Desfinanciación y negocio universitario

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El debate sobre la debacle financiera de las universidades públicas colombianas no es, si se quiere, ideológico, sino sobre los hechos. Las necesidades de las universidades públicas colombianas suben por ascensor, la inversión del Estado por la escalera y en muletas.

@AmauryNG

El debate sobre la debacle financiera de las universidades públicas colombianas no es, si se quiere, ideológico, sino sobre los hechos. Las necesidades de las universidades públicas colombianas suben por ascensor, la inversión del Estado por la escalera y en muletas.

Mientras el déficit financiero de esas instituciones era de $12.5 billones para el año 2011, hoy es de $16.1 billones. Cifra que pudo ser peor si no se descontaran de las cuentas cerca de $530 mil millones en recursos variables y extraordinarios, no permanentes ni producto de una política de Estado, que el Sistema Universitario Estatal, SUE, calculó les ingresaron entre 2012 y 2014.

Los gastos de funcionamiento están siendo abandonados. Las transferencias de la Nación y recursos locales cubren en promedio tan sólo 61% de los gastos de funcionamiento de las universidades públicas. Caso aberrante el de la Universidad de Sucre con un 14% de participación estatal en dichas transferencias. Al año los mencionados gastos crecen al 7,2% y los gastos de personal al 8.3%, frente a un incremento del 3% anual de los recursos de la Nación, brecha que, como van las cosas, se ampliará con el tiempo.

El crecimiento de la contratación de docentes ocasionales y de cátedra corresponde al necesario recorte de gastos en el que han tenido que caer. El SUE tiene cerca de 33 mil docentes, de los cuales 35,6% son de carrera y 64.4% ocasionales y de hora cátedra. Los recursos requeridos para dar cumplimiento a la meta de 70% en docentes de planta, 10% en ocasionales y 20% de cátedra ascienden a $600 mil millones.

Por todos los medios el presidente Santos y la Ministra Parody insisten en que el eje de la política con el sector es endeudar estudiantes. Según ellos se otorgarán 100 mil nuevos créditos de educación superior para sostenimiento y pago de matrícula, pasando de 129 mil a 229 mil endeudados a 2018, aun cuando con esa política niegan el derecho fundamental a la educación, ponen a miles de familias a sufrir desdichas propias de los insolventes acosados por el sector financiero y montaron un gran negocio.

Las firmas de cobranza que atemorizan a los deudores de créditos del Icetex recaudaron entre 2007 y 2013 más de $375 mil millones y se hicieron con ganancias por más $32 mil millones, la mayor parte de estos durante el actual gobierno, el mismo del ánimo de lucro educativo (http://goo.gl/Djds9n).

La oferta educativa pública depende de una adecuada inversión estatal y directa a las universidades. En Colombia ha ocurrido todo lo contrario. Ninguna cifra niega la privatización de la que han sido objeto desde Cesar Gaviria hasta nuestros días. Quienes nos gobiernan parecen empecinados en privatizar la educación, o desfinanciarla que es lo mismo, a la zaga de las mejores universidades del mundo y en plena correspondencia con el país productor de materias primas agrícolas y mineras al que nos han condenado. Proverbial desacierto.

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*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

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