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Por Andrés Bermúdez Liévano · 24 de Febrero de 2014

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El presidente Santos volvió a inaugurar un congreso minero este año y le pidió ganarse confianza de las comunidades locales. Foto: Andrés Piscov - Presidencia

Hasta hace un año, lo que desvelaba a los grandes empresarios mineros era que el presidente Juan Manuel Santos les pusiera reglas de juego claras y que volviera a defender a su industria.

Las cosas han cambiado bastante desde entonces. Tras un tenso 2013, la minería está en “modo de supervivencia” -en palabras de un alto ejecutivo del sector- y haciendo una profunda autocrítica sobre cómo mejorar las relaciones con las comunidades locales en las zonas donde opera o donde aspira hacerlo. Lo que se llama en el sector conseguir la “licencia social”.

Esa preocupación se veía en las caras de muchas de las personas que se reunieron el jueves y viernes pasado en el el Hotel Hilton de Cartagena para la tercera cumbre anual minera. En el sector saben, al final de un año lleno de movilizaciones sociales, al terminar un año en el que varias empresas cometieron errores que las pusieron en primera página y en que el sentimiento antiminero se coló hasta en el debate electoral, que su futuro depende de si se ganan y logran mantener una licencia social.

Se los advirtió el Ministro de Minas Amylkar Acosta hace un mes, cuando les dijo que “si no tienen la licencia social los proyectos se tornan inviables”.

Y se los reiteró Santos al inaugurar la Cumbre de la Minería de Gran Escala en el Hotel Hilton. “Hay que reconocer que por diversas circunstancias nos hemos dejado ganar espacios por los que no creen en la minería. Nuestra misión hoy es recuperar ese espacio que hemos perdido (...) Ustedes deben ganarse la confianza de las comunidades en donde operan”, les dijo el presidente, que hace un año había decidido no asistir a ese mismo evento. 

Las lecciones de un año negro

El tema del congreso anual del Sector de Minería a Gran Escala, que lidera Claudia Jiménez, fue como mejorar relaciones con las comunidades.
El Ministro de Minas Amylkar Acosta ha venido insistiendo en sus discursos desde hace un mes en la importancia de la licencia social.

2013 fue una prueba dura para la minería y el sector está comenzando a digerir las lecciones que le dejó.

Primero, porque las cuentas del negocio ya no son tan alegres. El súperciclo de los precios altos terminó con el frenazo económico de China y la crisis europea, dejando una caída del 40 por ciento en el precio del carbón en tres años y del 45 por ciento para el níquel. El del oro venía mejor, pero se desplomó un 30 por ciento en apenas año y medio.

En ese tiempo no ha arrancado ningún proyecto minero nuevo. Y Estados Unidos, que era uno de los clientes tradicionales del carbón colombiano, desarrolló la tecnología para sacar el shale gas -una fuente alternativa de combustible que se encuentra en las rocas de esquisto- y ahora le está compitiendo a Colombia en el mercado europeo.

Eso hace que las perspectivas para el sector ya no sean tan buenas. Si hace cuatro años aportaba la cuarta parte de las exportaciones del país, al cerrar el 2013 no llegaba al 17 por ciento. De ser el 2,3 por ciento del PIB hace dos años, ahora raspa el 2 por ciento.

Pero, sobre todo, porque el sector copó titulares de prensa, usualmente por razones negativas. Drummond fue el centro de todas las miradas, tras una huelga de casi dos meses y un derrame no reportado de carbón que terminó acarreándole una sanción de 6.965 millones de pesos. Y en este momento tiene paradas sus exportaciones tras haber incumplido el plazo que le fue fijado hace seis años para tener listo su puerto de cargue directo.

Anglogold Ashanti vio cómo su conflicto con las comunidades locales en Piedras, Tolima, escaló hasta el punto que el municipio tolimense convocó una consulta popular que le dio un resonante 'no' a la minería. Todo para frenar los posibles planes de la minera sudafricana de instalar una planta de procesamiento del oro que extraiga de las montañas de La Colosa, en Cajamarca, y que en el pueblo arrocero temen puede afectar sus abundantes acuíferos.

“Hoy nuestra mayor dificultad está en cómo nos relacionamos con las comunidades”, admite Claudia Jiménez, cabeza del Sector de la Minería a Gran Escala (Sgme), el gremio que reúne a las 13 mayores mineras en el país.

