El pulso con Uribe será ahora por el Partido Conservador

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La debacle de la Reforma a la Justicia ya cobró la cabeza del ex ministro Juan Carlos Esguerra y la reelección del Secretario del Senado Emilio Otero. La pregunta de esta legislatura que arranca hoy es si también se llevará por delante la pertenencia del Partido Conservador a la Unidad Nacional.

Si el ex presidente Uribe decide apostarle a encabezar una lista cerrada al Senado en el 2014 lo hará como líder de un frente amplio de derecha y mucho le convendría que el Partido Conservador se sumara a esa convergencia de fuerzas, aprovechando que la última Reforma Política permite este tipo de coaliciones electorales entre partidos y movimientos. También le beneficiaría mucho la aprobación de un proyecto de ley que se acaba de presentar para permitir de nuevo el transfuguismo, es decir que los congresistas de un partido se pasen a otro sin perder su curul.

Por eso en el pulso que sostienen Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, la batalla más grande e inmediata será por los azules.

Ya de entrada, la forma como el Presidente hundió la Reforma a la Justicia contribuyó a poner a los congresistas conservadores un paso más cerca de Uribe. Por un lado, la presidencia del Congreso en ese momento estaba en manos del conservador Juan Manuel Corzo, con lo cual este partido fue el que más de frente se sintió traicionado por el Presidente.

Con Roy Barreras, Santos se asegura que por lo menos en el Senado la U estará más de su lado que del ex presidente.

Foto: Juan Pablo Pino - La Silla Vacía

Augusto Posada, el presidente de la Cámara de Representantes, es también de la U, aunque es más cercano a Uribe que a Santos.

Foto: Juan Pablo Pino - La Silla Vacía

Juan Mario Laserna es uno de los conservadores más jugados a favor del presidente Santos.

Foto: La Silla Vacía

Jose Darío Salazar es uno de los conservadores que estaría más cerca del ex presidente Uribe.

Por el otro, la bancada azul habría sido la más beneficiada con los mayores obstáculos al juzgamiento de los congresistas que creaba esta reforma pues un poco menos de la mitad de los 22 senadores azules están siendo investigados por diversos escándalos, principalmente el de la Dirección Nacional de Estupefacientes y el de los palacios municipales.

El viernes, antes de la instalación del Congreso, como lo contó Semana.com, en la Junta Parlamentaria, que es la máxima instancia de deliberación del Partido Conservador, el presidente del Partido Efraín Cepeda dijo que le pediría a Santos que dijera explícitamente si “acompaña o no la agenda conservadora”.

Hernán Andrade, quien será el vocero del Partido en el Senado, agregó que ahora las relaciones con el Presidente “tienen que ser recíprocas” si quiere que sigan formando parte de la coalición.

Un elemento definitivo de esa “reciprocidad” es que el Presidente ponga al Procurador Alejandro Ordoñez en la terna para ser reelegido, una decisión difícil para un mandatario que se precia de ser un hombre de ideas progresistas y modernas.

“Si el Presidente no lo pone este sería el punto de quiebre con Santos”, dijo un senador a La Silla.

Los pasos de Uribe

Fuera del Procurador, los azules están pidiendo las cabezas de las ministras de Educación y de Salud. Pero no solo los conservadores necesitan “gasolina burocrática”. También necesitan una bandera. Y una bandera es la que Uribe les está ofreciendo.

Las bases conservadoras son esencialmente campesinas y uribistas. Si la seguridad se sigue deteriorando y el Partido Conservador se queda en la Unidad Nacional, los congresistas de este partido se verán en la encrucijada de tener que ir a hacer campaña a sus pueblos y defender las políticas de Santos.

Tendrán que responder a la pregunta: ¿usted qué ha traído a este pueblo?, para lo cual necesitarán que el Gobierno comience a ejecutar obras ya. Además, se enfrentarán al discurso de seguridad democrática del ex presidente Uribe que irá por el mismo electorado y con quien las bases conservadoras están alineadas ideológicamente.

Por eso, llegado el momento, los congresistas conservadores harán un cálculo electoral y económico.

Si Uribe encabeza una lista cerrada al Senado es posible que saque hasta 14 curules. La mitad de ellas se las terminará quitando a los conservadores y la otra mitad a la U. Eso significa que el congresista azul que no tenga 70 mil votos no se reelige.

Para conseguir esa cantidad de votos, según un congresista curtido, un político conservador necesitará invertir en su campaña unos dos mil millones de pesos si se quedan en la Unidad Nacional y van con una lista abierta. Si, por el contrario, Uribe les da un buen puesto en su lista, la campaña le saldrá en unos 500 millones de pesos pues el ex presidente los arrastra.

Los conservadores tienen el problema adicional de que en las últimas elecciones solo ganaron la gobernación del Putumayo. Ahora, en las elecciones atípicas, también ganaron la de El Valle pero con una coalición amplia de la Unidad Nacional. Entonces, en las elecciones del 2014 tampoco contarán con una maquinaria local fuerte que les facilite la campaña.

En este escenario, los conservadores están mirando tanto a Uribe como a Santos para ver con quién les va mejor.

Los uribistas se mueven

Los uribistas no se están quedando quietos, aunque por ahora todas las movidas son sutiles pues a todos les conviene seguir en la Unidad Nacional hasta fin de año.

Por un lado, Uribe les está mandando mensajes a algunos de los congresistas más cercanos a él. Según le dijeron a La Silla, senadores como José Darío Salazar, Jorge Hernando Pedraza, Liliana Rendón y Gabriel Zapata ya están más de su lado que del de Santos.

Por otro, varios de sus aliados políticos le están ayudando.

Pacho Santos está ahora emitiendo su programa desde diferentes ciudades con el objetivo de sumarle a RCN audiencias regionales. Cada vez que llega a una ciudad pequeña o intermedia, todo el establecimiento político local lo recibe y pasa por el noticiero. Según le contaron a la Silla personas de una región en la que estuvo, Pacho también aprovecha, entre entrevista y entrevista, para hablar con los políticos a favor de Uribe.

Por su parte, Fernando Londoño ha asumido el liderazgo intelectual de todo un sector de derecha –que normalmente vota por conservadores- que también respaldarán al ex presidente.

Al final el norte de los azules lo definirán las encuestas y a las encuestas las definirán la seguridad y la capacidad del gobierno de ejecutar el presupuesto.

Por ahora el Gobierno no ha gastado casi nada. Algunos políticos piensan que la estrategia de Santos es “cerrar la llave” para ejecutar todo el último año y recoger así los réditos electorales. Si es así, y los congresistas conservadores pueden llegar a sus pueblos y decir, el Gobierno ha hecho esta carretera, y este acueducto, y esta escuela, ese podría ser un argumento para quedarse en la Unidad Nacional. También si la seguridad mejora.

Pero si no, y Santos baja del 50 por ciento, muy probablemente perderá a los azules antes del próximo año. El problema de perderlos es que el Presidente quedará vulnerable al poder de veto no solo de ellos sino también de La U y de los liberales. Sería el fin del experimento de la Unidad Nacional que le ha permitido que la locomotora legislativa funcione como un relojito.

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