El elefante que podría aplastar a Santos

Silla Pacífico

Foto por Daniel Morelo

La revelación de la Fiscalía lo golpea donde más le duele: en su imagen de no corrupto, en su imagen internacional y en su rivalidad con Uribe. 

Hoy el Fiscal General, Néstor Humberto Martínez, reveló que por lo menos 900 mil dólares de Odebrecht podrían haber llegado a la campaña de reelección en 2014. Si se comprueban los indicios que parece tener Martínez, sería devastador para Juan Manuel Santos porque lo golpea en tres de los frentes más preciados por él: su imagen personal, su imagen internacional y su rivalidad con Álvaro Uribe.

Sobre todo porque el Fiscal fue el escudero de Santos en todos los medios, posando como analista imparcial, durante la campaña que ahora investiga; fue su Súper ministro; fue nominado por él para el cargo; y es su amigo personal.

El comunicado

En un comunicado y una rueda de prensa sobre todos sus avances por el caso Odebrecht, la Fiscalía incluyó una bomba.

Primero explicó que ya tiene claro que el ex senador Otto Bula recibió 4,6 millones de dólares de la multinacional brasilera, a través de empresas panameñas y chinas, como pago por haber logrado que el gobierno Santos le otorgara a dedo la construcción de una carretera.

Luego dijo que de esa plata un millón de dólares entraron a Colombia en 2014, y que su “beneficiario final habría sido la gerencia de la campaña “Santos Presidente -2014”.”

Esa última frase, que está escrita en un modo condicional a diferencia del resto del comunicado, muestra que la Fiscalía no tiene totalmente asegurado que ese haya sido el destino final de la plata.

Pero ya con solo revelar que tiene indicios de que eso fue lo que ocurrió crea un efecto político de enormes dimensiones, que da un golpe demoledor a Santos.

Los frentes

Juan Manuel Santos lleva 25 años en la vida política activa y a lo largo de ellos años se le ha criticado por muchas cosas: por traidor, por oportunista, por mentiroso. Pero nunca por corrupción.

Gente que ha trabajado con él dice que hay dos cosas que él no resiste y es que alguien insinúe que él ha hecho algo corrupto y que se metan con su familia.

Por eso, que ahora la Fiscalía diga que tiene indicios de que su campaña reeleccionista podría haber recibido casi un millón de dólares -algo que sería ilegal porque habría violado con creces los topes;y porque habría recibido financiación de una empresa internacional, algo que está prohibido por la Constitución; y porque se podría interpretar como el pago por conseguir la adición al contrato de la Ruta del Sol que se ganó Odebrecht por esa época- lo golpea en la idea más preciada de sí mismo.

Una idea, además, que el Presidente en no pocas ocasiones ha utilizado para diferenciarse de su rival y ex padrino político Álvaro Uribe.

Tras llegar a la Presidencia sobre los hombros de Uribe, y romper con él a los pocos meses, una de las estrategias que ha utilizado desde el Gobierno para debilitar la poderosa oposición de su antecesor es realzar la corrupción del gobierno de Uribe.

Algo que le ha quedado relativamente fácil dada la cantidad de alfiles del ex presidente involucrados en líos judiciales y la disposición del anterior fiscal Eduardo Montealegre para priorizar esas investigaciones y darles bombo mediático.

El escándalo más reciente de posible corrupción había golpeado precisamente la campaña uribista de Óscar Iván Zuluaga, su rival uribista en 2014 y uno de los precandidatos de Uribe para el 2018.

De hecho, la respuesta de Presidencia a la revelación, que leyó el secretario de transparencia de Santos, Camilo Enciso, se centró en el uribismo.

"La historia se repite. El uribismo tiene como estrategia defenderse atacando con mentiras", fue su primera frase. Y luego dijo que Bula habló usado por el uribismo (no usa su nombre pero se refiere a él como " un siniestro personaje, que estaría relacionado con la Oficina de Envigado") y que "Según la Fiscalía General, no existe ninguna prueba de que en efecto se le haya entregado ese dinero al gerente de la Campaña Santos Presidente."

"Tan pronto el Fiscal hizo la revelación, el presidente Juan Manuel Santos lo llamó por teléfono y le preguntó si había pruebas, a lo que, según fuentes de la Casa de Nariño, el Fiscal respondió que no", reveló El Tiempo (aunque es difícil de creer que Santos se hubiera enterado por un comunicado y no previamente por el Fiscal en persona, con quien habla todas las semanas).

Y a la mañana siguiente Martínez, en una nueva rueda de prensa, le dio la razón a Enciso, por lo menos en el punto central de que el único sustento era el testimonio de Bula.

De confirmarse las revelaciones de hoy, la campaña de Santos quedaría igualada a la de Uribe o la superaría en el ranking de corrupción pues él estaba en ese momento en el Gobierno y le otorgó a dedo una multimillonaria adición a Odebrecht.

Este escándalo mostraría que la multinacional corrupta le apostó a ambos candidatos para asegurarse de que cualquiera de los dos le concedería sus pretensiones contractuales

Además, su principal arma de neutralización de la oposición del ex presidente queda inutilizada ante el tamaño de esta revelación.