Tan claro lo tienen los mineros que el tema central de su cumbre en Cartagena fue precisamente ese: cómo mantener la licencia social, en un momento en que la minería goza de una imagen negativa entre la opinión pública y que muchas de sus empresas se han echado a muchas comunidades en contra.

“Basta con que uno haga las cosas mal, para que perdamos todos”. “No estamos sabiendo comunicar bien lo que hacemos”. “Se puso de moda odiarnos” “Nadie sale a defendernos porque es más rentable en elecciones atacarnos”. Estas son algunas de las frases que se oían en el congreso minero, tanto en la tarima como en las conversaciones de corredor.

Drummond y Anglogold no han sido las únicas en tener dificultades. Los proyectos de Eco Oro y Leyhat siguen en vilo hasta que no salga la delimitación del páramo de Santurbán, aplazado durante varios meses. CCX y AUX tienen su suerte atada a la de su dueño brasilero Eike Batista, que hasta hace poco era multimillonario y que protagonizó una de las más aparatosas caídas financieras de la década.

Y para rematar, hace apenas tres semanas se supo que Cosigo Resources -que, a diferencia de las demás, no pertenece al gremio minero más importante- estaría detrás de la estrategia legal de una comunidad indígena que buscaba tumbar el parque amazónico Yaigojé-Apaporis, donde la minera canadiense tiene un título que no podía explotar mientras la zona siga siendo un parque nacional.

“El tema de las comunidades subió en importancia en la agenda. Lo más preocupante es que se está creando una matriz de opinión perversa y el sector está quedando como si fuera malo para el país, cuando es todo lo contrario”, le dijo a La Silla un alto ejecutivo del sector, quien pidió -como las demás personas consultadas para esta nota- no revelar su nombre por estar hablando a título personal.

La misión local de la minería
La mayoría de empresas que pertenecen al mayor gremio minero, cuya junta directiva preside Ricardo Gaviria de Cerro Matoso, son conscientes de que su mayor reto está alrededor de las minas.
La consulta popular en la que los habitantes de Piedras le dijeron 'no' a la minería -y a Anglogold- es una de las movilizaciones sociales que más preocupa tanto al gremio minero como al Gobierno.

Esta realidad ha cambiado el discurso de los mineros. Si en los últimos dos años su reclamo más grande era la falta de una política clara para el sector y la falta de coordinación entre las jóvenes instituciones mineras y ambientales del Gobierno, hoy saben que sus desafíos más grandes están a nivel local.

Son más conscientes de que las comunidades están mucho más empoderadas que antes y que la mezcla entre sus temores -sin importar si son genuinos o infundados- y la capacidad de convocatoria de las redes sociales puede ser un cóctel molotov. Saben que seguir manteniendo un perfil bajo o mostrarse arrogantes con las comunidades, como muchos admiten en voz baja solía suceder, se les puede devolver como un bumerán. Que la reforma a las regalías, que redujo la inversión que se queda en las regiones productoras, hace más difícil de “vender” allí su actividad. Y que ya no pueden arrancar de ceros con muchas comunidades.

“Hay empresas que lo tienen claro desde hace rato, pero hay otras que están reaccionando ahora que sintieron el batazo. A veces se necesita un golpe para que todos entiendan y se replanteen la manera de trabajar”, dice otra persona con dos décadas de experiencia en minería.

Muchos reconocen, ya de manera abierta, que el escándalo de Drummond le causó mucho daño al sector. Y por primera vez, aunque siempre en voz baja, se muestran molestos de que compañías más responsables tengan que asumir los platos rotos de otros. Incluso entre algunos creen que la sanción por el derrame del carbón no fue tan alta. “No está bien que paguen justos por pecadores”, dice un alto ejecutivo.

Exactamente las mismas palabras que usó Santos en su discurso, en el que hizo énfasis en la minería criminal pero en el que también dejó claro que para el Gobierno los problemas que tuvo con la segunda mayor carbonífera del país durante el año son inaceptables.

Tras volverse tan socialmente sensible, tan polarizadora e incluso tan rentable como saco de boxeo en época electoral, la minería terminó -como contó La Silla- por perder el poco peso político que le quedaba. Ya se ven lejanos los tiempos en que Santos decía que “nunca antes en la historia contemporánea del país la minería se perfilaba como un instrumento tan importante del desarrollo”, sus palabras al abrir el Congreso de Minería, Petróleo y Energía hace dos años.

Sin embargo, puede que Santos esté reconsiderando su abandono del sector. Solo la posibilidad de un 'efecto Piedras', que vea brotar consultas populares en todo el país para anticipársele al sector extractivo (como ya sucedió en Tauramena, en plena región petrolera del Casanare), tiene muy preocupado al Gobierno.

