Juan Mario Laserna: de la junta del Banco a la plaza del pueblo

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Juan Mario Laserna es todo lo opuesto al estereotipo de un político tradicional y sin embargo, hace ya casi un año tomó la decisión de convertirse en uno.

Ha vivido buena parte de su vida en Estados Unidos, donde hizo su pregrado en Yale y luego su maestría en Administración de Empresas en Stanford University y aún salpica de palabras en inglés su conversación; sus alusiones a Platón, a Sócrates y Montesquieu son las menos sofisticadas, para él es obvio que uno entiende quién es Maurice Duverger. Y acaba de publicar un libro sobre pensiones.

Laserna había llegado a ser el más joven codirector del Banco de la República, pero dejó su puesto y lleva meses recorriendo los pueblos del Tolima -donde su familia tiene raíces- tomando cerveza con los campesinos, hablando con los líderes, sumando votos en su cabeza. El ex Viceministro de Hacienda, ex director de Crédito Público, ex Consejero Presidencial para Asuntos Económicos, el tecnócrata económico que trabajó con Uribe, Pastrana y Gaviria, ahora quiere llegar al Congreso para hacer la reforma pensional y tributaria que el país necesita. Quiere llenar el vacío que dejaron los congresistas que sabían de economía, como Víctor Renán Barco o Luis Guillermo Vélez.

Pero sobre todo, uno tiene la impresión de que Laserna lo que quiere es seguir estudiando el país a su manera, de una manera participativa, entendiendo los engranajes de la política. Sobre sus primeras lecciones, es esta entrevista.

 

 

¿Cómo fue su decisión de salir de la junta del Banco de la República para lanzarse al Senado?

Lo veo como una extensión de mi carrera. Cuando trabajé en el Ministerio de Hacienda le manejé la agenda legislativa a Juan Camilo Restrepo y me tocaba pasar las iniciativas en el Congreso. Después como director de Crédito Público en el momento mas duro de la crisis del 99, uno lo que vendía en el exterior era la idea que Colombia tenía un congreso serio que tomaba las decisiones económicas difíciles cuando tocaba.

Antes había una tradición de gente en la tecnocracia que se hacia elegir en el Congreso: Jaime García Parra, que fue el ministro de López y luego Senador; Juan Camilo Restrepo; Alfonso Palacio Rudas, etc. Resultó que la gente que manejaba la economía en el Congreso, los que tenían mejor estructura se murieron y la gente de la tecnocracia decidió que ya no iba más a la política. Yo siempre he pensado que uno debe ir contra la corriente y que cuando nadie se quiere meter a la política es cuando uno se debe meter.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de hacer política?

La enorma dependencia que hay del presupuesto público en muchas zonas de Colombia, sobre todo fuera de las grandes ciudades. La Violencia en gran parte fue una pelea por el presupuesto, por quién se quedaba con la marrana, si los liberales o los conservadores. Eso no ha cambiado mucho.

¿Qué más le ha impresionado?

Hay una parte de la política también que es muy tribal, es un equipo contra otro equipo. Millos contra Santafé. Hay gente que me dice en los pueblos, ‘soy muy conservador’, y si le pregunto qué es ser conservador no tiene la menor idea. Pero sólo votaría por un conservador.

Me impresiona que con la circunscripción nacional, que tiene ciertas ventajas como que las negritudes pueden entrar, se encareció mucho la forma de hacer política. La gente está pescando votos en todas partes. En Tolima, el 60 por ciento vota por senadores de fuera del Tolima, básicamente porque los tipos van y compran los votos.

También me ha impactado la apatía, la sensación de que la clase política no responde, deja la gente abandonada.

 

 

 

 



  La política puede ser de grandes ideas, pero las eleciones se ganan con pequeños favores”– Juan Mario Laserna

 

 

 

¿Qué es lo caro de hacer política?

Depende de los líderes que busque. Le cuento esta historia: Mi esposa es gringa y una vez le dije: ‘Me voy para San Antonio de los Micos, que tiene mil votos.’ Y ella me dijo: ‘Qué tipo de democracia es esta?’. Pero uno va y hace un acuerdo con el líder, que está pensionado de congresista y le interesa que le hagan ciertas obras a su pueblo. Es un cacique politico de la vieja guardia. Yo me quedé pensando en lo que me dijo mi esposa, y mi hipótesis es la siguiente: las comunidades en gran parte del país, cuando uno se para enfrente de ellas no saben si usted es bueno o malo, y si los está usando. Entonces, cuando las comunidades son organizadas y cuando hacen politica en el buen sentido de la palabra, escogen un líder, un jefe que tiene más acceso a Bogotá y es él el que escoge a quien va a apoyar la comunidad. Todos votan por una persona, pero la razón para votar por una persona es que haya accountability, una rendición de cuentas. En economía esos son los juegos de información asimétrica. Tienen un problema si ese líder lo hace solo para beneficiarse a sí mismo, pero si ese líder no lo hace bien, se quema. Por eso, él escoge a alguien que piensa que le va a resolver sus necesidades al pueblo.

