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Por Jineth Prieto · 17 de Mayo de 2016

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Aunque uno de las principales promesas de campaña de Didier Tavera fue la reforma de la Corporación Parque Nacional del Chicamocha, Corpanachi, cuatro meses y medio después de su posesión muy poco se ha avanzado en la reestructuración de esa entidad, que es la que administra de manera privada los megaproyectos turísticos que se han construido con recursos públicos en Santander.

Los peros a Panachi

La Corporación Parque Nacional de Chicamocha, Corpanachi, es una de las entidades más controvertidas de Santander.

Desde su creación en julio de 2004, bajo la batuta del parapolítico Hugo Aguilar, gobernador de Santander de la época,  esa corporación empezó a administrar y a dirigir la inversión de millonarios recursos públicos a través de una figura privada.

Además, del Parque Nacional del Chicamocha (costó $50 mil millones de la época), la corporación se ha quedado con la administración del Ecoparque Cerro del Santísimo, proyecto que fue financiado con recursos de regalías y cuyo costo ascendió a los $55 mil millones ($42 mil millones pagados con regalías), y del  Acuaparque Regional del Chicamocha, que supuso la inversión de $9 mil millones (en su totalidad pagados por regalías).

Es decir, desde su creación, Corpanachi ha manejado proyectos cuya inversión total ha sido de $114 mil millones, cifra que es el 87% del presupuesto anual de Piedecuesta, uno de los municipios del área metropolitana de Bucaramanga.

El primer pero a  Corpanachi, está en que  fue constituida como una entidad sin ánimo de lucro bajo la premisa de que sus socios eran además de la Gobernación de Santander, la Cámara de Comercio de Bucaramanga, la Fundación Cardiovascular  y la Sociedad de Mejoras Públicas de San Gil, algo que está siendo investigado por la Fiscalía, porque según la hipótesis de ese ente de control esa entidad debió haber sido una sociedad de economía mixta.

El segundo pero está en que como esa entidad fue creada como corporación está suscrita al régimen privado, algo que le permite contratar grandes sumas sin que medien licitaciones como en el sector público, y que además le permite evadir el control de  la Procuraduría.

En la práctica, Corpanachi funciona igual que cualquier fundación en el país. Para atraer recursos lo que hace es presentar proyectos a una entidad pública para que considere la posibilidad de cofinanciarlos. Si el público acepta, además de invertir la plata, le concede facultades para administrar los proyectos cuando estén concluidos.

 

Lo particular es que aunque la Corporación Panachi ha podido emprender ese tipo de proyectos en tres administraciones solo en dos: en la de Hugo Aguilar (2003 a 2007) y en la Richard Aguilar  (2012 a 2015) tuvo papales protagónicos, por lo que el tercer pero a esa entidad está en que tradicionalmente ha sido considerada uno de los grandes fortines políticos de la familia Aguilar en Santander.

Precisamente, desde su creación y hasta  octubre de 2014, esa corporación fue dirigida por Carlos Fernando Sánchez Aguirre, quien renunció para lanzarse como candidato a la Gobernación de Santander con el respaldo de Hugo Aguilar.

Aunque la Corporación Panachi no se ha visto envuelta en escándalos directamente, exfuncionarios de la Gobernación de Santander (entre esos el exgobernador Hugo Aguilar) sí están siendo investigados por entes de control por la manera en la que se ha permitido que se administren los recursos públicos invertidos en esas obras.

Por una parte, la Contraloría General conceptuó que los contratos con esa corporación son desequilibrados para el Departamento porque no hay contraprestación para los santandereanos, y  por otra, la Fiscalía está investigando convenios por más de $21 mil millones que fueron suscritos por los secretarios de Hugo Aguilar para la construcción del Parque Nacional.

Y es que el principal cuestionamiento a Corpanachi ha estado en que por administrar los megaproyectos turísticos como un privado, el departamento no ha recibido utilidades pese a la millonaria inversión que ha hecho, y que en una gran partida ($51 mil millones) proviene de recursos de regalías (dinero destinado para la población más vulnerable).

“La corporación no genera utilidades, sino excedentes... aquí no se le puede entregar plata a nadie, ni a particulares ni a entidades públicas. Nuestra función es reinvertirla”, le dijo Carlos Fernando Sánchez a Vanguardia Liberal en un debate de control político que había llamado la Asamblea de Santander para reclamar por la ausencia de ganancias para el departamento.

