El doctorado que no tiene Torrijos pero por el que lo contrataron

Silla Sur

Vicente Torrijos, nominado para ser director del Centro de Memoria Histórica, fue contratado por lo menos dos veces por entidades públicas que requerían un doctor. Pero no tiene doctorado. 

Ayer Presidencia publicó la hoja de vida de Vicente Torrijos, profesor de la Universidad del Rosario, para ser director del Centro Nacional de Memoria Histórica. Más allá del debate que despertó por sus posiciones frente al conflicto armado, hay un detalle que ha pasado bajo el radar que tiene que ver con su pasado académico y sus contratos con el Estado.

Torrijos nació en Florencia, Caquetá. Es comunicador social de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y tiene una maestría en estudios políticos de la Javeriana. En su hoja de vida oficial dice que tiene pendiente un doctorado en Relaciones Internacionales que se fue a hacer en 1986 a la Universidad Complutense de Madrid.

El lío es que en muchos lugares aparece que tiene ese doctorado, e incluso tuvo por lo menos dos contratos con el Estado gracias a eso.

Aunque Torrijos le dijo a La Silla Vacía “yo hice el doctorado, pero no me gradué”, el año pasado la Escuela de Inteligencia y Contrainteligencia de las Fuerzas Militares lo contrató por 45 millones de pesos para “prestar los servicios profesionales especializados de asesoría en el observatorio de educación superior”. Entre los requisitos que tenía ese contrato, está tener un doctorado en Relaciones Internacionales.

También firmó otro contrato en marzo de 2016 con la Escuela de Inteligencia y Contrainteligencia en el que también pidieron como requisito que tuviera doctorado (y postdoctorado, a pesar de que ése no es un título académico sino el nombre de posiciones de investigación restringidas a personas con doctorado o PhD). 

La Silla Vacía le preguntó a Torrijos por ese tema, pero no nos contestó, pues dijo que debía irse.  

Curiosamente este año en su oferta para que lo contrataran en Presidencia como asesor del consejero de seguridad Rafael Guarín, no dice que tiene un doctorado, sino que tiene estudios.

Pero en varias publicaciones anteriores aparece que es doctor. Es decir, que terminó la tesis doctoral y se graduó.

Por ejemplo, en una entrevista para el Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa William J. Perry de mayo de 2015 lo presentan así: “politólogo y periodista con especialidad en Opinión Pública, hizo su postgrado en Altos Estudios Internacionales, el doctorado en Relaciones Internacionales, y el post doctorado en Asuntos Estratégicos, Seguridad y Defensa”.

De nuevo, en el directorio de expertos en Colombia de la Red de Seguridad y Defensa de América Latina, aparece “con doctorado en Relaciones Internacionales”.

Y en una publicación del Rosario  de 2002, dice “Tiene un doctorado en Relaciones Internacionales”.


O en la publicación de su paper ‘El terrorismo reactivado. Balance y perspectivas de la seguridad en Colombia y el área andina’, en la edición de septiembre de 2009 de la revista ‘Fuerzas Armadas de la Escuela Superior de Guerra’, aparece como “doctorado en Relaciones Internacionales”.

Este caso es elocuente porque se trata de una revista académica, a las que investigadores envían sus artículos para que se los acepten y publiquen, incluyendo sus biografías. Eso es fundamental en sus carreras pues dan puntos en el escalafón e incluso ayuda a aumentar sus ingresos, según cada universidad.

Lo mismo pasó con un documento que publicó en 2015 para la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Heredia, en Costa Rica. Dice que “hizo su postgrado en Altos Estudios Internacionales, el doctorado en Relaciones Internacionales y el postdoctorado en Asuntos Estratégicos, Seguridad y Defensa”.

Algo similar ocurrió en una edición de 2013 de la ‘Revista científica General José María Córdova’, de estudios militares y estratégicos, en la que el paper de coautoría de Torrijos aparece como “doctor en Relaciones Internacionales”.

Lo mismo pasa en otro artículo que recopilaba las memorias de un seminario de la Escuela Superior de Guerra llamado ‘Evolución y Tendencias Recientes en el Estudio de las Amenazas: Hibridez, Simbiosis y Polimorfismo’, que publicó en mayo de 2017.

Ahí aparece como “analista político y Periodista con especialidad en Opinión Pública. Magíster en Estudios Políticos y Doctor en Relaciones Internacionales”.

En las memorias del Seminario “El crimen transnacional y las redes del terrorismo internacional como factores de amenaza híbrida”, que se hizo en marzo de 2017 en Bogotá,  aparece como “Doctor Vicente Torrijos”

En la contraportada de diciembre de 2015 de la revista Crees, del Centro Regional de Estudios Estratégicos de Seguridad,  también de la Escuela Superior de Guerra, lo presentan como “Doctor Vicente Torrijos Rivera, Ph.D.”

 

Información que reitera el perfil de esa revista en Scielo, el repositorio de publicaciones académicas colombianas.

La página web www.vicentetorrijos.com  (que enlaza al inicio de su perfil en LinkedIn), decía en 2014 que “hizo” el doctorado en Relaciones Internacionales y el post doctorado en Asuntos Estratégicos, Seguridad y Defensa”, pero desde por lo menos 2016 cambió el verbo por “cursó” el doctorado en Relaciones Internacionales (y “culminó su estancia postdoctoral “).

Cuando le preguntamos por qué el cambio de “hizo” a “cursó”, nos dijo que son lo mismo. Al contra preguntarle por qué lo cambió si es lo mismo, respondió “cursar y hacer es lo mismo. Significa que se completaron todos los estudios doctorales pero no hubo grado”.

Su página oficial en la Universidad del Rosario y su perfil en LinkedIn también dicen que “cursó” doctorado.

Según la Real Academia de la Lengua, cursar significa “estudiar una materia” y efectivamente “hacer”, sí incluye entre sus varios significados, que es “cursar un estudio académico”.


 

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