¿Dónde están los votos en Colombia? Cuarta parte: Valle del Cauca, el corazón del estallido

¿Dónde están los votos en Colombia? Cuarta parte: Valle del Cauca, el corazón del estallido

Desde que Iván Duque fue elegido presidente, el país se ha visto sumido en una espiral de constantes movilizaciones sociales por distintas reivindicaciones. Desde la precariedad del presupuesto a la educación superior hasta la propuesta de reforma tributaria de 2021, han existido distintas causas por las cuales los colombianos se han tomado las calles.

Desde que Iván Duque fue elegido presidente, el país se ha visto sumido en una espiral de constantes movilizaciones sociales por distintas reivindicaciones. Desde la precariedad del presupuesto a la educación superior hasta la propuesta de reforma tributaria de 2021, han existido distintas causas por las cuales los colombianos se han tomado las calles.

Dentro de estas marchas, sin duda la más impactante fue la del 21 de noviembre de 2019, en el marco de un Paro Nacional que tenía una multiplicidad de solicitudes enmarcadas en una crítica generalizada a la violencia en contra de líderes sociales y población en regiones históricamente golpeadas por el conflicto armado. Esto sumado a otras reivindicaciones hacia temas más generales sobre salud, empleo, economía y medio ambiente. Estas movilizaciones perdieron auge tras la llegada del coronavirus a territorio nacional.

No obstante, desde septiembre de 2020, con el asesinato de Javier Ordoñez a manos de miembros de la Policía Nacional, existen voces que exigen una reforma integral a esta institución. Todo este cóctel derivó en un nuevo Paro Nacional que, si bien inició como una negativa a la propuesta de una reforma tributaria, terminó reivindicando un número sustancial de demandas. Incluso en pleno pico de contagios, miles de colombianos protestan masivamente, mostrando a un país que ha estallado socialmente. Colombia explotó, y la representación máxima de esa convulsión se encuentra en el Valle del Cauca.

Valle del Cauca es un departamento ubicado en el Pacífico colombiano, conformado por 42 municipios, con alrededor de 4,8 millones de habitantes. Es el tercer departamento más grande de Colombia por población. Su capital, Cali, es el eje principal del Pacífico. Una investigación reciente de Camargo, G., Sampayo, A. M. y otros demostró que la migración por desplazamiento a Cali ha sido importante para entender la transformación de sus zonas urbanas (ver Gráfica 1). En esta misma línea, el desempleo en el siglo XXI ha estado entre 18,1% en el año 2001, previo a la pandemia la cifra alcanzó un 14,0 % y la última cifra registrada fue del 18,8 % para periodo febrero-abril de 2021. La informalidad laboral se ubicó en 48,56 % para enero-abril de 2021. En términos de pobreza monetaria, el Valle pasó de tener 1.153.000 de pobres en 2019 a 1.671.000 en 2020 (un aumento de 517.000 entre los años observados). Dentro de ese cóctel, se encuentra una de las tasas de homicidios más altas del mundo (47,9 por cada 100.000 habitantes) y un racismo estructural que se evidencia a partir de las necesidades insatisfechas (según un reporte de MinInterior del año 2012, las zonas con peores indicadores socioeconómicos coinciden con ser las que tienen mayor población afro) y los relatos y recopilaciones que han hecho Chao Racismo o Dejusticia. Lo problemático del Valle es que estas inequidades y discriminación se desenvuelven en un territorio donde al menos un 20 % de la población se autodenomina afrocolombiana. Desempleo, pobreza, informalidad, migración por desplazamiento forzado y fuertes cargas de violencia y racismo muestran que, en el papel, Valle del Cauca tenía todos los ingredientes para derivar en un estallido social.

Grafica 1. Efectos de la migración por desplazamiento en las transformaciones urbanas en principales aglomeraciones urbanas de Colombia. Tenga en cuenta que T1 es el período de tiempo 1 o 1991-1998;  T2 es el período de tiempo 2 o de 1999 a 2006;  T3 es el período de tiempo 3 o 2006-2013. Véase esta columna y este artículo.

Si todo el escenario anterior es preocupante, existen otros indicadores económicos que generan otros retos más serios. Según los datos de participación del PIB, se evidencia que sectores como la agricultura o la construcción no han mostrado un aumento sustancial. Más preocupante aún es que la participación de la manufactura ha decrecido de forma dramática (en 2005 representaba un 21,01 % mientras que en 2018 ese dato cae hasta el 15,28 %). Solo comercio e impuestos han sido los dos únicos sectores con un crecimiento marginal desde 2005. Aparte del difícil contexto social, según estos datos es muy complicado que Valle del Cauca logre generar una solución económica que podrían ser la respuesta sobre empleo en el corto plazo, viendo la tendencia de sus sectores (ver Gráfica 2).

Gráfica 2. Fuente: DANE y análisis propios de Londoño y Sampayo.

Bueno ¿y los votos?

Antes de arrancar, recordemos la metodología de nuestros artículos:

Es un método en el que podemos segregar un número cualquiera de datos y agruparlos con sus similares. Descubre patrones y relaciones que, a priori, podemos desconocer. Así, si analizamos el comportamiento electoral empleando esta técnica, podremos agrupar a los municipios de Colombia que tengan un patrón de voto similar hacia un candidato o partido x. Esta técnica define un valor medio por grupo y delimita al resto de acuerdo a su cercanía con este valor (por eso los municipios con patrones similares quedan agrupados entre sí). Esta técnica de clustering nos permite agrupar a los municipios de acuerdo a sus tendencias electorales y luego determinar si existe algún tipo de patrón territorial.

