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Por Juan Esteban Lewin · 28 de Noviembre de 2011

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Desde que el presidente Juan Manuel Santos presentó su reforma del Estado a principios de este mes, en los medios se ha dicho que es histórica, que va a mejorar la eficiencia del Estado, que tecnificará la administración. La Silla Vacía revisó más de 100 decretos que desarrollan esta reforma y estas son sus conclusiones frente a estos mitos:

 

 

 

Es una reforma histórica: FALSO

La revista Semana y El Tiempo calificaron la reforma de histórica. Y es cierto que la reforma abordó varios sectores de la administración y en ese sentido tuvo una visión amplia. Pero no buscó crear un nuevo concepto de Estado, ni cambiar de forma trascendental la lógica con la que opera. Es una reforma importante, pero no histórica, porque la gran mayoría de los cambios son puntuales y no obedecen a una nueva visión del Estado.

En el siglo XX hubo tres grandes reformas del Estado: la de López Pumarejo de 1936, la de Carlos Lleras de 1965 y la de la Constitución de 1991. En todas ellas se cambiaron lógicas profundas del Estado, que luego se reflejaron en su estructura: López Pumarejo reforzó la intervención del Estado en la economía, Lleras Restrepo su papel de Estado empresario y regulador, la Constitución del 91 profundizó la descentralización y creó unos contrapesos al poder presidencial importantes como el Banco de la República, la Fiscalía General o la CNTV.

La reforma de Santos crea, elimina o modifica entidades, cargos y funciones en casi todos los sectores del Estado, pero no reorienta conceptualmente al Estado. En ese sentido, es similar a la reforma fiscalista que hizo Uribe, a los cambios de Pastrana orientados a construir una institucionalidad para el Plan Colombia o a la creación de los ministerios de Cultura y de Medio Ambiente en el gobierno Samper. Ajusta el Estado a los desafíos del momento y a las políticas del Plan de Desarrollo, pero no lo transforma. En palabras de María Lorena Gutiérrez, Alta Consejera para el Buen Gobierno “la reestructuración busca adecuar la institucionalidad a los retos del país”.

Refuerza el poder de Santos: CIERTO

Con la creación de nuevas entidades surgen nuevos cargos directivos (como los de los nuevos ministros de Justicia, Trabajo y Ambiente), lo que aumenta considerablemente la capacidad del Presidente Santos de negociación y de dar representación política a nuevos sectores. El nombramiento de Rafael Pardo en el Ministerio de Trabajo es un ejemplo de esa capacidad. Una revisión de La Silla Vacía de todos los decretos de reestructuración del Estado arroja que se crearon casi 400 puestos de cargo directivo y asesor (que son las dos categorías más altas en la nomenclatura de la función pública), que le dan gasolina burocrática o tecnocrática al Gobierno sin necesidad de ganarse enemigos al quitarle el puesto a alguien. A más largo plazo, la reforma no modifica sustancialmente el poder presidencial porque todos los cambios se dieron dentro de la Rama Ejecutiva. Como antes, el Presidente podrá nombrar o destituir a los directores de las entidades más importantes y, a través de sus ministros y directores, podrá influir en la toma de decisiones de otras instituciones.

Tecnifica la administración pública: DEPENDE

La reforma creó 19 entidades, además de los tres ministerios que revivieron, y le dio más autonomía a otras cinco. Estos cambios buscan entidades más especializadas, lo que tiene el potencial de hacerlas más técnicas.

Por ejemplo, Ingeominas será reemplazado por el Servicio Geológico Colombiano, una institución científica orientada a estudiar el subsuelo del país y a desarrollar la tecnología nuclear, mientras que la nueva Agencia Nacional de Minería cumplirá las funciones de autoridad minera, por ejemplo, al suscribir los contratos de concesión y liquidar las regalías.

La reforma también incluye un aumento de sueldo para algunos cargos. Por ejemplo, buena parte de los puestos que los nuevos ministerios de Interior y de Justicia heredan del viejo Ministerio del Interior y de Justicia tienen un aumento de alrededor del 10 por ciento de la asignación básica, (aunque varía bastante), lo que es un incentivo para atraer personas más preparadas. Aunque en todo caso, la brecha entre lo que paga el sector privado y el público en los altos niveles es inmenso. Por ejemplo, un Superintendente Financiero tiene una asignación básica de 8 millones de pesos que, con primas y demás, debe estar por el orden de los 13 millones de pesos. Y tiene la responsabilidad de vigilar a todas las entidades financieras de Colombia. El presidente de un banco, que es vigilado por el Superfinanciero, no se gana menos de 100 millones de pesos mensuales.

En principio, también el que haya más entidades y por lo tanto más personas en cargos directivos debería hacer más atractivo el sector público para gente bien calificada, porque tiene más estatus y queda mejor en una hoja de vida haber sido director de una entidad que estar en el tercer nivel de otra entidad más grande, aunque el cargo sea esencialmente el mismo.

