Desinformación y covid-19: la otra pandemia

Html

Covid04082020.jpg

Una teoría de conspiración sobre una teoría de conspiración

Para abordar la desinformación en la pandemia es importante, primero, entender qué es la desinformación y cómo se ha utilizado en el pasado en contextos de crisis en salud pública (y quiénes lo hicieron). La epidemia de Sida es uno de los mejores ejemplos, en la cual un par de científicos excéntricos (que hacen parecer a Rick Sanchez parte del mainstream), y de noticias sembradas en un periódico de India confluyeron para que el mundo entero supiera una verdad que poco tenía de cierto.

Muchas veces me preguntan qué interés tiene Putin, por ejemplo, en Colombia. En este video se relata cómo países de bajos ingresos son absolutamente instrumentales para el juego (que es de largo plazo) de campañas de desinformación. La pandemia representa la oportunidad perfecta para poner a trabajar este aceitado cyborg que son el nuevo brazo de esta nueva Guerra Fría 2.0 (aunque no es tan fría que digamos).  

Las campañas de desinformación en covid-19 son sorprendentemente similares a las que ya se habían usado. Acá un muy buen reportaje de John Oliver, aunque a mi juicio no aborda el tema clave: detrás de todas estas campañas de desinformación (de algunas), hay equipos de trabajo con presupuestos de seguridad nacional usando plataformas de redes sociales para sembrar caos. ¿Qué tanto han afectado? Es una pregunta a la que probablemente no tengamos respuesta clara en un futuro cercano.

Con un gran amigo llamado Tomás tengo un debate hace años, él sostiene que internet de hecho le quitó poder a las campañas de manipulación masiva y que eso fue descrito por grupos que en los 90s pensaban en los efectos de internet sobre la sociedad. Yo, por el contrario, creo que el efecto que han tenido estas campañas coordinadas es mucho más fuerte de lo que pensamos. En un modelo SIR, tan populares por estos días, se podría calcular el porcentaje crítico que no responda a medidas no farmacéuticas (o se dedique a hacer exploración con automedicación) tal que la velocidad de la epidemia o el colapso del sistema de salud se incremente.

Evidentemente no creo que todo el caos se le pueda atribuir a un gobierno y sus bodegas de hackers, pero casi como en una parodia de espías, buena parte del objetivo militar de Rusia (y ahora China), es sembrar caos en otros lugares. Y sabemos que no escatiman esfuerzos ni recursos en ello. ¿Y, Colombia? Bien, gracias.

Algunas otras teorías locas que me compartieron por twitter, en general, todas tienen algunas características similares a las descritas en el video de Operation Infektion: usan científicos que parecen sacados de una novela negra o del universo de los Hermanos Coen, luego estas noticias son reportadas en voz pasiva por portales (algunos imagino que manipulados, otros lo hacen de manera voluntaria) e impulsadas por influencers. Los idiotas útiles, que abundan en nuestra especie (algunos de manera voluntaria). En España ha cogido tanta fuerza que figuras como Miguel Bosé han sido instrumentales en la difusión de las noticias falsas. 

E incluso una sobre Qanon, como para darle un poco de sabor a este sancocho:

Para estudiar cómo circulan estas teorías por la red, descargué algunos datos de Twitter para representar como redes de menciones y ver quiénes son los usuarios más influyentes en la discusión. Acá, la red de menciones en twitter sobre temas relacionados con la desinformación que ha circulado en los útlimos días, relacionada con la pandemia. 

Adicionalmente, decidí buscar si alguien ya había hecho un dataset de trinos sobre covid-19, y efectivamente encontré bastantes. Me decidí a analizar un poco los datos de la universidad de Georgia, después de dejarlos hidratando como unas semillas que quieren germinar, durante dos días, para descargar toda la información de los ~7.5 millones de trinos.

En los datos se pueden ver algunas cosas interesantes. En primer lugar, que las cuentas con más seguidores no son las que más logran influir en los mensajes. Las cuentas con más retweets no son aquellas de Obama o CNN. Intenté explorar la serie de tiempo de algunos hashtags que mencionan tecnología 5G, pero el desorden de hashtags es tal que solo pude marcar algunos, y no fue muy eficiente. Lo que sí me parece bastante relevante es la diferencia entre favoritos y retweets, pues en la segunda hay un pico en el extremo de la distribución.  

Parecería que vivimos en la era en la que no podemos escapar de ciertos temas que dominan el discurso en cualquier discusión. Trump, Uribe, Boris, Brexit, Boslonaro, todos estos son fenómenos que dominan las redes sin discusión. Sin embargo, es importante anotar que en un mar de datos, la desinformación circula, y pequeños focos de "popularidad" pueden desatar pequeñas epidemias de desinformación en grupos altamente conectados. ¿Les suena familiar? ¿Pequeños focos de superspreaders?

En mi opinión (y la de varios, no es nada original), más que la vacuna o un tratamiento, se necesita una cura para la pandemia de desinformación (impulsada en parte pero no exclusivamente por los agentes del caos). Sin duda, todos tenemos alguien en la familia que nos manda información sobre el peligro de la tecnología 5G, de la cura milagrosa de aquel lugar, entre otras. Muchas veces, la población más susceptible a esta información es justamente la población más vulnerable (adultos mayores adictos a las cadenas de Whatsapp).

Cabe preguntarse, a manera de reflexión final, ¿qué medidas se han tomado en el marco de la pandemia para contrarrestar estos efectos nefastos? ¿Cómo podemos identificar la desinformación en tiempo real? ¿Han sido más efectivas las campañas de desinformación en los lugares donde más dura ha sido la epidemia? ¿Con qué recursos se cuenta para abordar esta problemática, si es el punto crítico? 

Quizás Tomás tenga razón, evidentemente estamos lejos de poder probar a ciencia cierta que otros países están detrás de este caos. Sin embargo, ¿es tan inverosímil la posibilidad como para que el gobierno no la tome en serio, sobre todo cuando es algo que puede ser tan perjudicial? Parece, en mi opinión, un poco inaudito que muchos años después de la operación de sembrar la noticia sobre el VIH, la respuesta de gobiernos siga siendo tan paupérrima, sobre todo cuando varias personas identifican este caos como uno de los motores de la epidemia. 


Fuente de datos: ir aquí

Temas destacados

Este espacio es posible gracias a

*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

Compartir
0
Preloader
  • Amigo
  • Lector
  • Usuario

Cargando...

Preloader
  • Los periodistas están prendiendo sus computadores
  • Micrófonos encendidos
  • Estamos cargando últimas noticias