Es una mirada bondadosa del clientelismo...

Es una estructura social, no es que lo vea mal o bien. Yo creo en el principio de realidad y por eso soy conservador. Soy conservador por método. ¿Cuál es la alternativa que tienen en algunos de estos pueblos? Aún así les hacen conejo. Es la única forma de recibir algo del Estado.

¿Qué quiere decir con que es un conservador por método?

El método de los conservadores es inductivo, de la realidad para arriba, no de la abstracción para abajo. Es aristótelico en vez de platónico. Eso, mezclado con chicha en Coyaima. En cuanto a los derechos civiles, soy libertario, no creo que la gente se debe meter en los pantalones de uno.

¿Y qué le piden los líderes de los pueblos?

En todas las regiones, cuando uno sale a provincia, a la gente lo que le piden es obras y que le ayuden con empleo para los hijos.

¿Y cómo logran los congresistas cumplirles?

Eso generalmente se trabaja con el alcalde. Hace un proyecto, lo presenta en un Ministerio. O la junta hace un proyecto, el alcalde va y el senador llama a que reciban al alcalde.

Mejor dicho, el senador actúa como lobbista.

Es un intermediario, termina siendo un patinador de proyectos. Una especie de embajador, patina cosas para las comundidades. Esos son los buenos.

¿Dejó el Banco de la República para convertirse en un patinador?

Yo lo que quiero es entender cómo es eso, ver cómo esas cosas se sistematizan, como se garantiza que lo que arrancan con un alcalde pase al otro alcalde y se termine. Es que uno ve que un acueducto lo hace un alcalde, y el siguiente, no deja que pase una gota de agua. Quiero ver que si se hace el proyecto de la Colosa no se envenenen los de El Espinal. La mina puede ayudar a financiar los acueductos de El Espinal, de Ibagué y Cundinamarca.

¿Cómo garantiza que el líder con el que hace un acuerdo para que voten por usted le cumpla?

Es lo que los matemáticos llaman un juego repetitivo. Hay líderes que son serios y otros no

¿Y cómo sabe cuál le toca?

La gente con experiencia política en la zona, que ha hecho varias campañas, sabe. Los números salen, y hay gente que hace auditoría. Hay políticos que hacen lo siguiente: pasan una planilla en la reunión organizada por el líder en la que la gente pone el teléfono, nombre, cédula. Así mira dónde está registrada la gente para votar. Luego, llaman a la gente con la excusa de hacerles una encuesta y le preguntan qué piensa de tal congresista, qué piensa de Juan Mario Laserna? Si dicen ‘no lo conozco’, uno sabe que le hicieron una reunión y sentaron a la gente para darle un tamal y para que aplaudan de vez en cuando y ahí acaba la historia. Hay una cantidad de gente que llega diciendo que tiene votos, y es carreta. Tiene eso como negocio. Es impresionante, el patrimonio de ciertas comunidades son sus votos.

¿Cómo así?

El patrimonio de un pueblo son sus votos. No hay carretera pavimentada para llegar pero ponen mil votos, 1.200 votos en un pueblo de 5 mil o 6 mil personas en el casco urbano. Para esos pueblos parte de su riqueza son sus votos. Saben que si quieren obtener algo del Estado lo único que tienen son sus votos, y por eso votan unidos. El sistema del colegio electoral en Estados Unidos funciona así también. Eligen a Pedro Pérez que ya se sabe que va a votar por fulanito.

¿Pero al final es la plata lo que convence a un líder que apoye a un político u a otro?

En unos casos sí, en otros, no. Hay comunidades que tienen gente seria que quieren trabajar por la comunidad. Y que se va con gente que cree que les va a responder.

Frente a la incursión de las mafias en la política, este panorama clientelista suena idílico.

Esta es la parte buena. Cuando salgan los votos, esto va a ser el treinta por ciento de la votación. El Tolima nunca saca un senador entero. Le toca buscar los votos por otra parte. La parte clientela es la manera sana. Esto es lo impresionante.

¿Cómo funciona la parte no idílica?

Es gente que dice pongo tantos votos y valen tanto.

¿Y a cuánto está el voto?

No sé. No me los han ofrecido.

 

 

 


En la junta, le pagan a uno por quedarse callado, y hacer cara de inteligente. Acá lo que uno tiene que hacer es hablar, la gente quiere que uno la visite en la casa. Y le dan un tinto. Los anormales somos nosotros”– Juan Mario Laserna


¿A cuántos votos aspira?

Necesito unos 45 mil votos. Aspiro a sacar eso.

¿Sólo en el Tolima?

Quiero buscar algo en Bogotá, en el voto de opinión.

¿Con qué propuesta?