Su regreso al congreso minero, con un tono conciliador, fue bien recibido. No sólo porque la industria siente que necesita el espaldarazo del Presidente, sino porque los recursos que deja la minería -y que se redujeron el año pasado- son claves para invertir en áreas como infraestructura, ciencia, tecnología y para financiar la paz. Solo con el 'affaire Drummond', al bolsillo del Estado dejan de llegarle 3.400 millones de pesos diarios.

Es decir, el desacelere minero ya se ha traducido en vacas más flacas que ya está sintiendo el Ministerio de Hacienda. No en vano, Mauricio Cárdenas fue uno de cuatro ministros de Santos que asistieron al Congreso, junto con Amylkar Acosta, Aurelio Iragorri y Luz Helena Sarmiento. Casi todos también hicieron un 'mea culpa', desde sus sectores, por la falta de coordinación interinstitucional que todavía existe en temas a los que están dándole prioridad como las licencias ambientales o la consulta previa.

De ahí que Santos anunciara que pronto habrá un Conpes para el sector minero, respondiendo a la crítica frecuente de que la política minera ha sido más de planes de choque que de mediano y largo plazo. Los gremios están presionando desde ya para que el Conpes vea la luz este año, ya que desde hace dos años el Gobierno se los prometió y hasta ahora no les ha cumplido.

Los mineros quieren que juegue un papel más activo, ya que algunos conflictos -como el de Piedras- escalaron por la ausencia del Gobierno. “El rol del Estado no debe ser de árbitro, sino de acompañante. Eso es fundamental para que la relación entre los movimientos sociales y la minería no sea de opuestos y de conflictos”, dice Claudia Jiménez.

Aunque la necesidad de llevársela bien con la gente alrededor de sus minas no es ninguna receta novedosa, las mineras saben que esa misión cobró un significado nuevo el año pasado.

“Esto es como un matrimonio. De hecho, dura más que la mayoría de los matrimonios, porque una buena mina es a treinta, cuarenta y hasta cincuenta años. Es un sine qua non tener buenas relaciones”, le dijo a La Silla una persona que lleva más de dos décadas en el sector.

Comentarios (24)

Andrés Bermúdez Liévano

24 de Febrero

507 Seguidores

Ese presunto reparto no ha sido examinado en detalle javciv. Seguro que sí ha...+ ver más

Ese presunto reparto no ha sido examinado en detalle javciv. Seguro que sí hay "mermelada", pero nosotros consideramos que se necesita un análisis juicioso antes de poder llegar a esas conclusiones.

CCDC

24 de Febrero

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Claro, hay para todos. Los mineros ya sabrán que la semana entrante el discur...+ ver más

Claro, hay para todos. Los mineros ya sabrán que la semana entrante el discurso será otro.

Re-Indignado

24 de Febrero

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“El rol del Estado no debe ser de árbitro, sino de acompañante", qué cini...+ ver más

“El rol del Estado no debe ser de árbitro, sino de acompañante", qué cinismo el de Claudia Jiménez, quien preferiría que el Estado fuera un convidado de piedra.

Prada

24 de Febrero

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Lo que se ve venir, por lo que se puede leer entre líneas, es una gran ofensi...+ ver más

Lo que se ve venir, por lo que se puede leer entre líneas, es una gran ofensiva de relaciones públicas: cuñas en radio (como Pacific Rubiales), cuñas en TV (como las de Cerrejón), enormes vallas publicitarias en las entradas de los miserables pueblos mineros, verbenas pagadas por los "dueños" de las minas o de los pozos, con tamal lechona y abundante trago.

Los políticos tienen mucho que enseñarle a los mineros sobre cómo neutralizar las ambiciones sociales. Ellos sí que saben de "cohesión social" y cómo funciona. Saben que el descontento puede ser llevadero mientras pueden "convencer" o "persuadir" a las comunidades de que son sus benefactores y de que se sacrifican por ellos.

El lobby ya no será solo ante las instancias decisorias sino ante la comunidad. Y después podrán funcionar sin preocuparse más por la "licencia social", como lo hacen banqueros y prestadores privados de servicios públicos, donde ya se ha dado el paso de estado árbitro a acompañante (de los poderosos).

