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Por Juan Esteban Lewin · 05 de Abril de 2016

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Los Panama Papers tienen estremecido al mundo. En Colombia  despertó el interés porque se demostró que centenares de colombianos han usado empresas de papel en el istmo, que se suele usar como paraíso fiscal para evadir impuestos.

Estas son las cosas que ya quedaron claras con este escándalo y las que falta por saber:

Lo que quedó demostrado

1

Miles de colombianos usan compañías de papel para usarlas de puente con sus sociedades colombianas

La filtración de esta semana se refiere a alrededor de 2 de cada 3 clientes de la panameña Mossack Fonseca, una de las cinco principales compañías panameñas dedicadas a armar empresas de papel.

 

Panamá, aunque es uno de los más conocidos paraísos fiscales (países que no le cobran impuestos a sus empresas por actividades en otros países, por lo que son ideales para crearlas), compite en ese negocio o en algunas de sus partes con decenas de países y jurisdicciones como las Islas Vírgenes Británicas, Hong Kong, Islas Caimán, Islas Seychelles, Mónaco, las islas británicas de Jersey y Guernsey, la isla de Man, Luxemburgo, Suiza, los estados gringos de Nevada y Delaware o Catar, por nombrar solo algunos.

Es decir, los Panama Papers son apenas una muestra del negocio de las compañías offshore (que son las que se pueden crear en los pocos países que no exigen que las empresas efectivamente funcionen en ellos para crearlas). Y no necesariamente están identificados todos los clientes de esta firma: la información filtrada no es una lista de clientes de Mossack Fonseca, sino 11 millones de documentos de la firma como correos electrónicos de abogados de la firma, informes, escrituras o contratos, de los que los periodistas que han investigado el caso han ido construyendo la información relevante.

En esa pequeña muestra hay 850 colombianos, según reveló el Consorcio Internacional de Periodistas Investigativos, la ONG periodística que procesó todos los datos. Por eso, probablemente hay miles de colombianos más que tienen este tipo de compañías.

Lo otro que reveló la filtración es que esas compañías se usan, por lo menos en algunos casos, para que sean las dueñas de las acciones de sociedades colombianas. Así fue en el caso de Carlos Gutiérrez Robayo, concuñado de Gustavo Petro y quien junto con sus padres y hermanos era accionista de la compañía colombiana CI Trenaco a través de 12 compañías panameñas, o en el de Hollman Carranza, hijo del difunto esmeraldero, señalado de ser creador de grupos paramilitares, Víctor Carranza.

Eso per se no es ilegal, irregular y menos un delito.

Lo que sí es irregular es que se usen esas sociedades para ocultar quienes son los dueños y así no declarar esa parte de su patrimonio ante la Dian, con lo que evaden impuestos. Pero eso solo se podría saber si se conocen los movimientos financieros de las compañías offshore (algo que no está incluído en los Panama Papers) y los documentos tributarios de los propietarios de los colombianos dueños de las empresas, que son confidenciales.

 
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Hay importaciones falsas por grandes valores

Hay otra forma en que esas sociedades se usan para reducir impuestos en Colombia de forma ilegal: inventándose servicios que nunca prestaron para cobrarlos a las empresas colombianas, que así tienen menores utilidades en el papel y por lo tanto pagan menos impuestos.

Las revelaciones de Connectas, el medio colombopanameño del periodista Carlos Huertas, muestran que Mossack Fonseca le ofreció ese servicio a Alianza Fiduciaria, una entidad financiera colombiana, y que habría hecho una “refacturación” de ese tipo por un millón de dólares con un cliente de Alianza. Esa entidad le dijo a Connectas que no hacía operaciones de refacturación.

Connectas también señala que la compañía de giros Efecty hizo una facturación de ese tipo por 1.250.000 dólares y que la firma de servicios petroleros Discovery Energy Services también lo habría utilizado.

 
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Para Panamá este es un negocio muy grande y eso podría explicar por qué no quiere compartir información con Colombia

Hace un año y medio Colombia y Panamá tuvieron un fuerte encontrón diplomático después de que Colombia incluyó a Panamá en su lista de paraísos fiscales por la renuencia de ese país de firmar un tratado para intercambiar información financiera.