En algunas entidades como la nueva Agencia Nacional de Infraestructura, la Agencia de Defensa Jurídica, o la DIAN, se crearon consejos directivos en los que tendrá presencia el sector privado. Esta es una oportunidad no sólo de tecnificar la administración sino de mejorar las relaciones entre el Estado y la sociedad civil. Pero, como se ha visto en el caso de los consejos superiores de las universidades públicas, esa presencia no garantiza mayor calidad en la administración. En todo caso, al final la tecnificación depende de quién ocupa los cargos y qué orientación toman las entidades ya en la práctica. Para María Lorena Gutiérrez, el cambio fundamental que se necesita es sociocultural más que económico: la sociedad debe aprender a valorar el trabajo de los buenos funcionarios públicos, que a su juicio generalmente son vistos como perezosos o corruptos. “Y muchos, la mayoría, no lo son y merecen ser valorados” dijo a La Silla Vacía.

Mejora la capacidad de gestión del Estado: CIERTO

Uno de los objetivos centrales de la reforma es obtener un Estado más eficaz (que logre sus objetivos) y más eficiente (que lo haga incurriendo en menos gastos). La reforma aparece bien orientada hacia lo primero, con instituciones más especializadas, pero quedan dudas frente a lo segundo. Como lo señaló André Noël Roth, profesor de la Universidad Nacional, más instituciones no implican mayor eficiencia, aunque sí aumentan la capacidad de gestión. Tener más entidades y más especializadas puede llevar al Estado a ocuparse de más asuntos, pero también trae el reto de coordinar a más cabezas y evitar choques de trenes entre más instituciones. Por eso no es claro que la reforma lleve a un Estado más eficiente. Con más funcionarios nombrados directamente por el Presidente en más entidades, se corre el riesgo de que éste no los pueda supervisar a todos y comience a haber ruedas sueltas en Estado, que siempre las ha habido, pero estas con más poder pues dependen de una sola persona.

Para evitar esas ruedas sueltas, la reforma creó algunas comisiones intersectoriales y otras instancias de coordinación, como el sistema nacional de derechos humanos, aunque esos cambios fueron puntuales.

También buscó reforzar a las cabezas de los sectores en que se divide el Estado (Ministros o Directores de Departamentos Administrativos), para que haya un liderazgo vertical más fuerte dentro de cada uno de los sectores. La Presidencia y el Departamento de Planeación Nacional servirán como coordinadores intersectoriales.

Del buen funcionamiento de estos espacios de encuentro y coordinación depende que la reforma logre un estado más eficiente.

Incluye temas novedosos: FALSO

La reforma aborda aspectos tan variados como la creación de una nueva entidad encargada de las medidas estándares (el Instituto Nacional de Metrología), el aumento de la autonomía de Coldeportes y la creación de una entidad que va a centralizar y coordinar las políticas de contratación del Estado (Colombia Compra Eficiente). Sin embargo, la Reforma no refleja temas novedosos: no tiene el equivalente al Ministerio de las Ciudades que creó Lula en 2003 o a los Ministerios de Coordinación que creó Correa en Ecuador. Básicamente busca hacer mejor lo que ya hay.

El cambio más importante es la creación del Departamento Administrativo de Prosperidad Social. Esta nueva entidad, que aunque es un departamento administrativo tiene rango de ministerio, será la encargada de liderar toda la política social del Gobierno: desde la asistencia a las víctimas, que es una de las banderas de Santos, hasta la atención a la niñez, la política de superación de la pobreza extrema y la consolidación territorial. Temas que conforman la apuesta de Santos para pasar a la historia (y también a un segundo período presidencial).

Lo novedoso de este cambio es que le eleva el perfil a los temas sociales y los vuelve políticas de Estado al convertir programas en instituciones; al reunir estos temas bajo el Director facilita que haya una mejor planificación y diseño de la política social; y en principio debería darle una orientación más técnica y menos política a los temas sociales que tradicionalmente algunos de ellos terminan bajo la órbita de la Primera Dama.

 

Estos son los cambios en los cuatro sectores que más sufrieron modificaciones con la reestruturación del Estado:

Haga click en cada sector para ver cómo estaba y cómo cambió, en lo que respecta a las entidades modificadas

 

Comentarios (5)

Nicolás

29 de Noviembre

0 Seguidores

Genial. Necesitábamos mucho esto. Gracias sillavacia

Genial. Necesitábamos mucho esto. Gracias sillavacia

cainem

29 de Noviembre

0 Seguidores

Muy chevere, eso sí me mataron con las lineas de colores (Soy daltónico).

Muy chevere, eso sí me mataron con las lineas de colores (Soy daltónico).

GMolano

01 de Diciembre

0 Seguidores

La receta traída de la Fundación Buen Gobierno empieza a aterrizar con la re...+ ver más

La receta traída de la Fundación Buen Gobierno empieza a aterrizar con la realidad. Para ser justo el invierno, el desorden provocado por 8 años de microgerencia y su legado parásito no fueron el mejor ambiente de arranque para esta "escuela" de gobierno.
Uno de los temas mas críticos que al parecer se quedo en efectos cosméticos es la eficiencia en la administración de justicia. No es comprensible como se hace semejante esfuerzo en el congreso, para buscar cambios tan poco trascendentes.

Como comentario fuera del tema, me pareció interesante una sección de un sitio gringo de política http://www.politifact.com/truth-o-meter/statements/ un medidor de verdad de afirmaciones de políticos. Acá en Colombia seria interesante hacerle contabilidad a mas de una afirmación gratuita que hacen los padres de la patria.

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