ESTHER MARTINEZ GARCIA

24 de Febrero

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Esta nota hubiese sido realizada por el departamento de comunicaciones y relac...+ ver más

Esta nota hubiese sido realizada por el departamento de comunicaciones y relaciones de los industriales de la minería, dificilmente les hubiese quedado mejor.

Andrés Bermúdez Liévano

24 de Febrero

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Hola Sonia. ¿Por qué te parece? ¿De verdad crees que decir que los min...+ ver más

Hola Sonia. ¿Por qué te parece? ¿De verdad crees que decir que los mineros se dieron cuenta que así como van con las comunidades no van para ningún lado es hecho a la medida de ellos? ¿De verdad te parece que recapitular como la minería está perdiendo su licencia social es hacerles juego? Cuéntanos para entender mejor tu postura.

Prada

24 de Febrero

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¿Es algo así como atacar al mensajero?

¿Es algo así como atacar al mensajero?

ESTHER MARTINEZ GARCIA

24 de Febrero

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Señor Bermúdez, empezando por el maanejo del lenguaje, tildar de "mineros" a...+ ver más

Señor Bermúdez, empezando por el maanejo del lenguaje, tildar de "mineros" a quienes son INDUSTRIALES DE LA MINERIA, algo va. ¿Contrición? ¡¡¡por favor!!! la misión de la industria de la mineria es producir utilidades y GRANDES CANTIDADES para sus accionistas, de lo contrario se dedicarian a obras de beneficencia, lo que no se debe hacer es caer seducidos por sus palabras, como las del marido cuando golpea a su esposa y promete no volverlo a hacer y que en adelante serà el marido perfecto. En el entretanto, señor Bermúdez, esta infomación es una buena manera de que los industriales comiencen a cambiar su piel de lobo, por una de oveja

Andrés Bermúdez Liévano

24 de Febrero

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Entiendo tu punto. Y aunque estén bucsando mejorar su imagen pública, es un ...+ ver más

Entiendo tu punto. Y aunque estén bucsando mejorar su imagen pública, es un cambio políticamente significativo que estén entendiendo el impacto de las movilizaciones sociales y el empoderamiento de las comunidades.

DIDUNDI

24 de Febrero

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Cierto Sonia, el estado corrupto que tenemos no admite presunción de inocenci...+ ver más

Cierto Sonia, el estado corrupto que tenemos no admite presunción de inocencia, más fácil es pensar mal para acertar, es el país que tenemos y solo es cuestión de tiempos para que aparezcan los torcidos aquí, allá o donde sea.

ABL creo que Sonia se refiere a dejar la sensación que ha sido un acto deliberado de los mineros, porque de un día para otro se volvieron hermanitas de la caridad, algo totalmente falso; aquí hay un riesgo inminente a perder unos derechos porque al parecer el gobierno se puso –amarró los pantalones igualmente presionado por unos Tales paros,que también lo pusieron en jaque.

Sencillamente se están dando cuenta que cada vez el país es menos el mismo de ayer, y les TOCO actuar.

DIDUNDI

24 de Febrero

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Titular demasiado benévolo para un sector de empresarios a los q jamás les h...+ ver más

Titular demasiado benévolo para un sector de empresarios a los q jamás les ha interesado el entorno social de las regiones explotadas. Esto no es un acto de contrición, aquí no hay arrepentimiento de nada, a lo mucho un sentimiento de vergüenza y hasta zozobra de pensar q el negocio se venga a pique, y aunque el país igualmente perdería, son las regiones afectadas las q realmente terminan siendo las sacrificadas ante un estado olvidadizo, indolente y excesivamente pasivo con estos empresarios.

Lo q llama ABL acto de constricción, no es más q la actitud obligada, la q a regañadientes toca aceptar. El estado es quien pone las reglas y condiciones y quien tiene los mecanismos de control para hacer cumplirlas; es su mal actuar por diferentes motivos-decidía, corrupción, malos dirigentes, intereses personales y en fin cualquier calificativo que denigre de estos personajes- el que ha permitido tanto abuso-atropello.

Se puso el estado los pantalones, o fueron las comunidades?.

Prada

24 de Febrero

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Un acto de contrición lo hace cualquiera, y si es bajo presión pues no tiene...+ ver más

Un acto de contrición lo hace cualquiera, y si es bajo presión pues no tiene mucho mérito y, por lo general, no conduce a un cambio de comportamiento. ("Te lo juro, mi amor, que no lo vuelvo a hacer", dice a cada tanto el marido pillado en malos pasos).

