Bieri, la prueba de que la tecnocracia con Duque tiene sus límites

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Aunque Duque ha dicho que su gobierno es ante todo técnico, no todos los altos cargos terminaron en personas con esas características, como dejó claro el caso Bieri.

Los audios que reveló la Liga contra el Silencio ayer y que provocaron la renuncia de Juan Pablo Bieri a la gerencia de Rtvc, el sistema de medios públicos, muestran que el discurso del presidente Iván Duque de tener un gobierno técnico tiene varios lunares.

En su discurso de posesión Duque dijo que nombraría “un gabinete de personas expertas en sus materias, que no respondieran a cálculos políticos”.

Eso mandó un mensaje de que su gobierno, del gabinete para abajo, sería ante todo técnico, algo que han visto de diferentes maneras medios internacionales como El País de España, analistas como Yann Basset o expertos financieros consultados por Dinero, y columnistas uribistas como Saúl Hernández o Eduardo Mackenzie.

Además, Duque lo sustentó con su gabinete, que como contamos en su momento sí tiene una cantidad grande de ministros con trayectoria y experiencia en los temas de sus carteras, y que no tienen mayores apoyos políticos.

Sin embargo, no todos los altos cargos terminaron en personas con esas características, como dejó claro el caso Bieri.

El caso Bieri

En los audios revelados ayer hay por lo menos tres momentos en los que Bieri demuestra no saber cosas básicas sobre el manejo de medios públicos.

 

En un punto de la conversación Diana Díaz, en ese momento directora de Señal Colombia, le dice, “es que no tenemos tanto contenido... La situación es la siguiente no tenemos tanto contenido nacional ahí tenemos como sesenta y pico, setenta y pico de capítulos con las temporadas anteriores de Los Puros Criollos, y nos apalanca el prime que tiene una cuota nacional”

Él responde: “¿Qué es cuota nacional?”

Ella sigue con su idea “que tenemos que acoplar. ¿Qué?”

Bieri insiste: “¿Como así cuota nacional?

Díaz contesta: “70 contenidos nacionales, 30…”

Entonces Martín Pimiento, asesor jurídico de Bieri, entra también a explicarle: “Nosotros para poder emitir tenemos (no se entiende) un mínimo de programas nacionales, de productos realizados y producidos en Colombia”, le dice.

Todo eso muestra que Bieri no sabía qué es la cuota nacional, un elemento central en las normas de la programación de televisión.

En otro punto de la conversación Bieri pregunta cuánto tiempo al aire se llevaría los 12 capítulos del programa ‘Los Puros Criollos’ y Díaz le contesta “son dos semanas, tres semanas. Tres semanas.”

Eso muestra que no conocía la parrilla ni sabía cuánto tiempo al aire puede durar un programa específico.

Tampoco tiene clara la normativa de la Autoridad Nacional de Televisión, Antv, que regula toda la televisión. Eso queda claro cuando Díaz le explica que con ‘Los Puros Criollos’  “hay una directriz de la ANTV, que tiene salir al aire antes del 31 de marzo del siguiente año”.

“Por ficha”, dice Pimiento.

“Por ficha exactamente. Por normativa de la ANTV”, dice Díaz.

Y Bieri pregunta por las fechas: “¿Antes el 31 de marzo del próximo año?”

A esas pruebas de poco conocimiento se suma que ordenó cambiar la parrilla de contenidos, cuando no era su función.

En la reunión le dijo a Díaz que el programa “sale de parrilla. Lo que ya se emitió sale de parrilla”, pero de acuerdo con el manual de funciones de Rtvc que él mismo actualizó en noviembre, y el decreto de la estructura de Rtvc de 2004, quienes definen la parrilla son el subgerente de programación y el director de Señal Colombia.

Como le dijo a La Silla un directivo de uno de los medios que administra Rtvc, “la parrilla la definen los directores con sus equipos, la aprueba la Subgerencia”.

Todo lo anterior muestra que a pesar de la larga experiencia de Bieri en medios (trabajó en Red + Noticias, La Noche de RCN Televisión, Arriba Bogotá de la CET, NTN24 y el canal argentino TRU TV), llegó al cargo sin experiencia en su gerencia.

La carta que sí tenía para llegar al cargo, es que fue jefe de comunicaciones de la campaña presidencial de Iván Duque.

