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Por Juanita León | Natalia Arenas · 21 de Agosto de 2016

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La oferta de Francisco de Roux de canjear su libertad por la del ex congresista chocoano Odín Sánchez Montes de Oca es solo el último gesto de reconciliación de este jesuita, uno de los pocos líderes que logra ser escuchado por encima de la polarización actual.

El ofrecimiento de De Roux llegó después de que el ELN presentara un video como prueba de supervivencia de Odín, que está secuestrado por esa guerrilla desde abril, cuando el excongresista se canjeó por su hermano, el ex gobernador del Chocó Patrocinio Sánchez de Oca que se estaba “pudriendo” en la selva, enfermo, desde agosto del 2013.

En el video, Odin aparece rodeado por guerrilleros armados y delante de la bandera del ELN. Aunque no lee, sus palabras parecen un discurso dictado por la guerrilla.

Después del trino de Francisco de Roux, el Gobierno respondió al ELN y al padre. A través del viceministro Guillermo Rivera dijo que “este Gobierno no quiere ningún tipo de canje entre personas para que sean secuestradas, lo que quiere y le ha exigido al Eln es que deje en libertad a las personas secuestradas. Si el Eln no libera a las personas que tiene secuestradas no se abrirá la mesa pública de conversaciones que está prevista desarrollarse en Quito (Ecuador)”.

La oferta del jesuíta sigue en pie, también su gesto generoso que con un solo trino puso en evidencia tantas cosas: lo ruin que es el secuestro; lo mucho que lograr la paz dependerá de la capacidad que tengamos unos colombianos de solidarizarnos con otros desconocidos para que todos podamos vivir con dignidad; y sobre todo, puso en evidencia la falta que hace en estos momentos tener líderes como él, que por encima de los políticos y de la política, represente un camino concreto hacia la reconciliación.

El indispensable

“Digo con absoluto convencimiento, de cara al proceso de paz, que el padre es uno de los indispensables y lo será en el proceso de postconflicto en la generación de las condiciones estructurales para una paz estable y duradera", dijo en 2013 en su discurso el entonces ministro de Interior Fernando Carrillo cuando le dio a De Roux la orden Luis Carlos Galán en reconocimiento por el trabajo del padre en la búsqueda de la paz con las comunidades.

Como lo contamos en nuestro perfil del Quién es Quién, desde 1995, de Roux, como director del Programa por la Paz de la Compañía de Jesús y director del Cinep había creado el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (Pdpmm), un experimento que busca financiar las iniciativas de convivencia y desarrollo sostenible en una zona de 30.000 kilómetros en 29 municipios rurales de Santander, Bolívar, Cesar y Antioquia.

Allí, de la mano con la ex gerente del Incoder Miriam Villegas, De Roux ha liderado proyectos de economía campesina y créditos asociativos -como alternativas económicas en medio de la guerra- y el retorno de poblaciones desplazadas, como por ejemplo en el polémico caso de la hacienda Las Pavas. También es conocido por impulsar las zonas de reserva campesina como la del Valle del Río Cimitarra y por buscar salidas salomónicas a los conflictos por la tierra.

El éxito de su experimento de promover el desarrollo ‘de abajo hacia arriba’ y a partir de una fe ciega en las posibilidades de las comunidades, inspiró el concepto de paz territorial del actual proceso de paz, que si se cumplen los acuerdos, se replicará en muchas zonas del país.

Pero más allá de esa contribución, que ya es muy significativa, la importancia de De Roux, como le dijo una fuente a La Silla, es “que es la única persona que ha creado una narrativa que rescata la importancia de lo que está pasando: que se trata de volver a humanizarnos”.

El mensaje de De Roux, que gira alrededor de la idea de restablecer la dignidad de todos los colombianos, suele conmover a todo tipo de audiencias. Recientemente, en un foro con colombianos en el exterior en Nueva York, la mayoría de ellos escépticos frente al proceso de paz, la intervención del jesuíta fue interrumpida varias veces por el auditorio parado aplaudiendo.

“Si no hay un cambio nuestro, la crisis humanitaria seguirá, aunque reelijamos al Presidente como muchos quieren, aunque vengan otros diez planes Colombia, aunque fumiguemos con glifosato todo el país, aunque matemos a todos los guerrilleros”, les dijo a los graduando de los Andes  en 2009, en un conmovedor discurso. “Porque el problema lo llevamos dentro. Porque de nosotros, espectadores de las fosas comunes, y del llanto de las víctimas, en nuestros televisores, puede decirse crudamente lo que John Steinbeck, autor de las Uvas de la Ira, dice de un pueblo análogo: “No son humanos, si lo fueran no permitirían que pase todos los días, desde hace tiempos, lo que pasa entre ellos.”

Es una narrativa poderosa porque está acompañada con el ejemplo.

El testimonio de vida

De Roux vive en una casa diminuta y de una austeridad tal que la gente que la conoce dice que solo entonces entendieron lo que significaba realmente el voto de pobreza que hacen algunos jesuitas.

En su caso contrasta además con la prominente familia caleña en la que nació en 1943. Su hermano Gustavo fue Ministro de Salud de César Gaviria. Su hermano Carlos Vicente fue concejal de Bogotá por la Alianza Verde. Su hermana Lía, experta en temas de literatura y lectura, está casada con el ex alcalde bogotano Juan Martín Caicedo Ferrer. Y su otro hermano Antonio es vicerrector académico de la Universidad Javeriana de Cali y ha sido miembro de juntas directivas de importantes empresas vallecaucanas.

