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Por Juanita León · 02 de Marzo de 2016

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La paz de Santos no ha 'pegado' entre los colombianos, como dirían los costeños. A pesar de estar ad portas de ponerle fin al conflicto armado de medio siglo con las Farc y aún reconociendo que su estándar de vida es positivo, el pesimismo de la mayoría de los colombianos de las cinco grandes ciudades donde se hizo la encuesta trimestral de Gallup es abrumador. Estas son las principales conclusiones:

Todo se ve negro

Esta medición se hizo inmediatamente después de la renuncia del general Palomino en conexión con el escándalo de la Comunidad del Anillo y después de El Conejo de las Farc. Y durante este período ocurrió la venta de Isagén, el escándalo de Reficar, el aumento en la inflación que se comió el del del salario mínimo, los ataques del Eln, el racionamiento de energía en algunas zonas del país y la muerte de niños en La Guajira.

Quizás todo lo anterior contribuyó a que el pesimismo de los colombianos esté por las nubes. Pero durante este mismo período, las Naciones Unidas aceptaron verificar el cese bilateral de fuego marcando el comienzo del fin del fin de un conflicto armado de medio siglo y el cese bilateral de facto que existe ha hecho de estos meses unos de los menos violentos en décadas. Sin embargo, no es la ilusión con la paz lo que prima. La paz parece totalmente desconectada de la cotidianidad de los colombianos y son los miedos la nota predominante que refleja esta encuesta: a la desplomada de la economía, a que la firma de la paz no traiga la paz, a que todo lo que es susceptible de empeorar empeore. 

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Lo 'otro' es lo que no funciona

Durante los gobiernos anteriores, el problema era la inseguridad o la guerra o la economía y la falta de poder adquisitivo lo que preocupaba a los colombianos. Hoy el tema económico cada vez más ocupa un lugar en la agenda de preocupaciones, pero son otras cosas las que los colombianos consideran el verdadero problema. Y viendo las mediciones en otros campos, es posible concluir que identifican un problema grande en la gestión del gobierno central, y muy particularmente de Santos, cuya favorabilidad sigue cayendo en picada.

Al Gobierno de Santos le va mal en todo salvo en las carteras que dependen del vicepresidente Germán Vargas Lleras: vivienda e infraestructura. En todo lo demás, incluyendo sectores en los que objetivamente las cifras muestran mejorías grandes como pobreza, el gobierno es percibido negativamente: en el desempleo, en la corrupción, en el medio ambiente, en los programas de asistencia social, en el manejo del agro, en los servicios públicos, en el manejo de la guerrilla.

Los colombianos anticipan las vacas flacas

La percepción de la economía atraviesa de lejos su peor momento desde 2008. Todas las preguntas relacionadas con el manejo económico son malas: la gente califica con la peor evaluación en los últimos ocho años no solo la economía sino también el costo de vida. Los temores frente al desempleo se dispararon 16 puntos y otro tanto el manejo de la pobreza. 

Los que manejan los temas económicos sufrieron una destorcida equivalente: el ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas sufrió lo que más temen los políticos: la 'tijera' que es cuando la imagen desfavorable supera la favorable. Y la mala noticia para él no es solo que su candidatura está en la lona sino la tendencia positiva de dos de sus principales rivales dentro de su partido Conservador: Marta Lucía Ramírez lo triplica en popularidad y va en ascenso y el procurador Alejandro Ordóñez también revirtió su caída y comenzó a mejorar, quizás por sus posiciones frente a El Conejo y Palomino. Hasta el Banco de la República aumentó su desfavorabilidad 10 puntos. 

La peor noticia para ellos -y todos los colombianos- es que la encuesta también indica que la crisis económica no ha golpeado todavía directamente el estándar de vida de los colombianos. Lo que quiere decir que, si lo hace, la destorcida seguramente será mayor.

