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Por Tatiana Velásquez Archibold · 14 de Noviembre de 2015

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Según el anuncio oficial, la etapa pedagógica de Transcaribe comienza este martes con cuatro vehículos articulados y durará al menos un mes. Después, vendrá la operación comercial, tentativamente programada a partir del 17 de diciembre con 35 buses. Y a tres años, contados desde este martes, todo el sistema se habrá implementado. Sin embargo, esas promesas todavía están lejos de cumplirse porque la infraestructura no está terminada, los vehículos aún no llegan a La Heroica y el panorama financiero es confuso.

Extraoficialmente La Silla supo que el sistema no arrancará este martes sino el 27 de noviembre próximo porque los articulados, que deberían llegar este fin de semana procedentes de la empresa ensambladora en Pereira, no alcanzan a estar listos. En parte porque la legalización de los papeles para que rueden tomará al menos tres días.

A esto se suma que es casi imposible que la operación comercial se inicie en diciembre porque el centro de operaciones desde el que los técnicos controlan la circulación de los buses va en un 50% de construcción; el sistema de semáforos, distinto al de los demás vehículos, no está instalado; dos de las 17 estaciones siguen en obras y está por definirse cómo será en adelante la circulación de motos, taxis y buses colectivos por la Avenida Pedro de Heredia, espina dorsal del sistema.

De hecho, el Concejo, la Defensoría del Pueblo y hasta los mismos transportadores han puesto en duda la pertinencia de comenzar esta semana la etapa pedagógica porque consideran que con tantos asuntos por resolver Transcaribe no tiene todavía las condiciones mínimas para hacer los viajes de prueba. Mucho más porque al ser estos la antesala a la operación comercial, sirven para corregir errores y garantizar un mejor funcionamiento del sistema.

El alcalde, sin embargo, cree otra cosa y ha repetido que Transcaribe comenzará a rodar “por encima de los enemigos de la ciudad”. Lo dice porque este proyecto se volvió su bandera de gobierno y ha demostrado estar dispuesto a jugársela.

Esas declaraciones le han valido al mandatario más de una crítica desde el Concejo, como la que le hizo esta semana el concejal del Polo Democrático David Múnera, quien calificó de “soberbia” la decisión de lanzar Transcaribe este mes.

Lo cierto es que la estrategia de promoción de la Alcaldía ya comenzó e incluye un videoclip de 44 segundos en el que el gerente encargado del sistema, Carlos Coronado Yances, invita a los cartageneros a “vivir la experiencia Transcaribe” para que tengan la oportunidad de montarse en los buses durante el mes de pruebas.

Pero, fuera de la pantalla lo que Transcaribe tiene es un listado de pendientes.

La primera semana de octubre, la Alcaldía de Cartagena presentó el primer bus de Transcaribe y lo puso a rodar por las calles de la ciudad. Es el único vehículo del sistema masivo que hasta ahora está en la ciudad. Foto tomada de eltiempo.com.
El Alcalde Dionisio Vélez ha hecho de Transcaribe su principal bandera. Es el principal promotor de iniciar la etapa pedagógica este mes y de arrancar operación comercial en diciembre próximo.

Sin fechas de buses, semaforización ni chatarrización

Para que Transcaribe comience este martes la etapa pedagógica necesita tener los cuatro articulados anunciados por la Alcaldía, pero faltando dos días se desconoce cuándo estarán en suelo cartagenero. Mientras que para el inicio de la operación comercial, además de esos articulados, en diciembre deberán estar en Cartagena 31 buses más. Hasta ahora solo hay uno.

Se trata de un busetón que fue presentado ‘en sociedad’ el pasado 6 de octubre por el alcalde Vélez y que participó en las fiestas del Once de Noviembre ‘desfilando’ en El Bando.

Ese busetón es uno de los 658 vehículos que conforman la flota de Transcaribe y que ingresarán a las calles paulatinamente. Sin embargo, Transcaribe aún no divulga las fechas exactas en las que cada lote estará listo. La Silla llamó a la ensambladora en Pereira, pero no obtuvimos la información. Allí nos dijeron que no estaban autorizados a entregarnos detalles y nos aseguraron que todo marchaba “según el cronograma previsto”.

Uno de los tres operadores responsable de la flota es el mismo Transcaribe, que a diferencia de otros sistemas masivos del país será ente gestor y administrador de buses al mismo tiempo. En su rol de operador, Transcaribe debe poner 49 padrones y 30 busetones. Estos últimos los adjudicó el 16 de octubre pasado a la empresa Busccar por $14.500 millones y las primeras entregas comenzarán dentro de seis meses. La  licitación para la compra de los padrones sigue abierta por $55 mil millones.

