Gobernador Kiko Gómez: el denominador común en las investigaciones de Ávila, Valencia y Guillén

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El nombre del polémico gobernador de la Guajira, Kiko Gómez Cerchar, aparece como común denominador en las investigaciones que adelantan o han adelantado Ariel Ávila, León Valencia y Gonzalo Guillén, tres investigadores a los que iban a matar.

Los investigadores Ariel Ávila, León Valencia y Gonzalo Guillén (los dos primeros desde la corporación Nuevo Arco Iris y el segundo como corresponsal del Miami Herald) infortunadamente saben hace mucho tiempo lo que es una amenaza. La más reciente que recibió Ávila, por ejemplo, fue hace apenas dos meses y a Valencia y a Guillén les han llegado hasta por twitter. Por algo los tres tienen protección del Estado.

Pero lo que les avisó el pasado viernes Andrés Villamizar, jefe de la Unidad Nacional de Protección, no es sobre cualquier amenaza. Mejor dicho, no es sobre una amenaza. Es la advertencia sobre un plan inminente para asesinar a los tres investigadores, el cual sería consumado esta semana por sicarios que, de fallar, acudirían a un carro bomba.

Villamizar hizo la denuncia pública ayer a través de twitter y en sus trinos habló de “un presunto sicario conocido con el alias de Morroncho” que ya estaría en Bogotá y cuyo nombre real ya le fue comunicado a la Dijín. También dijo que ya se les habían reforzado las medidas de protección a los tres investigadores.

Lo que no dijo Villamizar -y no lo puede decir para no entorpecer las investigaciones- es que el nombre del polémico gobernador de la Guajira, Kiko Gómez Cerchar, aparece como común denominador en las investigaciones que adelantan o han adelantado Ávila, Valencia y Guillén, y que esta es una de las relaciones que están examinando las autoridades en este caso.

Tal y como lo recomendó la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) en el atentado al periodista de Semana Ricardo Calderón, las autoridades indagan qué tipo de intereses estaban afectando los informes de los tres amenazados con el objetivo de tener pistas y La Silla supo que el nombre de Gómez Cerchar encabeza la lista.

Ariel Ávila y León Valencia desde hace al menos una semana venían recibiendo información fragmentada, pero confiable, según la cual mafias en la Guajira estaban ofreciendo 200 millones de pesos al primero que fuera capaz de matar a uno de los dos investigadores y 150 millones al segundo. Así se lo dijo a La Silla una fuente que conoce de cerca la situación de los afectados y pidió reserva de su nombre.

El pasado viernes a las 4 de la tarde Valencia y Ávila, quienes ya no hacen parte de Arco Iris, se reunieron con Villamizar por petición de este funcionario para corroborarar gran parte de los datos que les habían ido llegando.

Lo que les dijo Villamizar es que el sicario alias Morroncho habría llegado, proveniente de la Costa, el miércoles pasado en avión a Bogotá para coordinar el plan de asesinato y enseguida les propuso sacarlos del país de inmediato -sin ni siquiera preparar maletas- o que hicieran pública la denuncia como una suerte de estrategia mediática que ayudara a que el plan no se consumara. Ellos optaron por lo segundo, pues creen que el llamado de atención de los medios en estos casos es vital y tampoco querían salir de esa manera de Colombia, pero pidieron que la información la diera el Estado para que gozara de mayor credibilidad, tal y como ocurrió.

¿Qué fue lo que denunciaron sobre el Gobernador?
 
León Valencia era el director de Nuevo Arco Iris.  Foto: Juan Pablo Pino.
El polémico gobernador Kiko Gómez. 

Hace dos semanas, la revista Semana sacó en su portada un artículo titulado ‘Un gobernador de miedo en La Guajira’, en el que detallan cómo Juan Francisco Gómez Cerchar ha sido señalado de vínculos con las bacrim y de varios homicidios en esa región, y usan en la investigación testimonios de algunos desmovilizados que hablan de una organización dedicada al tráfico de drogas, entre otros.