Su caso es visible, aunque no es el único alto funcionario del Gobierno que ha llegado a cargos sin saber del tema, pero que era cercano a Duque o al uribismo.

Los otros casos

La decisión de Duque de nombrar a la abogada Claudia Ortiz contra viento y marea es otro ejemplo.

Inicialmente Duque la quería nombrar directora de la Unidad Nacional de Protección, entidad encargada de darle esquemas de seguridad a personas amenazadas, incluyendo a los ex combatientes de la Farc que estén en situación de riesgo y a líderes sociales.

Ese nombramiento se cayó cuando varios medios comenzaron a resaltar los trinos que ella escribió luego de que miembros del partido Farc llegaran a ocupar sus curules en el Congreso, llamándolos “maligna banda de forajidos a la caza de nuestra democracia” y le llovieran críticas por estar atacando a quienes se supone, debería proteger desde la UNP.

Pero a finales de diciembre, en plenas vacaciones, Duque la nombró directora de la Agencia de Desarrollo Rural, ADR, a pesar de que ella no tiene maestría (requisito para el cargo) ni experiencia en el agro, aunque certificó en una notaría que sí sabe de temas agropecuarios, a pesar de no haberlos estudiado. La ADR nació por el Acuerdo de La Habana y se encarga de ejecutar las políticas, planes y proyectos de desarrollo agropecuario y rural.

Ortíz resultó ser hermana de Juan Carlos Ortíz, publicista de la campaña de Duque.

Otro alto funcionario que no es experto en los temas a su cargo es el ministro de Defensa, Guillermo Botero, quien no tenía experiencia en el sector a pesar de su larga carrera empresarial en el agro y en almacenamiento, manejo y custodio de mercancías.

Algo similar ocurre con Alicia Arango en la cartera de Trabajo. Aunque ella ha ocupado cargos públicos antes (fue asesora en el ministerio de Educación, delegada del Icbf en el Cesar y Cundinamarca, directora del Instituto de Recreación y Deporte de Bogotá y secretaria privada del ex presidente Uribe), no tenía experiencia ni en manejo de sindicatos, ni en fondos de pensiones.

Lo mismo ocurre con la mayoría de embajadores que ha nombrado. Como lo mostramos en esta historia, las embajadas se han vuelto el mejor lugar para pagar favores políticos de campaña, pues la mayoría de los nombrados no tienen experiencia diplomática.

Por poner algunos casos, nombró a la exsenadora Liberal Viviane Morales, que le hizo campaña, embajadora en Francia; al exgobernador del Valle Ubeimar Delgado, que también lo apoyó, como embajador en Suecia; o al anulado exprocurador Alejandro Ordóñez, también de su cuerda, como embajador en la OEA.

Todos ellos tienen en común que apoyaron la campaña presidencial de Duque, ya fuera directamente en la campaña (como Bieri o Arango), como aliados políticos (como Morales, Delgado y Ordóñez) o como simpatizantes (como Botero).

O también está el caso de Andrés Barreto, superintendente de Industria y Comercio. Barreto tampoco tiene trayectoria en el área, pues es un abogado experto en derecho internacional y no en competencia. Su designación fue más directamente duquista, pues fue su asesor de cabecera y coordinador de su UTL en el Senado, y fue fundamental para que el entonces senador pudiera sacar adelante cinco leyes de su autoría, además de ser su cercano a su familia.

También hay casos de gente que tiene poca experiencia en el tema, pero sí mucha cercanía con el uribismo y directamente con Duque.

Es el caso de Angi Viviana Velásquez, que Duque nombró directora de la Unidad de Servicio Público de Empleo. Velásquez trabajó diez meses como contratista de la Unidad, lo cual muestra que sí tenía algo de experiencia, pero antes de eso su carrera muestra más su nivel de cercanía con el uribismo.

Antes de ser contratista de la Unidad, Velásquez trabajó para la UTL de Duque y antes de eso, fue directora administrativa y financiera de la fundación “Estrategias para el futuro”, cuyo presidente y miembro fundador fue el ex candidato presidencial del uribismo, Óscar Iván Zuluaga.

Al final, así como en un gabinete mayoritariamente técnico los uribistas suelen tener más poder, en los nombramientos de alto nivel de Duque no siempre ha pesado la experticia pues también ayuda la cercanía.

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