Bogotá no ayuda

El pesimismo sobre el curso de las cosas es generalizado en las cinco grandes ciudades en donde se hizo la medición. Pero el único nuevo alcalde al que no le va bien en la encuesta es a Enrique Peñalosa. El alcalde de Cali, Maurice Armitage, Federico Gutiérrez, el de Medellín, el bumangués Rodolfo Hernández así como el barranquillero Álex Char comienzan como suelen hacerlo los recien ganadores: con popularidades rondando el 70 por ciento.

De hecho, en lo único que hay continuidad entre Peñalosa y su antecesor Gustavo Petro es en sus niveles de impopularidad. Quizás porque el nuevo alcalde le ha dado más importancia a su pelea por la reserva Van Der Hammen que a contagiar a todos los bogotanos con su visión de ciudad y no solo a los que lo eligieron. O quizás porque dada su experiencia anterior en la que durante toda su primera alcaldía estuvo a punto de ser revocado y en retrospectiva fue elogiado, Peñalosa inició su mandato gobernando como lo hizo la primera vez: a punta de concretar su visión de ciudad sin hacer esfuerzos por crear unos mínimos consensos.

 

Uribe sigue siendo el rey (aunque un poco menos)

Aunque la favorabilidad del ex presidente Uribe bajó ligeramente, sigue duplicando la de Juan Manuel Santos, que en esta encuesta alcanzó su peor nivel de aceptación con tan solo un 24 por ciento.

Pero la verdadera fuerza de Uribe está en que sus ideas están identificadas con las tendencias que marca esta encuesta (a las que El Conejo de las Farc reforzó): la vía de la negociación con las Farc pierde credibilidad (De 67 por ciento de gente que creía que era la mejor alternativa para acabar el conflicto bajó a 54) y aumenta la idea de que era mejor derrotarlos militarmente (de 30 por ciento a 38); la idea de que las negociaciones están bien encaminadas (57 por ciento creen que van por mal camino, 13 por ciento más que en diciembre); la idea de que la corrupción es campante.

Lo anterior no sería un riesgo para el proceso de paz si no fuera porque el riesgo de que la abstención le gane a los del Sí en el plebiscito comienza a ser una posibilidad: los que dicen que seguro votarán bajaron del 41 al 30 por ciento, mientras los que definitivamente no lo harán subieron siete puntos al 19 por ciento.

Los colombianos sí le creyeron a Vicky

Esta encuesta fue realizada inmediatamente después de que La FM publicará el polémico video del viceministro Carlos Ferro que provocó la renuncia del general Rodolfo Palomino a la Policía y la salida de la periodista Vicky Dávila de RCN, quien estaba investigando la supuesta red de prostitución de la Policía conocida mediáticamente como la 'comunidad del Anillo'.

Aunque el presidente Santos dijo en su comunicado de respuesta a la Fundación para la Libertad de Prensa que "hasta el momento, dichas investigaciones no han arrojado resultados que corroboren las denuncias", lo que indica esta encuesta es que la mayoría de colombianos sí le creen a Vicky.

Las Fuerzas Militares en su conjunto sufrieron un golpe en su imagen, al aumentar la desfavorabilidad en diez puntos. Pero la que más sufrió fue la Policía que redujo su imagen favorable de 51 a 38 por ciento. El general Palomino aumentó su desfavorabilidad en 11 puntos al 40 por ciento.

La vida personal y el país están desconectados

Quizás el dato más sorprendente de la encuesta es el nivel de satisfacción tan alto que tienen los encuestados con su propia vida, que según esta encuesta alcanza el nivel más alto de todo el gobierno de Santos, desde cuando Gallup hace esta pregunta.

Dado el pesimismo frente a todos los demás aspectos de la vida pública, esta encuesta refleja la desconexión tan profunda que hay entre la vida cotidiana de los colombianos y temas como la paz.

De pronto porque la guerra se ha vivido sobre todo en el campo y la encuesta se aplicó en las grandes urbes, la gente no establece ninguna relación entre el probable y cercano fin del conflicto armado con la guerrilla más letal que ha tenido Colombia y su bienestar económico, una asociación que el Presidente ha tratado de transmitir en sus discursos.

