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Por Natalia Arenas · 14 de Diciembre de 2015

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El pasado jueves, la bancada de La U en Senado se levantó de la plenaria y rompió el quórum antes de arrancar el debate de Zidres, un proyecto de particular interés para el presidente Juan Manuel Santos porque busca crear zonas de desarrollo agrícola en la Altillanura donde han hecho grandes inversiones los cacaos.

Según dijo el senador Roy Barreras, co-presidente de La U, la razón de pararse de la plenaria ese día fue que el Partido tomó la decisión de votar en bancada antes de ir a votar en la plenaria. Y que tienen preocupaciones con este proyecto y el del cupo de endeudamiento que también está en cola para ser aprobado por la plenaria de Senado en esta, la última semana de sesiones ordinarias del Congreso.

Por eso, esperarán a reunirse hoy al mediodía para discutirlos antes de votar.

El partido ya había hecho un amague similar en la Cámara hace dos semanas, cuando se levantaron de la plenaria antes de entrar a discutir el proyecto del cupo de endeudamiento y el plebiscito, ambos vitales para apalancar los planes del Gobierno el próximo año.

Sin embargo, lo que hay detrás de estas movidas es una molestia generalizada de La U con el Gobierno que le quieren hacer sentir a Santos. La razón es que los congresistas sienten que a pesar de que son el partido del Presidente, 'de la paz' y que sacaron la mayor votación en las elecciones de octubre, no los están tratando como a los demás partidos de la Unidad Nacional.

Y lo hacen ahora, cuando crece la expectativa de un eventual cambio en el gabinete presidencial en la que incluso se ha especulado la entrada de Clara López al Gobierno como contó Semana. El partido quiere reposicionarse con miras al 2018 y mostrarse fuerte a pesar de la crisis de liderazgo interno.

La falta de identidad de la U

La U nació como un partido de mayorías rojas que se apartaron del partido Liberal para seguir al entonces presidente Álvaro Uribe. Sin embargo, después del rompimiento de Uribe con Santos, La U quedó como un hijo de papás recién separados: sin identidad.

El triunfo de Cambio Radical en octubre alebrestó esa crisis. Ante los nuevos súper poderes del vicepresidente Germán Vargas Lleras que tiene no sólo el timón de la locomotora de la infraestructura sino un poder regional suficiente para disputarse las presidenciales del 2018 sin el apoyo de la coalición oficial, surgió la idea de fusionar los partidos de La U y los liberales para contrarrestar sus aspiraciones.

Como contó Semana, en las últimas semanas se venía hablando de que nueve congresistas ex liberales en La U y el presidente de los rojos, Horacio Serpa, iban a presentar un proyecto de ley para permitir el transfuguismo. Incluso, se llegó a rumorar que la idea de la fusión venía del propio Santos, según supo La Silla.

Esto, en medio de una crisis interna de liderazgo por la presidencia del partido en cabeza del senador Roy Barreras, a quien algunos congresistas llamaban el ‘gerente liquidador’ de La U porque sienten que Barreras está usando el partido para llevar su agenda propia y en contra del propio partido. 

Sin embargo, el pasado miércoles, los 21 senadores de la bancada se reunieron en el apartamento en Bogotá del senador cesarense José Alfredo Gnecco y acordaron mantener la unidad.

“Firmamos una carta que diga ‘cero transfuguismo’. No queremos ley de transfuguismo. Aquí nadie se va a ir, todo el mundo queda en La U. Mientras que estemos los que estamos y no se vaya nadie, La U seguirá siendo el partido mayoritario. En las regiones no nos gana nadie. Así nos traten como nos tratan”, le dijo a La Silla un senador. Lo mismo corroboraron otros dos congresistas.  

“El partido de La U no está en disolución ni en venta. No vamos a hacer cola en otro partido. Los liberales están al acecho pero están más mal que nosotros y Vargas Lleras está enfermo, ya no es el mismo león de antes”, agregó otro congresista. “Están esperando a ver qué pasa con La U para ver cómo se reparten la carroña. Pero La U es el partido más importante, con dos presidencias, la bancada más grande del Senado y el más votado [en octubre], así no tengamos director técnico”.

