¿Apoyaron los paras la campaña de Uribe en 2002?

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¿Apoyaron los paras la campaña de Uribe en 2002?

 

La primera vez que Mancuso dijo que las AUC apoyaron la campaña presidencial de Uribe fue en su primera versión libre ante Justicia y Paz de la Fiscalía antes de ser extraditado.
Foto: Fiscalía

 

 

 

 

La primera vez que Mancuso dijo que las AUC apoyaron la campaña presidencial de Uribe fue en su primera versión libre ante Justicia y Paz de la Fiscalía antes de ser extraditado.
Foto: Fiscalía

 

El presidente de la Corte Suprema de Justicia Jaime Arrubla dio a entender ayer en declaraciones a la W que la Corte compulsará copias del testimonio de Salvatore Mancuso a la Comisión de Investigación y Acusaciones de la Cámara para que investigue si son ciertas las acusaciones del paramilitar que salpican al presidente Álvaro Uribe.

La semana pasada, el ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso dijo ante la Corte Suprema de Justicia, via Internet desde su prisión en Estados Unidos, que las autodefensas apoyaron la candidatura presidencial de Álvaro Uribe Velez en el 2002.
 

¿Qué hay de cierto en eso?

 

Será labor de los congresistas investigar el caso y obviamente, Mancuso tendría razones de peso para querer incriminar injustamente al presidente Uribe. Se siente traicionado con la extradición y en todo caso, ya en manos de la justicia gringa, tiene pocas cosas que perder. Pero su testimonio coincide con versiones similares que han rendido otros paramilitares en los últimos años y que han pasado relativamente desapercibidos.

En su versión ante Justicia y Paz en mayo del 2007, antes de ser extraditado, el mismo Mancuso ya había mencionado el tema pero de manera menos directa. En esa ocasión, dijo que colaboró en varias campañas presidenciales, incluida la del liberal Horacio Serpa en primera vuelta y la de Andrés Pastrana en segunda vuelta en 1998. Y que en el 2001, hablaron con varias poblaciones de la Costa para que apoyaran al ex gobernador de Antioquia Uribe Vélez, a quien consideraban el candidato “con ideología afín a las autodefensas” en temas como seguridad y lucha contra la subversión.

Este testimonio coincide con la versión que rindió dos años más tarde el ex jefe paramilitar del bloque Elmer Cárdenas alias 'El Aleman' y con la primera versión libre desde Estados Unidos del extraditado, Miguel Ángel Mejía Múnera, alias ‘Pablo Arauca’ o 'El Mellizo' . En marzo de 2009, el ‘Mellizo Mejía’ dijo que los hermanos Carlos y Vicente Castaño ordenaron a todos los bloques y frentes de las Auc que apoyaran la primera candidatura de Uribe a la presidencia en 2002. “Las Autodefensas pusimos a Uribe, si no tendríamos a un Chávez en Colombia", agregó, según relata el portal sobre paramilitarismo Verdadabierta.com.

Sin embargo, en los medios se ha asumido que si los paramilitares movilizaron gente en la campaña de Uribe, lo hicieron más porque creyeron en su discurso antisubversivo que porque el candidato lo pidiera o incluso, tuviera conocimiento de ello.

Pero en su más reciente testimonio, Mancuso fue más lejos y dijo que las AUC entregaron dinero a la campaña a través de comandantes paramilitares de la región como alias ‘Andrés’. Con este testimonio, Mancuso corroboró la versión que dio en junio de 2007 a la Revista Semana Fabio Enrique Ochoa Vasco y que el jefe paramilitar desmintió en ese momento.

Una fuente que dice haber conocido de primera mano todo el episodio en ese momento dijo a La Silla Vacía que de la Casa de Nariño llamaron a Mancuso a exigirle que desmintiera esa versión y que él, que todavía tenía en ese momento la esperanza de que el Gobierno encontrara la fórmula para reinsertarlos rápidamente a la vida civil, lo hizo. Por obvias razones, no tenemos cómo confirmar si esa llamada se produjo o no.

Lo que sí es ya claro después de la revelación que también hizo Verdadabierta.com la semana pasada sobre las conversaciones iniciales y secretas entre el Comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo y los comandantes paramilitares, es que ellos tenían razones para el optimismo. Según la transcripción de esa reunión, varios meses antes de que el país se enterara de que había una negociación en curso, el gobierno se comprometió con los paramilitares no solo a darles todas las garantías para la desmovilización como lo dijeron públicamente cuando arrancaron las conversaciones oficialmente sino a dar un “debate más profundo, dentro del Congreso o una nueva reforma constitucional, o una constituyente” para negociar la descentralización del Estado, uno de los puntos que los ‘paras’ pidieron antes de firmar un pacto de cese de hostilidades.
 

 

El testimonio del hombre del cartel

 

En su artículo de carátula titulado “El hombre del cartel”, Ochoa Vasco, descrito por la publicación como “uno de los más grandes capos del narcotráfico”, dijo a la revista que él había sido testigo de cómo los paramilitares recogieron plata para sumarle votos a la primera candidatura presidencial de Álvaro Uribe.

La revista aclara que "Esta afirmación no es más que una versión personal. No significa que Uribe, ni su campaña, hubieran buscado, pactado, o conocido esos supuestos apoyos electorales."

Ochoa Vasco era socio de Mancuso en el negocio del narcotráfico y su protegido en Santafé de Ralito cuando pendía sobre él una orden de extradición. Y relató que Mancuso le dijo que ellos podían convencer al gobierno de hacer pasar a los narcos como él dentro del paquete de la ley de Justicia y Paz como paras, “que ya todo estaba arreglado”. Los narcotraficantes pagarían seis años y los narcos avalados por las AUC pagarían máximo 12 años.

