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Por Jineth Prieto · 29 de Diciembre de 2015

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En Santander el pulso de poderes se vio en todo su fulgor este año, no solo por la temporada electoral, sino también porque con la culminación de los periodos en varios cargos del Estado muchos actores políticos le 'midieron el aceite' a su capacidad de influir y de jugarse una estadia más larga en la cúpula de los mandamases regionales.

A muchos no les salió bien su apuesta y terminaron desinflados este 2015. Estos son algunos.

Hugo Aguilar Naranjo

Aunque en mayo de este año el parapolítico Hugo Aguilar fue dejado en libertad condicional tras cumplir una porción de la pena a la que fue condenado por la Corte Suprema de Justicia,  y hasta fue recibido con una misa al frente de la Gobernación de Santander a la que asistieron cerca de 8 mil personas y en la que aprovechó para anunciar que estaría activo en las elecciones regionales del 25 de octubre, terminó el año perdiendo casi todas sus apuestas.

Aguilar utilizó a ´Santander en serio’, su plataforma política, para lanzar a Carlos Fernando Sánchez, como candidato por firmas, quien pese a su abultada inversión en propaganda, perdió y a la postre quedó de último en la contienda.

La derrota fue estruendosa para Aguilar. Su candidato, incluso, quedó por debajo del que su hijo estaba apoyando tras bambalinas, en momentos en los que estaban librando un pulso por el poder en Santander.

También perdió la mayoría de sus apuestas para los otros cargos que se jugaron en esas elecciones.

Pese a que puso a jugar varias fichas en la ASI y el Centro Democrático, con el primer partido salió completamente derrotado y con el segundo obtuvo dos curules en la Asamblea (esto último es una de las pocas victorias que se anotó).

En las alcaldías, solo se quedó, como lo contó La Silla con cuatro de las 87: San Vicente, Ríonegro, Santa Helena del Opón y San Gil.

Lina Barrera

La representante a la Cámara conservadora arrancó pisando fuerte en Floridablanca con su apuesta a la alcaldía de ese municipio, Édgar Higinio Villabona.

No solo logró que el liberalismo renunciara a la posibilidad de continuar con el poder allí, que había ganado en las elecciones atípicas de 2013 convocadas tras la pérdida de investidura de Néstor Díaz, y se uniera a su candidato, sino que aglutinó a los partidos más fuertes en torno a ese nombre.

Sin embargo, la realidad electoral la dejó sin la alcaldía del segundo municipio más grande del área metropolitana, considerada un tradicional fortín conservador.

La derrota de Barrera, además, la dejó con un partido fraccionado, debido a que el conservatismo  en Floridablanca llegó a las urnas dividido y una facción apoyó la aspiración de Héctor Mantilla, quien con 21 años, le arrebató el poder en Floridablanca, y le sacó ventaja a su candidato de poco más de tres mil votos.

Johana Chaves

La representante a la Cámara por el Centro Democrático, Johana Chaves, quien fue ‘el palo’ de las elecciones legislativas de 2014, en septiembre de 2015 perdió la curul en el Congreso luego de que el Consejo de Estado decretara la nulidad de su elección, por doble militancia.

Esa decisión, aunque no la saca del juego electoral, le representó una pérdida de capital político a la iglesia Misión Carismática Internacional, de la que el papá de Chaves es líder y que fue la que la impulsó en la campaña.

Magda Milena Amado

Aunque cuando inició su periodo en la Contraloría de Bucaramanga, Magda Amado fue denominada la ‘mujer de hierro’ porque le metió mano a las irregularidades que se habían presentado en la contratación de la Secretaría de Desarrollo Social en la administración de Héctor Moreno Galvis, los resultados que presentó a finales de noviembre sobre su gestión se limitaron a 15 fallos de responsabilidad fiscal por valor de $2.261 millones.

En el 2015 Amado además enfrentó cuestionamientos por no adelantar procesos que terminaron en manos de la Fiscalía, ente de control que sí determinó que se habían perdido recursos, por lo que la Auditoría General de la República ahora la está indagando.

Este año la Contralora también enfrentó un escándalo porque aumentó en 1.800 millones de pesos los recursos al ente de control que dirigía, sin autorización previa de la Comisión de Presupuesto del Concejo. Cuando se desató la controversia le pidieron las autorizaciones; sin embargo, jamás llegaron.

La desfortuna de Gaona en 2015 llegó hasta la designación de la nueva dirección de la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb. Aunque su nombre inició en la ‘puja’ con fuerza, el día de la elección no obtuvo votos.

Ludwing Arley Anaya

El director saliente de la Cdmb, Ludwing Arley Anaya, inició el año dirigiendo la CAR con más recursos en Santander, con el apoyo de Hugo Aguilar y lo terminó sin lo uno ni lo otro.

Aunque Anaya presentó su nombre para reelegirse como director de la Cdmb las movidas políticas de otros sectores le ganaron la puja y lo dejaron sin ningún cargo en el sector público.

La derrota de Anaya se magnificó porque quien le ganó el pulso fue una ficha del representante a la Cámara, Fredy Anaya, a quien denunció porque las empresas de él y de su familia tenían cooptada la contratación de la Empresa de Alcantarillado de Santander, Empas, de propiedad en un 99% de la Cdmb.  

En ese pulso político el director saliente de la Cdmb también terminó perdiendo el respaldo hasta del mismo Hugo Aguilar, quien fue determinante en su nombramiento hace tres años y medio, y quien en esta ocasión se apartó de las intenciones reeleccionistas de Anaya y prefirió jugársela con otras fichas, pese a que en las elecciones regionales, aunque no de frente, Anaya lo acompañó.

Este año Arley Anaya también se enfrentó a los entes de control y en un fallo de primera instancia fue sancionado por haber desvinculado al gerente de Empas mientras estaba en vigencia la ley de garantías electorales que entró a regir para las elecciones de 2014. Ese fallo fue apelado y aún no se conoce la decisión definitiva.

Carlos Ibáñez

Aunque Carlos Ibáñez, desde que anunció su aspiración a la Alcaldía de Bucaramanga, se daba como ganador de las elecciones y de hecho optó por no presentarse en ninguno de los debates que se adelantaron en la ciudad, los resultados lo dejaron como el principal desinflado de la ciudad este año.

En una carta que hizo pública pocos días después de su derrota, que le implicó al liberalismo perder su principal bastión político en Santander, el mismo Ibáñez habló de su derrota asegurando que había llegado a un partido fraccionado desde 2014 por las elecciones al Congreso.

En ese mismo documento, les reprochó a los concejales liberales la holgada votación que obtuvieron -les permitió aumentar sus curules en Bucaramanga de siete a diez- y que no se vio reflejada en sus resultados.

Honorio Galvis

En 2014 y en buena parte de 2015, Honorio Galvis se perfilaba como quien sería el candidato liberal a la Alcaldía de Bucaramanga.  Sin embargo, los enfrentamientos internos en su partido, liderados por la línea de Jaime Durán y de Édgar Gómez, lo sacaron de la baraja.

En su lugar, le propusieron liderar una lista cerrada a la Asamblea de Santander, lo que de entrada le significó pasar de ser Senador de la República a tener como su máxima expectativa convertirse en diputado.

Tal y como fue planteada al interior del liberalismo, la lista buscaba ocupar al menos siete de las 16 curules, una más de las que había logrado en 2011; no obstante, solo pasaron dos de los candidatos la cifra repartidora.

Muchos al interior de ese partido le achacaron a Galvis los resultados, y lo señalaron de haber perdido su ‘cuarto de hora’ como cacique liberal en Santander.

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