La negociación de paz pierde adeptos

Un supuesto básico de la negociación con las Farc es que dialogar con la guerrilla es una mejor opción a tratar de derrotarlos militarmente. Uribe, por ejemplo, no está de acuerdo con este supuesto, y de ahí se deriva gran parte de la oposición uribista a la negociación en La Habana.

Por eso es preocupante para la legitimidad del proceso, que cuando ya está en su parte final, crezca de esta manera la proporción de gente que cree en que la salida exclusivamente militar sería mejor. Este dato, además, es coherente con el aumento drástico en la cantidad de gente que considera que la guerrilla todavía podría tomarse el poder por la fuerza que aumentó 14 puntos al 41 por ciento. Es posible que esta pérdida de legitimidad tenga que ver con las imágenes de las Farc haciendo proselitismo armado en el corregimiento de El Conejo, en la Guajira, pero de continuar esta tendencia sería grave para el éxito del posconflicto.

La refrendación pierde margen

Aunque hay rumores promovidos por funcionarios del Gobierno de que lo que más le convendría a Santos sería que la Corte tumbara el plebiscito, la retórica oficial sigue siendo que el Acuerdo Final se someterá a refrendación popular.

Si el Presidente en realidad está dudando sobre el plebiscito esta encuesta no le ayudará a inclinarse por el Sí. Aunque todavía hay más colombianos que dicen que votarían a favor del Acuerdo, las tendencias no lo favorecen. 

Si a esto se suma que el porcentaje de indecisos de salir a votar en el plebiscito creció en estos tres meses, la urgencia de que alguien 'venda' adecuadamente la ilusión de vivir en un país donde no maten gente ni recluten niños se pone en evidencia.

Los niños wayüu entran al imaginario

Además del tema económico, el área que sufrió el peor golpe de opinión fue el manejo de la niñez. Y eso tiene un nombre: la muerte por desnutrición de los niños indígenas de la Guajira.

Aunque esta tragedia lleva ya bastante tiempo, solo recientemente logró convocar la atención masiva de los grandes medios, y a través de ellos, conmover a los colombianos de las grandes urbes.

 

Comentarios (6)

Jose Mario Aristizabal

02 de Marzo

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El gran aporte del nobel de economía Robert Lucas, fue incorporar las expecta...+ ver más

El gran aporte del nobel de economía Robert Lucas, fue incorporar las expectativas racionales en la discusión,creo que el problema de LSV es que piensa con expectativas adaptativas y por ello no entiende porque si a la gente le ha ido bien(crecimientos aceptables e inflación normal, así como una TRM decente y digamos menos ataques violentos)porque la gente es pesimista?,la respuesta es sencilla las personas saben leer las señales y entienden que la fiesta acabo, que la inflación se disparo, el desempleo volvió, la TRM nos hace sentir pobres, al economía se recalentó después de tanto startazo mermeladesco, los caciques ganaron influencia y las FARC están agazapadas esperando a dar el golpe, la cifra de corrupción es muy interesante porque lo mediático no lo compra la gente. El problema de Santos no es que persiga a los opositores sino que es muy obvio, esa investigación anticompetencia a RCN radio llega en un momento sospechoso como todo lo que hace, parafraseandolo la tal paz no existe

Luis Diaz

02 de Marzo

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Si analizan bien la encuesta, encontrarán que la imagen negativa de los Medio...+ ver más

Si analizan bien la encuesta, encontrarán que la imagen negativa de los Medios va en aumento. Por lo que veo, la gente está mamada de todo y de todos. ¿Y Peñalosa? Un desastre, todo lo que empieza mal termina mal. Guarden esta última frase (Lapidaria).

DIDUNDI

02 de Marzo

3 Seguidores

Respecto d la Dávila, Furibe, Otálora etc. No es + q falta d esa Colombia q ...+ ver más

Respecto d la Dávila, Furibe, Otálora etc. No es + q falta d esa Colombia q sólo se verá en el 2025.

