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Por Ana León | Irina Isabel Yusseff Mujica · 07 de Diciembre de 2016

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Los acuerdos entre los representantes Miguel Ángel Pinto y Alejandro Carlos Chacón para turnarse la presidencia de la Cámara con los que bajó la tensión dentro de la bancada liberal terminaron en saco roto.

Pinto le hizo conejo a Chacón

Como contó La Silla Santandereana, la pelea que los dos representantes rojos tenían por la dirección de la corporación logró decantarse el 18 de julio, dos días antes a la elección, gracias a un acuerdo público y uno privado en el que ambos ganaron poder.

 

El acuerdo público le dio la presidencia de la Cámara a Miguel Ángel Pinto mientras que Alejandro Carlos Chacón se quedó con la copresidencia del Partido Liberal.

Mediante el privado,los congresistas acordaron que Pinto renunciaría para estas fechas para que Chacón asumiera los seis meses que restan del periodo. A cambio, Chacón le entregaría la copresidencia a alguien de la corriente de Pinto.

Sin embargo, La FM publicó la semana pasada que según Pinto y otros representantes, el acuerdo privado nunca existió y que la presidencia será del santandereano hasta 2017.

Pinto reiteró a La Silla que el único acuerdo fue el público que ya se cumplió, pero el tema sigue vivo entre la bancada.

Dos congresistas le contaron a La Silla que en un grupo de whatsapp que tienen los representantes liberales, Mario Castaño, aliado de Chacón, reclamó el cumplimiento de los acuerdos. Pinto, por su parte, le contestó que si el Partido le pedía la renuncia, él no se negaría.

“(Castaño) le respondió que cómo así que la bancada si el compromiso es de él y él es quien tiene que renunciar”, dijo uno de ellos.

La Silla habló con cuatro representantes que estuvieron con Chacón durante la reventada de la bancada y aunque uno dijo que el acuerdo nunca existió y otro que ya daban por hecho que les iban a incumplir, los otros dos dijeron que Pinto iba a terminar renunciando.

Si bien es cierto que Pinto ha puesto su renuncia a disposición de la bancada, una fuente muy cercana a Pinto le dijo a La Silla que la posición de su grupo es que de nada le serviría la renuncia de Pinto a Chacón pues en ese caso quien debería asumir la presidencia sería el vicepresidente, Jaime Yepes, de La U.

“El periodo de la presidencia es de un año y la elección solo se puede a un año. Hay una sentencia de la Corte por un caso de un Concejo en Antioquia, donde hicieron elecciones a mitad de periodo y lo declararon ilegal. No harían nuevas elecciones porque sería un problema para los representantes. Por eso en ninguna parte lo hacen”, dijo esa fuente.

Sin embargo, según la ley del Congreso, si hubiese falta absoluta del Presidente de la Cámara -como en el caso de su renuncia- se debe convocar una nueva elección.

La movida de Chacón

La Silla conoció por una fuente de primera mano que ante el inminente incumplimiento, Chacón planea despertar nuevamente la disidencia que cocinó para la elección de la presidencia de la Cámara y ponerse en contra del Gobierno, que en su momento intervino para que la pelea cesara.

Contando los 18 apoyos liberales con los que Chacón dio la pelea por la presidencia de la Cámara en julio, más el lobby que tiene ganado entre representantes de La U y el Partido Conservador, el plan del nortesantandereano es desestabilizar con sus aliados las votaciones de los proyectos de ley que vienen por parte del Gobierno.

Si bien el Representante ya ha demostrado que mantiene distancia con el Gobierno, al punto de que siendo el ponente de la reforma tributaria ha sido uno de sus críticos más radicales, que planee poner a otros representantes en contra de la Unidad Nacional en momentos en los que está a punto de tramitarse la ley de amnistía, la reforma tributaria y la creación de la Jurisdicción Especial para la Paz no es poca cosa.

La Silla le preguntó a seis representantes, entre conservadores y de La U, por esa movida y mientras tres dijeron que el único candidato a la presidencia de la cámara que habían conocido en su momento era Pinto, dos aceptaron que sí había expectativa sobre lo que iba a hacer Chacón y uno dijo que esperaban que el problema lo solucionaran los mismos liberales.

Esa presión que Chacón piensa ejercer desde la Cámara, según uno de sus compañeros aliados, ya es una advertencia dentro de los liberales que pondrá en aprietos a Pinto para lograr el quórum necesario para conseguir la aprobación de estas leyes prioritarias para el Gobierno.

“Dijimos que para tramitar estas leyes, si quiere contar con los 42 votos, tenemos que dejar saneado el tema de partido” dijo.

Cristo a padecer

La jugada de Chacón le podría pasar factura al ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, quien como contó La Silla Santandereana, en medio de la puja por la presidencia de la Cámara fue el enviado del gobierno para que la Unidad Nacional llegara cohesionada a la campaña por la paz.

El ministro y el representante tienen diferencias desde las legislativas de 2010, cuando Chacón llegó a la Cámara como fórmula de Cristo pero sin que el otrora senador lo respaldara en realidad porque terminó apostándole a otro candidato por debajo de cuerda.

“Alejandro Carlos llegó al Congreso apalancado por Ramiro Suárez, nada más. Iba en fórmula con Juan Fernando, pero ese no le movió votos porque estaba era apoyando a otro candidato y fue por eso que empezó a cocinarse la rivalidad”, le dijo a la Silla un político local.

Para las legislativas de 2014, como contó La Silla, Chacón se hizo aliado del vicepresidente Germán Vargas y líder de una nueva ala del Partido Liberal en Norte de Santander, disminuyendo el poder que la familia del ministro Cristo ha tenido tradicionalmente dentro la colectividad roja en esa región.

Ahora, con los acuerdos de la bancada liberal rotos y el desorden que planea armar Chacón en la Cámara, los alcances de Cristo dentro de su propio partido en el plano nacional también se podrían ver mermados y quedar en entredicho en un momento clave para el Gobierno y para el país.

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