Además, decidieron que se mantiene el compromiso de que Mauricio Lizcano será el presidente del Senado en la próxima legislatura y que van a votar todos los proyectos en bancada.

“No se vota hasta que vayan los ministros a hablar con nosotros”, agregó la primera fuente.

La U, ¿a reposicionarse en el gabinete?

Una de las molestias más grandes de La U con el Gobierno es que a pesar de que en el papel tienen cinco ministerios (Comercio, Agricultura, Defensa, Educación y Ambiente) y cuatro entidades más que también cabezas sectores (el Departamento para la Prosperidad Social, la Dian, el Bienestar Familiar y Colciencias) sienten que el partido “no tiene ninguna responsabilidad pública”, según le dijeron a La Silla dos senadores de ese partido.

Es una inconformidad que, como contó la Silla, arrancó desde que se designó el gabinete de Santos II en agosto del año pasado y en la que los congresistas consideran que los ministros son más de Santos que de La U. Después de más de año y medio de gobierno y cuando ya se jugaron las primarias de las elecciones del 2018, la molestia ha aumentado.

Según una de las fuentes, hoy La U no tiene ningún ministro que sirva de interlocutor entre los congresistas de la bancada y el Gobierno, mientras los demás partidos sí tienen figuras importantes como el liberal Juan Fernando Cristo en Interior o Mauricio Cárdenas con los conservadores.

Al único que realmente sienten como “propio” es a Aurelio Iragorri en el Ministerio de Agricultura. Pero a él el Presidente le acaba de quitar mucho poder con la reforma estructural al campo que liquidó al Incoder y le quitó el 80 por ciento del presupuesto de ejecución para delegarla en seis nuevas agencias, como contó La Silla.

 

“Los godos tienen la chequera. Los liberales, la paz, las víctimas y la salud. Y La U, nada”, agregó la fuente. "Nos quieren solo para los votos pero estamos en inferiores condiciones [con los demás partidos de la Unidad Nacional]. Santos ganó las elecciones con este partido y nos tiene arrimados en la cocina, relegados.”

“Este es el partido que le abrió el camino a la paz y no está ejerciendo el gobierno. Santos le ha dado todo a los liberales gaviristas. [Humberto] De la Calle es el jefe del equipo negociador del Gobierno en la Habana y suena como candidato presidencial liberal; [Rafael] Pardo es el Ministro del Posconflicto; y para completar la tríada, Fabio Villegas, que va a liderar el sí en el plebiscito. La U no existe. Estamos en la trastienda”, le dijo a La Silla otra fuente.

Aunque ninguno de los cuatro congresistas con los que habló La Silla dijo explícitamente que La U estuviera buscando cambios en el gabinete sí coincidieron en que quieren “más protagonismo” en el Gobierno, que los traten como tratan a los demás partidos de La Unidad Nacional y les den gestión para mostrar como propia. “No es sólo por puestos”, dijo uno de ellos.

A esto se suma además, según otro senador de La U, el temor de que los conservadores regresen a la Unidad Nacional como se anunció la semana pasada. Una decisión que coincidió con el decreto de la reforma al campo en el que este partido tiene al menos hoy, buena parte de la burocracia.

“Los conservadores casi hunden el plebiscito. Fue [Hernán] Andrade el que propuso subir el umbral al 20 por ciento. Se amangualaron con el Centro Democrático y sacaron 40 y pico de votos. Y al otro día se reunieron con Santos cuando nosotros llevamos más de dos meses pidiendo una reunión con él. Eso genera molestias”, le dijo a La Silla uno de los senadores de La U.

La Silla consultó a Palacio y a un senador conservador y ambos negaron que esa reunión que menciona el senador hubiera ocurrido o que el Presidente les hubiera propuesto a los godos conservar esas entidades. En realidad, la reunión de la bancada conservadora de Senado con Santos será este miércoles en la tarde y aunque el tema no está en la agenda sí podría surgir, según otro senador conservador.

Por lo pronto, La U está esperando que el Presidente les de una cita, que según dos senadores llevan pidiéndole más de dos meses infructuosamente. Se las habían dado y el pasado 2 de diciembre se las canceló alegando razones de agenda. Cuando se las de y si se las da, se sabrá si los ‘brazos caídos’ del partido del Presidente se prolongará durante la última semana de sesiones del Congreso.

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