Teniendo en cuenta esto, vemos un patrón que nunca habíamos visto en nuestros análisis. Existe un fuerte clivaje de municipios, que son prácticamente los mismos en los tres periodos observados (ver Mapa 1). Ese clivaje está mediado por la derecha en el clúster 1 (Santos en 2010, Zuluaga y Ramírez en 2014, y Duque en 2018). Estos municipios tienden a ser, en su mayoría, más rurales, menos poblados y limítrofes con Chocó y el Eje Cafetero. Las centralidades tienden a ser altas para la derecha en estos municipios (estamos hablando de 56,6 % en 2010, 59,2 % en 2014 (sumados Zuluaga y Ramírez) y el 53,8 % en 2018). Por otro lado, está el clúster competitivo, en donde si bien la derecha sostiene un porcentaje importante de votos, existe mucho más dinamismo electoral y cuyas centralidades son dominadas por el centro (Santos en 2014) o la izquierda (Petro en 2018). Estos municipios agrupados en el clúster 2 son los más urbanos y poblados del departamento (ver Tablas 1, 2, 3 y 4).

Mapa 1. Clústers electorales de la elección presidencial (2010-2018). Fuente: Registraduría Nacional y análisis propios Londoño & Sampayo.

Tabla 1. Explicación de los clústers electorales

Tabla 2. Tabla de centralidades - Clúster 1

Tabla 3. Tabla de centralidades - Clúster 2

Tabla 4. Tabla de centralidades - Clúster 3

Fuente de las tablas. Registraduría Nacional y análisis propios Londoño & Sampayo.

Las siguientes visualizaciones, en donde se ve porcentaje de voto de los cuatro principales candidatos presidenciales, reafirma un clivaje entre derecha y competencia electoral (centroizquierda). Para el caso 2010, por ejemplo, Juan Manuel Santos (derecha) logra unos importantes resultados sobre el norte del departamento. Antanas Mockus, por otro lado, siendo la alternativa electoral más clara, tiene un patrón muy sólido de votación hacia la costa (Buenaventura) y las zonas más urbanas del departamento. Gustavo Petro, como tercería, logra arrastrar algunos votos de la zona suroriental (ver Mapa 2).

Este patrón similar se observa en 2014. Siendo ya Santos un opositor de la derecha, logra emular el patrón electoral de Mockus en 2010, mientras que Zuluaga y Marta Lucía Ramirez consiguen dominar en los municipios en donde Juan Manuel Santos logró ganar siendo un candidato uribista. Y la tercería (Clara López) tiene un patrón de voto similar al obtenido por Gustavo Petro en 2010 (ver Mapa 3).

Finalmente, en 2018, Iván Duque recoge el testigo de Zuluaga y Ramírez, dominando predominantemente en el norte del departamento. Gustavo Petro, siendo la alternativa más contundente a la derecha, logra emular el patrón territorial de Santos en 2014. Sergio Fajardo, como tercería a estas dos opciones, logra consolidar los patrones de Petro y López en 2010 y 2014, respectivamente. La diferencia entre estos dos y Fajardo es que el dominio de este último fue más grande (Fajardo queda segundo a nivel departamental y se impone en ciudades como Cali) (ver Mapa 4).

Mapa 2. Municipios de Valle por porcentaje de votos de los cuatro principales candidatos - Elección 2010. Fuente: Registraduría Nacional y análisis propios Londoño & Sampayo. Fuente: Registraduría Nacional y análisis propios Londoño & Sampayo.

Mapa 3. Municipios de Valle por porcentaje de votos de los cuatro principales candidatos - Elección 2014

Mapa 4. Municipios de Valle por % de votos de los cuatro principales candidatos - Elección 2018

Fuente: Registraduría Nacional y análisis propios Londoño & Sampayo.

Votos y el estallido social

El Valle del Cauca, en términos electorales, ha sido el primer departamento a nivel nacional, en los artículos que hemos escrito, en mostrar un patrón territorial tan claro y consistente para elecciones presidenciales. Teniendo en cuenta que la derecha no tiene un dominio claro sobre las zonas más urbanas del departamento, será el centro y la izquierda quienes podrían capitalizar, de entrada, los votos. Sumado a esto, las zonas en donde el estallido social ha emergido con fuerza (Cali y su área metropolitana, Buga, Tuluá y Buenaventura) tienden a ser competitivas y con mayor presencia de voto de centroizquierda.

Bajo esta lógica, es probable que una respuesta exclusiva basada en la fuerza podría ser contraproducente para la derecha. Al final, las opciones electorales de los sectores políticos en el Valle radicarán en la facultad que tengan de leer las problemáticas económicas y sociales que golpean, principalmente, a las zonas más urbanas. Estas ciudades, que ponen más votos y han representado una limitación para la derecha por sus malos resultados electorales en los últimos 10 años.

La respuesta actual del Gobierno parece incapaz de poder responder al problema, más allá de una respuesta militar y de fuerza pública, en un momento en donde se requieren reformas y soluciones transformadoras que les den soluciones a las demandas de millones de vallunos que se encuentran atrapados entre la respuesta insuficiente del estado y la violencia que se ha visto en varias ciudades del departamento.

Cerremos este artículo con preguntas para discutir. ¿Podrá la derecha obtener el número suficiente de votos en estas zonas de centroizquierda para poder tener chances de ganar a nivel nacional? ¿Qué impacto tendrá el estallido social? ¿Podrá el centro y/o la izquierda capitalizar las demandas y transformaciones que necesita el Valle del Cauca urgentemente?

 

Esta columna fue escrita en coautoría con Sebastián Londoño Méndez (@slondono00), estudiante de Ciencia Política y Gestión y Desarrollo Urbanos de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario. Pertenece al Semillero observatorio para la contención del covid en América Latina y al Colectivo Data Lama. Además, es monitor académico de las asignaturas Análisis Geográfico 1 y Formación de la Nación Colombiana.

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