y que los planes de la petrolera han cambiado.

En todo caso, con estas señales parecía que la idea era entrar al negocio de generar energía, no de transportarla, con el lío de que el dueño de ISA no podría meterse de lleno a producir electricidad porque las leyes impiden que una empresa de transmisión eléctrica tenga negocios de generación, distribución y comercialización (con excepciones de los que ya tenían esos negocios antes de los años 90).

“Esta transacción representaría una fuerte partida de la estrategia de la empresa hasta ahora, que los inversionistas encontrarán difícil de entender”, dijo la comisionista de bolsa (que vende acciones) Credicorp en su análisis. 

“(La compra de ISA) no hacía parte de la conversación ni la estrategia de Ecopetrol en los últimos cuatro años, y se trataría de una decisión sobre la que los minoritarios se acaban de enterar, con implicaciones sobre el patrimonio y la deuda de la compañía en un momento complicado para el sector”, advirtió Corficolombiana, la firma de inversiones de Luis Carlos Sarmiento, en este análisis.

El segundo punto es que Ecopetrol traza una estrategia atípica entre las petroleras.

“Implica que Ecopetrol invierta en un sector poco común para las petroleras, que han migrado a generación solar y eólica antes que a infraestructura regulada”, dijo el exanalista de Goldman Sachs y director del Autorregulador del Mercado de Valores, Michel Janna en este trino

Tiene más sentido invertir en el negocio de generación, porque para producir petróleo se necesita comprar energía, y como dijimos arriba, Ecopetrol ya tenía experiencia en generar y comercializar electricidad así fuera para sus mismos campos.

Y la tercera duda es cuánto tendría que pagar Ecopetrol, pues Bayón dijo que serían entre entre 3.000 y 3.500 millones de dólares, pero el Grupo Energía de Bogotá, que también está interesado en comprar ISA, dijo que la transacción podría llegar a los 4.000 millones de dólares. 

Bayón dijo que para saber cuánto tendrían que pagar el Gobierno debe aceptar su oferta no vinculante, y ahí empezaría un proceso de debida diligencia en el que Ecopetrol analizaría los detalles financieros de ISA para calcular su valor, lo que tardaría de seis a ocho semanas. 

Y que para comprarla sin afectar sus planes de inversiones vendería nuevas de Ecopetrol, de tal manera que la Nación quedaría con el 80 y no con el 88,5 por ciento de todas las acciones. Ahí podría recoger unos 10 billones de pesos, tardaría unos seis meses y de esto depende que el negocio se cierre.

Ahí viene otro reto, pues vender acciones de una petrolera en este momento tampoco pinta como un gran negocio.

“Ecopetrol justamente acaba de salir de uno de sus años más difíciles. Las emisiones tienen más acogida cuando se da en el mejor de los años y venden la idea de un crecimiento importante para los siguientes”, dijo el analista Agudelo a La Silla.

Concluye que con esta movida Ecopetrol “estaría invirtiendo en una compañía que no hace clic con su negocio, pero obedece al interés del mayoritario que es el Gobierno en este caso”.

Porque el que sí se anota un golazo con esta venta es el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla.

 

De un bolsillo al otro

El Gobierno Duque está pensando en vender ISA desde que llegó, como contamos en esta nota, pero nunca había tenido tanta necesidad de hacerlo como hoy.

Eso porque necesita recoger 20 billones de pesos extras al año a partir de 2022 y éste, con la segunda ola del covid, necesita dar más subsidios a empresas y personas afectadas por las restricciones que se han implementado para frenar el virus.

Esas necesidades hacen que el Gobierno tenga un endeudamiento alto y un déficit que podría llegar a 8,3 puntos del PIB. Los 14 billones de pesos que le entrarían por la venta de ISA le permitirían reducir el déficit por 2021, sería como si en un año le entrara el equivalente de hacer dos reformas tributarias.

“Con esta vuelta Carrasquilla busca eludir el debate en torno a la privatización de ISA, pero logrando su propósito de hacer caja con los recursos provenientes de la venta a Ecopetrol, de manera que los recursos salen de un bolsillo para el otro del mismo pantalón”, dijo a La Silla el exministro de minas de Santos, Amylkar Acosta.

Además, se puede dar el lujo de presentar una tributaria menos ambiciosa de los 20 billones de pesos que dijo el año pasado que necesitaría. Esto es clave, porque, como hemos contado, presentar una reforma tributaria muy ambiciosa es difícil de pasar en un año previo a elecciones.

Y de paso, el Gobierno se ahorra el debate político que causaría el hecho de privatizar una compañía estratégica para el país, como ya han señalado sus altos funcionarios. 

“Desde el punto de vista de seguridad energética, es fundamental para el país tener una participación mayoritaria y accionaria para las dos empresas más importantes del sector energético”, dijo hoy el ministro de Minas y Energía, Diego Mesa.

Este criterio le quitaría puntos al Grupo Energía de Bogotá, que también manifestó que quiere comprar ISA; pero que a diferencia de Ecopetrol, está controlada por el distrito capital, no por el Gobierno Nacional.

Independientemente de a quién la venda, con el negocio de ISA, Carrasquilla alejaría -al menos por ahora- el fantasma de la reducción de la calificación de las agencias que definen a qué tasas se puede endeudar el Gobierno, que le han dicho al Ministerio de Hacienda que tiene que controlar su deuda.

La duda es si la oferta de Ecopetrol logra ese efecto sin golpear la reputación de la empresa.

Y es que en su informe de hoy, Credicorp advierte que entre las dudas sobre cómo encaja en la estrategia de Ecopetrol y lo que ayuda al Gobierno, no queda clara qué tanta independencia del gobierno mantiene la petrolera; es decir, si su junta toma decisiones por conveniencia del socio mayoritario, el Gobierno, o de la empresa.

Algo similar advirtió Corficolombiana en un informe publicado la semana pasada, cuando corrieron rumores de este enroque del Gobierno. 

Bayón fue enfático en decir que la independencia se mantiene y que si bien Ecopetrol puede estar ayudando al Gobierno a conseguir recursos, la razón principal de la compra es que es una oportunidad de entrar con fuerza al mercado eléctrico.

De hecho, el exministro Acosta, y el presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo, el conservador Francisco Lloreda, coinciden en que es un buen negocio para Ecopetrol.

Sobre este negocio faltan todavía cosas por definir, como la puja entre Ecopetrol y el Grupo Energía de Bogotá, GEB, que ayer también confirmó que está interesada en ISA aunque no ha hecho una oferta.

La entrada de GEB al negocio podría hacer más lento el proceso de venta de Hacienda, aunque Ecopetrol tiene la ventaja de que le da plata al Gobierno sin que pierda control, y la petrolera tiene más músculo financiero, el negocio de ISA está más en línea con el del Grupo. 

No sabemos qué hará el Ministerio en caso de recibir dos propuestas, preguntamos y no nos dieron respuesta.

Aunque de entrada el anuncio de Ecopetrol de hoy deja una sombra sobre qué tanto influyen las necesidades del Gobierno en las decisiones estratégicas de la empresa más grande del país.

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