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Por Laura Ardila Arrieta · 12 de Septiembre de 2015

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La Caribe empieza a cerrar su serie del poder en la región con los súper poderosos de la tierra vallenata. En este especial, ya hemos contado el ranking de mandamases de Magdalena, La Guajira, Córdoba, Bolívar, Sucre y San Andrés.

Para armar este top consultamos a tres periodistas, dos congresistas, dos analistas, un político local y un funcionario del nivel nacional, y complementamos sus datos con reportería adicional.

Entre las curiosidades está la no inclusión de la familia Araújo, que hace varios años hubiese sido un infaltable en esta radiografía. ¿La razón? El aguacero de la parapolítica que la cubrió con condenas a sus miembros, los disminuyó al punto en que hoy según las encuestas su mayor apuesta en estas regionales no tiene mayor opción: Sergio Araújo, candidato a la Alcaldía de Valledupar del Centro Democrático. Aunque de todas maneras, Sergio es el máximo representante en el Cesar del uribismo, que fue aquí la segunda fuerza más votada a Senado.

Tampoco incluimos a las cabezas del Festival Vallenato que, aunque sigue siendo el evento más esperado en la región, ya no convoca a toda la élite del poder bogotano como en otras épocas.

 

El clan Gnecco

Bajo la batuta de la matrona Cielo Gnecco Cerchar, son el súper poder del Cesar. Tienen una de las fortunas más grandes de la región, control político en todo el departamento, excelentes relaciones con el presidente Juan Manuel Santos y una recién sellada alianza con el vicepresidente Germán Vargas Lleras con miras a estas regionales, para conservar parte en la Gobernación.

Como lo ha contado La Silla, en su lista de activos políticos está tener al gobernador Luis Alberto Monsalvo Gnecco (hijo de Cielo), al único senador cesarense (José Alfredo Gnecco), alianza con los cuatro representantes a la Cámara por el Cesar e influencia en 23 de 25 alcaldías. También, son los jefes de La U, el partido del Presidente, en esta zona.

Pero además de eso, juegan fuerte en las locales de octubre, por lo que se vislumbran vigentes por mucho más tiempo. Tienen al candidato a la Gobernación con más opciones (Franco Ovalle) en asocio con el vargasllerismo y se dan el lujo de acompañar tres de las candidaturas más fuertes por la Alcaldía de Valledupar. En tarima y en medio de aplausos Cielo Gnecco les ha levantado el brazo por separado a Andrés Fernández y a Jaime González. Mientras, Tuto Uhía ha declarado su respaldo a Franco Ovalle.

Su imperio se extiende hasta la vecina Guajira, en donde también hacen parte de la lista de súper poderosos. Los Gnecco, que tuvieron como cabeza a un hombre señalado de ser protagonista de la génesis del paramilitarismo en el Cesar, tienen sus orígenes en el sur guajiro. En la península han hecho presencia vía su parentesco y cercanía con el cuestionado exgobernador Kiko Gómez.

Allá también apuestan electoralmente con el candidato liberal a la Alcaldía de Riohacha Andris Salas.

 
Germán Vargas Lleras

Debido a las funciones que le delegó Santos II, el Vicepresidente es visto como el gran ejecutor del Gobierno Nacional en muchos departamentos, incluyendo parte del Cesar. En junio pasado, por ejemplo, presidió en Valledupar la firma de un contrato para hacer una autopista por 370 mil millones de pesos. En enero, había visitado la región para entregar cartas de subsidio de vivienda a 364 familias, inaugurar un colector de aguas residuales y abrir la llave del acueducto en el corregimiento de El Jabo.

Con él se entienden el Gobernador, los alcaldes y otros funcionarios para concretar obras.

Pero su poder entre los vallenatos va más allá. Vargas se convirtió en un jugador político clave en estas regionales allí al sellar una alianza con el polémico clan Gnecco, que escogió como su candidato a la Gobernación al mejor amigo del Vicepresidente en el Cesar: el exdiputado Franco Ovalle, avalado por La U.

Vargas juega también por la Alcaldía de Valledupar con el exconcejal Jaime González, quien va con aval de Cambio Radical y el apoyo del grupo del actual mandatario Fredys Socarrás. Aunque fue elegido por firmas, Socarrás se convirtió al vargasllerismo y hoy es uno de los activos políticos del partido del Vice.

