La Fundación Buen Gobierno se traslada a Palacio (y muere)

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Juan Manuel Santos creó la Fundación Buen Gobierno para ser Presidente de la República. Dieciséis años después, cuando finalmente lo consiguió, trasladó a la mayoría de sus funcionarios a Casa de Nariño y metió la fundación en el congelador.


Juan Manuel Santos fundó la Fundación Buen Gobierno en 1994 y la dirigió durante varios años. Su sucesor, Santiago Rojas, fue nombrado presidente de Bancoldex el pasado 23 de Septiembre. 

Juan Manuel Santos creó la Fundación Buen Gobierno para ser Presidente de la República. Dieciséis años después, cuando finalmente lo consiguió, trasladó a la mayoría de sus funcionarios a Casa de Nariño y metió la fundación en el congelador.

En 1994, cuando se distanció del Partido Liberal por el proceso 8.000, Juan Manuel Santos fundó este centro de pensamiento que utilizaría inicialmente como su plataforma para competir por la Presidencia en el siguiente período. Como el Partido no formalizó su candidatura, la fundación continuó trabajando siempre en función del día en que Santos entrara por la puerta grande de Palacio.

Ahora que el día llegó, Santos prefirió desmantelar la fundación para evitar cualquier suspicacia o conflicto de intereses dado que la Fundación Buen Gobierno tenía contratos con el Estado. Y al fin y al cabo, la mayoría de sus funcionarios se fueron a trabajar con él en el gobierno.

En Ministerios o en Altas Consejerías, las personas más cercanas a Santos hoy en día son antiguos miembros de esta fundación, que llegaron a la política gracias al Presidente. La prevalencia de ex miembros de Buen Gobierno es tan notoria en el Gabinete que políticos tradicionales como Héctor Elí Rojas ha dicho que “esto se parece a una administración de la Fundación Buen Gobierno” y no a un gobierno de coalición partidista.

En su despacho están Catalina Crane (Alta Consejera para la Gestión Pública), Cristina Plazas (Secretaria Privada del Consejo de Ministros), Juan Carlos Pinzón (Secretario General de Presidencia), Germán Chica (Alto Consejero para los Asuntos Políticos) y Juan Carlos Mira (Secretario Privado). Al ministerio de Comercio, Industria y Turismo se fue Sergio Diaz Granados y al ministerio de Transporte Germán Cardona. En Bancoldex fue nombrado como presidente el antiguo director de Buen Gobierno Santiago Rojas.

Antes de posesionarse, Santos hizo que todos sus ministros se comprometieran en Anapoima con un Protocolo de Ética donde estaban unos principios generales de Buen Gobierno, como actuar con transparencia y ser incluyentes. Santos dejó en ese texto la marca de su fundación en una frase: “El mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario”.

 

 

 

¿Qué era Buen Gobierno?


En Colombia, es común que los ex presidentes o los grupos políticos tengan su propia fundación. Está la del ex presidente Samper Vivamos Humanos, la Fundación Carlos Lleras, de Cambio Radical que nació en el 2005, y el centro de Pensamiento Primero Colombia, que creó el ex asesor presidencial José Obdulio Gaviria para promoveer la reelección de Uribe en el 2009. También existen varias en América Latina, como el Cippec de Argentina, el instituto Libertad y Desarrollo de Chile o la Fundación Internacional para la Libertad en Perú del ex candidato a la Presidencia Mario Vargas Llosa.

La idea de estos think tanks políticos es heredada de los gringos, donde tienen una importante influencia sobre las políticas partidistas. El instituto Brookings asesora al Partido Demócrata, y la fundación Heritage al partido republicano. Todas estas fundaciones publican documentos de política pública en un lenguaje sencillo para los políticos, y folletos donde sientan sus posiciones sobre temas como el aborto o la reforma a la salud, que enriquecen los debates parlamentarios o los programas de gobierno. Pero independientemente de quién gane las elecciones, se quedan como asesores.

“Lo que define a estas fundaciones es querer influir en política públicas, pero no ocupar puestos del gobierno”, dijo a La Silla Vacía María José Álvarez Rivadulla, profesora de sociología de la Universidad del Rosario.

Como todos estos centros de pensamiento de corte político, Buen Gobierno defendía ciertos principios que se resumen en la tesis de la ‘Tercera Vía’ aplicado por Tony Blair cuando llegó al poder en Gran Bretaña en 1997 y que buscaba que el gobierno laborista no tuviera que escoger entre el estatismo ni el capitalismo.

El nombre de la Fundación Santos lo tomó de la campaña del ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton en 1992, que promovió el Buen Gobierno como un concepto para superar el dilema entre Estado y mercado que se planteaba entre demócratas y republicanos.

Las posiciones económicas de Buen Gobierno siempre fueron claras, pero no lo fueron sus posiciones políticas que iban detrás de los movimientos de Santos, que trabajó en varios gobiernos de ideologías contrarias. La Fundación también le sirvió a Santos de carta de presentación para relacionarse directamente con líderes de todo el mundo. Por sus foros pasaron el ex presidente de México Carlos Salinas, el ex ministro israelí Shlomo Ben-Ami, o el historiador británico Malcom Deas.

En 1997, Santos se postuló como candidato del Partido Liberal, y su equipo de campaña lo componían los funcionarios de la Fundación. Antes de ser nombrado ministro de Defensa en el 2006, preparó un documento y organizó un foro en la fundación para que se distribuyera a especialistas y congresistas un documento titulado Política de Defensa y Seguridad Democrática, que explicaba y defendía la política de seguridad de Uribe. Y el director de la fundación, Santiago Rojas, defendía la importancia de firmar el TLC con Estados Unidos.

Durante los últimos meses, “todos los que trabajaban en buen gobierno cumplieron alguna función en la campaña”, dijo a La Silla Vacía alguien que trabajó con Santos durante las elecciones y que dice que llegó un punto en que ya no podía distinguir entre los que hacían parte de Buen Gobierno o los que habían sido contratados como asistentes.

Antes de que la Corte Constitucional determinara que el presidente Uribe no podía hacerse reelegir, La Silla Vacía conoció por lo menos un gremio al que de la Fundación Buen Gobierno llamaron a recordarles que Santos necesitaría eventualmente aportes a su campaña para que “por si acaso” no se lo terminaran dando todo a Andrés Felipe Arias.

Y el edificio de Buen Gobierno, ubicado en la 70 con cuarta en Bogotá, fue una de las sedes más importantes durante su campaña a la Presidencia. Hoy está vacía. Pero sus ex miembros tienen la oportunidad de aplicar lo que llevaban 16 años proponiendo.

 

 

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