La alucinación del Fiscal - La Silla Vacía

La alucinación del Fiscal

Silla Paisa

Néstor Humberto Martínez tiene alarmado al Gobierno de los Estados Unidos y por eso éste ha presionado al Congreso, para conseguir una mayoría que hoy parece imposible para salvar las objeciones.

Néstor Humberto Martínez está empeñado en exagerar la argumentación y llevar al absurdo la interpretación de algunas normas del proyecto de ley estatutaria de la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) para justificar las objeciones presidenciales al texto.

Resolvió alucinar con el tema, en la primera acepción del diccionario: se dedicó a ofuscar, seducir o engañar haciendo que se tome una cosa por otra. A pesar de que todo el mundo trata de explicarle que no, que la extradición no se va a acabar si se rechazan las objeciones, que lo que él cree que dice no lo dice, pero, como quien alucina en la otra acepción, él fantasea y cree “vivamente” que sí.

La discusión la concentra en el contenido del artículo 156 del proyecto que ofrece garantía de no extradición a “otras personas” que ofrezcan verdad en el sistema transicional. Martínez resolvió leer el texto en forma aislada, como si la frase no formara parte de un conjunto, como si la ley no se refiriera a la JEP, como si no se tratara del sistema aplicable a las personas que cometieron delitos en el marco del conflicto y, para desprestigiar a la JEP, asumió que cualquier narco solicitado en extradición se salvará de la misma, si grita desde la casa que quiere ir a la JEP o a la Comisión de la Verdad y que con ese solo dicho inhibe su extradición.

Las reglas de interpretación jurídica, que enseñan en la Introducción al derecho en el primer año de cualquier facultad, señalan que la lectura habrá de ser sistemática, es decir, que a la simple lectura literal, que es la que hace el Fiscal, hay que sumarle el contenido teleológico de la norma para determinar cuál es el efecto que quiere producir.

Esa garantía ahí señalada se refiere obviamente a las personas que están sometidas al sistema transicional: que cometieron delitos en el marco del conflicto y antes del acuerdo. Por tanto, es una interpretación absurda decir que cualquier narco que comete delitos hoy podría estar cubierto por esa garantía.

Esto que en términos jurídicos es elemental lo dijo expresa y explícitamente la Corte Constitucional al revisar la constitucionalidad del proyecto: “entiende la Corte que la expresión “otras personas” se refiere a personas naturales sometidas a la jurisdicción de la JEP no mencionadas en los artículos 152 a 155, es decir, terceros, particulares o agentes del Estado y miembros de la Fuerza Pública que estén ofreciendo verdad plena en el SIVJRNR”, a pesar de lo cual Martínez insiste en alucinar, en la primera acepción, y alarmar con su absurda interpretación.

Ayer llamó a una emisora porque quería asustar con su tesis y aunque los periodistas, un poco perplejos, leían el texto y le decían: “pero Fiscal, eso no dice”, él insistía y llegó a decir incluso que la Fiscalía no libraría orden de captura contra un narco pedido en extradición si el sindicado, cuando fuese a ser capturado, dice que va a ofrecer verdad en el sistema transicional.

El dicho de Martínez tiene alarmado al Gobierno de los Estados Unidos y por eso éste ha presionado al Congreso para conseguir una mayoría que hoy parece imposible para salvar al menos esa objeción. El uribismo sabe que lo que dice el Fiscal no es lo que dice el proyecto, pero lo repite para intentar matizar la derrota a la que está expuesto el Gobierno en el Senado el próximo lunes.

El artículo se discutió en el Congreso abiertamente, pretendió acoger reglas jurisprudenciales de las Cortes, con la presencia y anuencia del Fiscal, antes de que padeciera alucinaciones, y él mismo ha dicho que efectivamente antes no había visto lo que ahora ve. La típica "mente alucinada" que ve cosas que antes no veía y que no existen en la realidad.

De las objeciones queda poco. Ya hasta el propio Álvaro Uribe está pidiendo que al menos estudien dos, entre ellas aquella con la que Martínez alucina. Lo pide sin mucha convicción y casi como pidiendo algo de clemencia con su pupilo.

El Presidente Duque se ha negado a retirar las objeciones y buscar de veras un acuerdo que le dé mayor estabilidad a la JEP. Ese acuerdo todavía es posible, una vez se rechacen las objeciones sería bueno que alguien tomara la iniciativa de promover el diálogo y tratar de identificar puntos en común.

Por ejemplo, sería perfectamente posible que el Congreso aprobara una ley interpretativa que repitiera, pero ahora en forma expresa, literal y detallada, que la garantía de no extradición no aplica en cualquier tiempo para cualquier narco, como imagina vivamente el Fiscal.

La ley interpretativa cerraría la puerta a nuevas alucinaciones con ese artículo y acabaría con la otra exageración que Martínez ha inventado según la cual si se sanciona la ley estatutaria habría favorabilidad aplicable a los del Clan del Golfo.

Esa misma ley podría explicar por qué es que es importante cerrar la lista de los potenciales beneficiados con las reglas de la justicia transicional y no dejarla permanentemente abierta en cabeza del Alto comisionado de paz, como quiere el Fiscal que ocurra. Podrían hacerse otras precisiones y cerrar la discusión.

El Presidente y el uribismo podrían cobrar como su triunfo la aprobación de esa ley interpretativa y así engañar a sus electores con un resultado imaginario que, sin embargo, los puede dejar tranquilos, como los debió dejar tranquilos cuando anoche Duque, en tono enérgico, “ordenaba” la captura de alias 'el Paisa', como si esa determinación no fuera la consecuencia de la aplicación de un acuerdo que han tratado de torpedear desde el primer día.

El Fiscal podría también aparentar que consiguió combatir la criminalidad y que impidió que ahora los narcotraficantes estuvieran en la completa impunidad. Podría dejar de alucinar, en la acepción de verbo transitivo, que es engañar, y tratar de pasar a la segunda, que es la de sorprender, asombrar, deslumbrar.

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