Cuando el periodista le pregunta por qué estaban tan seguros de ese arreglo con el gobierno, Ochoa Vasco le responde:

“Porque cuando yo comencé a asistir a reuniones de las AUC, a finales de 2001, ya se hablaba de eso. Es más, recuerdo que yo estaba con Mancuso en la finca '05' y llegaron dos señores de Medellín. Yo escuché la conversación en donde básicamente ellos les proponían un proceso de paz muy favorable para las autodefensas, tanto que las AUC estaban felices y empezaron a reunir a todo el mundo porque los votos tenían que ser para Uribe y explicaban lo que él estaba dispuesto a hacer por ellos. Comenzaron a convocar a los líderes comunales, los mandamás y a trasladar gente para convencerla.

SEMANA: ¿Quiénes eran esos dos señores?

F.O.V.: Yo no soy político, pero soy paisa. Y ellos eran paisas. Hablaron del proyecto de paz. Dijeron que había cabida para el que tuviera problemas en Estados Unidos. Y en otras reuniones, estuvieron empresarios, ganaderos y narcos a los que ellos pensaron que podían entrar y les dijeron que se prepararan para un proceso de paz. Algunos dijeron que darían plata para la campaña porque una de las promesas era que iba a ser un proceso en donde, si usted estaba acusado de autodefensa o tenía sospechas, se salvaba.

SEMANA: ¿Y al final, quiénes dieron plata para la campaña?

F.O.V.: Yo le digo lo que yo vi. Antes de esconderme en Ralito yo visitaba a Mancuso con frecuencia en su finca, la '05'. En una de esas visitas, en marzo de 2002, cuando Uribe comenzó a repuntar en las encuestas, estaba conversando con Mancuso cuando llegó una camioneta Hilux y se bajaron dos hombres de unos 45 y 38 años, paisas, pero venían de Bogotá. Los vi cinco minutos cuando Mancuso les dio la orden a dos de sus hombres de seguridad de que subieran al carro tres maletas llenas de billetes de cien dólares. Es más, de esa plata yo aporté 150.000 dólares. Ellos se fueron rápido antes de que cerraran el aeropuerto. Iban para Bogotá.

SEMANA: ¿Usted está consciente de lo que se está refiriendo?

F.O.V: Sólo les habló de lo que vi y de lo que me dijo Mancuso. Y no sé qué hicieron con esa plata, ni siquiera sé si le llegó a la campaña, si la dieron a los políticos regionales o si Mancuso se quedó con ella.

SEMANA: ¿ Y usted por qué dio 150.000 dólares?

F.O.V.: Yo di poco porque yo no era ni capo ni estaba en el proyecto, era simplemente una solidaridad hacia el comandante que era mi amigo. Pero me comprometí a movilizar en Antioquia a unas 5.000 personas y la orden era que tenían que votar por Uribe.

SEMANA: ¿Y lo hizo?

F.O.V.: Claro. Hice reuniones, contraté buses y les di comida el día de las elecciones. Yo creo que en esa movilización en un día me gasté 300 millones de pesos. Yo no sé cuánta gente votó al final por él, pero el triunfo fue total.

SEMANA: ¿Qué ganaba usted con eso, si no era paramilitar?

F.O.V.: Yo llevaba hasta ese momento 14 años en la clandestinidad. A mí me daba igual. Yo colaboraba porque pensé que Colombia necesitaba soluciones al tema del conflicto y al tema del narcotráfico.

SEMANA: Pero, volviendo al tema de los aportes a la campaña, usted no habla sino de Mancuso. ¿Es que él fue el único que dio plata?

F.O.V.: Mi amistad era con Mancuso y por eso le hablo de lo que fui testigo. Él es de esos hombres que hacen alarde de todo. Incluso, unos cuatro días antes de las elecciones, le dio a su segundo comandante, Andrés Angarita, dos millones de dólares para que repartiera en Montería.

SEMANA: Pero en Montería perdió Álvaro Uribe.

F.O.V.: Mancuso cuando supo los resultados se emberracó, puteó y dijo que de ahora en adelante la gente de Montería iba a comer mierda. Pero Angarita no puede ser testigo porque él lo mandó matar. Pero después de que ganó Uribe las elecciones, Mancuso nos decía que ahora sí eran los cuatro años de nosotros y vamos a manejar esto como queramos.

SEMANA: ¿Y por qué creer que usted está diciendo la verdad?

F.O.V.: Yo estuve con Mancuso cinco años. Lo conozco muy bien. Le aseguro que tarde o temprano él contará la verdad. Cuando vea que se le cierran las puertas para lograr una condena de justicia y paz, más la presión de los norteamericanos, que saben que él es el más grande capo que hay en Colombia, tratará de defenderse y contará sus alianzas con el presidente Uribe. Mancuso es un hombre traicionero.

SEMANA: ¿Quién más, que pueda llegar a hablar, sabe sobre estas alianzas?

F.O.V.: Todos los comandantes que se sentaron la primera semana en la mesa de negociaciones saben la verdad. Saben que para estar donde están, metieron más de 10 millones de dólares. Tarde o temprano alguno se va a reventar porque se sienten traicionados por el gobierno.”

La Comisión de Acusaciones tendrá la palabra para establecer si el testimonio de Mancuso es la prueba reina de que sí existieron alianzas entre el Presidente y los paramilitares o es tan solo un vil acto de venganza del ex comandante de las AUC.
 

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