Comba y JJ

La revelación también revive un escándalo que enlodó la campaña reeleccionista en 2014 pero quedó rápidamente sepultado por el del supuesto hacker en la de Zuluaga: el llamado escándalo de JJ y los Comba.

Se trata de una revelación del columnista de Semana Daniel Coronell que contó que cuatro capos, incluyendo a uno de los hermanos ‘Comba’, denunciaron haber pagado 12 millones de dólares al estratega político JJ Rendón para que éste los ayudara a negociar con Santos, en 2010 y cuando Santos era candidato presidencial por primera vez.

Éste respondió que efectivamente había hecho esa mediación pero gratis, dijo que el entonces alto consejero político de Santos, Germán Chica, era quien había intermediado entre él y los narcos, y que Chica se podría haber quedado con la plata.

Unos días después, el ex presidente Uribe denunció que Rendón habría girado dos millones de dólares para tapar huecos de esa campaña presidencial de Santos, insinuando que podrían venir de los 12 millones de alias Comba.

De ese escándalo finalmente no quedó nada. Comba no le habló a la Fiscalía y siguió en la cárcel en Estados Unidos, Rendón salió de la campaña y Chica se fue del país.

Pero ahora que la sombra de la corrupción llegó a su campaña de 2014, ese episodio puede revivir.

Si no es Santos, es alguien de su confianza

El comunicado de prensa fue muy cuidadoso en no hablar de Santos directamente sino de “la gerencia” de su campaña.

Por eso apenas unos minutos después, Roberto Prieto, quien era el gerente, sacó un comunicado en el que se defendió de la revelación, diciendo que se trataba de “infundadas, tendenciosas y calumniosas declaraciones sobre mi persona dadas por el señor Otto Bula a la Fiscalía General de la Nación”.

Prieto dijo que su guía en cuanto a ingresos era no recibir donaciones, que va a responder ante la Fiscalía y pasó al contraataque.

“No deja de ser sospechoso este intento de enlodar la campaña del 2014, al igual como se  pretendió hacerlo con la del 2010, por un individuo investigado por la justicia”, dijo para recordar que Bula puede estar interesado en buscar beneficios judiciales.

Prieto no fue casualmente el gerente de esa campaña. Como contamos en ese momento, ha sido gerente de todas las campañas de Santos: la pre candidatura liberal de 1997, la del naciente partido de La U, que estaba armando Santos, en las legislativas de 2006; la del 2010; y la del 2014. Además, fue el director de su fundación, Buen Gobierno.

Además de Prieto, otras personas muy cercanas a Santos ocuparon papeles clave en su campaña de 2014, y por lo tanto podrían entrar en el radar de la Fiscalía.

Uno es el empresario Orlando Sardi de Lima, quien era el gerente financiero de la campaña y ya lo había sido en 2010. Sardi, encargado en ese puesto de manejar las relaciones con los empresarios y conseguir fondos para las campañas al Congreso de los tres partidos que avalaron a Santos (La U, Cambio Radical y el Liberal), es un amigo personal de Santos y fue su embajador en Madrid.

Otro es su hoy secretario privado, Enrique Riveira, quien como gerente administrativo de la campaña era el encargado de toda la logística para que Prieto se concentrara más en lo estratégico. Riveira llegó a la campaña a través de la ex ministra Gina Parody , cuya campaña a la alcaldía en 2011 gerenció.

La imagen internacional

La revelación también golpea el otro activo más preciado de Santos y es su imagen internacional, justo cuando el Nóbel de Paz lo acaba de ubicar en el panteón de los prohombres (la semana pasada varios de ellos estuvieron aquí con él de anfitrión).

Donde más cómodo se ve Santos es en el escenario internacional, donde su popularidad entre los líderes globales y medios internacionales es inversamente proporcional a la que goza entre la gente del común en Colombia.

De confirmarse los indicios de la Fiscalía, la imagen internacional de Santos sufriría una mancha indeleble.

Lo igualaría a otros mandatarios latinoamericanos que también han sido salpicados por el escándalo de Odebrecht como el presidente peruano Alejandro Toledo, a quien acusan de haber recibido 20 millones de dólares, además del brasilero Lula da Silva. Y, lo inhabilitaría para jugar en las grandes ligas internacionales en cargos como Secretario General de la Onu, uno de los que se ha especulado que él querría.

Por último, le arrebata de manera definitiva la bandera anticorrupción con miras a la campaña del 2018, que si se confirma este escándalo, podría convertirse eventualmente en el tema decisorio.

Si en las últimas semanas casi todos los políticos se montaron en el bus anticorrupción, y Santos no fue la excepción, lo dicho por la Fiscalía hoy deslegitima su discurso y le da un salvavidas a la oposición del uribismo, que ahora ya tiene con qué acusar a Santos de corrupción y nivelar por lo bajo.

Hasta ahora, a raíz del escándalo de Odebrecht, el tema mediático central había virado de lo relacionado con la implementación del Acuerdo de Paz al tema de corrupción.

