Días difíciles, pero encontraremos el camino. #NoParesLaVida

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¿Cómo asumir posiciones públicas en la crisis? Realmente no sé de eso. Deseo, desde mi esquina, que encontremos formas de dialogar, de construir y atender los temas que parecen más urgentes.

Son días muy difíciles. Como parte de mi actividad en twitter llevo un hilo con el dolor de ver la movilidad de cientos de miles de personas afectadas por los daños en la infraestructura de transporte, principalmente en Bogotá y Cali. No me parece justo que la defensa de derechos afecte tan gravemente a las personas que más necesitan el transporte público. 

Algunas buenas personas en Twitter me han reclamado mi aparente falta de empatía con los graves hechos contra la vida, la larga historia de abusos de unos pocos contra unos muchos y la corrupción, cosas que han motivado la protesta continuada. Creo que nadie está en posición de dictarles a los demás lo que deben pensar o expresar. Parte del respeto y la tolerancia.  

He tratado de seguir en mis actividades, que apuntan a pasado mañana o temas lejanos: discutir el POT; mostrar la inequidad en la movilidad; hablar de peatones; aplaudir la diversidad de la convención constituyente de Chile; documentar la historia del metro; ver qué va a pasar con el gas natural, la movilidad eléctrica, el hidrógeno en el transporte; discutir formas más efectivas de transformar el transporte público informal que las que hemos adoptado en América Latina; promover la gestión de la velocidad para salvar vidas #love30; y cómo mejorar la forma como se reporta la seguridad vial. También resaltar interesantes papers de investigadores como Luis Ángel Guzmán y Álvaro Rodríguez Valencia.  

Me he alejado un poco de las propuestas por peatonalizar los andenes, avanzar la regulación de vehículos para que sean más seguros y priorizar los cruces peatonales a nivel sobre los puentes peatonales. No parecen ser temas tan graves en estos días, aunque siempre tendrán importancia. También sigo aplaudiendo a Egan Bernal, ¡qué maravilla de deportista! Y espero a ver qué pasa con la liga de fútbol profesional, recordando el año que fue suspendida cuando la mafia mató a un árbitro. Tiempos jodidos aquellos.

¿Cómo asumir posiciones públicas en la crisis? Realmente no sé de eso. Hay mucha información y desinformación en las redes y en los medios. Deseo —desde mi esquina— que encontremos formas de dialogar, de construir y atender los temas que parecen más urgentes: empleo para jóvenes; educación amplia, gratuita y de calidad para las personas de menores ingresos en todos los niveles; apertura de los colegios #EducaciónPresencialEsVital; que el plan de vacunación se acelere (hoy estamos a 426 días de la inmunidad de rebaño); que logremos el apoyo que necesitan muchas familias y empresas para sobrellevar la crisis; que no se desbarajusten del todo las finanzas públicas (la realidad de la baja en calificación de riesgo ya nos golpea) y al tiempo tengamos una tributación más justa. ¡Qué lío!

Me gustaría tener ideas que nos ayuden a salir de la crisis, como las que formulan los exministros Mauricio Cárdenas o Juan Carlos Echeverry o las que promueven personas que considero sensatas como Yolanda Ruiz, Humberto de La Calle o Mauricio García Villegas, pero solo puedo seguirlos y asentir con una réplica en redes sociales, mientras la discusión con quienes tienen el sartén por el mango: Gobierno, congresistas de múltiples sectores, comité del paro (que representa solo una fracción de los jóvenes en la calle y en las redes sociales), sigue polarizada, estancada o con anuncios a cuenta gotas que —aunque positivos— no parecen cambiar las cosas. Quienes llaman al paro, siguen llamando a protestar. 

Se me ocurre una idea peregrina que seguro ya han dicho otros: la crisis es tan grave que el Gobierno podría generar una crisis ministerial y recomponer el gabinete con representantes de todos los sectores. Un frente nacional multipartidista, multigrupo, diverso (como los miembros de la comisión constituyente de Chile), que además ayude a llevar al Congreso la reforma tributaria que necesitamos con urgencia para el subsidio al empleo de jóvenes, los aportes solidarios a familias y empresas pequeñas en la crisis, para la educación universitaria y técnica gratuita, para el apoyo a la operación —y ahora la reparación— de los sistemas de transporte masivo, para más vacunas y la gestión logística de su distribución, para la reactivación de obras públicas y construcción de vivienda que generen empleo y encadenamientos positivos. Creo que —como los jóvenes en los sitios de resistencia o los viejos del comité de paro— propongo una idea lejana, tal vez inalcanzable, inocente (naïve) y, hasta de pronto, estúpida.  

Quiero por ahora resaltar un giro positivo de las comunicaciones de la Alcaldía de Bogotá. La campaña para proteger lo que tenemos (#NoParesLaVida), consecuente con las necesidades de la mayoría silenciosa, trabajadora y esforzada. Desde inicio de esta administración, y desde varias administraciones pasadas, la necesidad de mejorar el sistema de transporte es evidente. He leído que de alguna forma el ataque a las estaciones de TransMilenio está justificado por lo que representa: “un sistema capitalista opresor e indigno”. Pésima lectura: es un sistema organizado desde lo público, con participación de privados que buscaba respeto a la vida, al tiempo de las personas, a la salud, con costos razonables; que no expandimos según los planes y que no gestionamos adecuadamente, al punto que la satisfacción por la calidad de servicio cayó al 13 por ciento en 2018.

Me duele que personas humildes tengan que caminar horas para llegar a su destino, que no sepan cuándo van a llegar, que algunos pierdan su trabajo o pierdan citas médicas. Que —en el desespero por llegar— se gasten casi todo su ingreso diario en un taxi, un camión o un bicitaxi. Por eso encuentro muy positivos los mensajes de protección que salen, no de la cuenta solitaria del gerente de TransMilenio, Felipe Ramírez, sino de todas las cuentas institucionales de la Alcaldía, comenzando por la cuenta de la propia alcaldesa Claudia López.

Benita Cañas, vendedora de fruta, representa la angustia y la necesidad de más de 500 mil personas afectadas.

Ahora a reconstruir, espero que sin vidrios ni puertas deslizantes que viven dañadas. En adelante a seguir trabajando por mejorar, expandir, innovar y complementar nuestro sistema de transporte público con múltiples modos y con respeto a todos los usuarios.

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