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Por Jineth Prieto · 30 de Junio de 2016

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Ocho meses después de haber perdido con su principal apuesta en las elecciones locales y seis después de salir de la Gobernación de Santander, a Richard Aguilar Villa, que como gobernador se hizo famoso por gastar $42 mil millones de regalías en la construcción del Cerro del Santísimo, nada le ha salido como esperaba. 

 

Aunque estuvo en el sonajero para dirigir el poderoso Departamento de Prosperidad Social (DPS), el presidente Juan Manuel Santos negó esa posibilidad en una reunión con periodistas en Santander, y pese a que cuando arrancó  el 2016 creó una página web con su nombre, solo la mantuvo activa por pocas semanas. Luego desapareció hasta de redes sociales.

En medio del anonimato en el que ha preferido estar, su nombre volvió a rodar la semana pasada. Un rumor que resultó no tener fundamento, pero que alcanzaron a publicar desde periodistas locales hasta el canal regional TRO, decía que llegaría a la dirección nacional del Sena. Pero  desmentido dejó en evidencia que Aguilar sigue en el limbo y que, aunque en la Presidencia le apostó al caballo ganador, se quedó cabalgando solo.

El globo

En las presidenciales de 2014, cuando Santos se lanzó a la reelección, Aguilar Villa se jugó todo su capital político con él.

En ese entonces también se confirmó la división que se había cuajado con su papá, el parapolítico Hugo Aguilar, desde el inicio de su mandato. Una división que en poco más de un año le pasaría cuenta de cobro a los dos.

Para esas presidenciales Aguilar papá se fue con el senador Mauricio Aguilar – su otro hijo- a apoyar la aspiración del uribista Óscar Iván Zuluaga,  y el entonces Gobernador se montó en el bus de Santos, con quien tenía buenas relaciones aterrizadas en el Contrato Plan por $6 billones de la Nación para Santander.

Como contó la Silla, todo el equipo político de Richard Aguilar, engranado con el poder de la Gobernación, le hizo campaña a Santos. Tanto así que al cierre de la última correría de Santos en Santander tuvieron que asistir los contratistas del ‘Palacio Amarillo’, y además, según ellos mismos contaron, asegurar que cada uno asistiría con otras 10 personas más.

En ese momento en el que los elogios entre Santos y Richard Aguilar eran comunes, se empezó a rumorar que cuando el segundo terminara su administración aterrizaría en el gabinete o en otro puesto de la Nación.

Por eso, aún siendo Gobernador, Richard empezó a ser tildado como el “nuevo jefe” de La U en Santander, un departamento donde ese partido no ha logrado despegar.

En las elecciones siguentes, las regionales de 2015, se materializó esa cercanía a La U. Por un lado varios candidatos de su cuerda compitieron en las urnas con ese aval a diferentes cargos locales, y por otra Holger Díaz, candidato de ese Partido a la Gobernación, tuvo a su merced toda la maquinaria del departamento.

“Los votos de Holger son en realidad del equipo de Richard. Nosotros fuimos los que trabajamos esa candidatura”, le dijo a La Silla uno de los allegados al exgobernador, quien durante la campaña de 2015 era funcionario departamental.

Aunque en octubre Díaz se quemó, “la desanimada no fue tanta porque la promesa de que Santos le entregaría un cargo seguía en pie”, le dijo a La Silla uno de los allegados a Aguilar.

Esa versión incluso la repitió Hugo Aguilar en medios cuando, tras la derrota de su candidato, aseguró que la división con Richard era la que los había hecho perder la Gobernación. “A mi hijo lo tienen engatusado con un alto cargo y no le van a cumplir”, dijo en Caracol Radio.

Dos fuentes que conocen de cerca al exgobernador le contaron a La Silla que Aguilar intentó mantenerse vigente y creó su propia página web, en la que por lo menos al inicio planeaba publicar artículos suyos sobre temas de paz, economía y política, con la idea de que la cercanía con Santos iba a cuajar en un cargo.

Sin embargo, el impulso le duró pocas semanas y tras una serie de denuncias de la administración departamental de Didier Tavera sobre irregularidades en la ejecución de varios proyectos , y el anuncio de la Procuraduría de investigaciones contra funcionarios suyos, terminó desapareciendo del mapa político de Santander.

La espalda de La U y el contrapeso liberal

Sin embargo, Richard Aguilar siguió moviéndose a punta de rumores, primero como reemplazo de Tatyana Orozco (que tiene el apoyo de La U) en la dirección del DPS.

Dos fuentes de ese partido, una de las cuales se mueve en la directiva nacional, le confirmaron a La Silla que en el sonajero de esa colectividad sí se habló de Aguilar para el cargo, pero también aseguraron que  se cayó antes de tomar fuerza porque carecía de respaldo político.

“Aquí el tema es sencillo. Un cargo grande se lo entregan a alguien cuando está apadrinado por un congresista. Aguilar no tiene a ninguno que lo respalde y esa posición se entiende, porque a cuenta de qué le van a entregar una entidad como esa a una persona que no responde a los intereses de los congresistas”, aseguró una de esas fuentes.

A ese escenario se suma el hecho de que Richard Aguilar sin la Gobernación de Santander ya no tiene fortaleza.

Sin un poder medible y teniendo como precedente el ser el hijo de un condenado por parapolítica no podía llegar a dirigir los dineros del posconflicto

“Sin un poder medible y teniendo como precedente el ser el hijo de un condenado por parapolítica, no podía llegar a dirigir los dineros del posconflicto del acuerdo con las Farc. Eso no se veía bien”, le dijo a La Silla un directivo de La U.

Lo mermado de su influencia además quedó en evidencia cuando Santos lo negó en Santander en una reunión privada con periodistas en la que, como contó La Silla, aseguró que no lo había tenido ni lo iba a tener en cuenta para futuros nombramientos.

El camino se le ha puesto tan cuesta arriba a Aguilar, que La Silla supo que hasta para obtener reuniones privadas con altos funcionarios le toca hacer lobby . Adicionalmente, una fuente del Palacio de Nariño nos contó que hace pocos días el exgobernador estuvo allá de visita "social” y en ella no se habló de nombramientos.

Y es que la expectativa sobre el alto cargo en la Nación ya está tan disminuida en La U en Santander y entre los allegados de Aguilar, que cuatro fuentes de esos dos lados aseguraron que ya no está entre sus planes.

Encima de todo a Aguilar le está jugando en contra el hecho de que parte de la bancada en el Congreso de Santander le estaría haciendo contrapeso.

“Eso es lo típico de Santander, la envidia no deja que pase nada. A los otros partidos no les conviene que Richard tenga poder y como ellos son los que están mandando pues su oposición pesa mucho”, contó uno de sus allegados. 

Una fuente de adentro del Partido Liberal le reconoció a La Silla que esa oposición ha existido y dijo que obedece a “la lógica política del poder”. “Él no representa a Santander, se representa a sí mismo”, aseguró.

Entre el desplante de Santos, el distanciamiento con su familia y la ausencia de poder, los caminos que le quedan a Aguilar son reducidos y estarían por el lado de las elecciones de 2018 y de 2019.

En La U dicen que Aguilar todavía ve distante la posibilidad de buscar una curul en el Senado con ese partido, pero que no la descarta, y también dicen que estaría contemplando la posibilidad de volver a buscar la Gobernación en 2019.

Y es que en lo que coincidieron desde sus allegados hasta sus opositores es que, aunque está desaparecido, Richard no tiene ganas de apartarse del juego electoral.

CONTEXTO

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