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Por Tatiana Velásquez Archibold · 10 de Marzo de 2016

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Atrás quedó aquella época en la que el liberal Juan Manuel López Cabrales era el segundo senador más votado del país y el cacique capaz de poner gobernador en Córdoba. La vacas flacas por las que atraviesa su movimiento Mayorías Liberales comenzaron con su condena por parapolítica en 2008 y se evidenciaron en las regionales pasadas, porque solo ganó una alcaldía de al menos 16 de sus apuestas y participación en el gobierno departamental, de la mano de los senadores Musa Besaile y Bernardo ‘Ñoño’ Elías. Por eso, la posible emancipación del representante rojo Fabio Amín Saleme debilitaría aún más su ya frágil grupo político y terminaría restándole votos a su curul en el Senado, ocupada desde 2010 por su esposa Arleth Casado.

Aunque Fabio saltó de la Asamblea de Córdoba a la Cámara en 2006 como fórmula de Juancho y desde 2010 es la llave de Arleth, las relaciones políticas entre el representante y los López Casado están frías por el vuelo que el político de Lorica ha tomado los últimos dos años y por su eventual candidatura al Senado en 2018.

La amenaza de Fabio y la “guerra fría” liberal

Fabio Amín viene de una familia de tradición liberal en Córdoba, cuyo fortín político está en Lorica y de la que hacen parte los ex gobernadores José Gabriel Amín Manzur y Javier Jiménez Amín, su primo y tío, respectivamente.

Hasta diciembre fue presidente de la Cámara de Representantes y desde 2014 comparte la dirección del partido Liberal con el senador Horacio Serpa. Ese puesto podría tenerlo dos años más porque a la convención de los rojos, en mayo, llega con muchas posibilidades de ser reelegido.

Además, dentro del partido tiene el respaldo del gavirismo, a través del director de Planeación Nacional Simón Gaviria, porque ambos coincidieron en la Cámara entre 2006 y 2014.

Pero la muestra más reciente de su poder en ascenso es el primer diputado propio, que eligió con 20 mil votos en octubre: su primo Juan Camilo Corrales Saleme. Justo su patrimonio inicial ante una eventual candidatura al Senado.  Aunque debe pelearles a los mismos liberales y a los otros partidos políticos de Córdoba unos 25 mil votos adicionales, teniendo en cuenta que en las legislativas de 2014 el último senador rojo (Sofía Gaviria) entró con 42 mil.

Hasta ahora, Amín ha negado públicamente cualquier distanciamiento con el grupo de Juancho y la intención de saltar al Senado, pero es un hecho que la relación no pasa por su mejor momento y que si bien no ha habido una pelea formal, sí hay una especie de guerra fría entre ellos. De allí que Amín no descarte explorar nuevos escenarios para las legislativas de 2018 y una candidatura al Senado le haría más fácil su permanencia en el Congreso, como lo ha manifestado en reuniones privadas. 

La tiene más difícil desde la Cámara porque depende del número limitado de curules asignadas para Córdoba por Constitución y de cómo queden distribuidos los escaños por partidos, según la cifra repartidora. Y en ese departamento menos de 50 mil votos no siempre son suficientes porque los tres representantes cordobeses con mayor votación superaron en 2014 los 86 mil sufragios.

Tan distanciados están Casado y Amín que este año no se han reunido para tratar temas propios del Congreso como fórmula que son. Sólo coincidieron, el viernes pasado, en una reunión con el gobernador Edwin Besaile, en Montería. Allí estuvieron miembros de los partidos Liberal y La U para tratar temas propios de la administración departamental.

Parte de ese distanciamiento también se manifestó en la repartición burocrática que los liberales hicieron en diciembre para poner a sus cuotas en el gobierno de Besaile.

Los López Casado se quedaron con casi todo lo que Besaile les dio a los rojos: secretarías de Juventud, Interior y Tránsito, y las oficinas de Gestión del Riesgo y Víctimas, mientras que a Amín solo le correspondió la Jefatura de Control Interno.

Ese hecho generó roces entre ellos, le contaron a La Silla un político activo y dos periodistas que lo supieron de primera mano.

Y para hacer aún más tensa la relación, la semana pasada salió un fallo en primera instancia contra el diputado de Fabio por una demanda que interpuso la exdiputada Francisca López Diz, de la cuerda del matrimonio liberal. Esta política es tan de los López que su hermano Joaquín López Diz es desde 2012 miembro de la Unidad de Trabajo Legislativo de Casado en el Senado.

Francisca López demandó la elección del diputado de Fabio por un supuesto contrato que celebró para donarle a la Universidad de Cartagena un lote en Lorica. El Tribunal Administrativo de Córdoba considera que el diputado violó el régimen de inhabilidades porque lo hizo justo dentro del año anterior a su elección.

Sin embargo, la última palabra la tiene el Consejo de Estado. Si el fallo queda en firme, la aliada de los López Casado entraría a ocupar la curul del primo de Amín y él perdería el botín en la Asamblea que podría ser su cuota inicial para subir al Senado.

De Mayorías a 'Minorías Liberales'

 

En contraste con el crecimiento de Fabio, el grupo de Juancho López y Arleth Casado se ha debilitado la última década y en los corrillos de Córdoba hay quienes lo llaman con tono burlesco Minorías Liberales y no Mayorías Liberales.

Especialmente desde que comenzaron a perder terreno ante nuevas fuerzas como los senadores de La U Musa Besaile, que salió de Mayorías Liberales, y Bernardo Elías. Ellos le arrebataron a Juancho la Gobernación en 2011, después de tenerla durante 13 años consecutivos, y volvieron a ganarla con Edwin Besaile, hermano de Musa, el 25 de octubre pasado. Y aunque Juancho hizo acuerdos con ambos, las secretarías que manejan mayor contratación y burocracia no le tocaron a él.

Los López Casado también perdieron el pulso por la Alcaldía de Montería con Juan José González, actual secretario de Gobierno de Córdoba y sobrino de un hermano de Juancho. Los 35 mil votos que sacó lo relegaron al tercer lugar.

Después de las regionales, Mayorías Liberales pasó de tener seis alcaldías a ganar solo la de Moñitos; de seis curules en el Concejo de Montería a tres aliados porque los candidatos de sus entrañas se quemaron y de tres diputados a uno propio.

El gran bastión que conservan Juancho y Arleth en su departamento es la Universidad de Córdoba, donde lograron poner de rector, en diciembre, a un militante de su grupo, como contó La Caribe.

Este panorama muestra que lejanos están los 145 mil votos con los que Juancho llegó al Senado en 2006. Hoy su esposa Aleth conserva la curul con menos de la mitad: en 2014 sacó 63 mil.

De allí que si Amín decide armar candidatura aparte terminaría descuadrando las cuentas de los López Casado y generaría una disputa interna en el partido porque los liberales de Córdoba tendrían que decidir por quién votar al Senado.

Especialmente, el diputado Orlando Benítez, a quien los 28.660 votos que sacó lo convirtieron en el más votado de la Asamblea. Su apoyo podría inclinar la balanza porque tiene grupo político propio, aunque su familia ha sido aliada de Juancho por años.

Consultamos a Casado y a Amín para conocer su versión sobre lo que ocurre en su grupo político, pero no fue posible hacerlo formalmente.

El próximo año se sabrá si Amín termina independizándose de los López y reuniendo los apoyos necesarios que le permitan dar el eventual salto al Senado. Lo que podría significar una estocada definitiva para el otrora gran cacique liberal de Córdoba.

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