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Por Tatiana Velásquez Archibold · 12 de Julio de 2015

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En estas elecciones hay una nueva fuerza disputándole la Alcaldía de Riohacha a los dos grupos que durante los últimos 25 años se han enfrentado por el poder en La Guajira. Ese tercer jugador es la Universidad de La Guajira.

Es tan obvia la forma como se ha puesto la universidad a disposición del candidato Fabio Velásquez, que muchos en la ciudad ahora llaman a Uniguajira “el movimiento de la Universidad” y a Fabio, el candidato del rector.

Como otras instituciones en la región Caribe, Uniguajira ha servido en el pasado de caja de votos para las legislativas y las locales, abriéndoles sus puertas a los políticos para que vayan de salón en salón haciendo campaña.

Sin embargo, es la primera vez que la definen como un movimiento autónomo, capaz de poner alcalde sin tener que contar con quien ocupe hoy esa silla ni la del Gobernador.

La mancha naranja

Una mancha naranja tiñó las principales calles de Riohacha el viernes pasado por la inscripción de la candidatura de Fabio Velásquez a la Alcaldía de ese municipio.

 

Fabio Velásquez, oficialmente candidato desde el viernes pasado después de haberse inscrito con el aval de Cambio Radical, estuvo vinculado por 15 años y hasta julio de 2014 a esa alma máter. Se desempeñó como docente, director de posgrados y en su último cargo dirigió la Oficina de Planeación.

Desde allí fue uno de los hombres de confianza del rector Carlos Arturo Robles y hasta llegó a reemplazarlo cuando éste viajaba.

Velásquez comenzó a recorrer los barrios de Riohacha a finales del año pasado para socializar su aspiración a la Alcaldía y fueron esos recorridos los que le valieron la simpatía de la que hoy goza entre los habitantes de las comunas más necesitadas.

En ellas lo identifican como una opción independiente a la clase política tradicional de ese departamento.

 

Velásquez repite en cada una de sus actividades de campaña -también se lo dijo a La Silla- que es un hombre de origen popular, alejado de la “politiquería” y con credibilidad para generar convocatorias masivas, como la caravana del viernes que antecedió su inscripción en la Registraduría o el concierto cristiano que organizó el 19 de junio.

Si bien es cierto que Velásquez no viene de la política tradicional, 11 fuentes -entre estudiantes, periodistas, profesores, egresados y funcionarios, que accedieron a darnos información si protegíamos sus identidades- le contaron a La Silla que recursos de la universidad pública se han puesto en función de su campaña. No es poco apoyo: la universidad tiene 12.046 estudiantes, 170 docentes de planta y un presupuesto anual de 79.500 millones de pesos.

La campaña en la U

A cada evento de Fabio sus simpatizantes van uniformados con camisetas y gorras anaranjadas con las que convierten las calles de Riohacha en una gran mancha naranja. Ese color es cada vez más intenso gracias al respaldo que está recibiendo de la comunidad universitaria.

Aunque a La Silla le aseguraron que circuló un panfleto diciendo que Uniguajira le estaba poniendo unos siete mil millones de pesos a su campaña, no pudimos confirmar que eso fuera cierto.

El apoyo en recurso humano sí lo verificamos con todas las fuentes. Ese apoyo, nos contó uno de los cuatro estudiantes entrevistados, comenzó a visibilizarse con la recolección de firmas el semestre pasado.

Antes de tener el aval de Cambio Radical, el movimiento significativo Fuerza Viva que lo respalda recogió cerca de 50 mil firmas.

“A profesores y administrativos les exigían conseguir un número de firmas”, nos dijo uno de los estudiantes.

Otra universitaria nos manifestó que la recolección la lideraron diferentes jefes de área a través de reuniones, en las que les aseguraban a los asistentes que nadie estaba obligado a nada, pero les recordaban que ese era el candidato que más le convenía a la institución.

“Para nadie es un secreto la forma como se realizan esos procesos dentro de la universidad. Los mismos docentes a veces se quejan con uno: ‘Ay mira, colabórame con esta firma porque ahora me toca llenar estas planillas’. Entonces uno les colabora”, le dijo la estudiante a La Silla.

Oficializada su candidatura, según coincidieron 9 de las 11 fuentes consultadas, son cada vez más frecuentes las presiones a quienes están contratados por órdenes de prestación de servicio para que apoyen la campaña de Velásquez si no quieren perder la vinculación.