Yo quiero hacer campaña hablando de ideas, no de nombres. Con Uribe o sin Uribe, con Arias o con Noemí, pensiones es uno de los temas grandes. Acabo de publicar un libro sobre pensiones que escribí cuando trabajaba en el Banco. Salud es un tema gigantesco. En economía hay unos temas muy importantes que van a definir el futuro de nuestra generación, se va a definir si usted se va a pensionar o no. Hay un problema gravisimo en pensiones.

También en el sector financiero. Por ejemplo, el 4 por mil, tiene el siguiente costo: el empleado de una finca que gana el mínimo, no le gusta que le consignen en el banco porque se le va un 1 por ciento. Como no tiene cuenta bancaria, no tiene ahorro programado, y por lo tanto no tiene subsidio de vivienda. El 4 por mil lo tiene que quitar porque perjudica a una gente. Eso es complicadísimo, porque termina siendo un problema financiero pero el meollo es un problema tributario, ¿con qué financia el gasto? Una reforma financiera le determina la tasa de interés, le determina si va a tener casa propia. El acceso al crédito, y eventualmente, si va a tener pensión. Todos estos temas están ligados, ¿En manos de quién quiere dejar este tema?

Entonces, piensa hacer campaña con su libro de pensiones debajo del brazo

A mí me tocó la crisis del 98 cuando trabajaba en Crédito Público y vi en el Congreso a gente como Ingrid Betancour, que había sido compañera mía en Hacienda, y cuando se estaba desfondando el país le importaban cinco esos temas. En los momentos mas difíciles, los que pusieron el pecho fueron Luis Guillermo Vélez, Víctor Renán Barco, Juan Manuel López y hasta Omar Yepes. Los políticos que eran vistos como manzanilllos, a la hora de la verdad, cuando llegó el momento del tiroteo, eran los que estaban ahí. No era Ingrid ni los de opinión. A nadie de opinión estos temas le parecen importantes. Uno tiene que entender si quiere servir, es que es como los militares que tienen medallas, usted va haciendo una carrera con cosas diferentes. Para poder aportar necesitaba un conocimiento profundo de cómo es la estructura política y no teórico de cómo lo hubiera diseñado Maurice Duverger (constitucionalista francés).

¿Cree que si hubiera tenido esta experiencia habría hecho las cosas diferentes en el Banco de la República?

Lo hubiera hecho igual. Pero si voy a hacer un Plan de Desarrolllo ya tengo ideas mas claras de qué es lo que uno deberia priorizar.

¿Y qué es lo que más necesita Colombia?

En la zona rural, una red terciaria, una red veredal de vías. Al Cañón de las Hermosas, le puede meter 4 mil soldados, pero si no hay vías, si no hay mercadeo agrícola, no tiene nada. Puede que la pacificación y la entrada sea con helicópteros y tropas de combate, pero la consolidación, aún militar, pasa por tener una red terciaria.

Un ejemplo.

Roncesvalles es el paso entre Génova y el Cañón de las Hermosas -donde nació Tirofijo y está Alfonso Cano. Roncesvalles es una zona lechera, y tienen que sacar la leche en queso porque está a 7 horas de Ibagué. Con el invierno las vías se derritieron y las vías son competencia del municipio. Y entre más pobre más vias terciarias necesitan. ¿Cómo se pacificó el Quindio? ¿Y por qué el Tolima sigue en guerra? Uno va a municipio como Montenegro, donde prácticamente se inventaron el corte de franela y era uno de los municipios mas peligrosos en los años cincuenta. Y hoy todo el mundo va por el Parque del Café. ¿Usted iría a Planadas? El Eje Cafetero se pacificó con vías, con estabilidad de precios agrícolas y con minifundios. El modelo cafetero estaba basado en un impuesto.

Pero el Plan 2.500 del Ministro Andrés Uriel es sobre vías terciarias

No, es red secundaria. Las grandes obras, como las vías de doble calzada, al campesino normal no lo tocan, y no le va a llevar a usted la paz. Lo que se debe hacer es reorientar el gasto militar hacia red terciaria. Los ingenieros militares están haciendo Ataco-Planadas y les está quedando muy bien. Y ellos pueden hacer red terciaria, sería hacer presencia generando valor. Eso ayudaría a la consolidación.

Cambiando un poco el tema hacia lo personal, ¿qué tanto ha cambiado su vida?

Para una persona que tiene un interés genuino sobre la realida, es un privilegio poder haber llegado a donde he estado. Estar con la gente que he estado. A uno no le interesa la plata, a uno le interesa ‘el honor y la gloria’, y morir con las botas puestas. Es una apuesta a ensayar a hacer historia, de aportar algo. No soy fuerte ni como economista ni como político, pero creo que puedo ser un puente entre los dos mundos. Pensé mucho qué campaña quería hacer y lo que quiero es hacer la tarea. De la forma antigua, caminándoselo. Y es lo que estoy haciendo. Para mí eso es una aventura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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