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Por Jineth Prieto · 14 de Junio de 2017

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La visita de Luis Alfredo Ramos a Bucaramanga, quien estuvo en la ciudad en medio de una gira que lo ha llevado por varias ciudades del país para hablar sobre los falsos testigos y el proceso por parapolítica que lo tuvo privado de la libertad por tres años y medio y que está en su etapa final, formó una suerte de revolcón entre algunos sectores de la derecha en Santander

Aunque rara vez es motivo de debate el nombre de quien invita a un político a visitar una región, en esta ocasión fue el centro de una discusión que tras bambalinas sostuvieron varios políticos locales mientras posaban en fotos con el exgobernador de Antioquia. 

 

Si bien la agenda no tuvo nada de extraordinario y además de la conferencia en la Cámara de Comercio de Bucaramanga, Ramos tuvo un almuerzo con dirigentes del Centro Democrático y empresarios afines a ese partido en el Club Campestre de esa ciudad, y en la tarde una charla con algunos conservadores, lo particular fue que su itinerario estuvo en manos de Juan Carlos Manrique, un político local cuya afinidad partidista no está en la derecha.

Manrique milita en Opción Ciudadana, partido del exsenador condenado por parapolítica Luis Alberto ‘el Tuerto’ Gil, y fue concejal de Floridablanca durante varios periodos. Él fue uno de los que terminó sancionado por la Procuraduría por el escándalo de la prima técnica y que luego se benefició de una rebaja en la sanción tras un controvertido cambio de decisión que en el municipio se conoció como el ‘pacto de Lalito’.

Aunque con ese fallo quedó libre para lanzarse en 2015, finalmente no postuló su nombre y también por el viejo PIN lanzó como candidata a Amalia Gómez, quien aunque casi obtuvo los mismos votos que él en 2011 (la diferencia fue de 22 votos), se quemó.

“Con esto uno entiende que el trasfondo político es mayor al que se ve a simple vista y que hay varios intereses”, le dijo a La Silla una directiva del uribismo en Santander.

Pero si la figuración de Manrique no le cayó bien a un sector de ese partido dada la distancia política que hoy tiene con la derecha (sus inicios sí estuvieron en las toldas azules pero luego se apartó), hubo dos hechos más que terminaron de dispersar al uribismo.

Por un lado, en el Centro Democrático se filtró que Iván Aguilar, el excandidato a la Gobernación de ese partido que terminó dejándolos solos en la contienda de 2015 y que quiere volver a esas toldas para ser candidato a la Cámara en 2018, también estaba promoviendo la visita de Ramos. 

Si bien Aguilar es uribista, como lo contó La Silla, sus relaciones están rotas con las directivas del Centro Democrático y su figura es una de los menos apreciadas localmente.

Por otro lado, hubo otro nombre que se metió en el sonajero de los organizadores y que fue el que terminó generando más resistencia.

Cinco políticos que estuvieron el lunes con Ramos y una fuente de afuera a la que invitaron a los eventos, le contaron a La Silla que quien había organizado la visita fue Mauricio Niño Carrillo, empresario que maneja el emporio de los licores en Santander

“A mí me contactó (Juan Carlos) Manrique y me dijo que un señor de apellido Niño lo quería traer, como nunca estuve en la organización de ese evento al final no supe qué pasó”, dijo Fernando Marín, empresario que es afín al Partido Conservador y uno de los cacaos de Santander.

Otra fuente que conoció la convocatoria por dentro aseguró: “Mauricio Niño fue el que estuvo pendiente de los pormenores, él ayudó a financiar”. Las otras cuatro dieron una versión muy similar.

El nombre de Niño fue el que menos caló porque actualmente está alineado con el gobernador Didier Tavera, quien le nombró a su hermano en la gerencia del Hospital Universitario de Santander luego de haber recibido su apoyo en campaña, y eso, sumado a lo de Manrique, fue leído como una muestra de que hay otros sectores políticos que quieren cosechar en su territorio.

“Eso es prestarse para un circo. Dos personas de afuera y un disidente no son un buen síntoma… utilizaron la figura del doctor Ramos”, aseguró un uribista de los que se apartó de la visita.

Sin embargo, Niño y Ramos son amigos de vieja data y según una fuente que los conoce, su cercanía inició porque el primero es el que maneja la concesión de la Fábrica de Licores de Antioquia en Santander, por lo que en principio no sería raro que lo quisiera traer al departamento.

Aún así, tanto Niño como Esteban Ramos, el hijo de Luis Alfredo Ramos, negaron que él hubiera estado detrás de la organización.

“Fue Juan Carlos Manrique el que manifestó su intención de llevar a mi papá a Bucaramanga para que diera su conferencia, lo concretamos y eso fue todo”, le dijo a La Silla Ramos hijo. 

Manrique nos dio la misma versión y aseguró que la plata para el almuerzo en el Club Campestre, para el alquiler del auditorio en la Cámara de Comercio, y para todos los gastos en que incurrió salió del bolsillo de su grupo político.

Pero aún si Niño no tuvo nada que ver y solo estuvo Manrique detrás de la invitación, lo que quedó claro es que ni los sectores conservadores afines a Ramos, ni el Centro Democrático, partido al que llegaría el exgobernador de Antioquia como uno de sus presidenciables si la Corte Suprema de Justicia lo absuelve, fueron los anfitriones de su visita.  

Y es que aunque al almuerzo en el Campestre terminaron asistiendo ocho directivas del uribismo en Santander -Carlos Peña, el presidente del Centro Democrático en Santander, Bertha Beltrán, Severiano Cala, y Ana María Escandón, los dos diputados y algunos concejales y ediles-, no hubo quórum y de las 40 personas que calcularon, según le contó a La Silla una fuente que estuvo allá, solo llegaron 26.

“Desafortunadamente ese no era un escenario para el Centro Democrático en Santander... perdieron la oportunidad de invitar a empresarios nuevos que desean hacer parte de la unión. En vez de beneficiar al partido, lo que hicieron fue que la gente siga perdiendo su credibilidad en él”,  nos dijo una fuente de adentro del uribismo en Santander.

Por su parte, en la reunión con los azules que se realizó en El Frente, periódico conservador que es dirigido por Rafael Serrano -una de las directivas de los locales de esa colectividad-, asistieron el excandidato al Senado Raúl Cardozo y algunas bases de ese partido.

De cualquier manera el balance positivo queda para Ramos. Además de que se fogueó con la prensa local, se reencontró políticamente con algunos aliados y aún sin estar formalmente en la carrera presidencial se le adelantó a los precandidatos del Centro Democrático, quienes hasta el próximo mes llegarán a Santander a hacer los pinitos de la campaña.  
 

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