El triunfo de Zuluaga, un mal presagio según las víctimas

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?Cuando Óscar Iván Zuluaga dijo la semana pasada que en Colombia no existe un conflicto armado sino una amenaza terrorista, la frase pasó relativamente de agache. Pero hubo un grupo en el que sus palabras -y sobre todo sus posibles implicaciones- calaron hondo: las víctimas, que temen que si gana el candidato presidencial uribista se caerá la ley que las reconoce como tales.

Cuando Óscar Iván Zuluaga dijo la semana pasada que en Colombia no existe un conflicto armado sino una amenaza terrorista, la frase pasó relativamente de agache. Pero hubo un grupo en el que sus palabras -y sobre todo sus posibles implicaciones- calaron hondo: las víctimas, que temen que si gana el candidato presidencial uribista se caerá la ley que las reconoce como tales.

 

“Si para todo el mundo las elecciones son un plebiscito sobre el proceso de paz, para nosotros son un plebiscito sobre la Ley de Víctimas”, le dijo a La Silla Pastora Mira, que ha sido una de las líderes del exitoso retorno a San Carlos, en el Oriente antioqueño, de cientos de personas que habían llegado a Medellín desplazados por los paras, las Farc y el ELN.

Ella y otros ocho líderes de víctimas con quienes conversó La Silla -afectados por las dos guerrillas y los paramilitares en distintas zonas del país- sienten que está en juego el destino de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras que finalmente los reconoció como víctimas, que los reparará por esas vivencias y que busca devolverles las tierras que les despojaron los armados.

“Durante los ocho años de Uribe nunca se nos reconoció como víctimas y ahora Zuluaga dice que no hay un conflicto interno. ¿Entonces de dónde salimos nosotros? ¿Qué somos nosotros? ¿Por qué somos seis millones?”, pregunta María Concepción Pinzón, una líder desplazada del Magdalena Medio santandereano que fue hasta el año pasado la representante de las víctimas en Boyacá y que está a punto de salir de la pobreza extrema por el programa de la Anspe.

“Nosotros somos los que lo hemos vivido: hemos visto las masacres, hemos huido con nuestros hijos y hemos dejado todo lo que teníamos. Está negando que nosotros existimos”, dice Blanca Yoly Real, que hasta el año pasado fue la representante de víctimas en Guainía.

El suyo es un caso paradigmático: en 18 años acumula seis desplazamientos forzados, tanto por las Farc como por los paras, sobrevivió a la masacre de Puerto Alvira y ha vivido en seis departamentos. Su último desplazamiento ocurrió hace apenas un año, cuando -tras hablar en un noticiero durante un evento de víctimas en Villavicencio- le llovieron nuevas amenazas y le tocó irse al Vichada.

Zuluaga y las víctimas

Pero la posición del uribismo sobre el conflicto no es lo único que le cuestionan a Zuluaga. Muchos líderes recuerdan que cuando el segundo gobierno de Álvaro Uribe hundió el primer proyecto de ley de víctimas que presentaron los liberales en el Congreso, la carta pidiendo archivarla venía firmada con el puño y la letra del hoy candidato, que por esa época era el Ministro de Hacienda.

“Nos dijo que éramos unos irresponsables porque pretendíamos quebrar el país. Abandonó el recinto y nos dejó solos en el Congreso”, recuerda Pastora Mira.

“Su argumento siempre fue que el país no tiene plata para reparar a sus víctimas”, añade Carmen Palencia, la reconocida líder que fue Premio Nacional de Paz en 2012 y que acaba de ser candidata liberal al Congreso, en llave con el representante y autor de la ley Guillermo Rivera.

También les preocupa sobre todo la posición ambigua de Zuluaga sobre el proceso de paz, en momentos en que en La Habana se comienza a discutir el punto sobre las víctimas.

“Acá en Riohacha hay afiches de Zuluaga con una paloma de la paz, cuando todos sabemos que él dijo que el 7 de agosto a las 4 de la tarde suspende los diálogos. No tiene ningún problema en cambiar su discurso”, dice Débora Barros, una líder de víctimas de La Guajira y de la comunidad wayúu que vivió la masacre paramilitar de Bahía Portete, quien aseguró no haber votado por Santos en primera vuelta.

“El hecho de que el candidato no toque un tema crucial para el proceso de paz y para la coyuntura que vive Colombia es síntoma de que no le interesa y de que no lo tiene en la agenda. No le importamos”, dice Palencia, que dirige Tierra y Vida, una asociación de reúne a unos 10 mil campesinos que buscan recuperar las tierras que perdieron por la violencia.

Tanto ella como Barrios sienten que Juan Manuel Santos es el único presidente que se ha sentado con ellos en persona a pensar en políticas para las víctimas. Y temen que se reencauchen discursos como el de José Obdulio Gaviria, senador electo del Centro Democrático, de que los desplazados eran simples "migrantes".

“Nosotros los campesinos somos los que más hemos puesto los muertos y somos convencidos que la culminación del conflicto se puede dar por la vía que se está dando”, cree Eduardo Zapata, un líder de víctimas del Vaupés que ha sido desplazado tres veces por la guerrilla y los paras desde Miraflores (Guaviare).

Aunque es casi imposible calcular cuántas víctimas votarán por Santos, casi todos estos líderes están haciéndole su propia campaña entre las víctimas y los reclamantes de tierras con quienes trabajan, al margen de la oficial del presidente-candidato. Como dice Palencia, “lo estamos haciendo sin un peso, sin prebendas ni mermelada, sino por convicción”.

“¿Cómo no votar por la persona que reconoció el conflicto armado, que hizo la Ley de Víctimas, que comenzó la restitución y que arrancó el proceso de paz?”, dice Luis Alfredo Vásquez, que lidera el capítulo de Tierra y Vida en los Montes de María.

Esa región no solo ha sido el piloto de la restitución, sino que su municipio de El Carmen de Bolívar es el que más gente ha dejado como desplazada en Bolívar y su departamento, el segundo con más víctimas después de Antioquia. Sin embargo, allí ganó Zuluaga por 1700 votos.

“A pesar de la Ley de víctimas acá mucha gente va a votar por Zuluaga, aunque no tanto por ser él de por aquí sino por Uribe, porque recuerdan que fue él el que trajo la seguridad”, dice José Albeiro Ramírez, líder de víctimas de Pensilvania, el pueblo natal del candidato del Centro Democrático.

En medio del Oriente antioqueño, una de las zonas de mayor fervor uribista y donde peor le fue a Santos, queda San Carlos y allí ganó el presidente-candidato por 498 votos. Como en Alejandría, el único otro pueblo de la zona en donde también triunfó el santismo, un alto porcentaje de los habitantes son víctimas.

“La ley todavía tiene muchas falencias pero la discusión ahorita no es para corregir sus errores sino para ver si sigue o no sigue”, dice Bernardo Cuero, un líder de desplazados en Malambo (Atlántico), que llegó desplazado hace doce años de Tumaco. “No somos santistas pero no podemos echar por la borda lo que hemos construido durante cuatro años”.

Carta Zuluaga victimas by lasillavacia

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