A la poca claridad que hay sobre la llegada de los buses se suma la chatarrización de los vehículos viejos que todavía no comienza y amenaza con hacer más caótica la movilidad cartagenera, especialmente en la Avenida Pedro de Heredia, sobre la que está construida la mayoría de las estaciones. En Cartagena hay incertidumbre por los trancones tan pronto los busetones, padrones y articulados comiencen a rodar porque llegan a quitarles a los demás carros un carril. Y esa es la principal arteria de la ciudad.

Aunque ya hay 900 vehículos postulados para la chatarrización de los 1.600 que deben salir de circulación, este proceso tomará varios años porque requiere de un minucioso análisis de la ‘hoja de vida’ de cada bus. Es decir, que la Sijin revise si las piezas son legales o no y que la oficina de tránsito compruebe que el dueño está al día en impuestos. Mientras les llega su turno, los buses seguirán rodando, incluyendo a los 200 que superan los 20 años de servicio y contaminan más.

Los $118 mil millones que cuesta ese proceso no están completos: los operadores privados Sotramac y Transambiental solo tienen una parte, mientras los recursos que el tercer operador, es decir, el mismo Transcaribe, debe poner se los dará la banca y estos aún no se concretan.

Otra amenaza para la buena implementación del sistema es el caos de movilidad generado por los mototaxistas y los taxis que irregularmente prestan el servicio colectivo.

A diario, ellos buscan pasajeros en la Pedro de Heredia, la avenida por la que rodará Transcaribe, y anticipan desde ya que pelearán su derecho a seguir trabajando allí porque de eso viven. Hasta han amenazado con paralizar Cartagena si los sacan. Sin embargo, en ciudades como Barranquilla restringirles la circulación, vía decreto, a motos y taxis colectivos le ha permitido al Transmetro tener una demanda mínima de usuarios que alimenta sus frágiles finanzas.

La semaforización de las 29 intersecciones es otra de las tareas pendientes. Transcaribe comenzará a rodar en su etapa pedagógica sin semáforos porque la instalación depende de una prórroga a la concesión de la Unión Temporal de Alumbrado Público, encargada hoy de la instalación y mantenimiento de los semáforos en esa ciudad.

Esa autorización la da el Concejo y aunque todavía hay tiempo para que quede lista antes de diciembre, la interventoría de la unión temporal tiene objeciones y la aprobación hasta ahora está embolatada. Mientras tanto, el Distrito le apuesta a la delimitación de las cebras y al uso de reguladores humanos para evitar accidentes. Medidas que se quedarán cortas cuando el sistema arranque realmente porque la entrada y salida de los buses de las estaciones requiere de la cronometría propia de las máquinas y no de humanos haciéndose señas entre sí. Esto último aumenta el riesgo de accidentes.

Tampoco están listos, y aún no es claro si en diciembre lo estarán, el contrato de la empresa que le garantizará la seguridad a las estaciones y las plantas eléctricas para cuando falle el servicio de energía. Y lo más importante, hace falta una estrategia clara de cultura ciudadana para que el cartagenero de a pie entienda cómo funciona un sistema masivo.

Para rematar Transcaribe no tiene gerente en propiedad y la dispendiosa elección, por los intereses políticos en juego, le corresponderá al nuevo alcalde, aunque el mandatario actual ha dado muestras de querer dejar a alguien en ese cargo.

Hace casi una década, los cartageneros esperan ver el sistema integrado de transporte más atrasado del país. Todavía faltan por terminarse dos estaciones.

La Silla se comunicó durante dos días consecutivos con el gerente de Transcaribe Carlos Coronado Yances y con la oficina de prensa de la Alcaldía para obtener respuestas ante todo este listado de asignaturas pendientes, pero no fue posible que un solo funcionario nos hablara. El gerente se limitó a enviarnos, vía chat, el video promocional que invita a vivir la experiencia Transcaribe.  

Un técnico que conoce bien el funcionamiento de este sistema masivo lamentó el “hermetismo y la información a cuentagotas”, que ha caracterizado este periodo previo al ‘lanzamiento’.

Por ahora, el discurso oficial sigue anunciando que esta semana comienza a hacerse realidad el anhelado Transcaribe. Todavía está por verse si así será y si en diciembre los cartageneros podrán disfrutar como regalo de Navidad de su sistema masivo.

CONTEXTO

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