 
Edgardo Maya Villazón

Cuatro de los consultados coincidieron en decir que es hoy uno de los personajes más respetados del Cesar. El exprocurador y actual contralor general es el cesarense con el cargo más alto en el Estado y tiene el poder de ser oído y tenido en cuenta en su departamento, especialmente por su amigo el alcalde Fredys Socarrás.

“Fredys lo escucha y lo busca, y también es oído por buena parte del resto de la clase política local”, nos dijo una de las fuentes de esta historia. “Más que sobre la Alcaldía, porque no tiene ninguna injerencia en la contratación, incide sobre el Alcalde”, detalló una persona cercana a Maya.

Dos políticos importantes de la región nos precisaron por su lado que esa incidencia en concreto tiene que ver con temas que el mandatario le consulta informalmente a su amigo el Contralor, cuya opinión tiene influencia. Sin estar al servicio de ningún grupo político y con talante de hombre prudente, Maya es buscado también por congresistas amigos como Eloy ‘Chichí’ Quintero y empresarios locales.

 
Alfredo 'Ape' Cuello

Luego de dos periodos en la Cámara y de quemarse al Senado en 2010, regresó al Congreso el año pasado para convertirse en un gran poder emergente en el Cesar.

Primero, se convirtió en el jefe único del Partido Conservador allí -la cuarta fuerza más votada, por encima de los liberales-. Tanto, que consiguió que la colectividad coavalara a Tuto Uhía a la Alcaldía, por encima de los deseos de la excandidata presidencial de los godos Martha Lucía Ramírez, quien hubiese preferido un candidato propio.  

Precisamente, es la aspiración de Uhía la que evidencia más el poder de Ape, su padrino. Uhía encabeza las encuestas y con la ayuda del Representante azul logró armar una campaña que ha dado muestras de gran fortaleza económica con amplia publicidad en las calles y ruido de ríos de plata en los barrios.

Además de ser visto como el ‘dueño’ de la candidatura de Tuto, Alfredo ‘Ape’ Cuello Baute lleva amigos aspirantes en varios municipios y en general tiene el vuelo de un político sin jefe. Eso mientras que los otros tres representantes del Cesar se deben más a grupos.

Nieto e hijo de congresista, su apellido es un superviviente de la clase política de los 60 en el Cesar y eso hace que la lista de amigos que le deben favores sea larga. Una fuente conocedora nos dijo, en ese sentido, que en términos de burocracia Ape cuenta hasta con pensionados y jubilados.

Su hermano es el exsupernotariado Manuel Cuello Baute, nacionalmente conocido por haber sido condenado en el escándalo de la asignación irregular de notarías en el gobierno de Álvaro Uribe.

 
Fredys Socarrás

Tiene el poder obvio de la Alcaldía y de que su grupo cuente con un candidato con posibilidades de sucederlo, a pesar de que su imagen es una de las peores entre los mandatarios del país, como lo señala un sondeo del mes pasado del Centro Nacional de Consultoría y CM&.

En términos electorales, lo fortaleció su alianza con el vargasllerismo y sus buenas relaciones con el Vicepresidente, tanto que junto al empresario Alfonso ‘Poncho’ Mattos le ganó el pulso por el aval de Cambio Radical a la Alcaldía al representante de ese partido Eloy ‘Chichí’ Quintero. Como lo contó La Silla, Chichí se oponía a que el aspirante fuera el exconcejal Jaime González, ungido por la unión Socarrás-Mattos, quien efectivamente fue el que recibió el aval.

 
Benjamín Calderón y Carlos de la Peña 

Son socios de Apuestas Unidas, la empresa que tiene la concesión del chance en el Cesar hasta 2016. Su poder es el de manejar un millonario negocio que genera empleo y con el cual han alcanzado juego en la política, como para hoy ser aliados de los Gnecco, contar con una curul en la Cámara y poner candidatos en algunos municipios.

En cabeza de Calderón -el más conocido de los socios de Apuestas Unidas- respaldaron a los Gnecco hace cuatro años para llegar a la Gobernación y hoy apoyan la candidatura de su carta: el exdiputado Franco Ovalle. De ganar, Ovalle tendrá todo que ver en la entrega del negocio del chance, pues la concesión se acaba el año entrante.

