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Por Jineth Prieto | Irina Isabel Yusseff Mujica · 14 de Noviembre de 2016

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Como lo ha contado La Silla, desde que iniciaron los concursos para definir a los nuevos gerentes de los hospitales de la red pública de Santander, los intereses políticos que se han movido detrás han salido a flote y, como lo anticipamos, la mayor porción de la torta del poder de la salud se la quedaron los liberales, que bajo el mando del gobernador Didier Tavera, recuperaron uno de los fortines en donde tradicionalmente habían ejercido su poder en el departamento. 

Si bien el concurso ha estado en manos de la Universidad de Pamplona, esa institución, al igual que en otros concursos parecidos que ha adelantado en el país, en Santander está siendo cuestionada por la manera en la que definió las listas de elegibles en varios centros de salud.

De hecho, por ese motivo hoy, ocho meses después de que se debieron surtir la vacantes, las gerencias de dos de los hospitales más grandes del departamento están enredadas. 

 

Mientras que la del Hospital Universitario de Santander, HUS, -el más grande de la red pública del departamento- está definiéndose en medio de denuncias sobre falsedades de documentos, la del Hospital Psiquiátrico San Camilo, el único de esas características en la región, está en medio de una tutela, que ya tiene en trámite un desacato.

El caso del San Camilo, un hospital que tiene un presupuesto anual que rodea los $17 mil millones, es particular y tiene enfrentados a liberales de dos vertientes.

Como lo contó La Silla, cuando la Unipamplona publicó la lista preliminar de admitidos   quien quedó en primer lugar fue Belcy Janeth Herrera Dallos, quien obtuvo 91,25 puntos. 

Herrera Dallos ya había sido directora de ese hospital psiquiátrico desde el 96 hasta 2007, y su paso por esa institución fue muy cuestionado.  En 2004 fue separada del cargo por la Contraloría mientras le adelantaban 14 investigaciones para evitar que las entorpeciera; bajo su administración el hospital entró en una crisis fiscal; Vanguardia Liberal denunció que recursos del hospital se estaban yendo en la supuesta compra de langostinos a los pacientes, y le tocó pagar $47 millones por malos manejos financieros.

Además, la para ese entonces virtual gerente es esposa de Rafael Cáceres, un liberal de vieja data que ha sido concejal de Bucaramanga y que ha intentado llegar a la Asamblea sin éxito en varias oportunidades, y mamá de Tatiana Gómez Herrera, quien también es liberal y trabajó en varios cargos en la administración de Bohórquez.

Si bien, Herrera Dallos es liberal, y en principio todo estaba dado para que ella se quedara en ese cargo, la puja roja empezó  cuando se publicó la lista definitiva de aspirantes, y en primer lugar apareció otra persona.

Su nombre es Aura Orozco Vega, una contratista que llegó este año a la Gobernación de Santander y empezó a figurar cuando la designaron como gerente encargada del Hospital de Piedecuesta. Ella pasó de tener 75 puntos en su promedio,a lograr -tras una recalificación en la Unipamplona- 96,25 puntos.

Orozco Vega, según dos fuentes que se mueven dentro del sector de la salud en Santander y que se lo dijeron a La Silla por separado, es cuota del senador liberal Horacio Serpa, quien además es jefe político de Wilson Peña, asesor para temas de salud de la Gobernación de Tavera y quien ha sido el encargado del departamento para los concursos de las gerencias de los hospitales.

“Como Wilson Peña es el consentido de Serpa, no solo ahora que es asesor de Salud de Didier, sino desde antes, cuando fue secretario de él en la Gobernación, le delegó a él la función de poner a Orozco en San Camilo”, le dijo a la Silla una de esas fuentes.

Peña le dijo a La Silla que no era cierto que Orozco Vega fuera cuota de él o de Serpa, y aseguró que la conocía, así como conoce a Herrera Dallos. “Uno en el medio conoce a todo el mundo, pero aquí no se puede hablar de cuotas porque ha mediado un concurso”, explicó. 

Con ese telón de fondo, la manera en la que cambió el puntaje fue lo que desató la pelea jurídica. 

Y es que mientras que la Unipamplona aseguró que la diferencia entre los primeros resultados y los finales había obedecido a un error humano en la transcripción, en el lado de Herrera aseguran que en sus respuestas esa universidad se ha contradecido y ha dicho mentiras, entre otras, porque por tener acreditación especial, esa institución debe garantizar que los resultados de los concursos estén sistematizados.

Las dudas en torno a la calificación y la manera que procedió la Unipamplona han sido tantas, que Herrera ganó en las dos instancias la tutela que interpuso para pedir que se aclarara lo que había pasado; pero como en su criterio aún no se ha acatado lo que dijeron los jueces, pidió que se decretara el desacato.

Ese fallo se conocerá esta semana, y con él se sabrá si la pelea que tiene como trofeo el manejo de San Camilo se alarga o llega a su fin.
 


 

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