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Por Jineth Prieto · 03 de Noviembre de 2016

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El derecho de petición que la Secretaría Jurídica de la Alcaldía de Bucaramanga le envió la semana pasada a la Contraloría de Bucaramanga solicitando el informe de gestión sobre todas las actuaciones que ha realizado entre 2012 y 2015, se convirtió en la primera movida de Rodolfo Hernández con miras a neutralizar la oposición que los liberales le están haciendo a su gobierno a través de ese ente de control.

La Silla supo que ese solo será el primer paso de los que dará Hernández con el fin de solicitarle a la Contraloría General de la República que aplique control preferente, una herramienta que se usa cuando el investigado tiene dudas de la imparcialidad del ente de control,y  para que en esa medida asuma las investigaciones y la vigilancia de su gestión. 

Las razones que tendrían para pedir que desde Bogotá los vigilen estarían en que dentro de la Alcaldía consideran que el trabajo de la Contraloría ha sido sesgado, que ha tergiversado información para pronunciarse sobre las actuaciones de Hernández y que se ha extralimitado en sus funciones al terciar en asuntos disciplinarios.

Sin embargo, y como eso no lo pueden decir sin pruebas, lo que iniciaron con el derecho de petición fue el camino para argumentar su tesis.

La pelea que tienen casada la Alcaldía y la Contraloría inició desde que arrancó el año y ha dado para varios rounds que han cruzado por el estado de las finanzas de la ciudad, la vinculación de contratistas de prestación de servicios y de funcionarios, y hasta el gasto de inversión. 

Si la movida le funciona a Rodolfo dejará desarmados a los liberales en Bucaramanga, que solo quedarán con el Concejo para hacerle oposición; si no le cuaja, la jugada de vuelta podría embestirlo.

CONTEXTO

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