Si hay momentos d la vida en q la tradicional derecha se arrepiente d no haber “ EDUCADO “ al pueblo es AHORA; si en algún momento se ha necesitado q esas bases tengan la mínima capacidad d digerir, distinguir entre la manipulación y hacer sus propias conclusiones es precisamente este, donde Santos al vaivén d las emociones Furibistas habría tenido la oportunidad d caminar + firme con la propuesta d la Habana.

Pero NO, ahora come d su propio cocinado, d la decidía q históricamente su CLASE excluyente ha tratado x 200 años un país q les ha entregado todo y lo q No, se lo han tomado.

Siguen siendo muy ridículo, pero tan RIDICULO pensar q las Farc piensan dar el golpe final, mezquino y egoísta con esa población d 8 millones d víctimas q desean el fin en una guerra en la q han puesto el pecho. Es malintencionado, dañino y egoísta no reconocer q la vida es SU tesoro casi único.

DIDUNDI

02 de Marzo

3 Seguidores

Las encuestas como siempre incompletas. La visión d país para la paz medida ...+ ver más

Las encuestas como siempre incompletas. La visión d país para la paz medida desde las grandes ciudades y en especial desde Bogotá nunca será + q el sentir d emociones dl q NO VIVE la guerra más allá d los medios.

En cuanto a lo económico la percepción es acertada y propia para usuarios como el “Gato” q siguen viviendo la paja en el ojo d los venezolanos, cuando aquí hay vigas en concreto reforzado con acelerante d secados.

D Peñalosarota ese tal “Si pero No” resta al análisis. Me explico…:

Peñalosarota arrancó mal, sigue mal y seguirá mal, mientras su objetivo sea bla bla bla en contra d Petro, eso para alguien q es un OBSESIVO con la ciudad, lo q indica es q NO había tal planeación como se ha vendido siempre. Así q his problem no es exclusivamente x la Hammen, es su enfermiza obsesión x concentrarse en resaltar “errores” ajenos q las “ bondades” propias.

Así q el salvavidas q es “normal” xq al final termina en aplausos resta al análisis q pudo ser perfecto.

Carlos Giraldo

02 de Marzo

0 Seguidores

Es simple: sólo alguien con una infinita ingenuidad podría cree en semejante...+ ver más

Es simple: sólo alguien con una infinita ingenuidad podría cree en semejante chiste de la habana. 1) La guerra en Colombia no es por ideología sino por plata y poder. 2) No van a entregar las armas, no van a dejar el narcotráfico, siendo los mayores traficantes de drogra no tienen un peso para restaurar a las victimas 3) No se arrepienten de nada.... entonces? . Les aseguro que mata mas gente las EPS hoy en día en Colombia que las FARC, entonces?. entregarle el país a estos bandidos nos va a traer la paz?.

Henry Castro Gerardino

03 de Marzo

140 Seguidores

Un análisis sereno les enseñaría a algunos comentaristas que la percepción...+ ver más

Un análisis sereno les enseñaría a algunos comentaristas que la percepción de una situación proviene de la información recibida, de los antecedentes junto con sus vivencias y de la capacidad de análisis personal. Pero para todos, esos ingredientes se miden de manera distinta. Aquí en el llano se convive con el miedo a la guerrilla, asunto que es indiferente para los del interior. Los huilenses vivieron años tormentosos que los costeños nunca conocieron. Un profesional en Cali difiere en sus análisis con uno del Chocó. Pero lo llamativo es que la percepción es general y las encuestas lo miden y es cuando el analista se puede preguntar cómo se consigue esa unidad, si tanta gente no lee, otras no tiene recuerdos ingratos de años viviendo con el peligro o muchos no tienen los niveles educativos de los de la ciudad. Esa percepción negativa no la impone Uribe, la impone todo lo que sucede y sobre lo cual no guardamos ninguna esperanza, así los amigos de la FARC nos insulten. Son criminales.

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