Eso buscaba que los colombianos que vivan o tengan empresas en Panamá fueran entendidos, para efectos de sus impuestos, como residentes en Colombia (y por lo tanto tuvieran la obligación de declarar renta acá); que los contribuyentes colombianos demostraran que cualquier transacción con panameños se hizo a precios de mercado, mediante el llamado régimen de precios de transferencias; y que los pagos hechos a Panamá quedaran sujetos a una retención en la fuente del 33 por ciento, cuando antes podía ser de tarifas más bajas, incluso del 1 por ciento. Y esto cobijaría a cualquiera con negocios en Panamá, tuviera empresas de papel o con operaciones comerciales.

Esa pelea terminó con un reversazo de Colombia y el acuerdo de sacar a Panamá de la lista a cambio de crear una mesa de negociación.

Eso ocurrió después de una fuerte oposición no solo de Panamá sino de algunos grandes cacaos colombianos que tienen vínculos empresariales y comerciales con Panamá, empezando porque más de una cuarta parte del sector financiero panameño es de propiedad de empresas colombianas lideradas por el Grupo Aval, al Grupo Empresarial Antioqueño y Davivienda.

Pero el obstáculo no solo está adentro: como contó Connectas, tres de los negociadores de Panamá (el vicecanciller Luis Miguel Hincapié, el asesor de la Cancillería, Gian Castillero, y el abogado Raúl Castro) vienen del corazón del negocio de las sociedades de papel.

Hincapié es socio de Morgan & Morgan, competidora de Mossack Fonseca en ese negocio, y está en licencia como viceministro; Castillero es socio de Arias Fábrega & Fábrega, otra competidora; y Castro lo es de Morgan & Morgan.

 
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Ese negocio de Panamá sufrió un golpe muy duro

La dimensión del escándalo es tal que las posibilidades de que Panamá siga operando libremente como paraíso fiscal quedaron muy golpeadas. De hecho, esta mañana Francia volvió a incluir a ese país en su lista de paraísos fiscales como consecuencia de la revelación, lo que implica todo tipo de trabas para este tipo de operaciones.

Como la Ocde le declaró la guerra a los paraísos fiscales hace varios años, y ya logró, por ejemplo, que Suiza redujera su secreto bancario, Panamá lleva varios años enfrentando presiones. Y ahora a eso se suma el golpe a la credibilidad de la protección que sus firmas le prometen a sus clientes, por lo que es probable que ese tipo de negocios se vayan a otros paraísos fiscales.

 
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Los mandamases tienen su caja menor por fuera

Aunque Panama Papers solo muestra una parte del negocio global de las empresas de papel en los paraísos fiscales, ha revelado que 12 jefes de Estado o de Gobierno y personas cercanas a otros 17, han usado los paraísos fiscales. Y se trata de jefes de todo tipo de países, desde el presidente de Ucrania Petro Poroshenko hasta el emir de Catar Hamad bin Jalifa al Thani, pasando por el presidente de argentina Mauricio Macri o el primer ministro de Islandia Sigmundur Davío Gunlaugsson (que renunció hoy tras grandes manifestaciones en su contra). O el padre del primer ministro británico David Cameron, el hijo del de Malasia, Mohd Nazifuddin bin Mohd Najib, el “contratista favorito” del presidente de México Enrique Peña Nieto o Pilar de Borbón, tía del rey Felipe de España y hermana del anterior monarca, Juan Carlos.  

 
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Vale la pena seguir ejemplos como los Nariño y Bucaramanga

Una de las dificultades más grandes de esta revelación es que no hay forma de saber si una persona que tiene una compañía offshore le informó a la Dian o no, porque las declaraciones de renta son privadas. Por eso, incluso si se trata de un presidente, una revelación de estas dimensiones no llega a demostrar si se usó para evadir impuestos o lavar dinero o si fue una operación legal.