Lo que todos quisiéramos ver es el propósito de enmienda, seguido de la enmienda. Pero una real, no una que se quede en relaciones públicas, poses y eslóganes.

Sin duda, siempre son las comunidades las que primero se ponen los pantalones en el puesto. El estado (el gobierno) simplemente reacciona, cuando siempre ha estado en el "dejar hacer, dejar pasar".

trenodio

24 de Febrero

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Muy de acuerdo Nuevo. Y el artículo deja la impresión de que las diferencias...+ ver más

Muy de acuerdo Nuevo. Y el artículo deja la impresión de que las diferencias entre industriales mineros y comunidades son un asunto de relaciones públicas porque no investiga si estos industriales están haciendo esfuerzos efectivos para garantizar que sus actividades no van a depredar los recursos que las comunidades consideran prioritarios. Muy posiblemente no están haciendo nada en este sentido, y eso debería ser dicho porque los perjuicios de la minería empiezan no simplemente cuando deforestan, perforan y drenan, sino cuando dividen a las comunidades sobornando a sus dirigentes para "legitimar" su explotación.

Andrés Bermúdez Liévano

24 de Febrero

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Creo que hay un poco de todo: las comunidades están empoderadas y el Gob...+ ver más

Creo que hay un poco de todo: las comunidades están empoderadas y el Gobierno ha estado creando una nueva institucionalidad (que está todavía en pañales pero que es más que la que había). Y sí, las mineras están asustadas (no es arrepentimiento) de que no tienen apoyo para sus proyectos a nivel local, cosa que puede terminar perjudicándolas mucho más de lo que jamás anticiparon.

Es titular es metafórico: fíjate que el análisis habla de cómo están entendiendo -a las patadas- que a las patadas no se puede.

trenodio

24 de Febrero

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El problema con el artículo, me parece, es que sólo da voz a los industriale...+ ver más

El problema con el artículo, me parece, es que sólo da voz a los industriales de la minería y deja muy al lado el asunto de las causas del disgusto con sus actividades. Así, sólo muestra el problema con las comunidades locales como un asunto de sociabilidad, de "marketing", y de negociación de dádivas, y omite por completo el problema real de la depredación de recursos y de la sostenibilidad económica y social que la minería pone en riesgo. Deja la sensación de que las comunidades se oponen a la minería simplemente porque sí, porque no les ofrecen suficiente compensación, o porque son incapaces de ver los supuestos beneficios que las mineras traerían. Lo que le falta al artículo es responder a la pregunta ¿Qué están haciendo los industriales mineros para demostrar que los perjuicios ecológicos y sociales de sus actividades van a ser controlados y cuál es el plan para minimizarlos y superarlos?

ESTHER MARTINEZ GARCIA

25 de Febrero

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Deberia hacerlo, de pronto comienza a pensar con el cerebro y no con los pies

Deberia hacerlo, de pronto comienza a pensar con el cerebro y no con los pies

ludo

24 de Febrero

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¿Fui yo el único que sintió cierto 'tufo' en este artículo como ...+ ver más

¿Fui yo el único que sintió cierto 'tufo' en este artículo como "Pobres grandes mineros, ayudémosles a limpiar la mala imagen que tienen" y por parte de La Silla Vacía?

Me preocupé.

Andrés Bermúdez Liévano

24 de Febrero

507 Seguidores

Hola Ludo. No tiene tal tufillo. Estamos mostrando cómo las mineras...+ ver más

Hola Ludo. No tiene tal tufillo. Estamos mostrando cómo las mineras están asustadas de que no tienen apoyo para sus proyectos a nivel local, cosa que puede terminar perjudicándolas mucho más de lo que jamás anticiparon. Están entendiendo -a las patadas- que a las patadas no se puede.

Sanim

25 de Febrero

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También noto un "tufo" en la silla, que la política minera se sigue negocian...+ ver más

También noto un "tufo" en la silla, que la política minera se sigue negociando entre gobierno y empresas globales, la marginalidad de las condiciones sociales son daño moral. Para el combo negociador el reclamo público se neutraliza mandándolos a las ciudades.

Martina Avenda?o

26 de Febrero

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Mientras en Colombia decimos no a la minería en toda América otros aprovecha...+ ver más

Mientras en Colombia decimos no a la minería en toda América otros aprovechan y se preparan como el caso de Bolivia, Ecuador, Guatemala, Nicaragua y Panamá. Todos los paises mencionados anteriormente no escatiman esfuerzos en desarrollar inversión minera porque saben que traerá beneficios para el país

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