La inesperada llave Vargas - Cárdenas

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Pasaron de rivales a aliados y están armando el contrapeso a una alianza cada vez más probable entre los liberales y La U para 2018.

El vicepresidente Germán Vargas Lleras y el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, chocaron durante años. Pero ahora hicieron las paces y están aliados en la principal batalla política de la coalición de Gobierno, enfrentándose a una alianza cada vez más probable entre los liberales y La U que no tiene una cabeza visible pero pinta tan fuerte para el 2018 que hizo que esos dos antiguos enemigos se convirtieran en aliados.

Según supo La Silla, la pipa de la paz la fumaron en un desayuno al que Vargas invitó a Cárdenas hace dos semanas.

La alianza se vio funcionar por primera vez en el debate final de la Ley de licores que impulsaba Cárdenas.  La bancada de Cambio Radical en el Senado la apoyó unida y se pudo haber hundido sin el partido de Vargas, y ahora está funcionando alrededor de la candidatura de la conservadora de María Mercedes López a la Procuraduría, que es la principal puja política que hay hoy en el Congreso.

El factor liberal

La pelea por la Procuraduría se está convirtiendo en un pulso político de marca mayor dentro de la Unidad Nacional.

Como contó La Silla, el liberal Fernando Carrillo tiene el apoyo oficial de su bancada y está cerca de tener la de la U, mientras que López tiene el de la mayoría conservadora y está cerca de asegurar el de Cambio Radical. El tercer candidato, el ex vicefiscal Jorge Fernando Perdomo, parece fuera de carrera.

 

La puja está al rojo por lo parejos que parecen estar Carrillo y López, y porque la Procuraduría es una entidad que da visibilidad, burocracia y una capacidad de influir muy grande entre los funcionarios que pueden perder el puesto y quedar inhabilitados ante una decisión de un Procurador, como dejó muy claro Alejandro Ordóñez en su paso por la Procuraduría.

En ese tablero, Cambio Radical ya se quedó con la muy poderosa Fiscalía, en cabeza de Néstor Humberto Martínez, y ahora no tiene candidato propio para la Procuraduría.

Pero al ponerse del lado de López, Cambio inclinaría la balanza hacia el lado de una candidata que puede terminar debiéndole el puesto a Vargas, representando a un partido con votos como el conservador y que representa un electorado de centro derecha, similar al de Vargas.

Además, bloquearía las posibilidades de llegar a la Procuraduría de un aliado del ex presidente César Gaviria y del ministro de Interior Juan Fernando Cristo, quien además tiene aspiraciones presidenciales. De esa manera le quitaría una ficha clave a los liberales, una victoria importante en una pelea que cada día es más pública.

La culpa es de...

El choque entre liberales y Vargas fue notorio en la recta final de la campaña por el plebiscito, cuando el Vicepresidente se fue con toda contra la gobernadora liberal del Meta Marcela Amaya, a quien emplazó a explicar por qué le habría entregado más de 400 mil millones de pesos en contratos a un primo de su esposo, el ex congresista liberal Carmelo Pérez.

“Estamos mamados de la corrupción”, dijo Vargas durante el Congreso de Fenalco en Pereira, un evento público y en el que estaban todos los medios.

Amaya respondió que la gran mayoría de esos contratos no los había entregado ella, la Fiscalía entró a investigar  y la pelea salió de los medios, pero la prueba de la distancia entre Vargas y los rojos quedó patente.

Más porque otros liberales, como el senador Horacio Serpa y el ministro Cristo, salieron a defender a Amaya, mientras el representante de Cambio Rodrigo Lara secundó a Vargas.

Después de ese rifirrafe, los resultados del plebiscito dieron lugar a un nuevo round entre Cambio y los liberales.

En el partido del Vicepresidente han argumentado que la derrota se debe a que al Sí no le fue bien en los departamentos liberales, especialmente Santander y Norte de Santander, en donde el responsable de la campaña era Cristo; entre los liberales apuntan a que Vargas no se puso la camiseta o lo hizo a medias y muy tarde, y que su fortín en el Caribe se movió muy poco, como probaría la alta abstención en lugares como Barranquilla..

En todo caso, con la derrota los dos quedaron debilitados: Vargas porque los del Sí quedaron molestos con él y los del No no lo necesitan; y los liberales porque tuvieron un papel protagónico en la derrotada campaña del Sí a través de César Gaviria y de Cristo que coordinó el día de la votación, y una victoria del Sí los habría dejado en primera línea para las presidenciales con Humberto de La Calle.

2018, en la mira

Y es que justamente lo que ha creado el acercamiento entre Vargas y Cárdenas es ese cambio en el panorama para el 2018, en el que los dos pintaban como rivales, Vargas con el apoyo de su partido y Cárdenas con la suma del conservatismo y La U, justamente como polo que le haría contrapeso a Vargas.

Eso era tan claro que Cárdenas y Vargas tuvieron varios choques, como cuando el Vicepresidente dijo que el programa de vías 4G a su cargo no avanzaba porque el Ministro de Hacienda no le daba luz verde a la plata de los proyectos y Santos tuvo que convocarlos a una reunión en Palacio para limar asperezas.

Pero después del No, con las opciones presidenciales de los dos golpeadas (Cárdenas, además de la derrota del Sí, ha sufrido ante la opinión por la venta de Isagén y las vacas flacas, y seguramente saldrá más golpeado con la presentación de la inminente reforma tributaria), se han acercado.

Con esa movida los dos ganan.

Cárdenas, que tiene por delante el difícil trámite de la reforma tributaria que presentará el martes, una semana después de lo previsto, encontrará en Cambio Radical una bancada pequeña pero disciplinada que lo apoye en el Congreso y una figura con fuerza en la opinión para respaldarlo.

Vargas gana de su lado el ministro de la plata (que aunque ahora tenga menos sigue definiendo el presupuesto para ministerios y regiones), que tiene entrada en la bancada conservadora hasta el punto de haberles impuesto Ministro de Minas y que le podría poner una aliada en la Procuraduría.

Además, si ese acercamiento a los conservadores cuaja, eso haría que loa azules pudieran inclinarse más hacia su candidatura que hacia la del uribismo en 2018. Como el Centro Democrático no tiene fácil aliarse con ninguna otra fuerza política, si Vargas les quita ese aliado y se lo queda él, tendría casi asegurado el respaldo de todos los partidos de lo que hoy es la Unidad Nacional en caso de una segunda vuelta. Y esa podría ser la llave a la Presidencia.

Mientras tanto, La U se ha distanciado de Cárdenas, que en un momento confió en que podría ser el candidato de una alianza U-conservadores.

De hecho, tres fuentes ese partido y del liberalismo le confirmaron a La Silla que hay un plan para tener un candidato presidencial conjunto. La idea sería hacer dos consultas interpartidistas en marzo del próximo año y luego una abierta entre los dos ganadores, para así llegar juntos al 2018.

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