En contraste, la revelación sobre Sergei Rodulgin, amigo y aliado del presidente ruso Vladimir Putin, sí tiene cifras que hacen que la revelación sea demoledora. Muestra que una de sus empresas de papel compró un activo por un dólar y lo vendió 90 días después por 133 millones de dólares, que otra tuvo una deuda de 6 millones de dólares que pagó por un dólar, o que compró un crédito por 200 millones de dólares (con intereses que le darían 8  millones al año) por un dólar.

Otro ejemplo está en España, donde se demostró que Oleguer Pujol, hijo del ex presidente del gobierno catálan Jordi Pujol, autorizó el desvío de una comisión de 6,8 millones de euros por la venta de unas oficinas bancarias a una sociedad offshore, que luego le habría canalizado a través de otra de esas sociedades 5 millones de euros.

Por eso, iniciativas como la del gobernador de Nariño Camilo Romero o la del alcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández, de revelar las declaraciones de renta de los secretarios y altos funcionarios o puede ser muy útiles y poderosas si se aplican.

 
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Las nuevas formas de hacer periodismo pueden ser poderosas

Las revelaciones de Panama Papers se lograron gracias a una investigación transnacional de más de 100 periodistas, algunos de medios grandes y otros de medios pequeños u organizaciones de periodistas.

De hecho, aunque la filtración la recibió un medio importante y tradicional (el periódico alemán Süddeutsche Zeitung), decidió hacer la investigación mundial a través de una asociación de periodistas, el Consorcio Internacional de Periodistas Investigativos. Y éste activó su red de más de 100 periodistas, que trabajan en medios de diferente tipo pero que actuaron a título individual, negociando cada uno con el medio la forma en la que éste revelaría los hallazgos.

 

 

Las preguntas por responder

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¿Los que aparecen en la lista cometieron una irregularidad o un delito?

Ante la falta de información de las declaraciones de renta y de los movimientos financieros, no se puede saber a ciencia cierta para qué se usa cada empresa offshore. Y es que sus usos pueden ir desde financiar grupos terroristas hasta trasladar una marca a una empresa cuyos socios están ocultos, pasando por invertir en un nuevo país sin que los competidores lo sepan o lavar plata.

Eso no quiere decir que todos los motivos para tenerlas sean ilegales. Por ejemplo, una empresa puede querer ingresar a un nuevo mercado sin que sus competidores locales se enteren inicialmente, y para hacerlo puede usar una empresa offshore.

 
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¿Cuántos colombianos tienen sociedades offshore?

Como lo revelado es apenas una parte de todo el negocio de sociedades de papel en paraísos fiscales, no se sabe cuántos colombianos tienen este tipo de empresas. Más cuando existe una modalidad en la que es imposible saberlo: compañías que tienen acciones al portador y no llevan libros de accionistas, lo que quiere decir que los dueños son los que tengan físicamente las acciones y nunca se pueda saber exactamente quiénes son.

En todo caso, la cifra de 850 expuestos en esta filtración señalaría que se debe tratar de algunos miles de colombianos, como mínimo.

 
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¿Cuánta plata de colombianos está fuera?

Ayer Juan Ricardo Ortega, el ex director de la Dian que dio una dura pelea contra hechos ilegales como el uso de paraísos fiscales para evadir impuestos o las exportaciones ficticias, le dijo a Caracol que hay unos 100 mil millones de dólares de colombianos (poco más de 300 billones de pesos) sin declarar en paraísos fiscales. Aunque esa cifra es aproximada, muestra la dimensión del problema: serviría para pagar 5 años de importaciones, construir unos 20 metros como el de Bogotá o financiar 2 mil años de Ser Pilo Paga.

Y si sobre esa plata se pagara un impuesto de renta neto del 10 por ciento al año, serían unos 30 billones de pesos, o el doble de todo lo que se recaudó en 2015 por IVA; si entrara de un golpe y se declarara como ganancia ocasional, la Dian recibiría ese año algo similar a lo que recogió en 2015 por renta (incluyendo retención en la fuente), IVA, Cree, impuestos a la gasolina y al consumo, timbre, 4 por mil e impuesto al patrimonio.

Hoy hay, oficialmente declarados, 140 billones de pesos en el exterior de propiedad de 15 mil personas y más de 5 mil compañías colombianas.

 
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¿Qué parte de la inversión extranjera en Colombia es de colombianos usando sociedades de papel?

