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Por Tatiana Velásquez Archibold · 14 de Septiembre de 2015

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El exgobernador liberal Eduardo Verano ha estado puntero en las encuestas desde el semestre pasado, pero en una reciente medición el candidato Alfredo Varela le empata.
El candidato coavalado por la Alianza Verde y La U le recorta cada vez más distancia a Eduardo Verano. En la última encuesta de Cifras & Conceptos le saca un punto de diferencia.

Con el respaldo que oficializó hace unos días el cacique Roberto Gerlein al candidato de los verdes y los resultados de las últimas encuestas, el liberal Eduardo Verano ya no tiene tan despejado el camino hacia la Gobernación del Atlántico a pesar de haberse unido a las poderosas maquinarias de los Char y los senadores conservadores Efraín Cepeda y Laureano Acuña.

Verano venía desde abril liderando las encuestas con 13 puntos de diferencia. De hecho, ese fue uno de los argumentos de su campaña para pelear el aval liberal, que casi pierde a manos de la carta de los Char, Jaime Pumarejo.

Pero ese panorama hoy es muy diferente. En una medición publicada el viernes por la firma Cifras & Conceptos, el candidato verde Alfredo Varela lidera la intención de voto con un 26% y Verano aparece de segundo con 25%. Un empate técnico que muestra lo apretada que se pone la pelea por la silla de gobernador.

El mismo viernes, más temprano, la firma Datanálisis había publicado otra encuesta en la que Verano lidera sacándole ocho puntos a Varela, es decir, cinco menos que los 13 que mostraban las mediciones del semestre pasado. Sin embargo, sobre esa firma hay ruido en el Atlántico porque supuestamente está al servicio de los intereses políticos de la familia Char, que hoy respalda la candidatura del liberal.

Más allá de lo que muestran los números, otra evidencia de que la pelea por la Gobernación será menos aburrida que la contienda en Barranquilla, donde ya está cantada la reelección de Alejandro Char, es la repartición de la aceitada maquinaria de votos entre Verano y Varela, que les quita a ambos el apellido de independientes con el que jugaron el semestre pasado y con el que Verano se eligió hace ocho años.

Además del aval de la Alianza Verde, Varela tiene detrás de su candidatura a los Name y los Gerlein, dos de las casas que más mueven votos en el Atlántico. También lo apoyan los senadores de La U Miguel Amín y Eduardo Pulgar.

Este último es un cacique emergente que, como lo contó La Silla, regresó a la arena política el año pasado después de que el procurador Alejandro Ordóñez le levantó una inhabilidad de 18 años para ejercer cargos públicos.

Con Verano y Varela como los más opcionados, hasta ahora, en la pelea por la silla de gobernador, el Atlántico está entre un experimentado líder de reconocimiento nacional (fue ministro y constituyente) que busca llegar por segunda vez a la Gobernación y un político en ascenso de menos de 40 años que fue concejal de Barranquilla durante dos periodos y precandidato a la alcaldía de esa ciudad en 2011.

Pero, ¿qué ha influido para que al reconocido Verano lo esté alcanzando un político relativamente nuevo y hasta hace menos de dos meses sin maquinaria?

Encontramos cinco factores que explican esa tendencia, tras consultar a cinco conocedores de la política local: Verano pudo haber alcanzado su techo de crecimiento, ciertos sectores prefieren que gobierne sangre joven, la maquinaria que le pone votos masivamente también golpea su imagen de candidato independiente entre los votantes de opinión y el sambenito de la inundación del sur del Atlántico pesa mucho más cuando octubre se acerca.

En cambio, Varela no tiene una gobernación encima por la que le pasen factura y se vende como un candidato fresco.

El sur, los caciques y la exreina

El candidato liberal Eduardo Verano tiene el respaldo de la casa Char y del senador conservador Laureano el 'Gato volador' Acuña.
Además del aval verde, el candidato Alfredo Varela cuenta con el respaldo de La U, que en el Atlántico tiene de senadores a José Name Cardozo y a Eduardo Pulgar.

Verano comenzó las elecciones con fuerza y victimizado durante semanas porque su partido casi no le entrega el aval ante la presión que ejercía el exalcalde y hoy candidato Alejandro Char para que el escogido por el trapo rojo fuera su carta, el exgerente del centro de convenciones del Caribe Jaime Pumarejo.

Tan embolatado llegó a estar el aval, que Verano organizó a su equipo de trabajo para comenzar a recoger firmas, pero la solidaridad que despertó entre las bases liberales, que lo reconocen como uno de los suyos, aunado a su imagen de líder regional lo posicionaron desde antes de mayo como el puntero de la intención de voto y lo convirtieron en el avalado.

Desde entonces es favorito, pero a menos de un mes y medio de las elecciones podría haber alcanzado su techo, mientras que sus contrincantes, especialmente Varela, tienen aún margen de ascenso.

