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Por Jineth Prieto | Ana León · 24 de Noviembre de 2016

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La pelea por los votos de Ocaña, la provincia que tiene a la segunda ciudad de Norte de Santander y que agrupa al Catatumbo, inició temprano en el departamento.

En esa región, que ha sido tradicionalmente conservadora y que en los últimos 15 años se ha consolidado como el fortín del representante conservador Ciro Rodríguez, empezó a moverse la ‘wilmermanía’, el grupo político del representante de La U Wilmer Carrillo y del diputado de ese partido Wilmer Guerrero.

Carrillo, quien como lo ha contado La Santandereana, es ahijado político de William Villamizar, le madrugó a la campaña porque quiere saltar al Senado en 2018, y aunque aún no está claro si lo va a hacer debido a que su aspiración lo enfrentaría a Manuel Guillermo Mora, quien por tres periodos ha mantenido esa curul, y eso dividiría a La U, sí está poniendo todos sus esfuerzos en esa posibilidad. 

Para empezar a mover su nombre, desde que arrancó el año inició giras por varios municipios de Norte de Santander, principalmente los de la provincia de Ocaña (pone 60 mil votos en las legislativas), en las que hace rifas, reparte regalos y además se acerca a líderes comunitarios.

 

Según le dijo a La Santandereana Wilmer Guerrero, quien pasó de ser empresario al segundo diputado más votado de Norte, el fin de las actividades es “mostrar resultados”, y de paso generar recordación en el grupo político que crearon desde las locales de 2015 y que para 2018 quiere ir en fórmula al Congreso.

“La idea de la wilmermanía es llamarnos igual, porque él es mi jefe político. Que lo que yo haga desde la Asamblea se logre capitalizar como que lo hizo la ‘wilmermanía’. Lo mismo lo que él hace desde el Congreso”,  le dijo Guerrero a La Santandereana. 

De hecho, parte del discurso de los dos Wilmer está en que “se necesita renovación” política y por eso ven espacio para entrar en Ocaña y en los municipios de toda la provincia.

“Él (Ciro Rodríguez) lleva tres períodos y medio consecutivos y creo que pues hay que hacer cambios generacionales. Uno va a ser candidato y la gente decide por quién votar”, agregó Guerrero.

La cuota que le da fuerza

Además de las movidas que ha hecho en esa provincia junto a Wilmer Guerrero, Carrillo tiene otra ficha que le juega a favor y está en la Defensoría Regional de Ocaña, entidad que tiene jurisdicción en el Catatumbo y que por estar en zona de conflicto es una de las más visibles en toda la región.

La semana pasada fue nombrado en ese cargo Nelson Enrique Arévalo Carrascal, un abogado de la Universidad Santo Tomás, especialista en Derechos Humanos y que está terminando una maestría en derecho administrativo. 

Esta no es la primera vez que Arévalo  llega a la Defensoría de Ocaña. En 2014, tras haber sido personero de ese municipio, fue designado en ese cargo, en el que estuvo hasta inicios de 2016 cuando por una reacomodada política regional tuvo que renunciar.

 

Según una fuente que conoce de primera mano la movida de la Defensoría y dos políticos más de la zona, Arévalo  salió de esa regional porque al representante liberal Alejandro Carlos Chacón, quien lo había apadrinado, lo pusieron a escoger entre la regional de Norte de Santander y la de Ocaña.

"Chacón deja vacante la regional de Ocaña porque mete a su gente en la de Norte, que es donde ahora tiene el poder. En la de Ocaña terminan poniendo una cuota de La U, pero por falta de respaldo sale en la nueva reacomodada", le explicó a La Silla un político que conoció de primera mano la movida de poder.

Sin embargo, el regreso de Arévalo Carrascal ahora está ligado al Partido de La U, que con la llegada de Carlos Negret a la Defensoría Nacional empezó a ubicar cuotas locales. 

En esta ocasión, el Defensor llega como cuota de Carrillo y recomendado por Wilmer Guerrero, de quien es amigo personal. 

Si bien las Defensorías no son el botín más significativo en la repartija de poder de varias regiones del país, en el Catatumbo sí es determinante.

Sus funcionarios son los que tienen contacto con líderes locales y se mueven en esa región, que por ejemplo para las legislativas de 2014 puso el equivalente a casi  la mitad de los votos que obtuvo la lista conservadora .

Arévalo además entra con puntos a favor - que de paso pueden favorecer a Carrillo- debido a que ya es conocido en la zona (llega a todos los rincones de la región y eso es algo que no hace casi ningún funcionario local) y a que junto con los 11 personeros de la región tiene una asociación con la que ha logrado figuración, entre otras, porque interactúan con todos los actores, y eso les da legitimidad en el Catatumbo.

El representante conservador Ciro Rodríguez le dijo a La Santandereana que no veía competencia en las movidas de Carrillo y que apoyaba el hecho de que los políticos locales no solo en campaña llegaran hasta la provincia de Ocaña; habrá que ver si en un año, cuando la campaña se caliente, el pulso por los votos mantiene la paz entre los dos grupos políticos.

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