De Roux estudió filosofía y letras en la Universidad Javeriana e hizo una maestría en economía en la Universidad de los Andes, antes de graduarse en teología de la Javeriana y ordenarse en 1975.

Entró a trabajar al Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep) -el think tank de los jesuitas- como investigador y como promotor de las “empresas comunitarias”, tras lo cual se marchó a hacer su doctorado en economía en la Universidad de la Sorbona en París y otra maestría en economía en el London School of Economics. Al regresar a Colombia, volvió al Cinep como subdirector e investigador. Y fue desde allí que creó el Programa de Paz del Magdalena Medio.

Entre las muchas cosas que De Roux hizo como líder de esa iniciativa en los 20 años que estuvo al frente fue servir de escudo humano. Como le contó a La Silla Myriam Villegas que lleva todo este tiempo trabajando con él, cuando había amenazas sobre una población, él viajaba a donde estaban a acompañar a la gente. Su mera presencia disuadía a los armados.

“Pacho es un signo de legitimidad para la gente”, dice Villegas.

Eso mismo, exponer su vida para proteger la de otro, es lo que intenta hacer al ofrecer reemplazar a Odín Sánchez en el suplicio de su secuestro.

Es, además, un gesto que hace eco del gesto de otro gran religioso: Maximiliano Kolbe.

Kolbe, un sacerdote franciscano polaco canonizado por Juan Pablo II, vivió en el campo de concentración de Auschwitz. Un día, cuando los oficiales nazi del campo se dieron cuenta que un prisionero se había volado, escogieron por azar a diez de sus compañeros para matarlos de hambre como represalia.

Uno de los elegidos, Franciszek Gajowniczek, después de haber sido señalado por el coronel, musitó “Pobre esposa mía; pobres hijos míos”, según lo narró él mismo 40 años después de haber sobrevivido.

El Padre Maximiliano estaba cerca y tras oír sus palabras, dio un paso adelante y se ofreció para “ocupar el puesto de ese hombre que tiene esposa e hijos”. El nazi aceptó el canje y Kolbe, de 47 años, fue condenado, junto con otros nueve prisioneros, a morir de hambre.

Tres semanas después, Kolbe seguía vivo. Entonces los nazis le aplicaron una inyección letal.

El ejemplo de Maximiliano, o “la locura del amor”, como también se le ha llamado, inspiró en el 2007 al ahora decano de Teología de la Universidad Javeriana a lanzar la “Operación Kolbe”.

El objetivo de esa Operación, en ese momento en el que había más de tres mil colombianos secuestrados por las Farc, algunos de ellos durante más de una década, era reunir voluntarios que se ofrecieran como relevo, para que cada uno de ellos tomara, eventualmente, el lugar de una persona secuestrada. Ciento veinte personas se inscribieron.

La iniciativa tampoco prosperó y ninguno fue canjeado. Pero en ese momento, como ahora que lo repite Pacho de Roux, por un instante la discusión pública se localizó en aquello que nos hace digno de ser humanos.

“Nosotros no estamos interesados en la política. No nos interesa, ni quién es el presidente de Colombia, ni quién va a ser elegido, ni reelegido”, dijo De Roux cuando aceptó la condecoración de Carrillo y también dejó claro que sentía que no la merecía. “Lo importante es el ser humano colombiano que conserve su dignidad, es una causa que hay que hacerla prevalecer por encima de todo en una situación como la colombiana donde el conflicto nos penetró de todos lados y destruyó la dignidad de todos nosotros".

Comentarios (3)

juan manuel rodríguez. c.

21 de Agosto

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A todas luces puede verse que el ELN no aceptará el ofrecimiento del Padre DE...+ ver más

A todas luces puede verse que el ELN no aceptará el ofrecimiento del Padre DE ROUX. Ciertamente, el secuestro es un método de lucha ruin, aunque se le aplique a un problable o realmente corrupto regional. Tan grave como el secuestro son los asesinatos practicados por los cuerpos secretos de la Fuerza Pública, ligados al sicariato y las cuadrillas de matones mal denominadas PARAMILITARES.

ISRAEL JACOB

21 de Agosto

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Ni Santos, ni Uribe, ni Timochenko, ni alias francisco, ni sus ministros de sa...+ ver más

Ni Santos, ni Uribe, ni Timochenko, ni alias francisco, ni sus ministros de satanás, ni los evangelocos, ni ningún ser humano traerá la paz a esta tierra, cada vez que alguno de estos ególatras e idolatras se vanaglorian de que traerán la paz, es una señal más, entre las muchas ya casi todas cumplidas, de la cercana ira de Dios sobre esta generación incrédula, idolatra y perversa.

chjarami

21 de Agosto

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Uribe ha mantenido el ojo en su bolita: acabar con la guerrilla. Santos t...+ ver más

Uribe ha mantenido el ojo en su bolita: acabar con la guerrilla. Santos también: firmar el acuerdo. Y Pacho De Roux en la suya: que aprendamos a vivir en paz. No sé cuál es la bolita de la guerrilla. Juzgue cada quien cuál bolita es más importante, pero los tres tienen que caber en la Colombia que queremos construir. O vamos a cambiar una guerra por otra? Chjh

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