Buena parte de la inversión extranjera que entra oficialmente a Colombian viene de paraísos fiscales, y por eso es probable que una parte significativa de ella sea realmente de colombianos que viven en Colombia (y el resto que viene de ellos son de empresas que realmente sí son de esos países o de empresas o personas de otros países que usan esos paraísos).

En 2014, el último año del que tiene cifras oficiales el Banco de la República, más del 17 por ciento de la inversión llegó de Suiza, el 15 de Panamá, el 6 de Bermudas, poco más del 3 de Barbados, un poco más del 2 de Islas Vírgenes Británicas, casi el 2 de Islas Caiman y el 1,5 de Luxemburgo. Es decir, de siete países que pueden ser calificados como paraísos fiscales llegó más del 46 por ciento, o casi la mitad, de toda la inversión extranjera directa.

 
5

¿Qué parte de las importaciones de servicios son de mentiras?

Como parte de las actividades de las empresas de papel incluyen facturar servicios a empresas colombianas para sacar plata del país, las cifras de importaciones de servicios en Colombia están infladas. La duda es por cuánto.
Puede ser una cantidad importante. En 2015 hubo casi 11,800 millones de dólares en importaciones de servicios, de las que poco más de un millón se le pagaron a Panamá - y parte de ese dinero probablemente se debió a servicios que nunca se prestaron.

 
6

¿Servirán para que las autoridades encuentren la plata que está afuera?

Por ahora, todos los implicados en Colombia han dicho que usaron las compañías offshore como puente para hacer negocios fuera de Colombia (como explicaron el empresario Alberto Ríos, el concejal de Bogotá por Cambio Radical Roberto Hinestrosa o el asesor de comunicaciones Miguel Silva) o que sencillamente nunca operaron (como alegaron el concejal Hinestrosa o el senador del Centro Democrático Alfredo Ramos).

Pero es muy probable que entre los 850 colombianos haya varios que las usaron para otros fines, especialmente para no pagar impuestos. Por eso, la revelación es una oportunidad y un reto para la Dian y la Unidad de Información y Análisis Financieros (Uiaf), que si bien no reciben pruebas porque los documentos no fueron obtenidos legalmente, sí tienen una pista para investigar los movimientos de esos colombianos y de las empresas panameñas.

 
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¿Petro tiene algo que ver con lo de su concuñado?

La revelación que más ruido ha tenido en Colombia es la de las 12 entidades panameñas de Carlos Gutiérrez, concuñado del ex alcalde de Bogotá Gustavo Petro y quien durante el mandato de éste fue señalado de estar detrás de los contratos para hacer tranvías en la ciudad y de cobrar una comisiónpor la prórroga de los contratos de Transmilenio, todas acusaciones que no se pudieron probar. También estaba detrás de la obra que se hizo parcialmente dentro de la reserva ambiental del humedal de La Conejera.

Sin embargo, de la información que ha salido hasta ahora no se puede concluir que lo que hizo Gutiérrez en Panamá tenga algo que ver con Petro.

Las 11 empresas y una fundación no son solo de Gutiérrez sino que también es accionista su esposa, sus padres y sus dos hermanas, en combinaciones diversas. La familia Gutiérrez tiene negocios agropecuarios muy importantes, incluyendo grandes cultivos de papa que los tienen como uno de los principales productores en el país. Y según la revelación, las compañías tuvieron actividades en sectores vinculados a esos negocios, como biotecnología, ganadería y propiedad raíz, no con transporte masivo.

Todas las compañías panameñas de los Gutiérrez convergen en la colombiana Trenaco, que tiene intereses en sectores diversos (como la minería y el petróleo) y distintos a los negocios agropecuarios tradicionales de la familia. Gutiérrez se salió de la empresa, que luego terminó en manos del empresario colombo venezolano Alex Saab y con enormes contratos con Pdvsa en Venezuela.
En cualquier caso, de la revelación no queda claro para qué usaron los Gutiérrez las compañías offshore ni establece ningún indicio de que tengan alguna relación con los señalamientos que tuvo durante la alcaldía Petro.

 

CONTEXTO

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