Semana revela testimonios, informes y pistas y en uno de sus párrafos cita un informe de Arco Iris que lideraron Ariel Ávila y León Valencia, que fue dado a conocer antes de las elecciones pasadas a gobernaciones y alcaldías y que contó con la financiación del Instituto Nacional Demócrata de Estados Unidos y del Ministerio del Interior de Colombia.

Como resultado de esa investigación Arco Iris estableció las conexiones entre 127 candidatos a esas elecciones y mafias. En esa lista que causó conmoción y que fue desmentida por casi todos los involucrados, aparece el nombre de Kiko Gómez.

“A Kiko Gómez se le relaciona con Marcos ‘Marquitos’ Figueroa, brazo armado de narcotraficantes locales con gran control social en La Guajira y norte del Cesar, a través de amenazas individuales, asesinatos selectivos y acciones de ‘limpieza social’”, advirtió en su momento Arco Iris.

Ese informe motivó a Carlos Fernando Galán, entonces director de Cambio Radical, para pedir que se le quitara el aval a Kiko Gómez, una pelea que terminó perdiendo Galán en medio de un debate por los derechos adquiridos del candidato.

Tal vez por eso se explicaría que los amenazados hayan sido Ávila y Valencia y no los periodistas de Semana que hicieron la investigación: ya Arco Iris había comenzado a pisar los callos de la mafia que también develó en portada la revista Semana.

Por el lado de Gonzalo Guillén, quien no trabaja ni con Ávila ni con Valencia, varias fuentes le dijeron a La Silla que él se encuentra haciendo un trabajo periodístico sobre el contrabando de gasolina en la Guajira.

Expertos que han investigado al Gobernador de La Guajira le dijeron a La Silla que precisamente el contrabando de gasolina es una de las actividades a las que se dedica la oscura organización delictiva con la que relacionan a Kiko Gómez. Incluso el informe de Semana revela documentos de la DIAN según los cuales el Gobernador “era uno de los jefes del contrabando en La Guajira que fue contactado por el Bloque Norte de las Autodefensas para que compartiera el poder y el negocio”.

Hoy en El Espectador el columnista Santiago Villa, que ha trabajado de cerca con Guillén, reitera que el periodista está haciendo una investigación desde hace varios meses cuyo objeto es Kiko Gómez y que el propio Guillén la calificó de “peligrosísima”.  Además, Villa revela -dice que con autorización del periodista- algunos de los avances de la misma.

Según Guillén (citado por Villa en su columna), en Semana Santa hubo una reunión entre alias ‘Marquito’, los carteles mexicanos de los Zetas y el de Sinaloa, un delegado del Gobernador de La Guajira y un miembro de Los Curicheros -una banda con asiento en la vereda Curiche, en la Guajira- en la que se acordó pagar el contrabando de gasolina con cocaína y que los carteles internacionales puedan “arrendar” los puertos y las rutas del narcotráfico en La Guajira. Además, que se pague con cocaína a los asesinos de periodistas y demás “enemigos de la organización”.

La organización con la que se relaciona al Gobernador  -según investigaciones- no sólo se dedica al contrabando de gasolina y droga, sino que también tiene capturado al Estado desde adentro pues maneja contratos que se pagan con recursos de regalías.

Una organización que se mueve en una tierra en la que algunos mafiosos tienen sus pequeños reinos, en donde aplican la justicia de sus balas sin que poco les importe lo que pase en el resto del país. Como le dijo un periodista a La Silla: “Esos mafiosos viven en un país aparte con sus propias leyes y para ellos nosotros somos los que estamos en la “ilegalidad” impidiendo que sigan sus delitos”.

Después de publicada esta historia, el Gobernador de la Guajira finalmente habló públicamente. Sacó un comunicado en el que negó estar relacionado con estas amenazas. "Jamás he amenazado a nadie, porque para mí el respeto al ser humano y el respecto a la vida son sagrados. Corresponde a los órganos de control determinar el verdadero origen de dichas amenazas y estos mismos órganos de control saben perfectamente que no soy yo el autor de tales improperios, pues soy un hombre de bien”.

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