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Por Jineth Prieto · 17 de Enero de 2017

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Tras un mes y medio de parálisis en la concentración de las Farc en el Catatumbo, todo está dado para que hoy se defina si Caño Indio, la vereda de esa región de Norte de Santander que fue escogida por ese grupo para desarmarse, continúa como zona veredal de normalización.

La Silla confirmó que hoy en el Yarí, las delegaciones del Gobierno y de las Farc se reunirán para decidir si por falta de acuerdos con las campesinos de la zona para la erradicación y sustitución de los cultivos ilícitos, buscan que el Frente 33 (con aproximadamente 500 hombres), se concentre en otro lugar del país.

 

Como lo ha contado La Silla, en esa vereda, ubicada en Tibú, la capital del Catatumbo, el nudo gordiano de la discusión con los campesinos ha estado en los incentivos que recibirán por erradicar la coca de la zona.

Los campesinos, quienes como no tienen otra forma de sostenerse, viven de sembrar la mata, rasparla, procesarla como pasta y venderla, dicen que lo que les está ofreciendo el Gobierno (un millón mensual por familia durante doce meses más proyectos productivos a corto y largo plazo) no suple sus necesidades. Además desconfían de los programas que les apadrinarían porque las veces que han recibido ayudas “todo ha fracasado”.

“Nosotros no nos oponemos a erradicar la coca, pero tampoco podemos aceptar cualquier cosa. Aquí no hay agua, no hay luz, tenemos una carretera en las peores condiciones. Si vamos a erradicar está bien, pero tenemos que tener garantías”, le dijo a La Silla un campesino de la zona. 

Aunque el Gobierno ha reconocido esas complejidades, tampoco ha cedido en la discusión, porque según Eduardo Díaz, director para la Atención Integral de la Lucha contra las Drogas de la Presidencia, lo que los campesinos de Caño Indio están pidiendo (remuneraciones más altas y pagadas dependiendo del rol que cada quien cumpla en la cadena de producción de la coca), no está incluido en el acuerdo de La Habana. 

“Eso es algo en lo que no podemos ceder. Lo de menos sería firmar un papel con compromisos, pero si no lo podemos cumplir no sirve de nada. Lo preocupante es que en otras zonas se logró un acuerdo con las comunidades prontamente y hoy en Caño Indio esto sigue en veremos”, le explicó Díaz a La Silla.
 
Si bien las decisiones se tomarán solo hasta hoy, por lo que pudo averiguar La Silla, en la reunión en el Yarí, el panorama no pinta bien para Caño Indio, vereda en la que el cronograma de implementación está más atrasado (hoy completa 47 días) en el país.

Las principales razones están en que aunque destrabar la discusión en teoría es una prioridad, desde el 7 de diciembre el Gobierno y los campesinos no han tenido más encuentros para llegar  a un acuerdo con el tema de los cultivos; y aunque este fin de semana, delegados de Ascamcat y voceros de la vereda emitieron un comunicado en el que le pidieron a Presidencia volver a sentarse; La Silla supo que por lo menos hasta ayer no había una reunión agendada. 

Además, el panorama se pone más gris para esa vereda porque el problema de fondo está en que el tiempo le está corriendo en contra a la implementación de los acuerdos; y sin lo de la coca solucionado,y ni siquiera una agenda para superarlo, los campamentos y en consecuencia la concentración del Frente 33, que actualmente está dividido en tres puntos de preagrupamiento en el Catatumbo, no se puede arrancar.  

Si buscan un plan b, habría que encontrar un punto de acuerdo entre el Gobierno y las Farc y en caso de que lo consideren estará por verse qué tan fácil lo logran.  

Y es que aunque la fórmula salomónica estaría en concentrar a los militantes del Frente 33 en alguna otra de las 25 zonas de normalización restantes, no es claro qué tanto le guste esa idea a las Farc, porque uno de los puntos claves de la resocialización está en que se haga en los lugares de origen de los combatientes y donde opera cada frente es de donde normalmente vienen la mayoría de sus militantes.

Precisamente por eso, en Ascamcat no ven plausible que saquen a Caño Indio de las zonas de normalización, más porque si las Farc pidieran otra vereda en esa región, enfrentarían  los mismos problemas y no hay tiempos para entrarlos a negociar con otra comunidad. 

“El Catatumbo está lleno de coca y no hay una sola vereda que no tenga cultivos. Nosotros ya tenemos una contrapropuesta para finiquitar el tema de los cultivos y estamos esperando a volvernos a sentar con el Gobierno para presentarla y discutirla”, le dijo a La Silla Juan Carlos Quintero, vocero de Ascamcat.

Sin embargo, como existe el riesgo de que aún con la nueva propuesta de los campesinos para erradicar los cultivos no se llegue a un acuerdo; las probabilidades de que las Farc consideren concentrar a los 500 hombres del Frente 33 en otras veredas, podría tomar forma. 

Hoy se conocerá la última palabra.

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