Eso le sucedió a un conocido de un periodista quien nos contó que a esa persona, que se desempeñaba en el área administrativa, la universidad no le renovó el semestre pasado su contrato de prestación de servicios (OPS) tras decir abiertamente que no acompañaría la candidatura de Velásquez.

El apoyo a Velásquez también incluye, nos aseguraron las fuentes, poner a trabajar en su candidatura a estudiantes que se desempeñan como monitores o tutores.

Muchos lo hacen -según a quienes entrevistamos- por miedo a dejar de recibir el 50 por ciento de un salario mínimo y la exoneración del 100 por ciento de la matrícula, beneficios que para esos cargos contempla la alma máter. 

La rectora encargada Casta Peñalver Vanegas le negó por escrito a La Silla todas esas acusaciones y aseguró que la “universidad no es un actor en los procesos políticos” porque es “una institución netamente académica”.

Pese a que en un cuestionario que le enviamos a la Rectoría preguntamos por el número de órdenes de prestación de servicios y, después, por los estudiantes contratados, no obtuvimos información.

Tampoco recibimos respuesta ante los mensajes de insistencia, a través de la jefe de prensa Milena Paola Moscarella, para que fuera el rector quien directamente respondiera todos los señalamientos que hay en su contra.

Fabio Velásquez también le negó a La Silla todas estas acusaciones. Aunque sí reconoció el apoyo de algunos sectores de la universidad, lo justificó en la confianza que su nombre despierta entre sus excompañeros de trabajo al recordar su “buena gestión” en la alma máter. Dos fuentes consultadas también nos aseguraron que el respaldo es genuino en agradecimiento a la gestión que realizó como empleado uniguajiro.

Velásquez comparó su candidatura con la que hace cuatro años hizo el actual alcalde de Santa Marta Carlos Caicedo, quien capitalizó políticamente los logros acumulados desde la rectoría de la Universidad del Magdalena.

Consultado sobre el origen del dinero de su campaña, que no ha sido modesta, Fabio negó recibir recursos de la universidad y dijo que los comerciantes, ganaderos y transportadores, sin especificar sus nombres, han sido sus principales financiadores.

Y especialmente, Velásquez negó ser el candidato del rector Carlos Arturo Robles.

Las aspiraciones del rector

Aunque él niega ser el candidato del rector, así es visto en los círculos políticos guajiros.

Y es que lo tradicional es que el rector de la principal universidad pública del departamento se alinee con el candidato del gobernador, que para esta contienda es el liberal Andris Salas. Sobre todo, porque tanto el rector Carlos Arturo Robles como el gobernador José 'Chemita' Ballesteros son simpatizantes del ‘kikismo’, la corriente política del investigado exgobernador Juan Francisco ‘Kiko’ Gómez.  

Sin embargo, desde el año pasado, Robles decidió no apoyar la aspiración del exsecretario Salas. Y dado que esto coincidió con el surgimiento político de su exdirector de Planeación y el apoyo de funcionarios de su universidad, quedó claro para muchos observadores que tenía candidato propio.

Este hecho generó tensiones hasta hace poco cuando el rector y el gobernador limaron asperezas y acordaron apoyar la candidatura de Oneida Pinto a la Gobernación. 

Con Velásquez, la universidad podría ganar la alcaldía capital el 25 de octubre próximo y sentar las bases de un proyecto político para alcanzar la Gobernación en 2019, muy probablemente en cabeza del rector. “Ganar Riohacha facilita el camino”, nos dijo un alto funcionario de esa ciudad.

El rector aún no ha manifestado públicamente tener interés en la Gobernación, una vez deje la Rectoría en 2017.

Cuando llamamos a esa institución para hablar con él nos aseguraron que estaba de viaje. La rectora encargada Casta Peñalver Vanegas dijo desconocer tales intenciones políticas porque Robles “está en el ejercicio de sus funciones, dedicado a lograr la acreditación institucional”.

Aunque Uniguajira todavía tiene un largo camino por recorrer para estar entre las 50 mejores del país como lo lograron en un reciente  escalafón sus pares de Cartagena, Córdoba, Magdalena, Atlántico y Sucre, es cierto que desde que Robles llegó a la Rectoría tiene 12 programas en proceso de acreditación y ha pasado de cinco a 17 grupos de investigación categorizados por Colciencias.

Pero ahora, por cuenta del apoyo de la universidad a la candidatura de Fabio, existe otra lectura sobre su gestión y es la de que la alma máter se ha convertido de la noche a la mañana en un movimiento político.

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