“Verano ya creció lo que tenía que crecer. Hoy no tiene a un Name en frente”, nos explicó uno de los consultados, quien prefirió no ser citado, en referencia al escenario político de hace ocho años cuando Verano era el David que se enfrentaba a un Goliat, el fallecido exsenador José Name Terán a cuyo proyecto político se unieron las casas Gerlein y Char.

En estas elecciones, parte de esa maquinaria está con Verano y esos respaldos debilitan su imagen entre quienes votan guiados por las ideas y no por la plata. Parte de los votos de opinión que lo ayudaron a ser el triunfador hace ocho años podría perderlos hoy, especialmente tras la adhesión a su campaña, vía Char, del senador Laureano Acuña. Votos que no le harían mucha mella porque la maquinaria se los repone y con creces.

Al ‘Gato volador’, como lo llaman en Atlántico, lo reconocen más por tener una estructura capaz de mover hasta 90 mil votos (con los que pudo saltar de la Cámara al Senado) que por sus debates en el Congreso.

Un miembro del equipo de trabajo de Verano le reconoció a La Silla que en esa campaña son conscientes del golpe de imagen por el apoyo de los caciques, pero la fuente nos aseguró que Verano sigue siendo quien toma las decisiones.

Al candidato Alfredo Varela la  fama y belleza de su esposa, la ex reina y presentadora de televisión Rochy Stevenson, le han servido para atraer votos en los municipios.

Aunque Varela también tiene a caciques detrás y está lejos de ser un candidato independiente, sus posibilidades de crecimiento  se deben a su estrategia de campaña y a una imagen más fresca que la de Verano: se vende como un político joven que promete gobernar teniendo los avances de Barranquilla presentes porque dice que como Concejal de Cambio Radical aportó en esa transformación.

A eso se suma la fama de su esposa, la ex reina de belleza y presentadora de televisión Rochy Stevenson. Ella hace campaña con él en los municipios y suele generar empatía entre las mujeres y niños.

"Ha sabido usar la imagen de la esposa, que le ayuda a atraer votantes", nos explica otro de los conocedores de la política local entrevistados, que también prefirió no ser citado.

Otro factor que podría estar haciéndole peso a Verano es la inundación del  sur del Atlántico. Esa ha sido una de las peores tragedias ambientales de las últimas décadas en ese departamento (dejó 200 mil damnificados)  y ocurrió en 2010 cuando él era gobernador.

Como lo contó La Silla, ha sido usada por sus detractores para cuestionar sus capacidades gerenciales a través de memes en redes sociales y opiniones en los programas radiales de mayor sintonía de Barranquilla.  Especialmente lo atacan por la famosa frase “el Atlántico está blindado”, que él y su gabinete repetían hasta días antes de la emergencia.

A medida que octubre se acerca, los ataques en contra de Verano son más feroces y buscan desgastar su imagen y alinear al electorado hacia otros candidatos.

Los otros contrincantes

El tercer candidato que podría apretar aún más la pelea por la Gobernación del Atlántico es Juan García, quien se inscribió por firmas.
Los otros tres competidores son Jaime Berdugo (arriba) y Juan Acuña, quienes van por firmas, y Manuel Díaz, del Centro Democrático.

En la pelea por la Gobernación un tercer jugador que todavía tiene posibilidades de crecer y podría apretar aún más las elecciones en su recta final es Juan García, quien se inscribió por firmas y tiene el respaldo de un sector del Polo Democrático y del dirigente liberal Jaime Vargas.

Este excongresista sigue moviendo electores en el Atlántico. Lo demostró en las legislativas pasadas con los 12 mil votos que sacó su hija Victoria Vargas Vives al Senado. Aunque para un escaño en la Cámara alta no es una votación representativa, en unas regionales sí pesan.

A García, quien viene de las bases del Movimiento Ciudadano del exalcalde de Barranquilla Bernardo Hoyos, las diferentes encuestas lo muestran de tercero, moviéndose entre 10 y 19 puntos. Su campaña le apuesta a convertir en votos las más de 300 mil firmas que recogió el semestre pasado y con las que avaló su candidatura.

Los otros tres candidatos por la Gobernación y sin muchas posibilidades son Jaime Berdugo y Juan Acuña, que van por firmas, y el uribista Manuel Díaz.

A diferencia de la Alcaldía en la que compiten en condiciones desiguales  Alejandro Char y Rafael Sánchez Anillo, la campaña a la Gobernación ha estado movida: los seis candidatos participaron durante el último mes en al menos siete debates, casi todos los días dan entrevistas a los medios de comunicación y envían comunicados de prensa, y en las redes sociales dejan testimonio de sus correrías por los municipios.

Serán las encuestas venideras las que muestren qué tanto el candidato verde seguirá siendo una amenaza para el rojo y poniéndoles a los liberales en peligro su permanencia en la Gobernación. Allí han estado durante los últimos años desde que Eduardo Verano derrotó al fallecido barón José Name Terán.

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