Las directivas de la Corporación se han defendido diciendo que si bien esa entidad no aporta la mayoría de la suma invertida, ha destinado $23 mil millones representados en donaciones de predios, estudios y diseños y algunas obras menores para la construcción de todos los proyectos. Sin embargo, esos recursos provienen de las ganancias que le han generado los proyectos turísticos  que administra.

Otra de las sombras que ronda a Corpanachi ha estado en que aunque en el papel ha sido vigilada por la Contraloría de Santander desde su creación, el año pasado la Auditoría General de la República reveló que habrían existido omisiones en el trámite de las quejas de ciudadanos relacionadas con esa entidad.

La promesa que está diluida

Con ese telón de fondo, uno de los caballitos de batalla de la campaña de Didier Tavera fue el de la reforma a la Corporación Parque Nacional del Chicamocha, entidad que se creó cuando él era parte del gabinete de Hugo Aguilar en la Gobernación.

Mientras estuvo de correría y de hecho cuando se posesionó como Gobernador de Santander, Tavera insistió en que una de sus primeras movidas estaría en “abrir los libros de la Corporación Panachi” y en elegir a un director a través de un concurso de méritos.

“Todos vamos a conocer la verdadera rentabilidad de la inversión multimillonaria que se ha hecho con nuestros impuestos, no tiene sentido alguno que financiemos obras públicas y que su administración sea privada”, fue una delas frases que pronunció el Gobernador de Santander.

No obstante, a poco más de cuatro meses de su posesión poco o nada se ha conocido de su gestión.

No tiene sentido alguno que financiemos obras públicas y que su administración sea privada

Didier Tavera

La Silla habló con tres miembros de la Junta Directiva de Panachi, quienes aseguraron que pese a que ya han existido reuniones, aún no se han cambiado estatutos en la Corporación para iniciar la elección por méritos del nuevo director.

“El tema solo ha nombrado por encima. En la Asamblea tampoco se ha tocado el tema a fondo y por ahora se quedará el mismo director que venía de la administración pasada”, le dijo a La Silla uno de los directivos de Panachi.

En contrapartida, Tavera ratificó como director interino a Daniel Valencia, quien fue designado en ese cargo desde la salida de Carlos Fernando Sánchez.

Aunque el otro de los temas gruesos estuvo en la publicidad de las cuentas de Corpanachi, el delegado del Gobernador para este tema, Mario Hernández, le dijo a La Silla que aún no tienen “claro todos los movimientos de Panachi”.

Sin embargo, La Silla encontró un informe que fue publicado las primeras semanas de enero en la página web de la corporación en el que se señala, que desde 2007 hasta el 2015 se registraron ingresos por $84.595 millones en los tres proyectos que administra Panachi.

Solo en 2015, según el reporte oficial los ingresos fueron de $19.400 millones y la utilidad de $3.087 millones. Adicionalmente, el año pasado la Corporación Panachi contabilizó 521 mil visitantes y según las proyecciones espera aumentar esa cifra a 742 mil para 2016 y aumentar su utilidad a $3.500 millones.

Pese a que la administración de Tavera hace unas semanas anunció que se estaba planteando la unificación de todos los proyectos turísticos del departamento (tanto los de Panachi, como los del sector privado y las Alcaldías) y que para eso se estaba estructurando un proyecto, Laura Valdivieso, vicepresidenta de desarrollo e inversión  de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, aseguró que “lo único que hay es una propuesta en la que no se ha profundizado ni se ha avanzado”.

Están preguntando la cercanía política de cada uno de los empleados

Adicionalmente, otra alta fuente de la Gobernación señaló que ese proyecto está atado al cambio de estatutos de Corpanachi y en consecuencia su reestructuración, por lo que si se demora su formulación la promesa de Tavera se desvanecerá aún más.

Si bien los cambios de fondo no se han dado, las movidas políticas sí empezaron a tener lugar en la Corporación Panachi. La Silla conoció que ya hubo rotación de los dos delegados en las alcaldías y en el del sector privado en la Junta Directiva, que también han cambiado personal.

“Ya pidieron hojas de vida, salarios, nombres y están preguntando la cercanía política de cada uno de los empleados. De algunos ya han pedido la cabeza”, le dijo una fuente de adentro de Corpanachi a La Silla.

Aunque intentamos conocer la versión de Didier Tavera, no contestó las llamadas ni los mensajes dejados en su celular. 

Sin duda el negocio del turismo es muy rentable en Santander, falta ver si Didier Tavera cumple la promesa de campaña y lo ingresa a la contabilidad del departamento.

 

 

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