Con este escándalo, el tema en cambio de beneficiarlo lo golpea, y a la vez debilita la gobernabilidad que le queda y que necesita para poder implementar los acuerdos de paz en el año que le queda para demostrar que firmar la paz con las Farc realmente valió la pena.

Otros candidatos

De este escándalo, en el que Santos pierde por tantos frentes, hay algunos que ganan.

El primero es el fiscal Martínez, que con esta investigación justo después de la de Zuluaga demuestra independencia frente al Presidente, del que fue aliado durante la misma campaña del 2014 que ahora pone en el ojo del huracán.

Además, esto lo legitima frente a la mitad de la población que es uribista y que después de los cuatro años de Montealegre había sido convencida por Uribe de que la Fiscalía estaba al servicio de Santos.

De hecho, si se mira los niveles de aprobación de la Fiscalía en la encuesta bimestral Gallup, el punto de inflexión en el que el rechazo es superior a la aprobación ocurre cuando Uribe se fue lanza en ristre contra Montealegre.

Desde que Néstor Humberto -que es es visto como neutral o amable con Uribe (a quien llamó en abril de 2015 “Un patriota”)- asumió las riendas de la Fiscalía la imagen ha comenzado nuevamente a subir.

Los otros que ganan son los precandidatos presidenciables cuyo discurso anticorrupción es coherente con su trayectoria política, como la senadora y precandidata verde Claudia López, su copartidario el ex gobernador de Antioquia Sergio Fajardo y el precandidato y senador del Polo Jorge Enrique Robledo.

A los pocos minutos de conocerse la noticia, por ejemplo, López se manifestó en sus redes sociales.

 

También le da un papayazo enorme a Robledo, quien así puede reforzar la posición que ha esgrimido siempre sobre las similitudes entre santismo y uribismo.

“Esto es de una gravedad inaudita. Y lo peor es que, como en el caso de lo de Óscar Iván Zuluaga, es que los colombianos creemos que eso puede ser así. No saben cuánto me felicito por haber votado en blanco en la segunda vuelta de 2014”, le dijo a La Silla.

Fue Robledo, además, quien intentó vincular desde hace unas semanas al gobierno de Santos en el escándalo, al denunciar que el Banco Agrario le prestó $120.000 millones a Navelena, la empresa que tiene a su cargo el proyecto de navegabilidad del Río Magdalena y en la que hasta el 2016 tuvo participación Odebrecht.

El vicepresidente Germán Vargas pocas horas después de que salió el comunicado del Fiscal publicó uno propio diciendo que no había tenido nada que ver con la financiación ni con el manejo de la tesorería de la campaña y que en el caso de Odebrecht "caiga quien caiga" se debería investigar a fondo cualquier acto de corrupción. Él por ahora sale ileso pero puede terminar perdiendo por tres vías.

Una es que él igual hacía parte de la campaña y por eso, aun si no supo nada, se benefició como fórmula vicepresidencial. Eso es lo que intenta aprovechar la senadora López en su trino, al recordar que era la pareja de tiquete de Santos.

La segunda es que el escándalo refuerza la narrativa de que los políticos tradicionales, santistas o uribistas, son corruptos. Y como el vicepresidente-candidato es un político tradicional, ese imaginario afecta sus chances, sobre todo si se enfrenta a los que no tienen esa imagen.

Y la tercera, es que el Fiscal dijo explícitamente que sí va a investigar el contrato de recuperación del río Magdalena, que es el otro contrato grande que tiene Odebrecht en Colombia y en el que sí tuvo incidencia Vargas.

Eso es particularmente duro porque hace apenas un mes, el 5 enero, Martínez había dicho que no iba a investigar ese contrato, lo que le valió algunas críticas por supuestamente estar protegiendo a su aliado político (Martínez viene del partido de Vargas, Cambio Radical).

Pero ahora, dijo que “la Fiscalía ya abrió la investigación respectiva y ordenó las correspondientes inspecciones judiciales”.

Cuando Santos posesionó al nuevo procurador Fernando Carrillo el pasado 16 de enero, hizo referencia a las investigaciones sobre el caso de Odebrecht. Y dijo: “hasta ahora ningún funcionario de mi gobierno ha sido señalado de haber sido sobornado por Odebrecht, pero si llegara a haberlo, ¡que le caiga todo, todo el peso de la ley!”

Aunque el comunicado de la Fiscalía se cuida de involucrar directamente al Presidente, como sucede con Zuluaga, si se comprueba que entró plata a su campaña de la empresa corrupta le quedará difícil demostrar -por lo menos políticamente- que Odebrecht haya entregado tal cantidad de dinero a espaldas del candidato-presidente cuyo gobierno tramitó con gran celeridad los pasos que le hacían falta a Odebrecht para lograr que le dieran a dedo la construcción de una carretera.

Este capítulo hasta ahora comienza.

Nota: esta historia fue actualizada en la mañana del 8 de febrero, tras una nueva rueda de prensa del Fiscal

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