El año pasado, también en unión con los Gnecco, impulsaron la reelección del representante a la Cámara Fernando de la Peña. Aunque el congresista siempre ha negado tener relaciones directas con el chance, todo el Cesar sabe que es allegado y tiene en esa empresa a su familiar Carlos de la Peña.

Su relación con el clan Gnecco es tan estrecha, que -como lo contó La Silla- están en el grupo de aliados que fueron consultados por ese grupo para definir sus cartas en estas elecciones locales.

Según dos congresistas y dos periodistas conocedores de la movida política en el Cesar, su fuerza está en que aportan plata a las campañas.

Además, Apuestas Unidas genera 140 empleos directos y 1.200 indirectos en el departamento.

 
Las bacrim

Como lo han evidenciado registros de prensa, detalles dados por la Policía y alertas de la Defensoría del Pueblo, además del abierto tráfico de gasolina ilegal que se ve por varias de las vías del departamento; en el Cesar hay presencia de bandas criminales con el poder de controlar algunos caminos, de extorsionar y de generar miedo.

Su principal motor son los estimados 10 millones de galones ilegales que corren todos los meses por algunas carreteras principales y el tráfico de drogas, tanto en el Cesar como en La Guajira. Los capos que controlan el negocio tienen además el poder de decidir sobre la vida y la economía de todo aquel que hace parte de su red delincuencial.

 
Los Quintero

Reconocida familia cesarense, los Quintero tienen el poder de ser los dueños de una tradicional empresa minera nacida en Valledupar, que por 20 años se dedicó al aprovechamiento del carbón en la mina La Victoria del municipio de La Jagua de Ibirico, y desde 2007 se amplió a Boyacá en asocio con terceros. Desde ahí, han sido unos generadores de empleo con gran fortaleza económica. Pero además, tienen parte en dos de los medios más conocidos del departamento: la emisora Maravilla Stereo (que tiene como otro de sus dueños a Nelson Gnecco) y el diario El Pilón. También, de esta familia es el representante a la Cámara por Cambio Radical, Eloy ‘Chichí’ Quintero.

 
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Los empresarios 

Jalonan económicamente al departamento, general empleo y sus opiniones son escuchadas por los políticos. Cinco de las ocho fuentes que consultamos para esta historia coincidieron en los nombres y el poder de estos empresarios: Carlos Murgas (dueño de la palmera Las Flores, que tiene más de cinco mil hectáreas de producción), el ganadero e inversionista Miguel Villazón, Ricardo Gutiérrez (cabeza de Marautos, líder en el sector automotriz local), el constructor William Fuentes y la familia Morelli (socia de Carboandes).

“Algunos son participantes activos en política aprobando o desaprobando candidatos económicamente y con votos”, nos dijo el alto funcionario del nivel nacional que consultamos para hacer este top. Un congresista, por su parte, los definió a todos como “personas escuchadas y consultadas por buena parte de la dirigencia”.

 
Andrés Alfredo Molina Araújo

Mientras su otrora poderosa familia (los Araújo) no logra reencaucharse vía Sergio Araújo, el abogado Andrés Alfredo Molina Araújo (primo de Sergio), quien no tiene nada que ver con política, ha logrado convertirse en uno de los periodistas más influyentes de la región. Lo ha hecho desde la dirección de Radio Guatapurí, la emisora más antigua y escuchada del Cesar, con más del 50 por ciento de la sintonía del departamento.

“Lo que no dice Radio Guatapurí no existe”, le dijo a La Silla un congresista. La incidencia de este medio, en el que era socia mayoritaria la asesinada exministra Consuelo Araújo (madre de Andrés Alfredo), se siente especialmente desde su mesa de análisis político en la que periodistas y opinadores debaten y comentan desde orillas distintas.

“Que le den a uno palo en cualquier medio duele, pero desde la emisora más escuchada duele un poquito más”, nos comentó por aparte un político local.

Molina la dirige desde hace cinco años y, en contra de lo que había sido tradición, le apostó a incluir analistas de temas nacionales y de economía lo que proyecta una imagen de emisora más moderna y menos parroquiana. “Es lo mejor que se está haciendo en radio aquí, otras emisoras tienen orientaciones políticas muy marcadas. Esta, sin ser del todo neutral, le ha dado mucho espacio a las diferentes opiniones”, nos dijo un analista de Valledupar.   

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