Comienza el segundo tiempo de la reforma al fútbol

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Esta semana Jairo Clopatofsky, el Director de Coldeportes, advirtió que ocho equipos de fútbol –cinco de la A y tres de la B– deben más del triple de su patrimonio y advirtió que podrían ser intervenidos y perder su reconocimiento deportivo si no se ponen al día. Esta es sólo una de las varias manifestaciones de la crisis financiera que han tenido los equipos colombianos durante las últimas dos décadas y que parece haberse agudizado este año.

 


Esta semana Jairo Clopatofsky, el Director de Coldeportes, advirtió que ocho equipos de fútbol –cinco de la A y tres de la B– deben más del triple de su patrimonio y advirtió que podrían ser intervenidos y perder su reconocimiento deportivo si no se ponen al día. Esta es sólo una de las varias manifestaciones de la crisis financiera que han tenido los equipos colombianos durante las últimas dos décadas y que parece haberse agudizado este año.

Mientras la situación de varios equipos empeora, en la Cámara de Representantes ya se aprobó el primer debate de un proyecto de reforma de ley que radicó el Ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, y que tiene esperanzados a varios sectores del deporte.

Sin embargo, hay algunos puntos de la reforma sobre los que todavía no hay consenso y que tendrán que ser revisados para la votación del próximo martes en Cámara.

 

 

 

Opcional u obligatorio


El punto clave de la reforma es el de permitir la transformación de los equipos de su constitución actual como organizaciones sin ánimo de lucro a sociedades anónimas, con lo que se garantizarían más controles y probablemente mayor responsabilidad corporativa. El primer punto de discusión y, para algunos el más importante, es si esta transformación debe ser obligatoria o puede implementarse como una posibilidad para los equipos que quieran realizarla.

Aunque el proyecto de ley por ahora no estipula que la transformación deba ser obligatoria, el Ministerio del Interior y de Justicia está empeñado en que así sea.

Sin embargo, una de las ponentes del proyecto, Lina María Barrera, representante conservadora de Santander, opina que si se impone la obligatoriedad se desfavorecerían a los equipos pequeños que encontrarían grandes dificultades para transformarse en sociedades anónimas.

Además, Barrera dice que en todo caso tal como está el proyecto, los equipos que no cumplan con ciertos requisitos financieros perderán su reconocimiento deportivo y tendrán que reconstruirse como una nueva empresa, esta vez como sociedad anónima.

Los equipos que tengan pérdidas superiores al 25 por ciento de su patrimonio, por ejemplo, tendrán que enfrentar este proceso.

Coldeportes, que ha manifestado en varias ocasiones la necesidad de una reforma de este tipo, comparte la posición de que no se debe obligar a los equipos a transformarse. Clopatofsky dice que Coldeportes comenzará a aplicar con rigor las sanciones que son su facultad, pero que hasta ahora no se han usado y que con eso sería suficiente.
Por otra parte, el Ministerio del Interior cree que si la transformación que plantea la reforma no se hace obligatoria, ningún club querrá transformarse.

Para el Ministerio esta transformación, y la rigurosidad del control de capitales que conlleva, es un tema fundamental para lograr la limpieza del fútbol y no quiere dejar ningún hueco por el que se pueda burlar la política de gobernabilidad corporativa que se quiere implantar.

Además, en el Ministerio opinan que el que los equipos sean pequeños económicamente no es un impedimento para constituirse como sociedades anónimas. También consideran que hacer obligatoria la transformación es viable y constitucional y todos los expertos de los que se han asesorado concuerdan en que este cambio debe tener carácter imperativo para que la reforma realmente tenga efecto.

 

 

 

 

 

 

Los aportes


Simón Gaviria, representante liberal por Bogotá, presentó su propio proyecto de reforma en la Cámara, aunque por ahora también se concentra en el proyecto presentado por el Gobierno.

Gaviria no cree que sea necesario obligar a los equipos a transformarse en sociedades anónimas pues, a su parecer, hay equipos que funcionan muy bien como organizaciones sin ánimo de lucro, como el Atlético Nacional o el Deportivo Cali.

Para Gaviria, sin embargo, el corazón del problema no es la disyuntiva entre obligatoriedad y opcionalidad, sino saber qué se va a hacer con la plata que tiene cada equipo.

En 2008 el Consejo de Estado tumbó el régimen especial para los equipos de fútbol y determinó que cada miembro de la organización tiene derecho a un voto independientemente de cuánta plata ponga cada uno. Este concepto salió hace casi dos años pero solo se conoce hasta ahora porque algunos dirigentes de los equipos se resisten a perder el poder que les da haber puesto la mayor parte del capital y al parecer el anterior director de Coldeportes tampoco estaba muy interesado en compartir esta información.

Aunque todas las partes están de acuerdo en que el concepto del Consejo de Estado es un avance, Gaviria dice que hay que pensar si dejar en los equipos los aportes actuales –que, usualmente, han salido de pocos bolsillos (y a veces oscuros bolsillos)–, o pensar en una composición accionaria que dependa de nuevos aportes.

Mientras que Gaviria es partidario de la segunda opción, Luis Bedoya, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, propone que el gobierno les permita a los equipos trasladar sus activos a otra sociedad privada, como ya se le permitió hacer a Millonarios.

De todas maneras, varios equipos siguen emproblemados. Clopatofsky le dio plazo hasta el 2011 a los equipos con problemas financieros para ponerse en regla.

En todo caso, el martes se votará en segundo debate en Cámara, aunque se prevé que la reforma se demorará más de un año para poder salir adelante.

 

 

 

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